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viernes, 6 de noviembre de 2009

"Ciudadano Kane", tras el enigma de Rosebud.

Uno de los grandes clásicos de la historia del cine. CINE escrito con mayúsculas.

«Si no hubiera sido tan rico, quizá hubiese sido un buen hombre». Esta frase sale de los mismos labios de Charles Foster Kane a mitad de película, y es que "Ciudadano Kane" es, además de un hito del cine, el inteligente retrato de las limitaciones que presentan los excesos, una reivindicación de lo realmente esencial para el hombre, y en última instancia, lo frágil, cruel y simple de la naturaleza humana. Ahora que se cumplen casi 70 años desde aquel mítico «Rosebud» la historia ha hecho justicia con lo que en su día castigó ya que "Ciudadano Kane", irónicamente, fue uno de los fracasos económicos más destacados de los años 40' (a duras penas recuperó la inversión), una película que hoy en día está considerada obra maestra absoluta del cine y que no solo pertenece a la élite cinematográfica de películas globalmente reconocidas sino que es de una las pocas cintas que ha recibido el privilegio de ser nombrada "mejor película de la historia del cine" de forma más o menos consensuada por diversos colectivos, algo a lo que solo selectos filmes como "Cinema Paradiso", "El Padrino", "Los Siete Samuráis" o "Casablanca" han tenido acceso. Tras ver esta película no voy a ser yo quien lleve la contraria a la masa y me voy a sumar a ella considerándola y reconociéndola como una gran obra maestra, estatus que merecidamente se ha ganado por sus múltiples y supremas características.

La primera película dirigida (y escrita, y protagonizada, y producida) plenamente por Orson Welles fue un proyecto atrevido, innovador y rompedor a todos los efectos desde el primer plano, cuyos méritos no solo fueron formales sino también narrativos, de un poderío visual asombroso y de un tono sorprendentemente moderno. Debo reconocer que no conozco mucho acerca del contexto cinematográfico de la cinta —las décadas de los años 30' y 40' fundamentalmente—, pero lo que sí sé es que Orson Welles consiguió con "Ciudadano Kane" algo parecido a lo que logró Akira Kurosawa años más tarde con "Los Siete Samuráis", Stanley Kubrick con "2001: Una Odisea del Espacio", Alfred Hitchcock con "Psicosis" o por citar una obra anterior Sergei Eisenstein con "El Acorazado Potemkin", es decir, romper con los esquemas establecidos en la época, lograr una revolución cinematográfica y establecer un punto de inflexión en la historia del cine que serviría por siempre como referencia para posteriores autores. Desde el mismo comienzo "Ciudadano Kane" rompe con el esquema clásico al comenzar con una imagen correspondiente al final de la cinta, o mejor dicho a un suceso que no corresponde cronológicamente con lo que posteriormente veremos en la cinta. La película, luego, nos presenta el personaje y historia de Charles Foster Kane a grandes rasgos, como aquel que al iniciar una presentación enuncia los temas que va a tratar, para luego ir descabezando minuciosamente cada uno de los aspectos del personaje progresivamente mediante flashbacks, una idea totalmente moderna, profundizando en el protagonista y entendiendo finalmente muchas cosas de él y su entorno.

Thompson, periodista con sed de historias sensacionalistas, recibe el encargo de investigar el origen de la última palabra que Kane dijo en vida, «Rosebud», con motivo de entender qué es lo que definió a la personalidad durante toda su vida y cuán importante tuvo que ser el misterio encerrado en esa palabra como para que fuese la última que dijese. A partir de ese leitmotiv conocemos por medio de entrevistas cada aspecto de la vida de Kane, mediante de los relatos de su ex-esposa, el diario del tutor legal de Kane, la historia de su mánager, su mejor amigo y finalmente su mayordomo se aclara cada aspecto de su existencia, todo lo que le motivó en su opulenta vida y los desastres a los que fue arrastrado por su modo de vida controvertido y caprichoso. Todo este montaje a base de flashbacks/recuerdos resulta ser un recurso magistral para dar a conocer la vida de Charles Foster Kane de forma no lineal, consiguiendo una especie de puzle en forma de biopic ficticio que parece que no lo fue tanto ya que el magnate de la prensa William Randolph Hearst fue una fuente de inspiración para el guión de Welles y Herman J. Mankiewicz (hermano mayor de Joseph J. Mankiewicz) dados los paralelismos entre la vida del personaje ficticio y Hearst, por mucho que lo negaran posteriormente. De hecho el mismo Hearst hizo lo posible para boicotear la cinta, lo cual dice mucho de lo representado que pudiera verse el multimillonario, y lo cual afectó severamente la carrera del realizador con la productora RKO.

