La saga del joven mago sigue evolucionando; sexta entrega casi de transición para acercarse a un final que está cada vez más cerca.
Desde que "Harry Potter y La Piedra Filosofal" irrumpiera en el año 2001 en la escena cinematográfica el cine fantástico no ha vuelto a ser el mismo. La escritora J.K. Rowling ya había hecho famosa su saga literaria cuando Warner Bros. llamó a su puerta para adaptar las dos primeras novelas, y el boom de Harry Potter acabó de crecer de forma desmesurada. Aquella primera película dirigida por Chris Columbus logró romper la taquilla y estuvo cerca de alcanzar los $1000M de recaudación colocándose como la película más taquillera del año (por encima de "El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo") y aún hoy en día sigue siendo la película más taquillera de la saga y la más rentable (tuvo "solo" $100M de presupuesto). No solo fue un bombazo en taquilla sino que la fiebre harrypotteriana creció y se extendió como la pólvora, y la calidad con la que se elaboró la cinta impuso las bases (junto a la trilogía de "El Señor de los Anillos") de lo que el cine de fantasía y aventuras sería en la década actual. Un año después llegó también de la mano de Columbus "Harry Potter y La Cámara Secreta" que también obtuvo en taquilla cifras estratosféricas (unos $100M menos que la anterior) aunque no pudo superar aquel año a "El Señor de los Anillos: Las Dos Torres". Hasta hace poco para mí era la más flojita de la saga pero la revisioné meses atrás y supe ver detalles que no vi en su día por lo que ahora la veo una película mucho más completa que antes. Dos años después de esta, en 2004, llegó la que para mí y muchos es la mejor de la saga, la que comenzó a introducir el tono oscuro que progresivamente se ha ido adueñando de la saga y ha ido dejando de lado el tono infantil, "Harry Potter y El Prisionero de Azkaban", cuya taquilla fue paradójicamente la más baja de la saga (casi $800M y por debajo de "Shrek 2"), dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón. Su tono serio supuso un cambio acorde a la madurez de su público y sus personajes, y la forma progresiva en que se hizo (y aún hace) resulta uno de los mayores aciertos de la saga.
En 2005, un año después, "Harry Potter y El Cáliz de Fuego" volvió a ser la película más taquillera del año superando incluso a la entrega de "Star Wars. Episodio III: La Venganza de los Sith". Mike Newell, el otro director junto a Cuarón que solo ha dirigido una entrega en la saga, logró mantener la saga en el candelero pese a los cambios en la dirección, consiguiendo que su film se acercara a los $900M de recaudación. La quinta entrega llegó en 2007, "Harry Potter y La Orden del Fénix", la cual fue para un servidor la primera que pudo ver en el cine por lo que guardo un especial recuerdo de ella y la que logró mejores resultados en taquilla desde "Harry Potter y La Piedra Filosofal" (unos $940M) aunque no pudiera superar a "Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo" en aquel año. Fue también la primera de las películas que David Yates dirigió, y es que el realizador británico fue el elegido para dirigir cada una de las últimas películas de una de las sagas que mayores beneficios ha dado en taquilla tras la saga de James Bond, y que revolucionó el género fantástico devolviendo la ilusión por la magia y los cuentos infantiles de calidad.
Han vuelto a pasar dos años para que podamos ver la sexta entrega de la saga, "Harry Potter y el Misterio del Príncipe", la que supone la última película del tercer cuarto de la serie y que deja muchas tramas encaminadas hacia el irremediable final que veremos en la adaptación de la novela que cierra la serie, "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte", la cual podremos ver dividida en dos películas para abarcar la profundidad de la novela (y hacer más taquilla, claro). Dicho esto comienzan los destripes, así que cuidado los que no la hayáis visto aún pues su misma sinopsis encierra spoilers. En esta sexta película Harry debe prepararse para el enfrentamiento final entre él y Lord Voldemort. La vuelta del que no debe ser nombrado es dominio público tras su último encuentro con Potter y todo el mundo es consciente de que el joven mago es el elegido para derrotar al Señor Oscuro. Hogwarts se convierte en el lugar más seguro en el que estar tras el miedo infundido por los continuos asedios de los mortífagos que incluso llevan a cabo ataques sobre el mundo no mágico, secuestrando a magos y sembrando el pánico, mientras a Draco se le asigna una misteriosa misión que tiene como objeto aventajar a Voldemort en la inminente batalla y de paso vengar el honor de su padre, encarcelado tras los últimos acontecimientos en el Departamento de Misterios. Mientras Dumbledore prepara a Harry para su combate definitivo le aconseja mantener vigilado al nuevo profesor, Horace Slughorn, el cual cree que tiene pistas clave para saber cómo derrotar a Voldemort. Que el miedo y la oscuridad que se cierna sobre el mundo mágico no impide que Harry, Ron y Hermione comiencen a notar los efectos de la adolescencia y a sentirse atraídos por otros compañeros, y es que los romances pronto comenzarán a florecer entre tanta oscuridad.
