sábado, 21 de febrero de 2009

"Vals con Bashir", memoria traicionera.

Impactante documental/drama que se sirve de técnicas de animación para recrear de forma ingeniosa el genocidio de 1982 en el Líbano.

En 1982 las tropas de Israel invadieron el Líbano para expulsar a la Organización para la Liberación de Palestina, y durante este conflicto armado se produjo una de las matanzas más cruentas y con más repercusión en toda Europa, la llamada Masacre de Sabra y Chatila, en la que la Falange Libanesa exterminó a sangre fría a cientos o miles de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, cerca de Beirut, frente la pasividad del ejército israelí que observaba el genocidio sin intervenir. La excusa de la milicia cristiano-falangista libanesa para entrar en los campos era identificar y desarmar a miembros de la Organización para la Liberación de Palestina, pero lo que ocurrió en realidad fue que se llevaron a cabo fusilamientos, ejecuciones, violaciones y todo tipo de crímenes y asesinatos que acabaron con la vida de hombres, mujeres, abuelos y niños inocentes y ajenos al conflicto, mientras el ejército israelí vigilaba el perímetro de la zona e iluminaba la escena. Ari Folman fue soldado israelí en la Guerra del Líbano en 1982 y testigo de la masacre, y desde hace algunos años es director y guionista en su país natal, en el que ha realizado tan solo tres películas hasta la fecha en doce años: "Clara Hakedosha", "Made in Israel"_ y la película que este año pasado ha causado sensación por todo el globo, "Vals con Bashir".

La película explica como el protagonista, Ari, intenta dar solución al problema que un amigo suyo le cuenta, el cual lleva un par de años teniendo el mismo recurrente sueño noche tras noche donde 26 perros rabiosos le persiguen para matarle. El sueño está relacionado con su pasado como soldado en la Guerra del Líbano que tuvo lugar más de 20 años atrás y Ari advierte que no conserva recuerdos de esa época, en concreto de la Masacre de Sabra y Chatila en la que asistió como refuerzo de la fuerza de defensa israelí, y extrañado e intrigado comienza una búsqueda de respuestas para desvelar el por qué de esa curiosa pérdida de memoria.

Ari Folman no solo ha escrito y dirigido "Vals con Bashir" sino que también la protagoniza basándose en sus propias vivencias por lo que no solo estaríamos hablando de una película de ficción ya que en cierto modo también sería un documental con aspectos de ficción o incluso un biopic. La película sería difícil de clasificar, para empezar porque es un film animado con una temática seria, cosa que hoy en día parece que no todo el público entiende ya que en ocasiones se cree que los dibujos están limitados tan solo al cine infantil —craso y lamentable error— y la trama que narra no tiene nada de comedia ni de insustancial, salvo contadas y concretas escenas para mitigar tensión. Dentro del género animado (si lo consideramos género) nos encontramos con un film a medio camino entre la ficción y la realidad, por un lado la historia que cuenta es verídica, está basada en las experiencias del director y de hecho él es el protagonista de la cinta y el personaje que conduce el film, pero por otro la película está llena de escenas surrealistas y oníricas que no hacen sino representar algunos sentimientos, situaciones metafóricas y sueños que de ser una película convencional no podrían llevarse a cabo. En este aspecto podría considerarse en cierta forma un documental con tintes ficticios ya que la estructura del film como documental es muy clásica en ocasiones, Ari va buscando a antiguos compañeros en el ejército y algún que otro periodista, abogado y psicólogo, realizando entrevistas y recopilando opiniones que van dando forma a una representación de lo que ocurrió, ayudándose de flashbacks a modo de "imágenes de archivo", lo cual corresponde al perfil de documental. Además la mayoría de los personajes son reales y prestan su voz para el film, que está rodado íntegramente en hebreo en su versión original.

La película además de estar encartada en el género de documental y animación también se podría incluir ligeramente en el bélico, ya que recurre constantemente al conflicto armado del Líbano y tiene muchas escenas en pantalla a base de flashbacks, y sin duda también funcionaría como drama por la carga emotiva del film, aunque más que emotiva es desgarradora; creo que el final de la cinta, la última escena de todas, es quizá la escena final más impactante de las que he visto en mi vida en una película, por lo evidente. Si alguien la ha visto sabrá de qué hablo. Para acabar de encuadrarla en sub-géneros también encajaría como película de suspense, debido a que el hilo del film es encontrar respuesta a por qué Ari no consigue tener recuerdos de la masacre, tenemos la duda de qué quiere esconder (consciente o inconscientemente), qué significa su recurrente sueño de la playa y qué ha hecho que olvide un suceso tan traumático. Hasta el final no conocemos la respuesta, lo que le da ese componente de intriga que acaba otorgándole a la película una dimensión más completa, otro significado y sobre todo un sentido.