Es imposible no darse cuenta de lo influyente que ha sido "Ciudadano Kane" en la historia del cine en todos los aspectos, una vez vista no puedo evitar encontrar similitudes aquí y allá con diversas películas, como la interesantísima "Vals con Bashir" y su forma de reconstruir los hechos mediante entrevistas y flashbacks, o directamente en la misma esencia del cine actual en cantidad de recursos técnicos derivados de la obra de Welles. Su película innovó tremendamente al conglomerar diversos efectos cinematográficos y recrearse con movimientos de cámara imposibles y extraordinarios, zooms prodigiosos y travelling ingeniosos; personalmente creo que "Ciudadano Kane" tiene una de las mejores direcciones de la historia del cine, de un corte clásico y moderno a la vez, y estableció unas pautas que influenciarían tremendamente a una cantidad ingente de cintas posteriores. Parece mentira que estemos hablando de 1941 (en plena IIGM) ya que hay movimientos de cámara y planos-secuencia realmente bien planteados, una serie de imágenes poderosísimas ayudadas de una gran escenografía, unos decorados extraordinarios que significaron varios adelantos a la época como el mostrar el techo de un escenario (algo inédito que subconscientemente afectaba a la narración de la cinta) o el extravagante palacio de Xanadu que parece beber bastante del cine expresionista alemán.

La fotografía fue otro de los grandes méritos de la cinta, abusando de los claroscuros y saturaciones y jugando con las sombras con ingenio, y sobre todo buscando alterar la profundidad de campo, lo que daba a la película una mayor sensación de espacio y un cambio sustancial con respecto a lo que se llevaba haciendo durante años en Hollywood. La libertad creativa absoluta de Orson Welles quedó patente en la forma de rodar y llevar a cabo este particular drama, buscando puntos de vista y recursos que distorsionaran la historia para que la realidad no pudiese ser discernida con absoluta claridad por el espectador. Este juego de manos le valió a Welles la etiqueta de "tipo raro" (en aquella época, claro) y eso junto a la campaña de William Randolph Hearst le valieron a la película el fracaso en taquilla que décadas más tarde fue apropiadamente redimido. Eso sí, las nominaciones a los Oscar fueron generosas (tuvo nueve, incluyendo Mejor Película y Mejor Actor Principal) aunque acabó ganando solamente una, la de Mejor Guión Original para Mankiewicz y Welles, el que fuera el único Oscar de su carrera. A destacar también el trabajo de Bernard Herrmann, el compositor de la BSO y habitual posteriormente de Hitchcock y algunas de Scorsese, una música muy clásica y adecuada con una aparición bastante prominente.

El número de maravillas técnicas de la películas es extraordinario, los cambios de escenas (algunos supremos como aquel que pasa de la fotografía de los editores del Chronicle a la realidad en un fundido... ¡recordemos que estamos en 1941!), los travelling inmensos, el uso de los reflejos (como al inicio con la enfermera reflejada en la bola de nieve rota), etc. pero también destaca entre muchos otros aspectos el excelente elenco de actores, casi todos amateurs, entre los que se encuentra el mismo Orson Welles cuya faceta como actor fue mucho más prolífica (apareció en más de 100 películas) y casi tan reconocida como la de director. De hecho por su representación de Charles Foster Kane recibió su única nominación al Oscar como actor con "Ciudadano Kane" (también como director), y es que Welles se come la pantalla con una interpretación estupenda, hasta en esa faceta está soberbio, representando las distintas fases de la vida del magnate de la prensa que no puedo alcanzar la auténtica felicidad nunca, excepto en lo referente al misterio de Rosebud, y es que al fin y al cabo la película habla de la soledad, de la tristeza de sentirse verdaderamente solo, y sobre todo de lo importante de las personas y no las cosas. Hay un diálogo que creo que resume la condena de Kane en la cinta a la perfección, cuando hablando con Susan comenta: «— Conozco a poca gente. — Y yo a demasiada. Supongo que ambos estamos solos.», una verdad como un templo y el sino del ciudadano Kane.

