lunes 20 de julio de 2009

"Harry Potter y el Misterio del Príncipe", las cosas se ponen más serias en Hogwarts...

La saga del joven mago sigue evolucionando; sexta entrega casi de transición para acercarse a un final que está cada vez más cerca.

Desde que "Harry Potter y La Piedra Filosofal" irrumpiera en el año 2001 en la escena cinematográfica el cine fantástico no ha vuelto a ser el mismo. La escritora J.K. Rowling ya había hecho famosa su saga literaria cuando Warner Bros. llamó a su puerta para adaptar las dos primeras novelas, y el boom de Harry Potter acabó de crecer de forma desmesurada. Aquella primera película dirigida por Chris Columbus logró romper la taquilla y estuvo cerca de alcanzar los $1000M de recaudación colocándose como la película más taquillera del año (por encima de "El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo") y aún hoy en día sigue siendo la película más taquillera de la saga y la más rentable (tuvo "solo" $100M de presupuesto). No solo fue un bombazo en taquilla sino que la fiebre harrypotteriana creció y se extendió como la pólvora, y la calidad con la que se elaboró la cinta impuso las bases (junto a la trilogía de "El Señor de los Anillos") de lo que el cine de fantasía y aventuras sería en la década actual. Un año después llegó también de la mano de Columbus "Harry Potter y La Cámara Secreta" que también obtuvo en taquilla cifras estratosféricas (unos $100M menos que la anterior) aunque no pudo superar aquel año a "El Señor de los Anillos: Las Dos Torres". Hasta hace poco para mí era la más flojita de la saga pero la revisioné meses atrás y supe ver detalles que no vi en su día por lo que ahora la veo una película mucho más completa que antes. Dos años después de esta, en 2004, llegó la que para mí y muchos es la mejor de la saga, la que comenzó a introducir el tono oscuro que progresivamente se ha ido adueñando de la saga y ha ido dejando de lado el tono infantil, "Harry Potter y El Prisionero de Azkaban", cuya taquilla fue paradójicamente la más baja de la saga (casi $800M y por debajo de "Shrek 2"), dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón. Su tono serio supuso un cambio acorde a la madurez de su público y sus personajes, y la forma progresiva en que se hizo (y aún hace) resulta uno de los mayores aciertos de la saga.

En 2005, un año después, "Harry Potter y El Cáliz de Fuego" volvió a ser la película más taquillera del año superando incluso a la entrega de "Star Wars. Episodio III: La Venganza de los Sith". Mike Newell, el otro director junto a Cuarón que solo ha dirigido una entrega en la saga, logró mantener la saga en el candelero pese a los cambios en la dirección, consiguiendo que su film se acercara a los $900M de recaudación. La quinta entrega llegó en 2007, "Harry Potter y La Orden del Fénix", la cual fue para un servidor la primera que pudo ver en el cine por lo que guardo un especial recuerdo de ella y la que logró mejores resultados en taquilla desde "Harry Potter y La Piedra Filosofal" (unos $940M) aunque no pudiera superar a "Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo" en aquel año. Fue también la primera de las películas que David Yates dirigió, y es que el realizador británico fue el elegido para dirigir cada una de las últimas películas de una de las sagas que mayores beneficios ha dado en taquilla tras la saga de James Bond, y que revolucionó el género fantástico devolviendo la ilusión por la magia y los cuentos infantiles de calidad.

Han vuelto a pasar dos años para que podamos ver la sexta entrega de la saga, "Harry Potter y el Misterio del Príncipe", la que supone la última película del tercer cuarto de la serie y que deja muchas tramas encaminadas hacia el irremediable final que veremos en la adaptación de la novela que cierra la serie, "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte", la cual podremos ver dividida en dos películas para abarcar la profundidad de la novela (y hacer más taquilla, claro). Dicho esto comienzan los destripes, así que cuidado los que no la hayáis visto aún pues su misma sinopsis encierra spoilers. En esta sexta película Harry debe prepararse para el enfrentamiento final entre él y Lord Voldemort. La vuelta del que no debe ser nombrado es dominio público tras su último encuentro con Potter y todo el mundo es consciente de que el joven mago es el elegido para derrotar al Señor Oscuro. Hogwarts se convierte en el lugar más seguro en el que estar tras el miedo infundido por los continuos asedios de los mortífagos que incluso llevan a cabo ataques sobre el mundo no mágico, secuestrando a magos y sembrando el pánico, mientras a Draco se le asigna una misteriosa misión que tiene como objeto aventajar a Voldemort en la inminente batalla y de paso vengar el honor de su padre, encarcelado tras los últimos acontecimientos en el Departamento de Misterios. Mientras Dumbledore prepara a Harry para su combate definitivo le aconseja mantener vigilado al nuevo profesor, Horace Slughorn, el cual cree que tiene pistas clave para saber cómo derrotar a Voldemort. Que el miedo y la oscuridad que se cierna sobre el mundo mágico no impide que Harry, Ron y Hermione comiencen a notar los efectos de la adolescencia y a sentirse atraídos por otros compañeros, y es que los romances pronto comenzarán a florecer entre tanta oscuridad.

"Harry Potter y el Misterio del Príncipe" es según palabras de la propia autora de la novela (sic) el primer tomo del final de la historia, y por lo tanto la menos independiente de las obras hasta el momento, y eso es quizá la pieza clave para interpretar esta sexta película; siendo "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" una especie de principio del fin o de precedente de "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte" queda coja en cuanto se analiza individualmente pues al contrario que las otras cinco películas no cuenta con una línea argumental que se abra y cierre en la misma película, reservando el misterio y la intriga a sucesos puntuales y hasta intrascendentes como la identidad del Príncipe Mestizo que da título al film (vale, es Snape, ¿por qué?) o más importantes como la búsqueda de los horrocruxes. La película es muy larga, son dos horas y media de metraje que sorprendentemente se pasan volando —cuando me di cuenta que llevaba dos horas de cinta no me podía creer que hubieran pasado tan rápido—, pero no da la sensación de que pase nada realmente trascendental en ningún momento, lo cual es curioso. Es decir, se hace corta para lo larga que es, pero lo que sucede no aporta demasiado a ninguna trama principal.