La animación de "Vals con Bashir" es un punto muy fuerte, no tiene nada de convencional y no se decanta por la tendencia actual de la animación en 3D sino que apuesta por una combinación de varios estilos de animación. Obra de Yoni Goodman, la animación tradicional a mano se ha complementado con animación en Flash (2D) basada en material en vídeo, todo ayudado por técnicas 3D, y aunque lo parezca no tiene nada que ver con la técnica de la rotoscopia, utilizada por ejemplo en "Una Mirada a la oscuridad: A Scanner Darkly" (otra imprescindible), que se anima a partir de la imagen real una vez filmada. El resultado es un vistoso y aparentemente sencillo estilo visual que en realidad es una exquisitez cuando lo vemos en movimiento, pequeños detalles sobresalen en el conjunto de forma natural, con fluidos movimientos y animaciones que están realizadas a consciencia prestando atención a los juegos de sombras e iluminación, realmente maravillosos y al uso del color que son la prueba de la altísima calidad de la animación. Además este estilo da pie a que se puedan realizar con soltura las escenas de sueños y fantasías con suma facilidad, y eso es uno de los factores que hace que la película tenga un punto surrealista que le da el toque de maestría.

Además de la brillante dirección de Ari Folman y su tremendo guión también destaca la música, obra de Max Richter que realiza una melodía muy orquestada y clásica, con pianos y violines dando un tono melodramático al film en ocasiones clave o animando la acción con temas más movidos, y sobre todo destaca por la elección de algunas canciones más movidas de los 80' como "Enola Gay" de OMD, "This is Not a Love Song" de PiL y otras varias que encajan a la perfección con la narración del instante en el que suenan. La banda sonora es otro de los grandes puntos fuertes de la cinta.

La película, que es una co-producción internacional entre Israel, EEUU, Alemania y Francia de cuatro años de trabajo, ha sido un éxito total en todos los ámbitos artísticos, e incluso en taquilla ha conseguido unos resultados dignos de más de $8M que superan sus $2M de presupuesto, y teniendo en cuenta el corte del film (animado, surrealista en ocasiones y semi-documental) es todo un logro. La crítica se ha volcado completamente con la película, en varios círculos críticos y en las revistas más prestigiosas se ha considerado que está entre las mejores películas de 2008 (en EEUU se estrenó el año pasado), ha estado presente en los mejores festivales, ganó el Globo de Oro a la mejor película extranjera, está nominada en la misma categoría en los próximos Oscar, en Cannes formó parte de la sección oficial, en los BAFTA opta a los premios de mejor película animada y mejor película extranjera, igual que en la Broadcast Film Critics Association (la mayor asociación de críticos en los EEUU), considerada la mejor película del año por la National Society of Film Critics, por supuesto en los premios del cine de Israel arrasó con 6 premios, y la lista sigue extendiéndose allá por donde ha pasado en multitud de festivales y certámenes, es decir un éxito total y una respuesta unánime: "Vals con Bashir" es una película brillante, sencilla en su apariencia pero compleja en su estructura, muy elaborada y con un sentido del gusto exquisito. Una película original que merece la pena ser destacada por su interesante planteamiento, por el impacto que provoca y lo desgarradora que es y por la mano que ha mostrado el director en su elaboración, una cinta que debe verse.

Mi puntuación: 8/10.

3 comentarios:

Santi dijo...

Pues ha habido sorpresa en los Oscar, ni "Vals con Bashir" ni "La Clase", al final ha sido la japonesa "Okuribito" la que se ha llevado el gato al agua. Quizá una de las pocas sorpresas de esta ceremonia (es posible que el tema político haya pesado).

Sea como sea, que nadie se pierda "Vals con Bashir", por favor.

Von Kleist dijo...

Buenas Santi

Interesántisimo lo que cuentas, tanto por lo rompedor de la propuesta formal del film como por su contenido. Las críticas que he leido son bastantes unánimes resaltando el valor cinematográfico de la película. Esta es una de la que tengo en mi lista de prioridades para ver... espero poder hacerlo pronto y te comento.

Saludos

Santi dijo...

¡Hola Von Kleist! Es una película sumamente interesante, no solo por que es algo atípico y difícil de ver en cines sino porque el contenido es algo digno de mención: ese punto a medio camino entre ficción, thriller y documental es algo ingenioso y virtuoso. Es original en su planteamiento (solo hace falta ver que es una película animada que cuenta la historia real del mismo director que a la misma vez la protagoniza) y en su desarrollo, con un uso de la música brillante y un sentido del ritmo pensado al milímetro, progresiva al 100%. Quizá es una película algo (y solo "algo") gafapasta, pero si uno accede a dejarse llevar la puede disfrutar mucho, porque acaba siendo absolutamente sobrecogedora en su tramo final. Menudo final.

Vidéatela, creo que es una imprescindible, no te arrepentirás.

Un fuerte abrazo.

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