Ante todo "Ciudadano Kane" es un dramón, una historia cruel y dura de un personaje cuya fama, poder y dinero no le trajeron más que infortunios y éstos están estupendamente representados por el protagonista sobre todo en el cuarto final de película donde se palpa la tristeza y desolación del personaje. La película crece y crece conforme avanzan sus dos horas de metraje, es un film del que se han escuchado tantas alabanzas que uno ya se propone verlo con un sentido crítico exacerbado y con unas expectativas altísimas, pero es que finalmente "Ciudadano Kane" te enamora, te atrapa y sobre todo fascina, porque formalmente es un hito en la historia del cine pero también lo es la historia que cuenta, un argumento acerca del ser humano y su condición, algo sobado a estas alturas pero que responde a la eterna pregunta: el dinero y el poder no dan la felicidad.

Finalmente "Ciudadano Kane" se ha convertido por méritos propios en una de las películas más influyentes, y por lo tanto importantes, de la historia del cine, no solo por su imprescindible aportación al mundo del cine sino por su influjo en la cultura popular y su gran fama. Reconocida por diversos medios, revistas, webs y críticos como la mejor película de la historia (o como mínimo en el TOP-10) la película ha servido de inspiración para muchos de los grandes directores del mundo así como ha sido considerada siempre una referencia y modelo a seguir en cuanto a consistencia argumental y formal como parámetros indispensables e indivisibles de una obra maestra. Porque ante todo "Ciudadano Kane" representa el significado máximo de la expresión "obra maestra", también "clásico del cine" y "obra de culto", porque la cinta es sin duda una de aquellas películas incapaces de dejar impasible a nadie, o como mínimo es imposible no reconocer en ella la enorme influencia e importancia que ha tenido para la historia del cine. En 1941 hubo un punto de inflexión en el cine por partida doble: se estrenó "Ciudadano Kane", y surgió Orson Welles. Precioso año.

Mi puntuación: 10/10.

PD: ¡Este es mi post número 150!

viernes, 25 de septiembre de 2009

"Náufragos", fascismo a la deriva.

Gente confinada, aislada y hambrienta... se masca la tragedia.

En 1944 Alfred Hitchcock ya formaba parte de la historia del cine; por aquellas alturas el Maestro del Suspense ya había realizado algunas de sus obras más célebres como "El Hombre que Sabía Demasiado", "Sabotaje (La Mujer Solitaria)" (y su propio remake americano "Sabotaje"), "Rebeca", "Treinta y Nueve Escalones" y "Sospecha", teniendo más de treinta películas a sus espaldas. Habiendo cuajado su etapa norteamericana con seis películas realizadas para Hollywood —a razón de una o dos películas por año— y tras el éxito de "La Sombra de una Duda" Hitchcock buscó una historia que convenciese a la Twenty Century Fox, y para ello decidió adaptar un relato del escritor John Steinbeck que narraba el martirio de un grupo de supervivientes perdidos en el océano fruto de un naufragio por el ataque de un submarino alemán, "Náufragos".