Eso no es algo necesariamente malo, precisamente que no se haga larga significa que es muy distraída, y he de reconocer que hacía mucho tiempo que no gozaba tanto con una película fantástica en el cine desde "Stardust" o "Harry Potter y La Orden del Fénix" hace dos años. De hecho los efectos especiales son lo mejor que he visto en mucho tiempo, quizá desde "The Host" no he visto tal nivel de perfeccionamiento y esta sexta película de Harry Potter se recrea más y es mucho más espectacular en los efectos que la surcoreana del monstruo gigante. Escenas como la de los mortífagos atacando Londres con los efectos de humo disolviéndose en el aire, la forma de generar los recuerdos de Tom Riddle, el espectacular y cortísimo partido de Quidditch, la exhibición de poder ardiente de Dumbledore en la cueva, los teletransportes de Harry y Dumbledore, etc. son secuencias realmente espectaculares donde los efectos visuales brillan de una forma asombrosa. Las escenas de acción también están rodadas con ingenio y quizá por eso se hace tan llevadera la película, aunque no acabe de arrancar la verdadera acción hasta los últimos veinte minutos. El problema antes mencionado es que precisamente mucho metraje de los 150 minutos están invertidos en ahondar en las relaciones entre los tres protagonistas, aunque realmente no llegan a quedar bien definidos. Quiero decir que las evidentes tensiones sexuales (no sé si llamarlas así aún) entre Ron y Hermione y entre Ginny y Harry se plantean y se les da una gran importancia en la trama, pero no acaban de arrancar verdaderamente ni son estudiadas a fondo; de Ginny y Harry solo descubrimos que de repente Harry se siente interesado por ella (porque ella ya lo estaba en anteriores entregas) y que se olvida completamente de Cho Chang (cuyo romance en "Harry Potter y La Orden del Fénix" corrió ríos de tinta y ahora de pronto se esfuma), sin más dilación ni análisis, y de Hermione y Ron solo descubrimos que no son capaces de declararse sus verdaderas intenciones por miedo o vergüenza y que mientras tanto intentan probar con otras relaciones sin éxito, también sin más. Es decir, tenemos cuatro personajes que no saben muy bien como relacionarse entre sí y el resto que no son siquiera personajes secundarios exceptuando a Lavender Brown (la novia de Ron), Luna Lovegood o por supuesto Draco Malfoy. Neville Longbottom, los gemelos Weasley y el resto de alumnos, Hagrid, Minerva McGonagall e incluso Bellatrix Lestrange y Remus Lupin entre otros son personajes que pasan totalmente desapercibidos, tan solo se pasean por pantalla sin ninguna intervención realmente importante.

El énfasis en los personajes creo que es algo en lo que falla la película, cuyas anteriores entregas le han sacado más partido a este aspecto. Hasta ahora era usual que el profesor nuevo fuese el que más interés despierta (normalmente el de Defensa de las Artes Oscuras), y en este caso Horace Slughorn no tiene un protagonismo clave como ya tuvieran el profesor Quirrell, Gilderoy Lockhart, Remus Lupin, Alastor Moody y Dolores Umbridge en las anteriores entregas. Sí que Slughorn es el personaje clave para desvelar el misterio de los horrocruxes, pero realmente no llega a ser un personaje tan relevante ni memorable como los anteriores. El único que se salva, exceptuando a Dumbledore evidentemente, es Severus Snape, y tampoco estoy muy de acuerdo con el trato del personaje en el film. Me explico: creo que a los personajes, en esta película en general, les falta dualidad suficiente como para tener la capacidad de engañar al público, como pasó con Snape en la primera película. En "Harry Potter y La Piedra Filosofal" parecía que era evidente que Snape era el villano de la función pero al final resultó ser todo lo contrario. Aquí, sin haber leído yo nada de las novelas, me da que Snape no es malo pese a haber matado a Dumbledore... No puedo explicar por qué porque no tiene sentido, pero es la sensación que me dejó la película en todo momento desde que aparece Snape por primera vez junto a Colagusano haciendo el juramento con Bellatrix y Narcissa Malfoy, es que Snape está a favor de Dumbledore, de principio a fin, y eso no debería ser así. Deberían ser más categóricos para luego tener la facultad de sorprender, lo cual siempre es agradable en una trama tan compleja. Todo se basa en las expresiones de Snape, en las dudas y miradas... se palpa que no puede ser tan malo.

Y aquí llego a otro de los aspectos en los que me ha parecido que "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" falla, en la muerte del mago más grande de todo el universo de Harry Potter, Albus Dumbledore. Su personaje toma gran importancia en este sexto film y al contrario que en la anterior película le presta toda la atención a Harry para educarlo y entrenarlo en su lucha final; Dumbledore comparte varias escenas con Harry destacando sobre todo aquella en la que tratan de conseguir el horrocrux en la cueva, quizá la mejor secuencia de la cinta donde se desplega un extraordinario espectáculo visual y sonoro, y su muerte al final de la cinta, una muerte que se muestra inevitablemente demasiado seca y sosa para tratarse de un personaje tan importante y clave como Dumbledore. El problema de la muerte de Dumbledore es que para empezar no está suficientemente justificada por lo que he comentado antes de la evidente dualidad de Snape, que por mucho que mate a Dumbledore no se puede evitar ver que había "buenas intenciones" tras ese asesinato, lo cual deja demasiado claro que se ha dejado en vilo una trama que se resolverá en la siguiente película, también que le falta un punto dramático importante en el que ni siquiera la música (apartado clave en este tipo de escenas) resulta lo suficientemente solemne para acentuar el dramatismo, y finalmente, como ya pasara en la anterior película con Sirius Black, muere prácticamente sin ningún tipo de aviso ni énfasis previo. Estoy seguro, de todos modos, que en la siguiente película se tendrá que comenzar por un homenaje como Dios manda al personaje.

