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lunes, 23 de noviembre de 2009

"2012", multidestrucción sin pretexto.

De nuevo R. Emmerich devastándolo todo... monotonía durante más de dos horas y media.

Invasión alienígena, cambio climático, profecía, contaminación... cualquier excusa es buena para reventar el mundo, y Roland Emmerich bien lo sabe. Si con algo se deleita el cineasta germano es con la destrucción de la raza humana o el planeta en cualquiera de sus vertientes, como por ejemplo en "Independence Day", con marcianos cabreados dando estopa a todas las naciones, "Godzilla", con el gigantesco reptil campando a sus anchas por NY, y "El Día de Mañana", sumergiendo el planeta en una era glacial extrema, siempre con la tendencia de ir a más. Todas estas películas tienen en común el mismo factor: seres humanos huyendo e intentando sobrevivir a la mayor catástrofe que hayan podido vivir jamás en el momento más crítico de la raza humana. En "2012" al director, guionista y productor se le ha ocurrido recrear el fin del mundo con la profecía maya como excusa, la cual vaticina el fin de los días para el 2012, año en el cual la corteza terrestre sufrirá un devastador efecto debido al calentamiento del núcleo del planeta por el efecto del incremento en las tormentas solares. Entre Michael Bay y Roland Emmerich ya deben de haber destruido cuarenta veces nuestro planeta y nuestra raza, deleitándose con la destrucción de ciudades —en concreto destrozando monumentos históricos, curioso— como aquel niño que disfruta rompiendo un castillo de arena o una maqueta, y en este caso la película no va mucho más allá, ya que si el calendario maya es una simple excusa, el hilo argumental lo es más descaradamente aún, pues el guión gira sobre los intentos de supervivencia de una familia desestructurada (toma tópico) y un par o tres de historias más entrelazadas y carentes de cualquier trascendencia real. Lo dicho: una mera excusa.

El primer pecado capital de "2012" es la repetición. Como he comentado, el director ya ha hecho unas cuantas películas acerca de la destrucción del planeta, y pocas novedades puede añadir ya a estas alturas. Sí, desde luego "2012" es realmente espectacular, un desfase de efectos y multidestrucción sin reparos que no se había visto con tanta intensidad hasta el momento y que supera sus masacres anteriores, pero se olvida de lo principal, que es diseñar un argumento con el cual el espectador pueda conectar. La película no aporta nada nuevo, de hecho se nutre de todos los tópicos habidos y por haber, sin ningún tipo de sonrojo, siendo el vivo ejemplo de lo previsible y lo injustificado, pues todo se reduce a escenas en las que los protagonistas o bien huyen o bien mueren, viendo como el suelo se hunde, el cielo estalla en llamas y el mar engulle la tierra. Constantemente. Porque la película, además de no aportar nada, comete el segundo error garrafal: ser tremendamente larga y tediosa, repitiéndose constantemente durante los casi 160 minutos que dura, los cuales se hacen realmente eternos.

Probablemente si la película hubiese durado solamente una hora y media el conjunto no habría acabado bajando en picado de la forma que finalmente lo hace, ya que con cada escena nueva que introducen lo único que ganan es tiempo, ya que las propias escenas son repeticiones de sí mismas. ¿Cuántos aviones esquivando rascacielos o montañas vemos? ¿Cuántos coches o furgonetas intentando no ser aplastados o enterrados bajo tierra? ¿Cuántos barcos tratando de salvarse de los tsunamis? Como mínimo hay un par o tres de cada una de estas escenas, lo cual al final le hace uno plantearse si el montador no podría haber suprimido unas cuantas secuencias y reducir considerablemente el tedioso metraje. Desde "Transformers: La Venganza de los Caídos" que no me revolvía tanto en la butaca esperando que se cumpliera el tiempo.

A Emmerich se le va completamente la mano en esta "2012" a la hora de destrozar el planeta, lo cual no veo mal pues si tienes que cargarte todo lo conocido por el ser humano debes hacerlo a lo grande, pero parece ser que a la hora de construir una historia humana (que al fin y al cabo estamos hablando de un tema tan interesante como la desaparición de nuestra raza) pone el piloto automático y decide no jugársela, introduciendo todos —y cuando digo todos quiero decir TODOS— los tópicos existentes en este tipo de cintas, como la pareja separada con hijos que se reencuentra, el marido estirado, la pareja de viejos inseparables, el presidente de los EEUU y su clásico discursito moralista, el científico ético, el loco conspiranoico, el hijo de perra sin escrúpulos, etc. Incluso llega un momento en el que comprobamos que las historias están metidas con calzador hasta tal punto que la importancia que se les acaba dando en la película es nula, como el dúo de abuelos del crucero y sus historias, el ruso mafioso, o la hija del presidente (cuyo intento por forzar una relación romántica con el científico resulta ultrajante). Además, siquiera hay lugar en la película para plantearse dilemas morales más allá de los evidentes, tan solo hay un ridículo intento de conversación al final que resulta hasta insultante por lo breve, superficial y manido. Emmerich y Harald Kloser deciden deliberadamente obviar, pese al extenso metraje, todo tipo de debate o polémica más allá de los clásicos clichés de la oposición de bondad/maldad de la raza humana, tocando superficialmente temas religiosos, leyendas y asuntos más científicos, yendo directamente al grano con las escenas de acción.

Ya que Roland Emmerich decide centrarse solamente en la acción apocalíptica pura y dura hay que reconocerle el más que correcto trabajo tras la cámara, aunque parezca irónico, pues su planificación de las secuencias de acción está realizada con pulso para que no perdamos detalle y disfrutemos plenamente del espectáculo pirotécnico. Lo malo es que todas las secuencias se resuelven de la misma forma: si hay un terremoto el suelo se romperá siempre un segundo antes de que el coche haya arrancado, si un edificio cae rozará la cola del avión una vez lo haya superado, si hay un acantilado el coche se quedará suspendido en el borde, y si el protagonista cae por él aparecerá su mano en el último momento, y cuya posterior huida no estará exenta del típico corre-que-te-pillo para escapar en la última fracción de segundo. Este tipo de detalles restan una cantidad de tensión tremenda a las escenas, pues estás viendo claramente (sobre todo después de ver un par de estas escenas) que los protagonistas principales no sufrirán ningún daño salvo sorpresa mayúscula y en el caso de que la película quisiera tener poco de mala leche, de lo cual, dicho sea de paso, está completamente carente. Sinceramente no se moja mucho en cuanto a crueldad.

Los efectos especiales son, de calle, lo mejor de la película. La espectacularidad está servida y se ha echado toda la carne al asador, ya que no faltan escenas grandiosas en su más amplio sentido, una puesta en escena total donde no se ha escatimado en explosiones, terremotos, destrucción, muertes y miseria. El movimiento de la corteza terrestre trae consecuencias terribles y todo el mundo entero sufre un cambio considerable, así que los pobres protagonistas se ven forzados a huir por tierra, mar y aire, por lo que todos los elementos tienen su porción en esta orgía de destrucción. En todos los ámbitos los efectos especiales cumplen con solvencia, los efectos marinos son increíbles, los terremotos en la costa oeste de los EEUU es brutal, así como las inundaciones de las montañas tibetanas, e incluso los efectos en interiores al final de la cinta (los cuales me recordaron completamente a "Titanic" y "Poseidón") están muy bien hechos. Solamente en algunos momentos muy puntuales la fluidez en los movimientos de personas y vehículos pierde algo de credibilidad, pero el 90% de las veces los efectos visuales y sonoros son de una intensidad brutal y una calidad excepcional. A destacar los efectos de sonido cuando los terremotos asolan California, casi que puedes sentir en el pecho como se hunde el suelo. Emmerich hace un excelente trabajo con los efectos especiales, eso debe reconocerse.