La séptima película de la etapa americana de Hitchcock gozaba de un planteamiento de una simplicidad extrema pero a la vez estaba provista de una gran dificultad para el director, que debía hacer de una película que transcurría en un solo escenario aislado algo entretenido y original. La historia de Steinbeck (que más tarde quiso que se le retirara de los créditos por algunas referencias racistas —principalmente en referencia al "derecho al voto" de Joe, supongo— y problemas con la adaptación de Hitchcock) mantiene un formato muy teatral, con un bote salvavidas en medio del océano a modo de escenario en el cual los nueve protagonistas deben interrelacionarse a la vez que reflejan inquietudes de la época, en plena Segunda Guerra Mundial. El guión de Jo Swerling, avezado guionista que se dice que colaboró en el guión de "Lo que el Viento se Llevó", necesitó que Ben Hecht, también colaborador en "Cleopatra", reescribiera el final, y aunque no es un argumento complejo sienta las bases de un recurrido y clásico tipo de historia en la que unos personajes variopintos, cada uno representando un aspecto de la humanidad/sociedad, son recluidos en una situación de peligro sin vistas a acabar en breve; gente encerrada y asustada que debe convivir, conspirar, mentir, amar... sacar a flote su auténtica personalidad y sus instintos animales y mostrar la verdadera cara del ser humano. Hay que añadir además un elemento detonante que en este caso, además de estar perdidos en medio del océano, es la llegada de un náufrago alemán cuya identidad e intenciones no tienen muy claras, posicionándose en actitudes extremas respecto a qué hacer con él. Muchas películas han partido posteriormente de un argumento parecido aunque no necesariamente con el océano como escenario, un ejemplo es "La Noche de los Muertos Vivientes" donde un variopinto grupo de personas luchan por salvar la amenaza de los zombies recluyéndose en una casa, o también valdría como ejemplo reciente "La Niebla" (2007) de Frank Darabont, donde una amplia masa pierde la cordura ante una amenaza externa desconocida; solo hay que sustituir la soledad del océano por la amenaza externa y el bote salvavidas por el supermercado para ver que en el fondo la historia es la misma.

"Náufragos", la quinta película que he visto del director tras "Psicosis", "La Soga", "La Ventana Indiscreta" y "Los Pájaros", se rodó en blanco y negro pese a que la idea inicial era rodarla en Technicolor, y su reparto iba a ser en principio enteramente masculino pero finalmente se incluyeron tres papeles femeninos, uno de ellos cabeza de cartel: Tallulah Bankhead. La actriz norteamericana, estrella a finales de los años 20 e inicios de los 30, llevaba más de diez años sin trabajar en Hollywood ya que centró sus esfuerzos en el teatro y de la mano de Hitchcock tuvo la oportunidad de volver al escenario cinematográfico (aunque luego pasaran de nuevo más de diez años sin aparecer en la gran pantalla) protagonizando la cinta en la piel de la cínica y adinerada periodista Constance 'Connie' Porter, sin duda el mejor papel de la película y el que muestra más matices, con una gran evolución durante los 96 minutos que dura. Bankhead ganó por este papel el premio de la crítica neoyorquina a la mejor actriz, y es desde luego la que más brilla en la película, mostrando al inicio su impasible actitud, prácticamente ajena al naufragio aunque gozando de una solidez extraordinaria, y finalmente su desesperación y humanización con su acercamiento a Kovac y el hecho de verse desprovista de todo lo que la alza como una intocable. El resto del plantel está formado por personajes variopintos, cada uno de ellos representa un valor de la sociedad, igual que en "El Señor de las Moscas"; John Kovac, interpretado también estupendamente —aunque algo sobreactuado en ocasiones— por John Hodiak, actor de corta experiencia y gran presencia, es el tipo duro, el "hombre anuncio" como le bautiza Connie, un tipo de clase obrera hecho a sí mismo y proveniente de los bajos fondos que lidera la cruzada contra el nazi y se empecina en capitanear el bote siguiendo como única máxima llevarle la contraria al alemán. Podría representar no solo el orgullo y la desconfianza sino también el desprecio por otras clases sociales, aunque en este caso por las que reprimen, evidentemente. Personalmente creo que uno de los dos actores que más destaca en la cinta es William Bendix como el bueno de Gus Smith (o Schidmt), el bailarín con el que "Náufragos" hace al espectador conectar y sentir lástima por él y su esposa, amantes del baile que desean volver a verse. No tienen desperdicio las escenas en las que bebe el coñac y en las que empieza a sufrir alucinaciones, todo un acierto de personaje que cae bien y que vemos como irremediablemente se lanza hacia el abismo de la locura. El otro actor que destacaría en el plantel masculino es Henry Hull, eterno actor secundario, que como Charles Rittenhouse representa la lógica, el raciocinio, la verdadera intención de aplicar ley y humanidad en el bote salvavidas, siempre con su puro en la boca y sus argumentos por delante; la voz de la razón.