Para acabar con el repaso a los personajes hay que destacar el papel de Draco Malfoy en esta cinta, donde por fin se revela como el conato de villano que siempre ha tratado de ser, aunque sus infantiles apariciones en las entregas anteriores le resten seriedad al personaje. Su aspecto soberbio y severo le sienta como anillo al dedo y aunque también presenta el mismo problema de dualidad que Snape su tormento lo hace un personaje interesante por fin, y además protagoniza otra de las mejores escenas de la cinta cuando Harry y él se intercambian hechizos en los lavabos. El Sectumsempra es un hechizo realmente espectacular y bastante truculento para la saga, pero igualmente es una secuencia espectacular. Otros personajes directamente no hacen acto de presencia; hay algunas ausencias imperdonables como la de Lord Voldemort, que sin contar con los sueños de Tom Riddle ni aparece. ¿Cómo puede ser que un personaje que en la última entrega tuviera tanta presencia aquí siquiera aparezca? Se echa de menos también a Alastor Moody y a la familia adoptiva de Harry, que siempre ha aparecido al inicio de las películas y por primera vez ni Vernon ni la familia Dursley hace acto de presencia. También resulta curioso que Cho Chang no aparezca siquiera ya que su relación fue uno de los hilos argumentales más destacables de anteriores películas.

En todas las entregas de la saga siempre ha habido un factor muy destacable y excepcional como es el reparto. El trío protagonista va ganando experiencia con los años y cada vez están más cómodos con los personajes que han hecho suyos; Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson tienen interiorizados sus personajes y uno no se puede imaginar la saga de otra forma que no sea con ellos como protagonistas, y a pesar del habitual nefasto doblaje en esta cinta no ha sido tan doloroso para los oídos escuchar a los protagonistas (con la excepción del actor de doblaje del pequeño Tom Riddle, que rompe completamente el clímax de la cinta en sus breves apariciones). Sin duda el doblaje de esta saga (más que nada de los niños, el resto está perfecto) es la gran asignatura pendiente en España. Michael Gambon como Dumbledore, Maggie Smith como McGonagall, Helena Bonham Carter como Bellatrix Lestrange, Tom Felton como Draco Malfoy, etc. están magníficos, pero habría que destacar sobre todo a dos actores por sus estupendas interpretaciones: Jim Broadbent como Horace Slughorn y Alan Rickman como Severus Snape. Este último ya es un clásico en la saga y un actor que por su presencia y actitud llena la pantalla cada vez que aparece, mientras que Broadbent demuestra su talento con la interpretación de ese hombre bondadoso pero obsesivo que encierra un misterio clave para la película. Los toques de humor de estos dos personajes son gloriosos, sobre todo el momento en el que Harry imita al profesor Slughorn u otras apariciones donde la simple presencia de Snape ya resulta divertida. De hecho "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" me ha parecido una de las entregas más divertidas de la saga, reí a gusto y con ganas con detalles más o menos infantiles, como el disfraz de león de Luna o las peripecias de Ron con su novia o el elixir de amor que bebe por accidente por ejemplo, y a pesar de los pequeños fallos que le pueda encontrar al film me lo pasé en grande.

David Yates vuelve a hacer un trabajo excepcional y pese a su escasa experiencia en cine (no así en televisión) parece que le ha cogido el gusto a la saga y es capaz de realizar una serie de secuencias realmente espectaculares. Yates desprende clase en los planos y la fotografía de Bruno Delbonnel sorprende por la cantidad de registros y ambientes que utiliza e intercambia constantemente, destacando el tono azulado general y el gran partido que le saca a los interesantes recovecos del castillo de Hogwarts. La música sigue siendo un apartado destacable, obra de nuevo de Nicholas Hooper quien ya acompañó a David Yates en la anterior película y acabará firmando la BSO de las futuras entregas de la saga. Quizá es de las menos llamativas de la serie, pero como siempre el apartado musical destila calidad. Para el guión de esta sexta película han recuperado a Steve Kloves de nuevo, quien ha escrito todos los guiones de la saga excepto el de "Harry Potter y La Orden del Fénix", obra de Michael Goldenberg. Kloves ha sido rescatado para esta entrega en la que por lo visto hay varias concesiones al relato original de J.K. Rowling, teniendo quizá mayor importancia el cambio respecto al supuesto funeral de Dumbledore que debía ocurrir en esta cinta pero que se dejará para la que viene con toda seguridad. También el hecho de que la película preste más importancia a los romances que al misterio de los horrocruxes influye en el tipo de entrega que acaba siendo, algo más enfocada a trazar las relaciones entre personajes que a explorar la trama de Voldemort en sí. A nivel técnico, en general, la película no se le puede achacar ningún pero, los efectos de sonido son espectaculares, visualmente es una delicia y la dirección es realmente extraordinaria. Tan solo he echado de menos un clímax final más espectacular, ya que el de la anterior película, aunque algo precipitado, fue mucho más llamativo.

La sexta entrega de la saga mago más famoso y popular de este mundo y del mágico me ha resultado una película muy entretenida y eminentemente bien realizada, a pesar de haberme parecido una de las más flojas de la serie no se puede negar su calidad en todos los aspectos técnicos y artísticos aunque creo que el guión ha cometido un error bastante importante como es que la película esté demasiado enfocada para ser un preludio de la última entrega de la saga, que en el caso cinematográfico será doble. Se nota demasiado que se han estado guardando cosas para las siguientes entregas y eso deja a "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" en una posición intermedia, un enlace entre las anteriores entregas y el fin de la saga, algo que no la beneficia individualmente. La frase promocional del cartel reza «Oscuros secretos serán revelados» cuando más bien debería decir «Oscuros secretos serán planteados». Lo bueno que tiene es que la saga sigue una evolución lógica; cada vez los problemas de los protagonistas son más serios y hay cosas que delegan importancia: aprobar asignaturas, ganar los partidos de Quidditch o el concurso entre familias ya no es el tema principal, ni secundario siquiera, ahora lo que importa es la batalla que definirá el futuro del mundo, el combate épico contra el Señor Oscuro. La saga ha dejado de ser para niños pequeños como las dos primeras entregas y se ha tornado, como ya se ha dicho muchas veces, más oscura, y eso es lo que le hacía falta a la saga. Incluso ahora hay lugar para la revolución hormonal. Solo nos queda esperar que la siguiente película "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte I" nos ofrezca lo que "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" ha prometido y que acabe de arrancar siendo una película individualmente suprema, que es justo lo que le ha faltado a la reciente cinta.