"Harry Potter y el Misterio del Príncipe" es según palabras de la propia autora de la novela (sic) el primer tomo del final de la historia, y por lo tanto la menos independiente de las obras hasta el momento, y eso es quizá la pieza clave para interpretar esta sexta película; siendo "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" una especie de principio del fin o de precedente de "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte" queda coja en cuanto se analiza individualmente pues al contrario que las otras cinco películas no cuenta con una línea argumental que se abra y cierre en la misma película, reservando el misterio y la intriga a sucesos puntuales y hasta intrascendentes como la identidad del Príncipe Mestizo que da título al film (vale, es Snape, ¿por qué?) o más importantes como la búsqueda de los horrocruxes. La película es muy larga, son dos horas y media de metraje que sorprendentemente se pasan volando —cuando me di cuenta que llevaba dos horas de cinta no me podía creer que hubieran pasado tan rápido—, pero no da la sensación de que pase nada realmente trascendental en ningún momento, lo cual es curioso. Es decir, se hace corta para lo larga que es, pero lo que sucede no aporta demasiado a ninguna trama principal.
Eso no es algo necesariamente malo, precisamente que no se haga larga significa que es muy distraída, y he de reconocer que hacía mucho tiempo que no gozaba tanto con una película fantástica en el cine desde "Stardust" o "Harry Potter y La Orden del Fénix" hace dos años. De hecho los efectos especiales son lo mejor que he visto en mucho tiempo, quizá desde "The Host" no he visto tal nivel de perfeccionamiento y esta sexta película de Harry Potter se recrea más y es mucho más espectacular en los efectos que la surcoreana del monstruo gigante. Escenas como la de los mortífagos atacando Londres con los efectos de humo disolviéndose en el aire, la forma de generar los recuerdos de Tom Riddle, el espectacular y cortísimo partido de Quidditch, la exhibición de poder ardiente de Dumbledore en la cueva, los teletransportes de Harry y Dumbledore, etc. son secuencias realmente espectaculares donde los efectos visuales brillan de una forma asombrosa. Las escenas de acción también están rodadas con ingenio y quizá por eso se hace tan llevadera la película, aunque no acabe de arrancar la verdadera acción hasta los últimos veinte minutos. El problema antes mencionado es que precisamente mucho metraje de los 150 minutos están invertidos en ahondar en las relaciones entre los tres protagonistas, aunque realmente no llegan a quedar bien definidos. Quiero decir que las evidentes tensiones sexuales (no sé si llamarlas así aún) entre Ron y Hermione y entre Ginny y Harry se plantean y se les da una gran importancia en la trama, pero no acaban de arrancar verdaderamente ni son estudiadas a fondo; de Ginny y Harry solo descubrimos que de repente Harry se siente interesado por ella (porque ella ya lo estaba en anteriores entregas) y que se olvida completamente de Cho Chang (cuyo romance en "Harry Potter y La Orden del Fénix" corrió ríos de tinta y ahora de pronto se esfuma), sin más dilación ni análisis, y de Hermione y Ron solo descubrimos que no son capaces de declararse sus verdaderas intenciones por miedo o vergüenza y que mientras tanto intentan probar con otras relaciones sin éxito, también sin más. Es decir, tenemos cuatro personajes que no saben muy bien como relacionarse entre sí y el resto que no son siquiera personajes secundarios exceptuando a Lavender Brown (la novia de Ron), Luna Lovegood o por supuesto Draco Malfoy. Neville Longbottom, los gemelos Weasley y el resto de alumnos, Hagrid, Minerva McGonagall e incluso Bellatrix Lestrange y Remus Lupin entre otros son personajes que pasan totalmente desapercibidos, tan solo se pasean por pantalla sin ninguna intervención realmente importante.