El problema de "2012" es que bebe demasiado de otros clásicos o películas recientes en los que el mundo se va al garete o hay una terrible catástrofe, como "Titanic", "Poseidón", "Cuando los Mundos Chocan", "La Guerra de los Mundos", "Ultimátum a la Tierra", "El Día de Mañana", "Independence Day", etc. Uno no puede desquitarse de la sensación de haber visto lo mismo en múltiples ocasiones; realmente "2012" no aporta nada nuevo, y ese es el quid de la cuestión, porque al no ver nada original acaba aburriendo soberanamente. Eso sumado a lo excesivamente larga que es acaba por hacer que el espectador pida la hora. No hay duda que la película triunfará en taquilla como lo ha hecho "Transformers: La Venganza de los Caídos", ya que ambas son de un corte parecido y "2012" ha recuperado su inversión de $200M en tan solo 3 días, pero al igual que en la cinta de Michael Bay la taquilla estará reñida con la calidad pues es una película de consumo rápido y olvido aún más veloz de una calidad más bien reducida. No es que no fuera consciente de que iba a ver una película palomitera, de hecho mis expectativas estaban bastante bajas y no pensaba demandarle mucho a la película, pero esperaba que la historia se sustentase un poco mejor o que tuviera una carga emotiva algo mayor, elemento en el que falla estrepitosamente a pesar de los múltiples e insistentes intentos que caen en saco roto. Que la película esté centrada en destruir la Tierra no impide que al espectador se le respete como tal. Lo único realmente destacable de "2012" es el primer teaser-tráiler que sacaron, un pedazo de homenaje al tráiler de "El Resplandor" (con la misma música, incluso), que ponía los vellos de punta. La indiferencia que me ha producido la película solo puede compararse con el bochorno de algunas escenas, aunque debe reconocerse la espectacularidad general de la película. «Estábamos advertidos», reza el eslogan de la película... y qué razón tenía, pues no es que no se viera venir precisamente.

Mi puntuación: 3/10.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Cuando el Destino nos Alcance", ¿Cuál es el secreto de Soylent Green?

Clásico de Sci-Fi que presenta otra distopía ulterior; la desesperanza de nuestro porvenir.

El concepto de utopía siempre ha sido objeto de relatos de Ciencia Ficción de toda clase, un mundo perfecto donde el ser humano alcanza la plenitud en todos los ámbitos y donde normalmente por algún motivo u otro el concepto acaba siendo fastidiado ("Equilibrium", "Fahrenheit 451"), pero más interesantes que esas utopías siempre han sido las distopías, es decir, el término opuesto, aquel lugar en el que todo ha sufrido un empeoramiento y la decadencia es la tónica de la humanidad, que desciende en picado hacia su condena absoluta en todos los ámbitos fruto de su naturaleza destructiva ("Akira", "Doomsday"). En los relatos utópicos normalmente se acaba descubriendo una falta de libertad, a la que está asociada dicha supuesta felicidad, que sirve de paso de elemento crítico y metafórico de la sociedad contemporánea; en cambio en los relatos distópicos la crítica no es tan subliminal, de forma mucho más obvia se señala el destino que nos ha reservado nuestro comportamiento a lo largo de miles de años de historia, algo nada optimista y cargado de desesperanza, de ahí que la distopía también reciba el nombre de utopía satírica. Precisamente una de las películas de Si-Fi más famosas de los años 70' es "Cuando el Destino nos Alcance", cuyo título en español es toda una declaración de intenciones.

"Cuando el Destino nos Alcance", basada en la novela "¡Hagan Sitio! ¡Hagan Sitio!" de Harry Harrison, es junto a "El Planeta de los Simios" y "El Último Hombre Vivo" una de las tres cintas que definieron el género de la Sci-Fi a finales de los 60 y principios de los 70 y que tuvieron como factor común al actor protagonista, Charlton Heston. El mítico intérprete, que fue tan famoso por su faceta de actor en superproducciones épicas como "Ben-Hur" o "Los Diez Mandamientos" como lo fue por otras obras más modestas como "Cuando Ruge la Marabunta" o "Terremoto", supo adaptarse y seguir siendo un actor de referencia a pesar de los años, haciendo evolucionar los personajes que escogía desde los héroes galanes iniciales hasta los tipos duros y experimentados que fue interpretando más tarde. En "Cuando el Destino nos Alcance" Heston se decide por un personaje de esta última clase, un ajado, tremendamente ambiguo y corrupto policía en una Nueva York apocalíptica en el año 2022, víctima de la superpoblación y la carencia de alimentos y agua, así como de la delincuencia y el terror generalizado. Heston interpreta a Thorn, detective de un cuerpo de policía que ha evolucionado para ser capaz de afrontar la delincuencia y los múltiples asesinatos y crímenes diarios, convirtiéndose en un grupo con libertades casi ilimitadas, temido por el pueblo y corrupto hasta la médula. En la ruinosa y superpoblada ciudad de Nueva York los muertos son lanzados al vertedero como un desecho más, la gente acude a edificios preparados especialmente para realizar agradables eutanasias, los edificios reservados para los ricos incluyen un "mobiliario" que no son sino jóvenes señoritas que hacen las veces de prostitutas para amenizar la estancia del huésped, y la comida escasea hasta tal punto de encontrar un manjar en un tomate o una hoja de lechuga (la escena en la que Thorn y Sol degustan semejantes exquisiteces en la "comilona" es absolutamente genial) y la población se alimenta principalmente de pastillas sintéticas elaboradas a base de algas y otros elementos vegetales concentrados, las llamadas Soylent Green, Yellow o Red (lo que da título a la película en su idioma original).

Thorn es un canalla despreciable, cansado y sin escrúpulos pero al fin y al cabo tiene principios, es humano, y a pesar de robar todo lo que puede en las casas que visita —en vez de investigar el caso que le haya llevado a dicha casa— siente la necesidad de imponer la justicia requerida, teniendo la necesidad de saber qué se esconde tras uno de sus últimos casos, el que parece ser un hecho conectado a una conspiración que no alcanza a entender. Cabe comentar que uno de los elementos que ha hecho de "Cuando el Destino nos Alcance" un clásico es su inesperado, impactante, sorprendente y sobresaliente giro final, y aunque yo no lo he podido disfrutar como tal (a estas alturas por una cosa o por otra servidor ya se había enterado de la "sorpresa" final dese hace mucho tiempo) igualmente resulta una conclusión magnífica y siniestra que remata una excelente cinta apocalíptica, a pesar de lo anticlimático de su escena final y lo abierto de la misma. La película me ha parecido una obra extraordinaria, reconozco su categoría de clásica del cine, pero hay que admitir que, igual que "El Último Hombre Vivo", es una película que no soportaría un análisis exhaustivo, además de haber envejecido muy mal. Igualmente a su favor ambas películas cuentan con dos grandes atractivos: su preciado y nostálgico tono de Serie-B y el carisma que desprende Charlton Heston, dueño y Señor de la cinta por muchos elementos que se vayan añadiendo. Porque Thorn, además de gozar de un look muy fardón (recordemos, estamos en 1973 y la película ambientada en 2022) con su gorra, chaqueta marrón y pañuelo al cuello, es un personaje que se come la pantalla y él solo aguanta todo el peso de la cinta, a pesar de que el romance añadido con Shirl (Leigh Taylor-Young) es totalmente forzado y descafeinado, y es quizá uno de los pocos "peros" que se le puede dar a la película. Otro personaje que aguanta el envite del rol de Heston es Sol Roth, interpretado estupendamente por Edward G. Robinson ("Los Diez Mandamientos", "El Rey del Juego") en su último papel antes de fallecer de cáncer pocos días después de finalizar el rodaje, que representa el recuerdo de una humanidad olvidada cuando la comida sabía a comida o las calles estaban limpias y tranquilas. Sol protagoniza además una de las escena más importantes e impactantes de la película hacia el final de la misma, tratando un tema bastante atrevido para la época como es la eutanasia, una escena muy recordada de la cinta.

"Cuando el Destino nos Alcance" puede definirse como Sci-Fi de Serie-B de calidad, a pesar de adolecer de algunos recursos bastante míseros y secuencias cutres es bastante buena al fin y al cabo, y es que el realizador Richard Fleischer se especializó en el género, contando en su filmografía con algunas cintas míticas como "20.000 Leguas de Viaje Submarino", "Viaje Alucinante" (la cinta que inspiró la novelización de Isaac Asimov), la indescriptible "Conan, el Destructor" y "El Guerrero Rojo" entre otras, así que el director no era novel en películas de esta clase. Hay secuencias auténticamente memorables como la disolución de la revuelta en el último tercio de película, donde unas excavadoras recopilan gente hambrienta como si de basura se tratase, también la destacable escena final en la depuradora de desechos, y finalmente la citada secuencia de la agradable eutanasia, motivos repetidos y homenajeados en cantidad de series y otras cintas. El guión de Stanley R. Greenberg se basó en la novela de 1966 "¡Hagan Sitio! ¡Hagan Sitio!" que narraba la profunda pobreza en la que estaba sumida la sociedad y lo decadente de la misma a principios del s.XXI debido a la alteración del medio ambiente por obra del hombre, y para la película se cambiaron varios conceptos significativos, incluyendo además trazos manifiestamente pertenecientes a la corriente del sexploitation y blaxploitation que a principios de los 70' reinaba en las salas. Resulta curioso además ver cómo se mostraba el lejano futuro (casi 50 años vista) en el que Shirl juega a un videojuego supuestamente puntero (una versión primitiva del Galaga), la gente vivía en casas destartaladas y los ricos en edificios con puertas automáticas e impecable blancura en el mobiliario.