Mi puntuación: 7/10.

martes 14 de julio de 2009

"La Conversación", la culpa de quien escucha.

La cara íntima de Coppola.

Francis Ford Coppola es uno de los grandes del cine. De su mano han llegado películas consideradas globalmente obras maestras de la talla sobre todo de la trilogía de "El Padrino" (I, II y III) y "Apocalypse Now", además de otras películas de indudable fama y calidad como "Drácula, de Bram Stoker", "La Ley de la Calle", "Cotton Club" (aunque a mí esta no me convenció para nada), "Rebeldes", etcétera, una larga carrera cinematográfica como director, guionista y productor que se remonta hasta principios de los 60, es decir 50 años de plena dedicación al cine. Durante las décadas de los 60' a los 80' se mantuvo en el candelero, fue prolífico y aprovechó la libertad artística que le proporcionó el éxito de las dos primeras películas de "El Padrino" y "Apocalypse Now" intercalando grandes producciones con películas más íntimas y cercanas de todo tipo de géneros: terror, comedia, drama, suspense... si algo ha demostrado Coppola en su carrera es que es uno de los realizadores más polifacéticos del panorama cinematográfico. Erróneamente siempre se ha asociado a Coppola a las grandes superproducciones pero lo que no se conoce tan popularmente es su faceta de director y escritor de historias pequeñas o íntimas, películas casi casi independientes por su factura, cercanas al cine de autor. El director quedó muy quemado tras el infernal rodaje de "Apocalypse Now" y de ahí su recelo a rodar grandes superproducciones similares por lo que las películas que siguieron a aquella fueron algo más discretas pero no menos importantes por ello. Tras bajar el ritmo en su faceta de director y guionista durante los 90' (a pesar de que en esa década dirigiera la maravilla de "Drácula" y "El Padrino. Parte III" además de "Jack" y "Legítima Defensa, de John Grisham") aumentó su dedicación en la producción de películas (incluidas las de su hija Sofia Coppola) por lo que durante un tiempo el nombre de Francis Ford Coppola estuvo ligeramente apartado de los carteles. Ha sido recientemente cuando Coppola ha vuelto al cine tras varios años reposando sus ideas; desde que rodó en 1997 "Legítima Defensa" pasaron 10 años hasta que quiso realizar obras más personales e independientes, "Youth without Youth" ("Juventud sin Juventud") fue la primera de ellas y este mismo año ha estrenado la segunda en una coproducción española, italiana, norteamericana y argentina, "Tetro". Estas historias pequeñas son las que a Coppola le llenan personalmente y las que le han animado a seguir haciendo cine. Una de aquellas películas de este tipo que dirigió y escribió el realizador entre las dos entregas de "El Padrino" fue la discreta y delicadamente confeccionada "La Conversación".

En 1974, el mismo año de "El Padrino. Parte II" y solo dos años después de "El Padrino", Coppola realizó una de sus películas "pequeñas", una película de suspense sin un argumento excesivamente llamativo ni grandilocuente que contaba la historia de Harry Caul, un experto en vigilancia oculta que vive atormentado por algunos trabajos en el pasado y que no puede evitar involucrarse en su último caso de escucha; Caul no quiere sentirse responsable de ninguna otra víctima derivada de su trabajo, pues la tortura de la culpa se cierne sobre él sin cesar a cada trabajo que realiza. Harry sospecha que tras este aparentemente evidente último trabajo se esconde algo más que una aventura amorosa por lo que se involucra de forma obsesiva con los detalles del caso hasta el punto en el que se dará cuenta que ya no puede dar marcha atrás. El secreto de "La Conversación" reside en su discreción, sus pocas pretensiones; el mismo Coppola ha dicho varias veces que es la película de su filmografía que más aprecia porque no solo la dirigió sino que también escribió el guión en solitario sin basarse en ninguna otra película ni novela previa, aunque confesó que "Blow-Up" de Michelangelo Antonioni le sirvió de inspiración. Esta película representa la vertiente del realizador en la que demuestra que también hace cine para lograr sus metas artísticas, aunque no pueda olvidar el tener la intención de gustar al público. Para Coppola, y según sus palabras, este tipo de cine es aquel que quiere ser literatura, aquel que se diferencia del cine de entretenimiento el cual aunque esté muy bien no le llena tanto personalmente ni enorgullece especialmente.

El tempo narrativo de "La Conversación" es muy lento (a veces hasta desquiciante), en algún aspecto me recuerda a "Taxi Driver" de Scorsese (salvando las distancias), esto es que durante sus casi 110 minutos pasan pocas cosas realmente extraordinarias, todo fluye de manera natural, vemos como es la vida cotidiana del protagonista, como poco a poco va evolucionando, se va demacrando psicológicamente, vemos las pocas habilidades sociales que tiene y lo que le lleva a realizar/descubrir el tremendo desenlace. En estos aspectos la película de Scorsese y la de Coppola tiene similitudes, aunque no se puedan comparar abiertamente tienen muchas cosas en común, y al igual que "Taxi Driver" también "La Conversación" se llevó la Palma de Oro en el Festival de Cannes (que cinco años más tarde volvería a recibir Coppola por "Apocalypse Now"), así como también fue considerada por la Biblioteca del Congreso de los EEUU para formar parte de las 500 películas que conforman el patrimonio cultural significativo de la misma. Como "Taxi Driver", también recibió una nominación en los Oscar en la categoría de Mejor Película (que no se llevaron), y además "La Conversación" estuvo entre las candidatas a Mejor Guión Original y Mejor Sonido, y en éste último apartado es donde quiero hacer hincapié ya que el sonido es muy importante en este film tanto argumentalmente como a nivel narrativo. En esta cinta el sonido cobra un importante protagonismo, para empezar porque el protagonista, Harry Caul, dedica su tiempo completo a su trabajo y este está íntimamente relacionado con las grabaciones, espionajes y captaciones de conversaciones con diversos, modernos (para aquel entonces) e ingeniosos métodos, y de hecho la conversación con la que empieza la película y que le da título a la misma es sobre la que gira el argumento. Por otro lado a nivel narrativo el sonido se utilizó de forma muy expresiva; unos sonidos de interferencia están omnipresentes los primeros 10 minutos de cinta, vacíos en la conversación que luego Caul debe llenar y ordenar, tratar de entender.