A Willy lo interpreta el actor austriaco Walter Slezak, y también es uno de los actores que brilla en la cinta aunque de forma más discreta. Sobre él gira la principal trama acerca de las misteriosas intenciones del alemán, si realmente piensa salvarlos o es una traición, y es que durante la cinta tenemos la certeza de que aunque sea esta segunda intención la que tiene es la única esperanza que les queda a los ocho náufragos restantes para sobrevivir. A su misma vez Willy representaría la desconfianza y perversidad, aunque durante la cinta tenemos la duda si también refleja la ingenuidad y la bondad. De todos modos la película se estrenó en 1944 (tras muchos retrasos en el rodaje que inquietaron a la Fox) y aquella época no era la ideal para mostrar demasiadas dualidades con respecto a los nazis. Tampoco para poner en duda la funcionalidad de la democracia, y es que el mensaje no fue entendido por el público. La fe es personalizada en Joe, cuyo intérprete fue el primero en formar parte del casting, Canada Lee, que antes de "Náufragos" solo había realizado una película (y que luego no llegó a tener demasiado éxito tampoco). Joe también desprende bondad e ingenuidad y es el enlace con la fe y lo divino en la cinta, pero por ello mismo es despreciado en algún momento, por no aferrarse a lo terrenal cuando debe. Mary Anderson interpreta a la enfermera Miss MacKenzie, quien también representa ingenuidad y sobre todo bondad, no tanto como Joe, desde luego, pero también quiere mantenerse ajena a toda la violencia y conflictos generados en el bote. Su historia pasada también cobra importancia, algo de lo que no todos los personajes gozan en la cinta, y finalmente su historia se vuelve algo más tierna junto a la del también prudente Stanley, interpretado por Hume Cronyn, actor de corta experiencia, rostro llamativo y voz aguda que recibió una nominación al Oscar en el mismo 1944 por "La Séptima Cruz". Heather Angel cerraría el reparto como la Sta. Higley, cuyo breve papel protagoniza una de las escenas más espeluznantes de la cinta, cuando estando en shock sus brazos sujetan a un bebé ya imaginario.

Hitchcock es especialista en hacer parecer fácil lo difícil y hacer parecer difícil lo fácil. En "Náufragos" es capaz de hacer que una película difícil aparente ser algo fácil de rodar, y es que el mérito de rodar en un solo escenario y además minúsculo es tremendo. Con solo ocho personajes más uno es capaz de mantener un buen grado de tensión, hacer que el ritmo no decaiga y se vayan sucediendo inteligentemente los capítulos de la historia de supervivencia de los tripulantes del bote, donde la convivencia, las sospechas y la falta de provisiones y agua pronto hace mella en sus relaciones. El realizador rodó todas las escenas en un set y más tarde añadió transparencias del mar y el cielo, y acostumbrado a innovar con técnicas de rodaje consiguió que la fotografía del film se adaptase a la teórica hora real que transcurre en la historia. De hecho una de las tres nominaciones que la película recibió fue a la Mejor Fotografía (en Blanco y Negro), mientras que las otras dos fueron para el Mejor Guión y Mejor Dirección, la forma de premiar el esfuerzo de Hitchcock en la cinta. No se llevó ninguno de los premios a los que optaba ("Siguiendo mi Camino" y "Laura" le arrebataron los galardones), y su nominación a la Mejor Dirección fue la segunda de las cinco a las que el Maestro del Suspense optó durante toda su carrera, un premio que siempre se le negó y que demostró merecer en más de una ocasión. Premios aparte, Hitchcock hace un trabajo excepcional, en ningún momento la cámara abandona el interior del barco y en toda la cinta no hay ni una nota musical, exceptuando las que la flauta de Joe emiten o Willy cantan o las de los títulos de crédito iniciales, un ausencia de música a favor del sonido ambiental y el realismo que funciona perfectamente, logrando esa sensación de soledad, desamparo y abandono tan adecuada para la cinta. Otro de los méritos de Hitchcock es comprobar cómo se las ingenió para realizar su habitual cameo, algo harto difícil teniendo en cuenta que la acción transcurre en un bote salvavidas alejado de toda civilización, así que introdujo una escena en la que uno de los personajes lee un periódico en el que Hitchcock aparece en un anuncio de un producto adelgazante como el "Antes y Después".