Sorprende el discreto uso de la música, prácticamente ausente durante todo el metraje excepto momentos puntuales, destacando sobre todo la escena protagonizada por Sol al final de la cinta, una banda sonora adaptada de música clásica, y los metálicos y electrónicos sonidos utilizados en la fase final de la película que se mezclan con el estruendo de la maquinaria de la fábrica, fusionándose en una sola melodía. También es curiosa la introducción de la película, un mosaico de imágenes alternativas que materializan, intercalando imágenes reales antes de un relato ficticio, que el futuro distópico mostrado en "Cuando el Destino nos Alcance" puede no ser tan lejano, ni improbable, ni irreal. A nivel técnico la película tiene algunas carencias pero dado su corte y la época son bastante aceptables, teniendo además una dirección artística y decorados bastante aceptables y sobre todo un look muy interesante y curioso, gente vestida con harapos, durmiendo en escaleras amontonados como conejos esperando el próximo suministro de Soylent.

Llevamos muchos años dedicando novelas y películas al desgaste que el ser humano está infligiendo no solo en la naturaleza sino en sí mismo pero seguimos sin hacer caso. Muchos son los estilos adoptados, el grado de fantasía o el tipo de género, ya sean cintas más "realistas" como "Hijos de los Hombres" o más fantasiosas como "1997: Escape de Nueva York", desde futuros tan desmoralizadores y funestos como "Doce Monos" hasta tan extraños e inciertos como "THX 1138" o "1984", pero la cuestión es que la raza humana lleva mucho tiempo prediciendo una decadencia auto infligida a pesar de que no parece que pongamos mucho de nuestra parte para evitarla. Es un tema muy recurrido, la lista de cintas distópicas y utópicas es interminable y aún así seguimos disfrutándolas como obras de ficción, ingenuos quizá de su valor como obras de denuncia o de aviso, y aunque nos resulta curioso ver lo convincentes que pueden llegar a ser seguimos evitando empatizar con ellas. "Cuando el Destino nos Alcance" se sustenta en un interesante planteamiento, una sociedad en plena decadencia que ha tocado techo en cuanto a desesperación y mezquindad en un futuro ausente de sofisticaciones, a lo "Videodrome", teniendo como hilo argumental el McGuffin de la investigación del asesinato del detective Thorn, un estupendo Charlton Heston que no hace sino sumarle enteros a la película y hacerla suya, y sin duda como elemento final que otorga interés a la película tenemos ese tono cutre y humilde que da como resultado una cinta con un gran encanto y sinceridad. Moral reducida a cenizas, crueldad al servicio de la población, y desencanto con el modelo actual de sociedad (35 años después el mensaje sigue vigente), bienvenidos a "Cuando el Destino nos Alcance", bienvenidos al futuro.

Mi puntuación: 7/10.

martes, 9 de junio de 2009

"Terminator Salvation". Si estás leyendo esto, eres la resistencia.

Cambio de rumbo para la saga, un nuevo comienzo. Irregular pero muy entretenida cuarta entrega de nuestro apocalipsis preferido.

«Volveré». Esta frase se ha ido repitiendo a lo largo de todas las películas (y serie) de la franquicia que enfrenta humanos y máquinas en un eterno conflicto, y vaya si ha vuelto cada vez, no ha faltado a su promesa en ninguna ocasión. El impacto que causó "Terminator" en 1984 fue tremendo y no solo supuso una innovación sin precedentes en cuanto a efectos especiales (obra del genio Stan Winston) sino que lanzó la figura del director y guionista James Cameron, que con una película sencilla de Serie B y mucha calidad logró figurar en los libros de la historia cinematográfica. Años después de ir renovando el género de la Sci-Fi Cameron se centró en realizar una secuela de su glorioso film, y en 1991 llegó la igualmente impactante "Terminator II: El Juicio Final", que no solo rompió con el tópico acerca de las segundas partes (ya sabéis, que nunca fueron buenas) sino que logró volver a sorprender y a superarse en el ámbito técnico de los efectos especiales, sobre todo por parte de una de sus mejores creaciones, el T-1000 y su metal líquido. Además de suponer una segunda revolución en el mundo del cine de acción y Sci-Fi la película y la saga se convirtieron en un icono popular, hito que solo consiguen las obras realmente memorables. «Volveré», «Ven conmigo si quieres vivir», «Sayonara baby» («Hasta la vista, baby» en versión original), «No problemo»... todas estas frases aún forman parte hoy en día de la cultura pop, y es que el personaje del Terminator caló muy hondo.

Si de la primera película a la segunda pasaron siete años, de la segunda a la inesperada tercera pasaron doce, y esta vez no fue Cameron quien se responsabilizó del proyecto sino un desconocido Jonathan Mostow que con "Terminator III: La Rebelión de las Máquinas" no convenció a la gran mayoría de los fans que durante tantos años habían esperado la vuelta de Arnold Schwarzenegger. Personalmente, y esto siempre lo diré, no entiendo la decepción que hubo acerca de esta tercera película, yo la vi en el cine y la disfruté mucho, contiene todos y cada uno de los elementos que caracterizaron a una película de Terminator y no está exenta de momentos realmente cumbres, como la persecución con la grúa o el combate entre los Terminators (aunque puedo aceptar que a Schwarzenegger ya comenzaran a pesarle los años). Por lo visto los productores se percataron de la escasa aceptación del público ante esta (en mi opinión, digna) tercera parte, y aunque la taquilla acompañó (no superó a "Terminator 2" pero obtuvo unos resultados nada desdeñables) se decidió no seguir por esa línea. Sin contar con la anecdótica y deplorable serie que se ha emitido durante estos dos últimos años, "Terminator: Las Crónicas de Sarah Connor", la cual ha acabado cancelada como era de esperar (menos mal, porque tela...), no ha sido hasta este 2009 cuando una cuarta película ha visto la luz, una cinta que tiene la intención de volver a comenzar con una nueva saga como por ejemplo hizo Christopher Nolan con el personaje de Batman en "Batman Begins", saga con la que casualmente comparte uno de los componentes que hizo que los fans pusiéramos nuestras esperanzas en "Terminator Salvation", Christian Bale.

"Terminator Salvation" rompe casi totalmente con el esquema que caracterizó a las otras tres películas de la saga, es decir ya no se centra en salvar a algún miembro de la familia Connor de un imparable Terminator proveniente del futuro que tiene como objetivo prevenir el éxito de la resistencia humana de raíz, sino que ahora se sitúa en el futuro apocalíptico que narraban Kyle Reese y los T-800, el futuro donde una incansable y menguada humanidad está en guerra con las máquinas después de la hecatombe nuclear que provocó Skynet, aquella que al final de "Terminator 3" pudimos ver por fin tras tantos años en vilo. El pequeño gamberro de John Connor que vimos en "Terminator 2" y el trastornado y hastiado John Connor de "Terminator 3" (el inútil John Connor de "Las Crónicas de Sarah Connor" no lo voy a contar) se ha convertido por fin en el auténtico y poderoso John Connor, aquel que todos esperábamos ver algún día, el líder de la resistencia humana, la esperanza de nuestra raza, el legendario JOHN CONNOR. Y lo pongo en mayúsculas porque el Connor que vemos aquí por fin se perfila como un líder, un hombre con iniciativa, con habilidad y capacidad para ser el paladín que llevará a la humanidad a la victoria definitiva contra las máquinas; tras tanto tiempo es ahora cuando podemos creernos por fin el verdadero mito que Kyle Reese adoraba, John Connor invita a confiar en él y a tenerlo en cuenta como un auténtico héroe y no un proyecto de superhombre. Gran parte del éxito de esta película desde antes de su estreno es, por supuesto, gracias a Christian Bale, un actor que sabe escoger cuidadosamente sus proyectos y en cuyo talento nunca he dejado de confiar. Bale se ha forjado una carrera de éxitos desde que protagonizara "El Imperio del Sol" de Steven Spielberg y que se ha ratificado en esta última década encadenando éxitos o bien de taquilla o bien artísticos o bien ambos simultáneamente, como en "American Psycho", "Equilibrium", "El Maquinista", "Batman Begins" y "El Caballero Oscuro", "Rescue Dawn", "El Truco Final (El Prestigio)", "El Tren de las 3:10", "I'm Not There" y varias más; un actor que no deja de trabajar ni de sorprender con sus grandísimas interpretaciones y que tiene un espíritu de inmersión en su papel tremendo. Aquí su John Connor es una de las dos almas de la película (la otra es quizá la que tiene mayor protagonismo, Marcus Wright), es el completo núcleo alrededor del cual gira el argumento de la cinta ya que paralelamente las historias de Kyle Reese y Marcus Wright tienen que ver directamente con su vida o muerte.