El énfasis en los personajes creo que es algo en lo que falla la película, cuyas anteriores entregas le han sacado más partido a este aspecto. Hasta ahora era usual que el profesor nuevo fuese el que más interés despierta (normalmente el de Defensa de las Artes Oscuras), y en este caso Horace Slughorn no tiene un protagonismo clave como ya tuvieran el profesor Quirrell, Gilderoy Lockhart, Remus Lupin, Alastor Moody y Dolores Umbridge en las anteriores entregas. Sí que Slughorn es el personaje clave para desvelar el misterio de los horrocruxes, pero realmente no llega a ser un personaje tan relevante ni memorable como los anteriores. El único que se salva, exceptuando a Dumbledore evidentemente, es Severus Snape, y tampoco estoy muy de acuerdo con el trato del personaje en el film. Me explico: creo que a los personajes, en esta película en general, les falta dualidad suficiente como para tener la capacidad de engañar al público, como pasó con Snape en la primera película. En "Harry Potter y La Piedra Filosofal" parecía que era evidente que Snape era el villano de la función pero al final resultó ser todo lo contrario. Aquí, sin haber leído yo nada de las novelas, me da que Snape no es malo pese a haber matado a Dumbledore... No puedo explicar por qué porque no tiene sentido, pero es la sensación que me dejó la película en todo momento desde que aparece Snape por primera vez junto a Colagusano haciendo el juramento con Bellatrix y Narcissa Malfoy, es que Snape está a favor de Dumbledore, de principio a fin, y eso no debería ser así. Deberían ser más categóricos para luego tener la facultad de sorprender, lo cual siempre es agradable en una trama tan compleja. Todo se basa en las expresiones de Snape, en las dudas y miradas... se palpa que no puede ser tan malo.
Y aquí llego a otro de los aspectos en los que me ha parecido que "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" falla, en la muerte del mago más grande de todo el universo de Harry Potter, Albus Dumbledore. Su personaje toma gran importancia en este sexto film y al contrario que en la anterior película le presta toda la atención a Harry para educarlo y entrenarlo en su lucha final; Dumbledore comparte varias escenas con Harry destacando sobre todo aquella en la que tratan de conseguir el horrocrux en la cueva, quizá la mejor secuencia de la cinta donde se desplega un extraordinario espectáculo visual y sonoro, y su muerte al final de la cinta, una muerte que se muestra inevitablemente demasiado seca y sosa para tratarse de un personaje tan importante y clave como Dumbledore. El problema de la muerte de Dumbledore es que para empezar no está suficientemente justificada por lo que he comentado antes de la evidente dualidad de Snape, que por mucho que mate a Dumbledore no se puede evitar ver que había "buenas intenciones" tras ese asesinato, lo cual deja demasiado claro que se ha dejado en vilo una trama que se resolverá en la siguiente película, también que le falta un punto dramático importante en el que ni siquiera la música (apartado clave en este tipo de escenas) resulta lo suficientemente solemne para acentuar el dramatismo, y finalmente, como ya pasara en la anterior película con Sirius Black, muere prácticamente sin ningún tipo de aviso ni énfasis previo. Estoy seguro, de todos modos, que en la siguiente película se tendrá que comenzar por un homenaje como Dios manda al personaje.
Para acabar con el repaso a los personajes hay que destacar el papel de Draco Malfoy en esta cinta, donde por fin se revela como el conato de villano que siempre ha tratado de ser, aunque sus infantiles apariciones en las entregas anteriores le resten seriedad al personaje. Su aspecto soberbio y severo le sienta como anillo al dedo y aunque también presenta el mismo problema de dualidad que Snape su tormento lo hace un personaje interesante por fin, y además protagoniza otra de las mejores escenas de la cinta cuando Harry y él se intercambian hechizos en los lavabos. El Sectumsempra es un hechizo realmente espectacular y bastante truculento para la saga, pero igualmente es una secuencia espectacular. Otros personajes directamente no hacen acto de presencia; hay algunas ausencias imperdonables como la de Lord Voldemort, que sin contar con los sueños de Tom Riddle ni aparece. ¿Cómo puede ser que un personaje que en la última entrega tuviera tanta presencia aquí siquiera aparezca? Se echa de menos también a Alastor Moody y a la familia adoptiva de Harry, que siempre ha aparecido al inicio de las películas y por primera vez ni Vernon ni la familia Dursley hace acto de presencia. También resulta curioso que Cho Chang no aparezca siquiera ya que su relación fue uno de los hilos argumentales más destacables de anteriores películas.