Hitchcock demostró su maestría una vez más con esta cinta, y aunque su mensaje de unión entre los aliados no fue bien interpretado puede recibir lecturas más llanas que hacen disfrutar igualmente de la película. De hecho, fruto de la incomprensión Hitchcock se decidió a realizar dos cortometrajes propagandísticos de la IIGM en ese mismo año: "Bon Voyage" y "Aventure Malgache", y un año después se decidiría a seguir con otra de sus películas más recordadas, "Recuerda", y es que a Hitchcock aún le quedaban muchas obras con las que demostrar su infinito talento. "Náufragos" es una película sencilla, con partes sobrecogedoras y trágicas, un retrato del ser humano que puede recibir varias lecturas y que es capaz de generar tensión, odio y lástima a partes iguales, con una inconmensurable Tallulah Bankhead que se come la pantalla y un trabajo en la fotografía y el sentido del ritmo magníficos. "Náufragos" es una película con un mérito titánico, de formato teatral, grandes interpretaciones y situaciones tensas, todo realizado de forma discreta, y es que cuando el espectador encuentra sencillez en una cinta de Hitchcock... seguro que en realidad no la hay.

Mi puntuación: 7/10.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Cuando el Destino nos Alcance", ¿Cuál es el secreto de Soylent Green?

Clásico de Sci-Fi que presenta otra distopía ulterior; la desesperanza de nuestro porvenir.

El concepto de utopía siempre ha sido objeto de relatos de Ciencia Ficción de toda clase, un mundo perfecto donde el ser humano alcanza la plenitud en todos los ámbitos y donde normalmente por algún motivo u otro el concepto acaba siendo fastidiado ("Equilibrium", "Fahrenheit 451"), pero más interesantes que esas utopías siempre han sido las distopías, es decir, el término opuesto, aquel lugar en el que todo ha sufrido un empeoramiento y la decadencia es la tónica de la humanidad, que desciende en picado hacia su condena absoluta en todos los ámbitos fruto de su naturaleza destructiva ("Akira", "Doomsday"). En los relatos utópicos normalmente se acaba descubriendo una falta de libertad, a la que está asociada dicha supuesta felicidad, que sirve de paso de elemento crítico y metafórico de la sociedad contemporánea; en cambio en los relatos distópicos la crítica no es tan subliminal, de forma mucho más obvia se señala el destino que nos ha reservado nuestro comportamiento a lo largo de miles de años de historia, algo nada optimista y cargado de desesperanza, de ahí que la distopía también reciba el nombre de utopía satírica. Precisamente una de las películas de Si-Fi más famosas de los años 70' es "Cuando el Destino nos Alcance", cuyo título en español es toda una declaración de intenciones.