El John Connor de "Terminator Salvation" es un soldado experto, su vida es la guerra y conoce todos los aspectos acerca de los Terminators, el terreno donde se mueve, y sobre todo la importancia de sobrevivir y permanecer juntos. Ayudado por las narraciones de su madre John intenta reproducir el futuro del que le habló, pero en 2018, el año en el que transcurre el film, aún no es el líder de la resistencia del que hablaba Kyle Reese, aunque al final de la película asistimos a tan magno momento en la historia de la saga. Connor tiene una capacidad innata para infundir respeto y esperanza entre la resistencia, y es que su palabra vale más que las órdenes de sus generales, es como si estuvieran completamente convencidos que está destinado a ser alguien realmente importante, y por eso le siguen en todo lo que diga. Hábil, experto combatiente, inteligente y sobre todo intrépido, este definitivo John Connor se convierte en un nuevo héroe de acción al que adorar, este es quizá el mayor y mejor descubrimiento de "Terminator Salvation". Pero no solo de John Connor vive el film, es más, si tuviésemos que nombrar a un y solo un protagonista de la cinta ese seria Marcus Wright, el personaje interpretado por el descubrimiento del año Sam Worthington. Y digo descubrimiento por que Worthington "ha salido de la nada", igual que el año pasado lo hizo Shia LaBeouf con "Transformers", "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", actores que pese a no ser novatos han tenido un año de gloria ya que Worthington está participando actualmente en "Avatar", el próximo y esperadísimo proyecto de James Cameron (tras 12 años desde su última película "Titanic"), y el remake de "Furia de Titanes", que se está rodando actualmente en España. Worthington, quien me recuerda tremendamente a Andrew Tiernan (Ephialtes en "300" y también con participación en "Survivors") físicamente, está estupendo en esta película como Marcus, un personaje salido de la nada que abre la cinta y cuyo misterio podemos deducir fácilmente pero no saberlo a ciencia cierta hasta el final de la cinta. Y ahora cuidado los que no hayáis visto la película por su destripo más de la cuenta. Wright representa en esta cinta al Terminator "bueno" que salva a los buenos, es la máquina que está con los humanos con la diferencia de que este es un proyecto único que no habíamos visto hasta la fecha en la saga, un cyborg mitad humano mitad máquina, con órganos internos incluidos. Ni el mismo Wright es consciente de su propia condición hasta que no lo comprueba con sus propios ojos; esta dualidad y dolor los refleja muy bien el actor, que recibe un mayor protagonismo que John Connor durante toda la cinta y cuyo objetivo queda claro al final cuando la Dra. Serena Kogan confiesa haberle programado para infiltrarse y atraer a Connor hasta la base de Skynet. Personalmente ese momento en el que la Dra. Serena (Helena Bonham Carter) le cuenta todo el plan a Wright me parece de lo más ridículo de la cinta, al más puro estilo del típico villano de cómic que cuenta su plan antes de realizarlo para demostrar su inteligencia, cuando realmente consigue lo contrario. Además, no hacía falta explicar todo lo sucedido de una forma tan explícita, en ese aspecto me recordó a la correctísima "Silent Hill" que pecó también de un final demasiado "para tontos", donde lo explicaban todo paso por paso por si te habías perdido, dando por entendido que el espectador no tiene la suficiente capacidad para enterarse de lo visto por sí mismo.

Además de Sam Worthington (que en español ha tenido un doblaje algo "extraño") y Christian Bale hay otro actor que hace un breve pero correctísimo papel, Anton Yelchin, que tiene la responsabilidad de ser nada más y nada menos que Kyle Reese, el que sería en este caso el miembro al que proteger ya que Skynet lo tiene como objetivo para evitar que vuelva al pasado y fecunde a Sarah Connor en 1984. El joven pero no inexperto Yelchin muestra retazos de la valentía y arrojo de Reese en varias ocasiones, protagonizando dos escenas de acción muy dignas, quizá de lo mejor de la cinta, que es el primer contacto con Marcus y luego la huida en el camión-grúa, realmente espectaculares. El resto del reparto está más bien desaprovechado, comenzando por Bryce Dallas Howard que interpreta a Kate Connor (interpretada por Claire Danes en "Terminator 3") pero cuyo protagonismo se reduce a la nada más absoluta, contrastando con la importancia del personaje en la anterior película, una actriz con supuesta categoría que solamente da la cara en un par de ocasiones sin la mínima trascendencia. También Barnes, interpretado por Common, parece que tendrá un supuesto protagonismo pero finalmente su rol lo podrían haber realizado otros personajes cualesquiera ya que el suyo acaba por no aportar nada importante a la cinta. Quizá para futuras entregas —ya que se ha pensado en relanzar una nueva trilogía a partir de esta cuarta película— se tiene pensado potenciar el protagonismo de estos personajes, pero en esta película sus aportaciones son más bien nulas. Otro que tiene un papel importante pero de poca participación es Michael Ironside (que ya colaborara en una rebelión en "V") como uno de los líderes de la resistencia humana, los cuales viven en un submarino (cosa muy inteligente) y que tiene una forma de pensar opuesta a la de Connor. Como siempre Ironside se come la pantalla en cada aparición que tiene, por breve que ésta sea.

El guión de "Terminator Salvation" es un acierto en cuanto a planteamiento, el hecho de romper con los cánones vistos hasta el momento es una opción inteligente, de hecho tras ver los flashbacks del oscuro futuro de la tierra en las primeras películas de la saga el público demandaba una entrega en la que se explotase ese inframundo oscuro, lleno de runas y con rayos y naves cruzando el cielo (bonito detalle también ver como en 2018 aún no habían esos rayos de los que hacía gala el futuro de anteriores películas que transcurrían en 2029). También el guión de John D. Brancato y Michael Ferris tiene buenas intenciones en cuanto a estar concebida como una película de acción desenfrenada, como lo fueron sobre todo la segunda y tercera partes, y no faltan las escenas trepidantes, pero donde realmente falla es en detalles concretos que echan por la borda mucho del trabajo hecho en el resto de cinta. La película no está exenta de todo tipo de errores como el forzado final de Wright con respecto a su origen y misión, o el hecho de que Connor se lance al mar en plena tormenta para que le rescaten en un submarino, o que entrar a Skynet sea tan difícil en un momento y tan fácil al siguiente, o que en un campo lleno de minas anti-Terminators al principio tengan que ir con pies de plomo (nunca mejor dicho) y luego ya no les importe nada, o como el hecho de que a Connor le donen un corazón y casualmente sea compatible, y muchas otras incongruencias de las que es imposible no percatarse y obviar, aunque por el bien de la cinta deba hacerse. Quizá le busque los tres pies al gato, pero son detalles que no se me pasaron por alto. Para contrarrestar esos fallos la cinta está llena de detalles y guiños, como el Terminator imitando voces para atraer y engañar al enemigo, la forma en la que John se hizo la cicatriz en la cara que luego luciría en la introducción de "Terminator 2" (un momento absolutamente espectacular en esta cuarta película), Kyle y su «Ven conmigo si quieres vivir», el Terminator sin piernas atacando a Connor como le pasó a Sarah en la primera película o el truco de la cuerda y la escopeta que en la primera cinta Kyle Reese utilizaría. Este tipo de detalles le hacen a uno esbozar una sonrisa y darse cuenta de lo integrada que tiene la saga en la mente.