La música es el otro elemento sonoro clave en el film. Los ritmos repetitivos de la partitura de David Shire ("Zodiac", "Pelham 1.2.3.") intentan capturar el sentimiento paranoico y perturbado de Harry, tonos graves y punzantes combinados, suavizados de vez en cuando con melodías de piano y sonido de saxofón, un instrumento importante en la trama que Caul utiliza para desfogarse y tranquilizarse. Los silencios son tan importantes como los momentos sonoros, y en muchas situaciones Coppola y Shire consiguen una atmósfera tensa con unos elementos simples, lo cual es muy meritorio, logrando captar la atención del espectador de forma natural y sin abusar de la BSO.

"La Conversación" es una película muy lenta, y no es que tenga paisajes en los que recrearse en esos tiempos muertos por tiempos indefinidos y alargados, por eso ahí está para compensarlo Gene Hackman haciendo uno de los papeles de su vida en la piel de Harry Caul, cargando el peso de la cinta a sus espaldas, prácticamente en solitario. Hackman protagoniza esta película psicológica mostrando un perfil de hombre perturbado, ajado, con limitadas habilidades sociales y un profundo trauma derivado de su trabajo y habilidad, pero aunque tenga remordimientos Caul es el mejor en su trabajo y así es reconocido por el resto del gremio. Caul está atormentado por la muerte de tres personas que recaen sobre su consciencia consecuencia de una de sus grabaciones y su paranoia se incrementa con cada nueva pista que obtiene al diseccionar la grabación que debe entregar al jefe de una gran empresa, una inocente conversación de una pareja que parece encerrar algo más de lo manifiesto. La culpa define al personaje y Gene Hackman logra reflejar muy bien esa recriminación, esa ira que le provoca el debate interno que tiene entre su profesionalidad, su responsabilidad y el eterno reproche que le acompaña y lo aísla. Hackman, con un look muy identificativo, con gafas de pasta y metal anticuadas, con bigote y calvicie incipiente, con su perpetua seriedad, su chubasquero/gabardina y corbata, logra trazar un personaje completo y complejo, se come la pantalla durante toda la película y es capaz de soportar ser el absoluto protagonista, una suerte de Robert De Niro frente al espejo, encerrado en sí mismo. De hecho la revista Premiere publicó en 2006 una lista con las que creía que eran las 100 mejores interpretaciones de todos los tiempos (hasta esa fecha) y Hackman ocupaba el puesto nº 37 por la interpretación de ese hombre introvertido, vulnerable, aferrado con ímpetu a la religión (como forma de redención, supongo) paranoico, colérico y angustiado que acaba involucrado en un asunto realmente turbio, un papel que Hackman siempre recordará por ser uno de los mejores que ha llevado a cabo.

El guión está perfectamente hilado, todo gracias a la sencillez de la premisa y el pragmatismo de Coppola, y como thriller psicológico que es juega con el espectador en algunas escenas realmente surrealistas como la breve secuencia del sueño (donde la película se vuelve algo irreal) o toda la final en el hotel. De hecho al final de la cinta uno acaba planteándose si lo que vemos es lo que realmente sucede o lo hacemos desde el punto de vista de Caul, cuyos remordimientos se apoderan de él hasta el punto de que uno acaba planteándose si realmente esa llamada final que recibe llega a hacerse de verdad o es fruto de su paranoia. Es más, llega un punto en el que hasta puedes llegar a pensar que lo que sucede en el hotel no es real, que todo ha sido producto de la imaginación, fantasía y sentimiento de culpa de Caul. Y no sigo porque estaría spoileando la cinta, pero el final de "La Conversación" se regala un par de sorpresas predecibles pero igualmente interesantes, y una suprema escena final donde Hackman acaba de demostrar que su papel es uno de los más memorables de toda su extensa filmografía.

La ambientación y diseño de producción son muy acertados, se agradece la visión del particular universo de los investigadores privados ausente de toda la sofisticación a la que estamos acostumbrados hoy en día: talleres sucios y desordenados, templos en los que se priva de su intimidad a los desconocidos, inventos electrónicos amontonados. Supongo que en 1974 todo el material que vemos en la cinta sería de lo más avanzado (son ya 35 años de avance tecnológico, que no es poco) e igualmente da la sensación de tecnología punta aunque mundana, un tono serio y cercano gratificante que le resta glamour al admirado y ensalzado trabajo de espía y nos ayuda a comprender mejor la situación de Caul. La fotografía de Bill Butler (que sustituyó a Haskell Wexler) es nítida y busca los ángulos y encuadres de forma inteligente, aprovechando todo lo largo de la pantalla, jugando con las sombras y luces en las escenas nocturnas, destacando la del parking en el laboratorio de Caul. Todo el apartado visual está muy logrado y es junto a la interpretación de Hackman de lo más destacado de la cinta. Cabe apuntar también algunas interpretaciones como la de John Cazale como el ayudante de Caul, Stan, Frederic Forrest como Mark, Allen Garfield como el curioso y sagaz Bernie, además por supuesto de Harrison Ford cuando realmente era un desconocido que solo había aparecido en "American Graffiti", y el breve cameo de Robert Duvall que no figura en los créditos.