"Cuando el Destino nos Alcance", basada en la novela "¡Hagan Sitio! ¡Hagan Sitio!" de Harry Harrison, es junto a "El Planeta de los Simios" y "El Último Hombre Vivo" una de las tres cintas que definieron el género de la Sci-Fi a finales de los 60 y principios de los 70 y que tuvieron como factor común al actor protagonista, Charlton Heston. El mítico intérprete, que fue tan famoso por su faceta de actor en superproducciones épicas como "Ben-Hur" o "Los Diez Mandamientos" como lo fue por otras obras más modestas como "Cuando Ruge la Marabunta" o "Terremoto", supo adaptarse y seguir siendo un actor de referencia a pesar de los años, haciendo evolucionar los personajes que escogía desde los héroes galanes iniciales hasta los tipos duros y experimentados que fue interpretando más tarde. En "Cuando el Destino nos Alcance" Heston se decide por un personaje de esta última clase, un ajado, tremendamente ambiguo y corrupto policía en una Nueva York apocalíptica en el año 2022, víctima de la superpoblación y la carencia de alimentos y agua, así como de la delincuencia y el terror generalizado. Heston interpreta a Thorn, detective de un cuerpo de policía que ha evolucionado para ser capaz de afrontar la delincuencia y los múltiples asesinatos y crímenes diarios, convirtiéndose en un grupo con libertades casi ilimitadas, temido por el pueblo y corrupto hasta la médula. En la ruinosa y superpoblada ciudad de Nueva York los muertos son lanzados al vertedero como un desecho más, la gente acude a edificios preparados especialmente para realizar agradables eutanasias, los edificios reservados para los ricos incluyen un "mobiliario" que no son sino jóvenes señoritas que hacen las veces de prostitutas para amenizar la estancia del huésped, y la comida escasea hasta tal punto de encontrar un manjar en un tomate o una hoja de lechuga (la escena en la que Thorn y Sol degustan semejantes exquisiteces en la "comilona" es absolutamente genial) y la población se alimenta principalmente de pastillas sintéticas elaboradas a base de algas y otros elementos vegetales concentrados, las llamadas Soylent Green, Yellow o Red (lo que da título a la película en su idioma original).

Thorn es un canalla despreciable, cansado y sin escrúpulos pero al fin y al cabo tiene principios, es humano, y a pesar de robar todo lo que puede en las casas que visita —en vez de investigar el caso que le haya llevado a dicha casa— siente la necesidad de imponer la justicia requerida, teniendo la necesidad de saber qué se esconde tras uno de sus últimos casos, el que parece ser un hecho conectado a una conspiración que no alcanza a entender. Cabe comentar que uno de los elementos que ha hecho de "Cuando el Destino nos Alcance" un clásico es su inesperado, impactante, sorprendente y sobresaliente giro final, y aunque yo no lo he podido disfrutar como tal (a estas alturas por una cosa o por otra servidor ya se había enterado de la "sorpresa" final dese hace mucho tiempo) igualmente resulta una conclusión magnífica y siniestra que remata una excelente cinta apocalíptica, a pesar de lo anticlimático de su escena final y lo abierto de la misma. La película me ha parecido una obra extraordinaria, reconozco su categoría de clásica del cine, pero hay que admitir que, igual que "El Último Hombre Vivo", es una película que no soportaría un análisis exhaustivo, además de haber envejecido muy mal. Igualmente a su favor ambas películas cuentan con dos grandes atractivos: su preciado y nostálgico tono de Serie-B y el carisma que desprende Charlton Heston, dueño y Señor de la cinta por muchos elementos que se vayan añadiendo. Porque Thorn, además de gozar de un look muy fardón (recordemos, estamos en 1973 y la película ambientada en 2022) con su gorra, chaqueta marrón y pañuelo al cuello, es un personaje que se come la pantalla y él solo aguanta todo el peso de la cinta, a pesar de que el romance añadido con Shirl (Leigh Taylor-Young) es totalmente forzado y descafeinado, y es quizá uno de los pocos "peros" que se le puede dar a la película. Otro personaje que aguanta el envite del rol de Heston es Sol Roth, interpretado estupendamente por Edward G. Robinson ("Los Diez Mandamientos", "El Rey del Juego") en su último papel antes de fallecer de cáncer pocos días después de finalizar el rodaje, que representa el recuerdo de una humanidad olvidada cuando la comida sabía a comida o las calles estaban limpias y tranquilas. Sol protagoniza además una de las escena más importantes e impactantes de la película hacia el final de la misma, tratando un tema bastante atrevido para la época como es la eutanasia, una escena muy recordada de la cinta.

