jueves, 5 de febrero de 2009

"La Duda", la fe no necesita pruebas.

Un drama religioso y simbolista construido sobre un reparto de lo más brillante y unos diálogos punzantes.

El tema religioso es delicado a la hora de realizar una película y más si el núcleo del film es de corte polémico ya que las protestas nunca tardan en surgir desde todas las direcciones. Con facilidad se demoniza, literalmente, toda aquella obra que pone en duda (que irónico, "en duda") la integridad de la Iglesia (ya no de Dios) pero este tipo de film no es más que un reflejo de algunos aspectos que se pueden observar en la sociedad actual. Es por eso quizá que "La Duda", basada en una reciente obra de teatro, está situada temporalmente a mitad de los años 60 posiblemente para —entre otras cosas— mantener cierta distancia y evitar comparaciones con historias semejantes de la actualidad, sorteando así una posible polémica mayor. Digo quizás, aunque es posible que no tenga nada que ver ya que de hecho la sociedad de los 60' en los EEUU se adapta muy bien a los niveles morales que requiere la historia de la película; la sobriedad y rigidez del colegio en el que acontece el relato son muy adecuados para entender y contextualizar correctamente los sentimientos y actitudes de los personajes principales.

Todo transcurre en un colegio privado del Bronx en 1964, donde la gente está sumida en el desánimo y la desconfianza tras el todavía reciente asesinato del presidente de los EEUU John Fitzgerald Kennedy y busca fortalecer su Fe asistiendo a las misas que el padre Flynn da en la Iglesia Católica del barrio. La hermana Aloysius, la severa y temida directora del colegio de las Hermanas de la Caridad de Nueva York, infunde de forma estricta e implacable a sus alumnos los valores de la disciplina y la obediencia sin permitir ningún pequeño ápice de "rebeldía" ni subversión hasta los límites de la moralidad (no tolera siquiera el uso de bolígrafos por considerarlos técnicamente inmorales, ni una simple horquilla para decorar el peinado de las alumnas), y su actitud choca de lleno con la del padre de Flynn, de quien desconfía por tratar a los alumnos con calidez y humanidad —conducta que contrasta totalmente con la de la hermana Aloysius— y por ser partidario de un cambio de actitud hacia los feligreses. Esta desconfianza es la que impulsa a la hermana Aloysius a sospechar que el padre Flynn se está sobrepasando con un alumno, y ratifica sus sospechas cuando la hermana James observa el extraño comportamiento del padre y de un alumno que trabaja para él de monaguillo. La integridad del padre se pondrá en duda, lo que acarreará consecuencias para todos. El guión del film está basado en una obra de teatro de John Patrick Shanley, "Doubt: A Parable", y él mismo es el guionista y director de la película adaptando su propia obra para el cine, que de hecho tiene una estructura bastante teatral ya que la acción transcurre en unos pocos escenarios y la mayoría de escenas son duelos dialécticos entre el reducido número de protagonistas. El desconocido John Patrick Shanley tiene en su haber un discreto repertorio de guiones para cine y televisión con diversos resultados, siendo la mayoría productos prescindibles con excepciones como "Hechizo de Luna", con la que ganó un Oscar, o las famosas e desiguales "¡Viven!" y "Congo", basados en las novelas de Piers Paul Read y Michael Crichton respectivamente y ambas dirigidas por Frank Marshall. Como director Shanley solo ha realizado una película en su filmografía antes de "La Duda", en 1990 dirigió a Tom Hanks y Meg Ryan en la comedia "Joe Contra el Volcán" y tras tanto producto mediocre este año se ha desmarcado con una gran película llena de estrellas de máximo nivel e incluso llegando a ser recompensado por el momento con 5 nominaciones a los Oscar, 4 por las interpretaciones y 1 más por el guión adaptado (que irónicamente ha sido adaptado de su propia obra por él mismo).

La dirección de John Patrick Shanley es correcta, en ocasiones goza de un gran gusto en la elección de planos y secuencias pero en otras desgraciadamente cae en la mediocridad, realizando esa especie de planos con el encuadre en diagonal/torcido que le da un tono de telefilm a la película que tan poco me gusta ver en el cine; evidentemente cuando el 90% de las escenas transcurre en interiores hay que innovar e intentar hacer algo dinámico con la cámara y los planos y como digo en ocasiones lo logra pero la poca experiencia del realizador le pasa factura y enseguida muestra sus carencias. Una realización irregular pero aceptable, y más teniendo en cuenta la filmografía de Shanley y el tipo de película, que no requiere de muchas virguerías. En cambio la narrativa del film me parece muy correcta, muy bien estructurada y montada y con una progresión ascendente adecuada.