Me hace gracia ver el eslogan español del cartel: «¿Cómo fue posible el caso "Watergate"...? ...aquí encontrará la respuesta.» ¡El caso Watergate no tiene nada que ver con la película! Se nota que por aquel entonces fue un caso sonado y quisieron sacarle partido como fuera. Lo curioso es que la frase promocional original no tenía nada que ver con esta libertad creativa española: «Harry Caul is an invader of privacy. The best in the business. He can record any conversation between two people anywhere. So far, three people are dead because of him.» («Harry Caul es un invasor de la privacidad. El mejor en el negocio. Puede grabar cualquier conversación entre dos personas donde sea. Por lo que se sabe, tres personas han muerto por su culpa.»). Con esta frase se explica algo mejor el perfil de Caul (quizá demasiado) y tiene mucho más sentido. "La Conversación" es una película en la que Francis Ford Coppola demuestra su creatividad, su amor por el cine, se nota que esta película fue rodada en el momento de máxima inspiración de uno de los genios de la historia del cine y sin la presión de tener que evitar defraudar a las masas. El problema es que creo que tiene un ritmo demasiado lento, demasiado pausado. Las casi dos horas de duración podrían haberse reducido a 90 minutos, le sobran 20-30 minutos, y la intensidad del relato no acaba de ser realmente poderosa hasta los últimos veinte minutos donde la previsible trama se destapa. A favor tiene muchas cosas, la suprema interpretación de Gene Hackman, lo mejor del film, la excelente fotografía, el original y simple planteamiento, el uso del sonido en sus vertientes argumental y narrativa y la calidad que destila todo el film. "La Conversación" podrá ser una película de las que se denominan "menor" en la filmografía del director, pero está claro que es una película de gran calidad, una cinta poco conocida en comparación a las otras más famosas de Coppola como la saga de "El Padrino" o "Apocalypse Now" pero que personalmente creo que supera a otras como "Cotton Club". "La Conversación" es una película que los amantes del cine podrán disfrutar, comparable en algunos puntos a la aclamada "Taxi Driver", aunque es evidente que la película tiene algunas carencias que impiden que se convierta en una película realmente memorable si no es por Hackman. Una película muy recomendable que puede despertar cantidad de sensaciones en los distintos espectadores, y es que lo bonito del cine está en las pequeñas historias y en la maestría de quien las cuenta con garbo. Y este es el caso.

Mi puntuación: 7/10.

jueves 9 de julio de 2009

"Transformers: La Venganza de los Caídos", esta vez no cuela.

Decepcionante segunda parte de la particular adaptación de Michael 'Fireworks' Bay de los robots cambiantes.

Reconozco que cuando vi la primera película de "Transformers" en 2007 mis expectativas eran muy bajas y la esperanza de poder ver un espectáculo digno y que dicha película llegar a interesarme realmente era más bien reducida. Pero una vez la vi no pude más que tragarme mis prejuicios y, dejando de lado todo aspecto concerniente a términos de adaptación, pude disfrutar con el espectáculo visual y sonoro que nos ofreció el Rey de la Pólvora, Michael Bay. Aquella cinta era fácil de disfrutar, solo había que desconectar el espíritu crítico y sobre todo olvidarse de que lo que estábamos viendo realmente era una adaptación de una de las series de dibujos más famosa de los 80' (o de los juguetes) dejando de lado los análisis en profundidad e intentar no darle muchas vueltas al argumento, el cual era (a conciencia) una mera excusa para enseñarnos a robots gigantes partiéndose la cara y llevándose por delante a media ciudad en el camino. Aquella vez la propuesta para mí resultó ser un acierto, no pedía más que persecuciones espectaculares, combates a muerte llenos de destrucción y fuego y robots carismáticos que luciesen los mejores efectos especiales del año, y eso es lo que recibí, un espectáculo vacío pero entretenido, todo un ejemplo de blockbuster clásico. Aquella historia fue presentada y sazonada con personajes humanos que le daban un aspecto mucho más comercial aún, y se trazó una trama excesivamente infantiloide pero aceptable bajo una especie de acuerdo o pacto no escrito en el que yo, como espectador, me prometí a mí mismo no buscarle las cosquillas a la película ni los tres pies al gato; si Bay me ofrecía fuegos de artificio yo los disfrutaría y no me pararía a preguntar por qué Megatrón tenía ese caótico aspecto o porque el camión de Optimus Prime tenía morro o ni siquiera cómo es que la trama era tan simple y ridícula en muchos aspectos, no, prometí no hacer cosas como esa y disfruté mucho de "Transformers". Pero eso fue hace casi dos años, y hoy, tras haber visto en estos días la secuela "Transformers: La Venganza de los Caídos" me veo obligado a decirme a mí mismo: ya no voy a aceptar ese acuerdo, ya no voy a ser tan benévolo; Bay, esta vez no puedo perdonarte que repitas la misma fórmula y empeores lo que no debía empeorarse.

El problema de "Transformers: La Venganza de los Caídos" reside en querer repetir exactamente la misma fórmula que ya funcionó en la primera película, el asunto es que, como es normal, se pierde el factor sorpresa, además si la historia daba poco de sí en "Transformers" ahora ya es rizar el rizo e ir a por un imposible como es querer dar sentido a la historia, y finalmente también como suele pasar habitualmente con las secuelas se ha querido aumentar un grado más todo lo visto y finalmente se ha exagerado en demasía el conjunto. Esta secuela peca de muchas cosas pero para mí la más grave es la forma de rodar las peleas y combates entre Transformers... ¡no se ve nada de nada! Eso es absolutamente imperdonable, lo que no puede ser es que se empeore el aspecto que necesitaba mejoría urgente en "Transformers". En la trilogía de Bourne pasó lo contrario; en la primera película las peleas cuerpo a cuerpo estaban rodadas con demasiado tembleque de cámara, demasiado caos, "El Mito de Bourne" pecó de lo mismo aunque mejoró mínimamente ese elemento, y en "El Ultimátum de Bourne" Paul Greengrass acabó mejorando algo más este aspecto aunque seguía siendo poco. Más evidente fue en la nueva saga del hombre murciélago; Christopher Nolan pecó en "Batman Begins" de rodar combates demasiado frenéticos con una cámara inquieta que no dejaba ver nada, en cambio en su secuela de "El Caballero Oscuro" este aspecto mejoró mucho, por lo que la película no solo ganó enteros sino que demostró la capacidad del director para solventar errores. El problema de "Transformers: La Venganza de los Caídos" es que el factor que más debe destacar es donde más falla, las peleas y combates que deberían ser el mayor elemento de disfrute (y, qué coño, el único prácticamente tal y como está planteada la saga) acaban siendo definitivamente secuencias no aptas para epilépticos que deja el frenetismo de "28 Semanas Después" a la altura de los slow-motions de "Matrix".