Pero sin duda si la película tiene un fallo descomunal ese es el montaje. El montaje de Conrad Buff IV, que ha trabajado mucho con James Cameron y otros directores de renombre, es una auténtica chapuza con todas las letras, no es digno de pertenecer a una película que pueda denominarse seria. Estamos hablando de momentos en los que de repente debes encogerte de hombros y preguntarte que es lo que está pasando, de un momento a otro cambia la acción de lugar o de situación sin previo aviso, sin corte que lo notifique y ponga en alerta al espectador. Hay dos ocasiones en concreto que son de escándalo, cuando Marcus y Blair llegan a una especie de granja/cobertizo del cual, de un corte a otro, aparecen tres tipos con malas intenciones para con Blair (¿de dónde cojones salen esos tres tipos?) y luego el ridículo y sonrojante momento en el que Marcus pasa de estar malherido y mugriento a recién reconstruido y cambiado de ropa por obra y gracia de Serena en la centralita de Skynet, sin más aviso ni razón. Momentos que te hacen plantearte seriamente si es que el proyector ha perdido alguna bobina de cinta y se ha saltado 10 minutos. Esas escenas de la nada minan completamente el resultado de la cinta, soy consciente de que el montaje atropellado y caótico seguramente tendrá su origen en las imposiciones de la productora y en el forzoso recorte de la duración, pero yo como espectador tengo que ajustarme a lo que me han proyectado, y me parece una chapuza con todas las letras. ¡Por lo menos faltan 10 minutos de película para que algunas cosas tengan sentido! Otro aspecto que no me ha convencido del todo, aunque no a cotas tan desastrosas, es el de la Banda Sonora Original de Danny Elfman. Siendo de Elfman uno espera una composición musical de alta calidad, como no, que destaque y tenga protagonismo, pero en esta película pasa muy desapercibida incluso llegando a tener momentos desafortunados, y no le saca ningún partido a la mítica melodía de la saga, de la cual solo podemos oír fragmentos al inicio y final de la cinta (momento de carne de gallina, por cierto).

El trabajo del director McG, que solo ha dirigido las dos películas de "Los Ángeles de Charlie" (así que buenos precedentes no tenía precisamente), es algo irregular, por momentos goza de una calidad tremenda destacando por encima de todas el excelente arranque de la cinta con los ataques a la base de las antenas y especialmente al brutal plano secuencia del helicóptero pilotado por Connor, una toma genial que me ha sorprendido muchísimo y ha puesto el listón muy alto para el resto de la cinta, aunque no se haya repetido ninguna toma más de semejante calidad. McG es capaz de intercalar ese tipo de maravillosa secuencia con otras donde el pulso le temblaba y la acción se tornaba caótica, sobre todo en las peleas del final contra el T-800, aunque las persecuciones están grabadas con una buena disposición. La dirección de McG es como la película, irregular, pero de media hace un trabajo aceptable.

Si hay algo a destacar positivamente eso es el sonido; normalmente es un apartado en el que no suelo fijarme especialmente si este no es básicamente un componente clave (en "El Caballero Oscuro" o las películas de Bourne es un aspecto que destaca muchísimo) pero en "Terminator Salvation" el sonido es algo completamente espectacular, especialmente apto para disfrutar en una sala de cine acondicionada perfectamente para la ocasión. Los efectos sonoros que se pueden percibir en el campo de batalla son una maravilla, estruendosos pero sin llegar a molestar, y los sonidos de las armas y los Terminators son asombrosos. Otro aspecto notable es el de la fotografía, obra de Shane Hurlbut, y que al parecer fue un aspecto al que prestaron especial atención, ya que se aplicó una triple cantidad de plata para dar un color mucho más saturado que en la mayoría de fotos no se puede apreciar pero que visto en directo es un tono perfecto para la cinta, sobre todo para dar sobriedad al tono metálico de los Terminators y demás abalorios metálicos. La fotografía es el complemento perfecto al estupendo trabajo en el diseño de producción, pues el universo representado en el film es una hermosura en términos apocalípticos. Toda la ambientación es una maravilla, aunque no se parezca tanto al espectáculo oscuro visto en "Terminator" y "Terminator 2" la verdad es que es mucho más refinado y depurado de la forma que lo han mostrado en esta cuarta película; casualmente mientras veía la película me venía a la mente la novela de "La Carretera" de Cormac McCarthy, y por lo visto el mismo McG confesó haberse inspirado en dicha novela para la ambientación post-apocalíptica del film. Han logrado un tono perfecto, el ambiente expresa tristeza, soledad y perdición, pero sin parecer constantemente un bombardeo nocturno.

La cinta ha vuelto a estar desprovista del humor que se incluyó en "Terminator 2" y luego en "Terminator 3", dando por entendido que este nuevo comienzo no necesita el componente de comedia para tirar adelante, y ese aspecto me parece un acierto. En cambio tampoco tiene el suspense de otras entregas, donde la caza del Terminator de turno siempre resultaba de una excitación máxima. Este aspecto se echa ligeramente de menos, pero a cambio tenemos las clásicas escenas de acción que caracterizan a la saga, con persecuciones trepidantes, incluyendo esta vez motos-terminators (que sinceramente me han parecido una ida de olla total) o extraños combates con esa especie de anguilas mecánicas (otra idea loca). Lo que sí que debe agradecerse es el uso de maquetas y robots en vez de implantar los efectos por ordenador (CGI) de primeras, lo cual le da un tono mucho más cercano y realista, por muy bien que estén hechos los efectos por ordenador hoy en día aún no son capaces de engañar a nuestro subconsciente (también se ha usado el CGI, pero no tanto como se suele utilizar hoy en día). También es todo un acierto el diseño de los Terminators, sin duda es lo que más se echaba a faltar y donde han tenido mucho tino, los T-600 son realmente espectaculares (estéticamente me parecen lo más acertado del film) y la secuencia en la cual tienen el primer encuentro con Wright en Hollywood es una gozada. También debe destacarse, como no, uno de los momentos cumbres de la película: la aparición (digital) del grandísimo Arnold Schwarzenegger como el T-800, el último modelo de Terminator preparado para infiltrarse. Pese a notarse el renderizado está muy lograda la integración de la cara en el cyborg y su escena es una de las que más se deberían aplaudir en la cinta. Merecidamente el T-800 es quien acaba teniendo el espectacular enfrentamiento con Connor y Marcus, recordándonos el pavor que debíamos tenerle al Terminator en un final que recuerda a las otras dos películas que abrieron la saga, enfrentándose al cyborg en un entorno industrial sin nada que hacer contra él.

"Terminator Salvation" es una estupenda película de acción y Sci-Fi, no sigue para nada la línea de las tres anteriores películas y se decanta por resetear la saga, lo cual es bueno si siguen por este camino, pero antes de volver a rodar otro film deberían plantearse el tomarse las cosas con calma y no volver a repetir errores tan garrafales como el inconsistente montaje, las incongruencias y lo predecible del guión y la atropellada banda sonora, que atribuyo simplemente a las prisas e imposiciones de la producción. Si consiguen depurar esos aspectos y mantener la excelente calidad de la grisácea fotografía, el fabuloso nivel del sonido y las grandes interpretaciones pueden mejorar mucho la siguiente película de la saga, lo cual es algo muy positivo ya que tienen la posibilidad de depurar dichos aspectos que darían como resultado una película muy superior. También el hecho de que la película tuviera algo más de violencia y no estuviera clasificada solo para mayores de 13 años daría un tono más serio a la producción, que al fin y al cabo es lo que buscan. Si no fuera por la espectacularidad de las secuencias de acción, que son uno de los mayores ejes de la película, porque realmente el apartado técnico me ha convencido y porque me ha encantado la fabulosa aparición del nuevo y definitivo John Connor, le daría menos puntuación a la película, sobre todo por el elemento que más me ha mosqueado, el montaje, pero como finalmente ha logrado distraerme y en algunas ocasiones muy puntuales fascinarme le daré un siete muy justito que la avala como una película que merece ser vista, porque aunque sea irregular puede ser bastante disfrutable si la ves con amigos. Lo malo quizá sea que no será una película excesivamente memorable, pero para eso ya estarán las siguientes entregas, eso seguro.

Mi puntuación: 7/10.

jueves, 15 de enero de 2009

"Survivors", volver a comenzar tras la hecatombe.

El Reino Unido se pone las pilas con las miniseries de ficción y ofrece otro apocalipsis, esta vez sin zombies.