El inteligente guión de Shanley, como he dicho de formato muy teatral, refleja precisamente eso, las dudas, y para ello se sirve de gran cantidad de simbolismos que inundan el film continuamente durante sus más de 100 minutos de duración. Reconozco que a mí se me han escapado algunos ya que constantemente hay conceptos que se van reiterando, dándoles doble juego a los geniales diálogos y peliagudas situaciones, como las ventanas constantemente abiertas reflejando culpa («¿Quién abre mis ventanas?»), las hojas/plumas que se extienden como los rumores, el fuerte viento que indica el cambio de la sociedad de los 60, las bombillas fundidas, los sueños, las uñas sucias, la maldad de los bolígrafos y el azúcar, las peleas por el asiento del director, la luz que entra por la ventana cegando, y un largo etcétera de constantes juegos con la actitud y el lenguaje no verbal que hacen que el espectador no quiera ni pueda dejar de prestar atención a todos los detalles que hay en torno a las interesantes conversaciones, que son el corazón de la película. Incluso se reserva un poco de humor negro con escenas como la del pesebre. La cinta va arrancando progresivamente, mostrando primero las principales características de los personajes para luego ir desembocando progresivamente en el quid de la película, en el enfrentamiento entre la hermana Aloysius y el padre Flynn. No se hace pesado aunque tarde un poquito en llegar a su punto más álgido, que es quizá el momento en el que ambos tienen la primera conversación en el despacho de la directora, o posiblemente algo más tarde cuando entra en acción la Sra. Miller, y luego todo es un lance dialéctico con la duda y la fe como principales argumentos.

La hermana Aloysius Beauvier está interpretada de forma majestuosa por Meryl Streep, que hace una vez más uno de los mejores papeles del año, a esta mujer no hay quien la pare. La que es actualmente la persona más nominada de la historia de los Oscar (15 nominaciones, 2 de ellas premiadas con el Oscar por "Kramer contra Kramer" y "La Decisión de Sophie") se recrea con el rol de mujer arisca, muy severa, inflexible y rigurosa, a quien todos temen y quien nunca baja la guardia; como dice ella: «Mi misión es ser más precavida que el más astuto.», por lo que siempre intenta curarse en salud sin dar tregua ni oportunidad para caer en el pecado. Este papel le ha valido una nominación en estos próximos Oscar en la categoría de actriz principal con serias opciones de llevarse el premio, si no es que Kate Winslet la supera de nuevo por "The Reader" o Angelina Jolie por "El Intercambio", y Streep sería una diga ganadora por el gran papel que realiza en "La Duda", enseguida queda perfilada la personalidad de la recia monja en escenas como por ejemplo en la que irrumpe en clase de la maestra para controlar el comportamiento de los niños, o por supuesto cada encuentro con el padre Flynn, las dos magníficas discusiones que tiene con él y por supuesto la escena dónde habla con la Sra. Miller, magníficamente interpretada por Viola Davis que también ha recibido una nominación a la mejor actriz secundaria con tan solo una escena en pantalla, que aunque está espléndidamente interpretada considero que es un pelín exagerado para considerarla en unas nominaciones de este calibre. Tampoco creo que Amy Adams haya hecho suficiente mérito en este film como para ser nominada, si bien hace un papelón como la hermana James, callada, tímida y contenida menos en los momentos que pierde los nervios, la verdad es que es otro papel que no acaba de destacar tanto para figurar entre las 5 candidatas a mejor actriz secundaria. Sorprende, por eso, el cambio de registro de la actriz que hace poco estaba protagonizando el esperpento de "Encantada" o aparecía en "Un Gran Día para Ellas" o "La Guerra de Charlie Wilson", la intérprete se está poniendo de moda y aunque a mí no me llame especialmente la atención hay que reconocer que en "La Duda" realiza un buen trabajo.