"Cuando el Destino nos Alcance" puede definirse como Sci-Fi de Serie-B de calidad, a pesar de adolecer de algunos recursos bastante míseros y secuencias cutres es bastante buena al fin y al cabo, y es que el realizador Richard Fleischer se especializó en el género, contando en su filmografía con algunas cintas míticas como "20.000 Leguas de Viaje Submarino", "Viaje Alucinante" (la cinta que inspiró la novelización de Isaac Asimov), la indescriptible "Conan, el Destructor" y "El Guerrero Rojo" entre otras, así que el director no era novel en películas de esta clase. Hay secuencias auténticamente memorables como la disolución de la revuelta en el último tercio de película, donde unas excavadoras recopilan gente hambrienta como si de basura se tratase, también la destacable escena final en la depuradora de desechos, y finalmente la citada secuencia de la agradable eutanasia, motivos repetidos y homenajeados en cantidad de series y otras cintas. El guión de Stanley R. Greenberg se basó en la novela de 1966 "¡Hagan Sitio! ¡Hagan Sitio!" que narraba la profunda pobreza en la que estaba sumida la sociedad y lo decadente de la misma a principios del s.XXI debido a la alteración del medio ambiente por obra del hombre, y para la película se cambiaron varios conceptos significativos, incluyendo además trazos manifiestamente pertenecientes a la corriente del sexploitation y blaxploitation que a principios de los 70' reinaba en las salas. Resulta curioso además ver cómo se mostraba el lejano futuro (casi 50 años vista) en el que Shirl juega a un videojuego supuestamente puntero (una versión primitiva del Galaga), la gente vivía en casas destartaladas y los ricos en edificios con puertas automáticas e impecable blancura en el mobiliario.

Sorprende el discreto uso de la música, prácticamente ausente durante todo el metraje excepto momentos puntuales, destacando sobre todo la escena protagonizada por Sol al final de la cinta, una banda sonora adaptada de música clásica, y los metálicos y electrónicos sonidos utilizados en la fase final de la película que se mezclan con el estruendo de la maquinaria de la fábrica, fusionándose en una sola melodía. También es curiosa la introducción de la película, un mosaico de imágenes alternativas que materializan, intercalando imágenes reales antes de un relato ficticio, que el futuro distópico mostrado en "Cuando el Destino nos Alcance" puede no ser tan lejano, ni improbable, ni irreal. A nivel técnico la película tiene algunas carencias pero dado su corte y la época son bastante aceptables, teniendo además una dirección artística y decorados bastante aceptables y sobre todo un look muy interesante y curioso, gente vestida con harapos, durmiendo en escaleras amontonados como conejos esperando el próximo suministro de Soylent.

Llevamos muchos años dedicando novelas y películas al desgaste que el ser humano está infligiendo no solo en la naturaleza sino en sí mismo pero seguimos sin hacer caso. Muchos son los estilos adoptados, el grado de fantasía o el tipo de género, ya sean cintas más "realistas" como "Hijos de los Hombres" o más fantasiosas como "1997: Escape de Nueva York", desde futuros tan desmoralizadores y funestos como "Doce Monos" hasta tan extraños e inciertos como "THX 1138" o "1984", pero la cuestión es que la raza humana lleva mucho tiempo prediciendo una decadencia auto infligida a pesar de que no parece que pongamos mucho de nuestra parte para evitarla. Es un tema muy recurrido, la lista de cintas distópicas y utópicas es interminable y aún así seguimos disfrutándolas como obras de ficción, ingenuos quizá de su valor como obras de denuncia o de aviso, y aunque nos resulta curioso ver lo convincentes que pueden llegar a ser seguimos evitando empatizar con ellas. "Cuando el Destino nos Alcance" se sustenta en un interesante planteamiento, una sociedad en plena decadencia que ha tocado techo en cuanto a desesperación y mezquindad en un futuro ausente de sofisticaciones, a lo "Videodrome", teniendo como hilo argumental el McGuffin de la investigación del asesinato del detective Thorn, un estupendo Charlton Heston que no hace sino sumarle enteros a la película y hacerla suya, y sin duda como elemento final que otorga interés a la película tenemos ese tono cutre y humilde que da como resultado una cinta con un gran encanto y sinceridad. Moral reducida a cenizas, crueldad al servicio de la población, y desencanto con el modelo actual de sociedad (35 años después el mensaje sigue vigente), bienvenidos a "Cuando el Destino nos Alcance", bienvenidos al futuro.

Mi puntuación: 7/10.