Hace poco estuve comentando en este blog la magnífica miniserie "Dead Set", que durante poco más de dos horas narraba la epopeya de los participantes del "Gran Hermano" inglés que de pronto descubren que se encuentran ante un apocalipsis zombie; de forma brillante recreaban una de las mejores producciones de zombies desde hace años (qué coño, una de las mejores de la historia del género) con una presentación, nudo y desenlace sin desperdicio alguno. La producción para televisión, íntegramente inglesa, sorprendió a todos por su grandísima clase en todos los aspectos, técnicos y artísticos, y por tener una calidad que nada tiene que envidiar a las mayores superproducciones de Hollywood. "Dead Set" fue emitida en el canal digital E4 durante 2008, y parece que la BBC tenía reservada su réplica, una sorpresa con la que poco tiempo después de la emisión de la anterior haría las delicias de los aficionados a lo fantástico, "Survivors". La miniserie (o serie, no sé muy bien cómo calificarla dado que ha renovado por otra mini-temporada más) consta de 6 episodios, el primero de 90 minutos de duración y los 5 restantes de 1 hora, y es una revisión/remake/reinvención de una serie de los años 70 con el mismo nombre, aunque según los créditos de apertura la miniserie está basada en una novela homónima del creador de la serie original Terry Nation, que se publicó en 1976 (la serie se emitió entre 1975 y 1977).

"Survivors" describe las vivencias de un grupo de personas anónimas en el Reino Unido que sobrevive a un funesto brote de gripe extremadamente letal que acaba provocando la muerte a un porcentaje comprendido entre el 90% y el 99% de la población mundial en cuestión de días. Los pocos afortunados (o desafortunados) que sobreviven a la pandemia se encuentran de la noche a la mañana con un paisaje desértico, todo lo que conocían ha perecido y deben hallar la forma de sobrevivir el mayor tiempo posible. Aunque no tiene la mala leche de "Dead Set" ni una amenaza estrambótica como pueden ser los zombies o un virus (el virus solo dura un par de días, lo justo para exterminar a más del 90% de la población y luego desaparecer, por lo que luego no es una amenaza a tener en cuenta) la serie está llena de tensión y suspense, sus 6 horas y media de duración de esta primera temporada avanzan lentas, sin grandes acontecimientos que expliquen lo sucedido ni el destino de los supervivientes, pero aún así es bastante entretenida y está enfocada desde un punto de vista muy realista. No hay un peligro externo del que preocuparse (exceptuando los demás humanos), tan solo se extermina casi toda la humanidad de un día para otro; luego no hay necesidad de estar encerrados o luchar contra monstruos o virus, simplemente conseguir lo necesario para poder vivir. En esta serie que el verdadero mal viene de los humanos y solo de los humanos está más que claro, no juegan con las metáforas: lo muestran sin tapujos.

De verdad que da mal rollo una historia así; otra cosa no, pero la aparición repentina de un virus irremediablemente letal para la humanidad me resulta terroríficamente creíble. Ya ha habido precedentes, incluso "recientes", en 1918 hubo una pandemia de gripe a escala mundial, llamada la Gripe española (no porque se originara en España, que conste) que acabó con aproximadamente 50 millones de personas, y mucho antes en el s.XIV tuvo lugar la peste bubónica, conocida como la peste negra, que hizo auténticos estragos y exterminó una cuarta parte de la población de Europa, por citar solo dos de las más famosas pandemias mundiales. Ese hecho hace que intrínsecamente la serie tenga un componente realmente terrorífico y no necesite de otros recursos que supongan más peligro que los propios supervivientes.

La miniserie se toma un buen rato para explicar la propagación del virus y muerte progresiva de la población, algo a lo que no nos tienen acostumbradas las producciones de este tipo (que suelen ir directas al grano en este aspecto), durante media hora nos narran el proceso de la exterminación humana, lo cual está muy bien (de hecho, siendo una miniserie es normal que tengan más tiempo para ello), y a partir de ahí es cuando comienza la lucha por la supervivencia. En ese rato el espectador se puede hacer una idea de las características de cada personaje, y aunque en un principio no hay tiempo para cogerles cariño (o el sentimiento correspondiente que deban despertar) más tarde uno se acaba haciendo a ellos y teme por su vida, el espectador acaba encariñándose con los protagonistas. Psicológicamente la miniserie está muy bien pensada, se enfocan los distintos puntos de vista y actitudes que un ser humano adopta en una situación crítica y quedan reflejados a la perfección. Es sorprendente como algunas personas, privadas de lo que las caracteriza como miembros de la sociedad/civilización, son capaces de afrontar la vida de forma completamente distinta o sorprendente. La supervivencia hace aflorar la auténtica personalidad de las personas, la que de verdad las caracteriza como animales, para bien o para mal; el auténtico instinto humano. En ese momento se verá al auténtico ser humano y no al que ha crecido acomodado en su tecnología, olvidándose de subsistir sin los medios que él mismo ha creado. En ese aspecto me recuerda a una joya de película de animación llamada "El Viento de Amnesia", en el que los humanos se convertían en neandertales de la noche a la mañana y debían aprenderlo todo de nuevo, y aunque en "Survivors" tampoco van tan allá no hay tanta diferencia entre un humano privado de la civilización y un humano de la era primitiva: ambos se mueven por instinto, pelean por la supervivencia. Las cosas cambian radicalmente, lo que antes era de una forma ha quedado olvidado y se adoptan nuevas normas; el sexo por ejemplo ya no está sujeto a todas las connotaciones sociales, ahora es solo un instinto. El dinero no vale nada, de un día para otro la economía no tiene funcionalidad. Tampoco el oficio o pasado de nadie tiene valor, por ejemplo a Tom la vida le da una nueva oportunidad de volver a comenzar, antes era un ladrón y asesino (en teoría) y ahora todo eso ha quedado atrás. Pero hay gente que sigue fiel a sus principios y prefiere conservar su integridad, ya que cree que esa misma integridad es la que debe aplicarse al resto del mundo para volver a renacer de la forma correcta; Abby cree en la bondad del ser humano, y a pesar de ello debe soportar las penurias que se le presentan sin desistir en su creencia. No es solo una lucha por la supervivencia, es una lucha interna constante.

Se tratan diversos temas y conceptos típicos de este tipo de películas, donde la gente, desesperada, es capaz de aferrarse a cualquier cosa, aunque esa cosa sea lo que en la civilización se llama un demente o loco; de repente los desequilibrados dan respuestas ilógicas para sucesos ilógicos y se convierten en la voz de la razón, se le da la vuelta a la tortilla. También es lógico el enfocar el tema desde un punto de vista religioso, no está nada mal, también debemos plantearnos este concepto desde una perspectiva que siempre ha acompañado a la raza humana. Evidentemente yo no creo en ello, pero es interesante debatir acerca de la religión y los efectos que tiene en la sociedad, y sobre todo qué pasa cuando se nos desprende de todo lo que controlamos (y nos controla), porque entonces, ¿en qué creemos?. En una sociedad en la que la gente no tiene nada que perder ni castigos que afrontar es difícil mantener un orden; la comida, el agua y un lugar para vivir pueden ser motivos para pelear y matar pero también algo muy instintivo del ser humano que irónicamente nos diferencia de los demás animales, el amor, algo que se define como un instinto primario. El nuevo ser humano nace de las cenizas, y en ese momento es cuando debemos demostrar que somos una raza capaz de adaptarnos a cualquier medio. Otro concepto típico que surge es el de libertad vs. seguridad. ¿Merece la pena renunciar a nuestra libertad como individuos en pos de un futuro mejor, teóricamente protegidos y seguros? Evidentemente durante la miniserie veremos cómo se establecen núcleos de supervivientes que querrán crear una nueva sociedad, y para no descarrilarse adoptarán medidas autoritarias incluso, en las que es imposible vivir: una pura dictadura (aunque quieran parecer una democracia pronto desembocan en un régimen totalitario).

Aviso, cuidado si no habéis visto la miniserie por si destripo ligeramente algunos detalles: más tarde aparecen conceptos interesantes que no se explotan en absoluto durante toda la miniserie, como es la sorpresa de la posibilidad que todo sea un plan a nivel mundial elaborado por unos pocos para acabar con todo lo existente hasta el momento, y quizá establecer un nuevo orden. Desgraciadamente no se explota lo suficiente (por lo menos durante esta primera temporada) como para tener un peso argumental serio, excepto en los 5 últimos minutos del episodio final en el que de repente toma una importancia crucial. En ese aspecto no me ha convencido ya que si querían tirar por ese camino desde el principio deberían haber planteado y sobre todo desarrollado el concepto mucho antes. También es una lástima que la primera temporada de la miniserie acabe de forma tan abrupta, evidentemente faltan muchas cosas para la conclusión, y sería ideal que en 6 episodios más cerrasen una magnífica serie sin dejar cabos sueltos, por lo menos en cuanto a las principales líneas argumentales. Durante toda la miniserie se plantean cuestiones, ¿Por qué siguen vivos? ¿Qué les diferencia de los que han muerto?, los enigmas siguen abiertos y espero que no intenten alargarlos durante mucho tiempo pues lo que necesita esta serie tras la excelente primera temporada es que comiencen a dar respuestas.