El que da la contrapartida perfecta a la gran Meryl Streep colocándose a su altura es Philip Seymour Hoffman, que es el co-protagonista del gran duelo interpretativo del film que ofrece a los dos talentos la oportunidad de desplegar sus armas. Ya desde el principio vemos a Hoffman en su salsa, metido en la piel del padre Brendan Flynn dando su sermón, hablando de las dudas, de la fe, y más tarde tenemos oportunidad de verle de nuevo dando un mordaz sermón con un doble significado; estos sermones son de lo mejor del film y sirven también para el lucimiento del actor. El personaje de Hoffman es simpático con sus alumnos y parroquianos, abierto a la discusión y muy amable con los niños... ¿quizá demasiado? Eso es lo que piensa la hermana Aloysius y ahí comienza el duelo, tanto entre los personajes como de interpretaciones en el film, ya que se intercambian frases con tanto arte que se comen la pantalla los dos, una gozada para el espectador. La de Philip Seymour Hoffman es otra merecida nominación, como la de Meryl Streep, ya que su presencia y talento se ponen de manifiesto en esta película, y también reivindican a un actor en alza que ha conseguido 3 nominaciones en 4 años, la primera de ellas premiada con el Oscar por su interpretación de Truman Capote en "Capote".

Uno de los detalles más interesantes de la película es ver lo bien que están reflejados los modos de vida del clero en aquella época y lugar, donde existía un machismo muy intensificado, solo hay que ver las cenas de las monjas que comen en silencio y no se permiten siquiera dejar un trozo de carne en el plato, mientras que los curas hacen una fiesta de la comida, bromeando y riendo mientras comen nada humildemente. La vida austera de las monjas muestra lo consecuentes que son con sus vidas con su compromiso, lo mucho que se ajustan a sus votos, pero ¿de qué sirve ser tan devoto si los demás no siguen tus mismas normas y son premiados por ello? Cuidado con los spoilers ahora, que analizaré partes del final del film; la última frase de la hermana Aloysius refleja precisamente todo ese sentimiento, cuando dice que tiene dudas no se refiere a dudas acerca del abuso al menor, sino dudas acerca de Dios, la justicia divina y al fin y al cabo el sentido de su modo de vida. Para que el padre Flynn tuviera que pagar su pecados ella tuvo que mentir, enfrentarse a su superior y descubrir la verdad, pero finalmente no solo no consigue demostrar nada a nadie que no sea ella sino que el padre es ascendido y premiado, y no castigado. La crisis de fe de la hermana Aloysius no es sino por su fe en Dios y en la Iglesia.

Para pulir el acabado de la cinta se ha optado por un compositor con prestigio como Howard Shore, ganador de 3 Oscar por la trilogía de "El Señor de los Anillos" y compositor de las bandas sonoras de films tan conocidos como "El Aviador", "Infiltrados", "Promesas del Este", "Una Historia de Violencia", "Ed Wood", "El Silencio de los Corderos", etc. en definitiva un fiel a David Cronenberg desde los inicios de su carrera con "Cromosma 3" y en los últimos años también a Martin Scorsese. La melodía que realiza para "La Duda" tiene un corte religioso, con órganos dándole gravedad a los temas plácidos que acompañan el film. Otro apartado técnico destacable es la fotografía de Roger Deakins y Matt Turve, que es muy correcta, con un uso del color bastante limitado y con una iluminación de interiores magnífica, que son la mayoría de escenarios.

Indiscutiblemente la película pone sobre la mesa de debate muchos temas que tienen que ver sobre todo con la religión, y concretamente con la iglesia y las dudas, las crisis de fe. El personaje de Meryl Streep pone de manifiesto algo que el padre Flynn comenta en el primer sermón que abre la película, que la fe no necesita pruebas y que es una fuerza que no se puede tocar pero sí sentir, y eso es lo que provoca en el espectador el visionado del film. "La Duda" es una buena película, con algún elemento que en ocasiones desentona un poco como la dirección pero que está basado en un guión sólido y en unas interpretaciones sublimes, que son sin duda la mayor de las virtudes de la película. Una película sencilla en su planteamiento pero que esconde muchísimas referencias ocultas en el primer visionado, y seguramente dándole nuevas lecturas se pueda sacar multitud de interpretaciones a cada diminuto gesto y alusión religiosa de las que está poblada el film. O en eso tengo fe.

Mi puntuación: 7/10.

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