Exageraciones a parte, es pecado capital lo hecho por Bay; durante los muchísimos combates de los que están llenos los excesivos 150 minutos de cinta uno no es capaz de diferenciar ya no solo quien es el bueno y quien el malo sino qué es lo que estamos viendo en pantalla. ¿Es un puñetazo? ¿Una patada? Todo se reduce a una amorfa masa de metales grises con algún color puntual moviéndose y retorciéndose en pantalla sin ningún sentido ni armonía. ¿Es que me estoy haciendo tan viejo que he perdido los reflejos? No solo no se veía quien estaba luchando o cómo, sino tampoco tenía ni la más remota idea de qué robots participaban en esta película y cuáles no. Exceptuando Optimus Prime (el único con rojo y azul) y Bumblebee (por el amarillo) el resto no fueron ni presentados ni re-presentados, tan solo los Autobots gemelos Mudflap y Skids tienen un protagonismo y presentación más notables, pero su estupidez impide disfrutar de ellos del todo, o Jet Fire y The Fallen también son presentados debidamente, pero son la excepción que requería la trama. En "Transformers" se tomaron sus segundos para presentar a los Autobots, Ratchet (¿no se suponía en la anterior película que era el cachondo?), Ironhide, etc. pero en esta secuela van apareciendo Transformers de la nada, sobre todo Decepticons, sin presentación ni importancia. Daba lo mismo que fuese Scorponok el que apareciese que Rampage, no solo pierden toda similitud con su original 'juguetil' sino que acaba dando lo mismo lo que hiciesen, solo pasan por pantalla con la excusa de destruir alguna casa o morir a manos de algún Autobot. Y eso no es lo que nos ofreció "Transformers". El caos domina esta segunda película y es lo que no me ha gustado nada; la primera película pecó de ello, pero es que en esta secuela el caos se ha incrementado, así que no, no puedo aceptar el trato con Bay esta vez. La única escena que me ha parecido realmente destacable y de hecho es lo mejor de la película con diferencia es la secuencia de acción en el bosque que enfrenta a Optimus Prime con Megatrón y Starscream (creo), que aunque tampoco es que se vea con una claridad máxima sí que por lo menos es algo más nítida que el resto y desde luego anda sobrada de espectacularidad e incluso emotividad. Es la secuencia que debería servir de ejemplo al resto de batallas y escenas de acción, pero desafortunadamente es la única que tiene un nivel de calidad alto.

Es una película comercial, un blockbuster de libro, vale, eso no tiene por qué ser malo, de hecho la anterior película también lo era y fue puro entretenimiento, lo que pasa es que cuando uno cae en la cuenta de que están abusando de ciertos recursos es cuando descubre que la película va cayendo en picado progresivamente. Sabemos que Megan Fox es uno de los atractivos principales de la cinta (a pesar de la nula importancia de su personaje y su poco demostrada capacidad interpretativa) pero no por ello deben realizarse consecutivos planos de su perfecto maquillaje ni sus curvas apoyada en una Harley Davidson al más puro estilo de anuncio de cigarrillos. Sostener un personaje así simplemente por aumentar el "caché" o popularidad del film es un burdo truco, y más cuando nos percatamos que el personaje de Mikaela no aporta nada de nada a la cinta. Tampoco recuperar personajes de la anterior entrega porque en su día hicieron gracia ha sido una buena idea; el gran John Turturro me pareció de lo más destacable de "Transformers" pero en esta secuela el Agente Simmons no solo sufre una terrible y forzadísima aparición sino que pierde el magnetismo que tenía. Simmons hacía gracia en un contexto y con un entorno concreto, era un recurso humorístico muy acertado, pero en "Transformers: La Venganza de los Caídos" simplemente se pasea por la pantalla como una especie de cliché de compañero bufón del héroe aventurero. Sé que este tipo de películas requieren a un personaje de esta clase, pero teniendo al personaje de Leo no hacía falta ningún Agente Simmons, no hacía falta forzar la trama aún más de lo que estaba para que hiciese acto de presencia de nuevo.

He hablado de lo desacertado de la presencia de Mikaela y del Agente Simmons, y no puedo olvidarme de la vacía participación del Mayor Lennox, el Sargento Epps y en general los soldados norteamericanos que ya tuvieron una aparición forzada en la anterior película y que aquí repiten otra vez sin nada realmente interesante que aportar a la trama. Su papel en la cinta vuelve a ser inane, ¿cuál es entonces el objetivo real de esos soldados? Conociendo a Bay, patriota consagrado, supongo que será una más de sus reivindicaciones de la supremacía bélica de los EEUU, pero dentro del absurdo tolerado del film hay límites que no se pueden aceptar tan bien, como es que los humanos tengan una especie de grupo de élite (NEST) junto a los Autobots para cazar a los Decepticons... ¡como si ellos solos no se bastasen! ¿Es que algún humano tiene posibilidades cuntra cualquier Transformer?

Los escenarios es otro de los factores que me ha defraudado. En "Transformers" había un clímax final en medio de Los Angeles que quitaba el hipo, decenas de edificios destrozados, coches masacrados, multidestrucción a gogó, etc., una escena realmente brillante. En "Transformers: La Venganza de los Caídos" todo se reduce a peleas y tiroteos en el desierto... Es como si no quisieran herir las sensibilidades de nadie por haber matado a cientos de civiles inocentes en medio de la ciudad (eso sí, no tienen reparos en destruir un pequeño poblado egipcio con sus habitantes) y al final la destrucción se reduce muchísimo. Es más, creo que en esta película se da lugar a uno de los desperdicios más grandes de la saga cuando el coloso Devastator se pone a pelear... ¡en un descampado! Con el juego que podría haber dado en medio de una ciudad. Para contrastar más ese detalle la película comienza con otra de las grandes secuencias que demuestran lo que podría haber dado de sí el film; la persecución del grandioso Decepticon Demolishor destrozando puentes y carreteras es realmente satisfactoria, pero desafortunadamente también es la última muestra de Transformers en terreno urbanizado.