La construcción de los personajes es un punto fuerte de "Survivors", sin dar demasiados detalles de ellos uno puede hacerse una idea de cómo son, aunque de poco sirve ya que tras el cataclismo nada de lo pasado tiene valor después. Todos los actores hacen unos papelones, hasta los que tienen papeles discretos y breves apariciones. La única que no me ha convencido al 100% es la actriz que interpreta a Samantha Willis, Nikki Amuka-Bird, no sabría decir por qué pero me parece un pelín forzada en sus gesticulaciones. Sin duda los dos que se alzan como los mejores personajes son por supuesto Abby Grant, la auténtica protagonista y motor de la serie en muchos aspectos, y Tom Price, un personaje que mola muchísimo porque ni es bueno ni es un héroe. Y el actor, Max Beesley, lo hace de forma absolutamente brillante, silencioso, serio, impasible, y muy cabrón. La dualidad del personaje está presente durante toda la serie, y da tanto miedo como respeto; es una persona que aún está por clasificar, y cuyo misterio le convierte en una figura enigmática. A Abby la interpreta de forma magistral Julie Graham, asume el liderazgo del grupo y es capaz de mantenerlo unido y fortificado; ella es quien da vida a los distintos personajes gracias a su optimismo y su visión de la nueva vida. La serie tiene partes bastante emotivas gracias a la caracterización de los personajes que lo hacen posible, Greg Preston, interpretado por Paterson Joseph crea un vínculo especial con la gente del grupo, es como el más reacio a mantenerse unido pero el que acaba convencido del todo por las buenas, Anya Raczynski (Zoe Tapper) es otra de las que huye de su pasado, aunque verdaderamente no tenga por qué; el vínculo más entrañable es el formado por Al (Phillip Rhys) y Najid (Chahak Patel), el primero un niño pijo que no conoce el trabajo y el segundo un espabilado crío de 11 años que no ha perdido la fe en Dios a pesar de todo, dos personajes que no tendrían por qué llevarse bien para nada pero que forman la pareja más curiosa de la miniserie. Sarah Boyer (Robyn Addison) es el otro extremo, una niña malcriada, inútil, que no es consciente de la situación que vive (hasta Naj sabe afrontarlo mejor que ella) y necesita alguien que cuide de ella, ya que sola no tiene ningún valor ni posibilidad de sobrevivir en un mundo que carece de todas la cosas de las que dependía vitalmente. El resto de personajes en papeles muy secundarios van cruzando la pantalla en los diferentes episodios, que tienen como protagonistas a diversos personajes que muestran una forma de enfocar el apocalipsis, y todos están excelentes. La miniserie cuenta con un reparto realmente redondo.

Pese al aparente reducido presupuesto de la miniserie —hay alguna explosión donde se nota la falta de recursos— la calidad es innegable y sin ser una superproducción de Hollywood está sobradamente bien realizada y sobre todo muy bien dirigida y con una fotografía excelente. La dirección con cámaras digitales se apoya en una dirección típica de estas producciones, con secuencias cámara-al-hombro que no abusan de movimientos frenéticos, como debe ser, y con un color y fotografía dignos de una producción de la mayor categoría artística. La música es muy correcta, esencialmente de corte clásico, aunque en algunos momentos no me ha acabado de convencer debido a que pretende ser demasiado épica y hay ocasiones en las que merece la pena ser más discreto con la banda sonora. Pero generalmente está muy bien escogida y resulta adecuada. Técnica y artísticamente la miniserie no tiene réplica, el trabajo realizado es del mayor nivel y como dije en "Dead Set" nada tiene que envidar a las producciones para cine norte-americanas.

"Survivors" es una excelente miniserie, con grandes interpretaciones, una historia que engancha y un ritmo lento aunque ideal. Podrían haber realizado una miniserie propiamente como tal, es decir haberla finalizado en 6 episodios y no estirar más la historia y así podrían haber sellado una obra magnífica, pero una segunda temporada asegura que la historia aún tiene que evolucionar mucho. Yo espero que no se les vaya la mano e intenten alargar una temporada y otra con más episodios porque por el momento el argumento es ideal para una miniserie y no para una serie con muchos episodios; acabando con 6 episodios más habría de sobra para poner la guinda a las historias inconclusas. Saber cuándo parar es importante, muchas series se han convertido en memorables por eso mismo, espero que no caigan en el error de querer alargar lo inalargable porque de ser así habrá más posibilidades de que lo echen a perder. De momento la miniserie es excelente y es con lo que me quedaré, así que bienvenida sea una segunda temporada, aunque con cierto recelo. "Survivors" es una obra sencilla, muy bien realizada e interesante; los que no demandéis un ritmo tan frenético como "Dead Set" la podréis disfrutar mucho, y los demás también pueden saborear las clásicas escenas de ciudades y carreteras desiertas y la continua lucha por la supervivencia, porque aunque los protagonistas hayan sobrevivido al virus la verdadera lucha empieza ahí, cuando el ser humano se descubre ante sí mismo.

Mi puntuación: 8/10.

viernes, 26 de diciembre de 2008

"Dead Set", la audiencia ha decidido... que comience el apocalipsis zombie.

Zombies rápidos y letales en una atrevida miniserie inglesa sin censura ni tapujos y con muchas entrañas y tensión.

Noche de expulsiones en la enésima edición del Gran Hermano inglés (Big Brother), el público ruge de emoción a las afueras de la casa esperando al concursante que deba abandonar la casa. Quedan 7 participantes, pronto serán 6, y los tres nominados son un nudo de nervios que esperan el veredicto de los espectadores. Mientras el concursante expulsado abandona la casa llega el auténtico veredicto del público: una horda de zombies enloquecidos extienden la infección entre la muchedumbre agolpada en los estudios, mientras los concursantes no se percatan de nada; pronto se darán cuenta que se acabó el show y empezó la carrera por la supervivencia. Es hora de cerrar las líneas.

"Dead Set" es una miniserie emitida en 5 días consecutivamente a finales del mes de octubre en el Reino Unido por el Canal E4, 5 episodios de los cuales el primero dura 45 minutos y el resto 23, por lo que en total puede verse como una película de 2 horas y cuarto, y narra las vivencias de los concursantes del GH inglés y de algunos miembros del staff que intentan comprender, superar y sobrevivir al apocalipsis que en cuestión de horas ha arrasado todo el Reino Unido, convirtiendo a conocidos, amigos y familiares en asesinos descerebrados y encolerizados que buscan alimentarse y matar a todo aquel que se les cruce; lo que vienen a ser zombies hechos y derechos. Ojo, zombies según la reinvención de Danny Boyle ("Sunshine", "Trainspotting") en 2002 cuando la excelente "28 Días Después" irrumpió en las salas y estableció un nuevo tipo de zombies que se diferenciaban de los creados por el padre del género, George A. Romero, por una simple y significativa diferencia: los zombies no eran sonámbulos andantes lentos y torpes sino que eran capaces de correr con lo que la amenaza era mucho mayor y más terrorífica. Danny Boyle ha apuntado más de una vez que sus "zombies" no son zombies, sino infectados por un virus de la rabia mutado, pero este tipo de criaturas se reafirmaron dos años después en un curioso remake dirigido por Zack Snyder ("300", "Watchmen") del clásico de Romero "Zombi", llamado "Amanecer de los Muertos" (2004), donde el estilo de la película de Boyle impregnó con su velocidad a los zombies (ahora sí) en una excelente película que versionó el film original de forma completamente libre y lo logró con un tremendo éxito de crítica y taquilla, lo que resucitó el género del cine de zombies en esta primera década del s.XXI. A "28 Días Después" y "Amanecer de los Muertos" debemos el resurgimiento de este cine tan amado por los aficionados del cine de terror y Serie-B que durante los 70 y 80 tuvo su mayor auge, y es que a partir de estos dos films se han multiplicado las producciones y la presencia de zombies en el cine y la televisión en los últimos años, como por ejemplo la secuela de la película de Boyle "28 Semanas Después" y otros proyectos más discretos como "Flight of the Living Dead", "Fido", "Planet Terror", "[REC]" (con zombies de todas las variantes), etc. y varios episodios en series de televisión como "Masters of Horror" y "Fear Itself", también con un variado catálogo de zombies. No solo la velocidad ha sido un valor añadido en los zombies, incluso hay películas donde se permiten ser algo inteligentes (e incluso votar, como en el episodio "Homecoming" de "Masters of Horror") y la velocidad de la infección puede ser más lenta o más rápida. En el caso de "Dead Set" son zombies rápidos, sin inteligencia, no son capaces de nadar, ni abrir una puerta, y la velocidad de infección es media/rápida, según dónde sea la mordedura.