En todas las entregas de la saga siempre ha habido un factor muy destacable y excepcional como es el reparto. El trío protagonista va ganando experiencia con los años y cada vez están más cómodos con los personajes que han hecho suyos; Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson tienen interiorizados sus personajes y uno no se puede imaginar la saga de otra forma que no sea con ellos como protagonistas, y a pesar del habitual nefasto doblaje en esta cinta no ha sido tan doloroso para los oídos escuchar a los protagonistas (con la excepción del actor de doblaje del pequeño Tom Riddle, que rompe completamente el clímax de la cinta en sus breves apariciones). Sin duda el doblaje de esta saga (más que nada de los niños, el resto está perfecto) es la gran asignatura pendiente en España. Michael Gambon como Dumbledore, Maggie Smith como McGonagall, Helena Bonham Carter como Bellatrix Lestrange, Tom Felton como Draco Malfoy, etc. están magníficos, pero habría que destacar sobre todo a dos actores por sus estupendas interpretaciones: Jim Broadbent como Horace Slughorn y Alan Rickman como Severus Snape. Este último ya es un clásico en la saga y un actor que por su presencia y actitud llena la pantalla cada vez que aparece, mientras que Broadbent demuestra su talento con la interpretación de ese hombre bondadoso pero obsesivo que encierra un misterio clave para la película. Los toques de humor de estos dos personajes son gloriosos, sobre todo el momento en el que Harry imita al profesor Slughorn u otras apariciones donde la simple presencia de Snape ya resulta divertida. De hecho "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" me ha parecido una de las entregas más divertidas de la saga, reí a gusto y con ganas con detalles más o menos infantiles, como el disfraz de león de Luna o las peripecias de Ron con su novia o el elixir de amor que bebe por accidente por ejemplo, y a pesar de los pequeños fallos que le pueda encontrar al film me lo pasé en grande.
David Yates vuelve a hacer un trabajo excepcional y pese a su escasa experiencia en cine (no así en televisión) parece que le ha cogido el gusto a la saga y es capaz de realizar una serie de secuencias realmente espectaculares. Yates desprende clase en los planos y la fotografía de Bruno Delbonnel sorprende por la cantidad de registros y ambientes que utiliza e intercambia constantemente, destacando el tono azulado general y el gran partido que le saca a los interesantes recovecos del castillo de Hogwarts. La música sigue siendo un apartado destacable, obra de nuevo de Nicholas Hooper quien ya acompañó a David Yates en la anterior película y acabará firmando la BSO de las futuras entregas de la saga. Quizá es de las menos llamativas de la serie, pero como siempre el apartado musical destila calidad. Para el guión de esta sexta película han recuperado a Steve Kloves de nuevo, quien ha escrito todos los guiones de la saga excepto el de "Harry Potter y La Orden del Fénix", obra de Michael Goldenberg. Kloves ha sido rescatado para esta entrega en la que por lo visto hay varias concesiones al relato original de J.K. Rowling, teniendo quizá mayor importancia el cambio respecto al supuesto funeral de Dumbledore que debía ocurrir en esta cinta pero que se dejará para la que viene con toda seguridad. También el hecho de que la película preste más importancia a los romances que al misterio de los horrocruxes influye en el tipo de entrega que acaba siendo, algo más enfocada a trazar las relaciones entre personajes que a explorar la trama de Voldemort en sí. A nivel técnico, en general, la película no se le puede achacar ningún pero, los efectos de sonido son espectaculares, visualmente es una delicia y la dirección es realmente extraordinaria. Tan solo he echado de menos un clímax final más espectacular, ya que el de la anterior película, aunque algo precipitado, fue mucho más llamativo.
La sexta entrega de la saga mago más famoso y popular de este mundo y del mágico me ha resultado una película muy entretenida y eminentemente bien realizada, a pesar de haberme parecido una de las más flojas de la serie no se puede negar su calidad en todos los aspectos técnicos y artísticos aunque creo que el guión ha cometido un error bastante importante como es que la película esté demasiado enfocada para ser un preludio de la última entrega de la saga, que en el caso cinematográfico será doble. Se nota demasiado que se han estado guardando cosas para las siguientes entregas y eso deja a "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" en una posición intermedia, un enlace entre las anteriores entregas y el fin de la saga, algo que no la beneficia individualmente. La frase promocional del cartel reza «Oscuros secretos serán revelados» cuando más bien debería decir «Oscuros secretos serán planteados». Lo bueno que tiene es que la saga sigue una evolución lógica; cada vez los problemas de los protagonistas son más serios y hay cosas que delegan importancia: aprobar asignaturas, ganar los partidos de Quidditch o el concurso entre familias ya no es el tema principal, ni secundario siquiera, ahora lo que importa es la batalla que definirá el futuro del mundo, el combate épico contra el Señor Oscuro. La saga ha dejado de ser para niños pequeños como las dos primeras entregas y se ha tornado, como ya se ha dicho muchas veces, más oscura, y eso es lo que le hacía falta a la saga. Incluso ahora hay lugar para la revolución hormonal. Solo nos queda esperar que la siguiente película "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte I" nos ofrezca lo que "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" ha prometido y que acabe de arrancar siendo una película individualmente suprema, que es justo lo que le ha faltado a la reciente cinta.
Mi puntuación: 7/10.