No todo el cine tiene que ser serio, en eso estoy de acuerdo, pero una cosa es tener que dejarse el cerebro en casa —lo cual puedo aceptar y de hecho agradezco muchas veces— y otra muy distinta es dejarse también la dignidad como espectador. Uno no debe tragarse TODO lo que ve en pantalla cuando comienza a dejar de disfrutar con ello. Ridículos como el numerito de la madre de Sam comiendo pastelitos de marihuana (lo peor de toda la cinta), lo de que de repente el gobierno esté en contra de los Autobots, lo de la chica Decepticon/Terminatrix que de repente rompe radicalmente con la filosofía del film ya que no solo se transforman en coches sino también en humanos (ya puestos que la saga sea una extensión de "Terminator", o haga un crossover con ésta) o lo del robot formado por bolitas entrando a una sala de ultra-seguridad (con una rejilla de ventilación que da directamente al exterior...) acaban desfigurando por completo el blockbuster, y personalmente me he acabado aburriendo de tanto despropósito; he intentado ir pasando fallos uno tras otro, pero cuando te das cuenta de la acumulación que llevas ya acabas por entrar en razón: "Transformers: La Venganza de los Caídos" es un cúmulo de despropósitos. Lo peor de todo, a pesar de que lo que he comentado es suficientemente malo, no es solamente eso, sino que cuando llevas 90 minutos te descubres a ti mismo mirando el reloj... y es que 150 minutos es algo desproporcionado para una película de este tipo; le sobra una hora para no hacerse tan pesada.

Pero no todo es tan terrible, llevo unos cuantos párrafos poniéndola a parir pero no es tan tan atroz como eso. En esta secuela hay un acercamiento al género de aventuras que no supe detectar en la primera o que quizá se ha incrementado en esta cinta, y resulta interesante ver cómo una película puramente enfocada a la acción también alberga lugar para la aventura, el género más amable y que tiene mayor capacidad de seducción. A pesar de que todo lo concerniente a la Matriz Del Liderazgo, Fallen (con la traducción al español del título de la película se ha perdido inevitablemente un interesante juego de palabras) y Sam como el nuevo Cubo/Chispa Vital (por cierto, casi me da algo con la surrealista escena final con los gigantescos Prime...) sea algo bastante irrisorio puede aceptarse en el contexto del film. Escenas buenas tiene bastantes, como la comentada del bosque, la persecución de Demolishor, la de la destrucción de la casa de los Witwicky con los electrodomésticos con vida, o la de Devastator, que a pesar de estar desaprovechada tiene una gran presencia y está muy bien hecho (aunque solo se distinguiese con claridad la cabeza del Transformer). Positivamente también puedo destacar a este chico que apunta maneras desde el año pasado, Shia LaBeouf, que vuelve a estar muy correcto en la piel de Sam Witwicky y demuestra su facilidad tanto para realizar papeles de acción como sobre todo de comedia. En el fondo también sigue la tónica de "Transformers" y como dije entonces es una alegría que en ningún momento se tome en serio a sí misma, que sea consciente de lo que es y mezcle humor y acción (y aventura) a partes iguales; la débil historia solo es un contexto para ver a robots peleándose y por eso no debe dársele importancia a nada más, no olvidarse de que el cine muchas veces está hecho para disfrutar de las imágenes y sonido sin buscar nada más, pero en este caso creo que el espíritu crítico debe hacer acto de presencia para no caer en lo fácil y ser tratado con algo más de respeto.

"Transformers: La Venganza de los Caídos" ha tardado tan solo una semana y media en ser la película más taquillera del año, por encima de "Ángeles y Demonios", alcanzando actualmente la impresionante cifra de los $600M en un tiempo récord. La aceptación del público ha sido generalmente buena, los que disfrutaron con la primera película parece que también lo han hecho con esta secuela (exceptuándome a mí, claro), y es que Michael Bay es un nombre asociado al éxito, y viendo lo cerca que está la secuela de alcanzar a "Transformers" en taquilla podemos augurar que pronto tendremos una tercera película de la mano del creador de "Armageddon", "Pearl Harbor", "La Roca" y la saga de "Dos Policías Rebeldes" entre otras.

La Banda Sonora vuelve a ser acertada con un tema de Linkin Park que le viene al dedillo al film y un score de Steve Jablonsky que ya hizo lo propio en el primer film, de tonos frenéticos y mucha presencia. El montaje algo atropellado podría haberse acortado muchos minutos (pero muchos) y la cámara debía haberse estado más quieta, por lo que este aspecto es muy flojo en la película, en cambio la fotografía del inexperto Ben Seresin es muy nítida y de colores vivos, recoge el testigo del habitual del director, Mitchell Amundsen, y realiza un trabajo muy aceptable y dinámico. De nuevo el elemento más destacable vuelve a ser el de los efectos visuales, categoría por la que seguramente optará al Oscar en la próxima ceremonia, y es que la fusión de lo virtual con lo real en esta película vuelve a ser algo espectacular, de lo mejor visto hasta la fecha. El sonido tampoco se queda atrás (a pesar de que en este aspecto "Terminator Salvation" sea la auténtica maravilla del año), y es que este film es un espectáculo que debería ser disfrutado en un cine propiamente acondicionado, a pesar de su baja calidad como película.

En resumen, personalmente "Transformers: La Venganza de los Caídos" ha sido una decepción, en mi opinión no ha sido una digna secuela de la divertida "Transformers" y ha pecado de incrementar el caos que ésta debió mejorar. Un error se puede perdonar una vez pero repetirlo tan descaradamente no debe tolerarse, y la confusión que hay en todos los combates y batallas de este film no pueden admitirse si se pretende mejorar la saga. Lo que en principio era una película que prometía robots con personalidad definida peleándose en pantalla ha acabado siendo un desfile de masas metálicas sin orden ni destino que confunden al más avezado. Lo ridículo de algunas escenas (vuelvo a remitirme a la alargada secuencia de la madre drogada, destinada claramente a un público no infantil) y lo absurdo del argumento no pueden pasarse por alto esta vez, y a pesar de que la película entretenga a ratos cuando hay disparos y peleas el resto del tiempo se hace tediosa y pesada, algo que un blockbuster jamás debería permitirse. Bay ha querido multiplicarlo todo por dos en "Transformers: La Venganza de los Caídos", y al final ha logrado saturarnos. Esta vez no te lo puedo pasar por alto Michael, si caminas por el borde es posible que te deslices, y en esta película has resbalado totalmente. Te aviso que en la tercera entrega te la vas a jugar a todo o nada conmigo.

Mi puntuación: 3/10.