¿Es el fin de los zombies lentos? No lo creo, ahí sigue dando caña Romero con "La Tierra de los Muertos Vivientes" y "El Diario de los Muertos" (y ahora preparando otra más titulada —atención— "...of the Dead") o Robert Rodríguez en la nombrada "Planet Terror" y no todos se han entregado aún a la aceleración de estos míticos seres sin alma, pero es innegable el éxito del estilo instaurado por "28 Días Después" y reproducido en multitud de producciones que no solo han adoptado el aspecto y cualidades de los zombies en sí sino características técnicas y artísticas como el movimiento agitado de cámara, el grano y textura de la cinta (gracias a la innovadora filmación con cámara digital), que han pasado a formar parte intrínseca del cine moderno —podríamos denominarlo así a estas alturas— del nuevo y resucitado (nunca mejor dicho) cine de zombies.

Pese a las modificaciones de la nueva era de terror hay cosas que no cambian nunca, y en "Dead Set" están tan presentes como en otras producciones; por ejemplo, se repiten escenas vistas una y otra vez en otras películas que siguen sabiendo a gloria, como ver hordas de zombies amontonándose en cercados, furiosos y ansiosos por comer y matar, también se ve reflejada la lucha singular de cada persona, hombres y mujeres corrientes que tiene una historia de supervivencia propia, su propio drama particular, uno entre millones, y que han tenido que adaptarse y sobrevivir con lo que han tenido a su alcance, sin olvidarnos además de claros tópicos como que el verdadero y definitivo peligro no son los zombies, sino los mismos vivos, los seres humanos con los que en teoría se debe congeniar para sobrevivir. Nosotros somos el principal peligro al que enfrentarnos, los zombies no son más que una excusa contra la que podemos luchar y vencer ya que somos superiores en todo menos en el número, pero aún así siempre acaban venciéndonos y masacrándonos debido a nuestra falta de comunicación y acuerdo y al eterno conflicto de intereses, al puro egoísmo e individualismo al que nos enfrentamos diariamente. La miniserie es una estupenda alumna de "28 Días Después" y así lo muestra en cada fotograma con su fotografía e imitando el epiléptico movimiento de cámara que inyecta una buena dosis de tensión, realismo y frenesí a la acción, pero que sería mucho más aceptable y estimable si no fuese tan mareante y caótico ya que incluso impide ver lo que realmente sucede en pantalla y, aún peor, produce una sensación de mareo que no creo que nadie demande cuando ve una película. Este movimiento espasmódico es una dolencia que viene sufriendo últimamente el cine de terror y el de acción, y quizá es una buena idea en su concepto, pero en su aplicación debería considerarse el no abusar de ello y moderar los movimientos para que el espectador no acabe desconectando de lo que ve en pantalla. Dejando de lado eso, la dirección de "Dead Set" es realmente cojonuda, los juegos de luces y el planteamiento de los planos son de una calidad asombrosa. Definitivamente, la televisión no tiene nada que envidar a las mejores producciones del cine. El complejo de inferioridad de la TV frente a la gran pantalla ha desaparecido por completo.

Esta miniserie es un proyecto atrevido, ya que cualquier película/serie de zombies que se precie tiene que tener unas dosis de entrañas, sangre y gore que difícilmente todo el mundo puede aceptar. La piedra angular del cine de zombies está basada en la violencia explícita y "Dead Set" supera con nota este apartado, y es que el hecho que se emita en TV no ha sido un hándicap en este aspecto como podría sospecharse en un principio (ya que es un hecho que en TV se es muy estricto con la violencia y el sexo). Cuellos rasgados, tripas arrancadas y desmembramientos en primer plano hacen las delicias del aficionado, e incluso se permiten el lujo de homenajear aquella famosa y mítica muerte del Capitán Rhodes en "El Día de los Muertos" de una forma espectacular y sin cortes, en la que es sin duda es la mejor (y más adecuada) muerte de la miniserie y un momento para el recuerdo. Y esa no es la única referencia a la saga de George A. Romero, se reservan un «Vienen a por ti, Bárbara.» refiriéndose a la frase del hermano de la protagonista en "La Noche de los Muertos Vivientes". Ya que en cuanto a gore cumple con creces, la miniserie se recrea en una ristra de escenas definitivamente espléndidas, como el ataque inicial a las instalaciones del Gran Hermano con la canción "Grace Kelly" de Mika de fondo, realmente espectacular, o el momento en el que Kelly, la protagonista (o una de ellas, vaya) revienta literalmente la cabeza a un zombie con un extintor. Además la miniserie está bastante bien pensada y el guión muy cuidado, ya que utilizan una serie de personajes que facilitan la fluidez a la hora de desencadenarse las desgracias, como por ejemplo la forma de hacer entender a una gente aislada en un programa de TV que todo el mundo se ha infectado con un virus y han sido convertidos en zombies sin que crean que es una broma. Situaciones verosímiles y hasta impregnadas de un humor negro se suceden, como el episodio con los policías dónde dejan ir con una advertencia a Space (de nuevo el cuerpo de seguridad que debe proteger a los ciudadanos se ve reflejado como el primero en darle la espalda), o el momento en el que una de las integrantes del concurso, Veronica, se muestra más preocupada porque nadie le vea en televisión que por el hecho de que se haya desatado un cataclismo mundial.

Comenzar a ver esta serie sin saber de qué va puede ser increíble, como me pasó a mí con "28 Días Después", momento en el cine que no olvidaré nunca ya que no sabía ni el argumento del film cuando me topé con una desértica Londres y seres encolerizados tras el desprevenido protagonista, y es que el factor sorpresa puede jugar muy a favor de "Dead Set", que comienza como un Gran Hermano típico y acaba con una bacanal de sangre que convence al aficionado porque se nota que se ha puesto toda la carne en el asador, porque es evidente el mimo con el que se ha tratado la producción y la cantidad de detalles en los que se ha reparado. Incluso han contado con cameos de antiguos participantes del concurso, o la misma presentadora Davina McCall que tiene un destacado papel durante buena parte de la trama. Por cierto, la trama se desarrolla en tres facciones que acaban confluyendo: la de Kelly y los participantes del concurso que intentan sobrevivir dentro de la casa, que resulta ser la mejor fortificación, también está la tremenda historia del novio de Kelly, Riq, y Alex, que intentan huir hacia la costa, y para acabar la de los odiosos Patrick y Pippa, que están encerrados en una pequeña habitación sin poder salir ya que han sido acorralados. Las tres historias son muy interesantes, intensas y llenas de emociones, y destacaría la resolución de la historia de Alex y Riq, totalmente desalentadora.

Una miniserie imprescindible, fantástica en todos sus aspectos y digna de compararse a las mejores películas de zombies en la actualidad, completa en todos sus aspectos y cuidada al detalle, muy interesante. Una cosa que tiene "Dead Set" es algo que también ha sido muy bien explotado en las películas de Danny Boyle y Juan Carlos Fresnadillo (el director de "28 Semanas Después"), y es que sabe sacar partido a la situación y provocar secuencias de máxima tensión, como la terrorífica escena a oscuras en la carretera o cualquiera de las persecuciones delante de las diabólicas y espídicas criaturas que buscan sangre. Así que si buscáis terror y tensión, esta es vuestra oportunidad. Me quedo con una imagen, la que cierra la miniserie que culmina un glorioso clímax final, de lo más bruto, y es la sala de control donde podemos ver lo que queda dentro de la casa de Gran Hermano en la cual anteriormente la gente podía ver telebasura sin imaginarse la catástrofe que estaba por venir. Quién sabe si la próxima noche de nominaciones en Gran Hermano será la última... por si acaso id preparando armamento y provisiones, vaya a ser que nos coja desprevenidos.

Mi puntuación: 9/10.