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lunes, 8 de febrero de 2010

"Star Trek" (2009), surcando el universo de nuevo por primera vez.

Espectacular reinicio de la franquicia estelar de culto.

J.J. Abrams se ha propuesto renovar el cine y la televisión. Este productor, guionista, director y compositor neoyorquino es famoso por haber revolucionado la pequeña pantalla con series como "Alias", "Felicity", recientemente "Fringe" y sobre todo "Perdidos", su buque insignia. Abrams no se limita a producir sus series sino que también participa activamente en los guiones, ha dirigido algunos episodios e incluso ha compuesto algunos de los temas principales, así que su implicación con cada proyecto es máxima. J.J. Abrams no solo se ha dedicado a la televisión, desde principios de los 90 ha escrito guiones de todo tipo de cintas como "A Propósito de Henry" y "Armageddon" y producido otras tantas ("Monstruoso" es uno de sus últimos méritos en esta área), así que una vez afianzado en televisión y gracias al éxito de todas sus series Abrams ha decidido dar el salto definitivo a la gran pantalla produciendo, escribiendo y dirigiendo películas con sello propio —aún siendo secuelas de conocidas franquicias— aportando un tono tan fresco que parecen diseñadas por él mismo: la primera en 2006, concediendo a Ethan Hunt una tercera aventura en "Misión Imposible 3", y la segunda y más reciente en 2009, la undécima película de la popular saga "Star Trek", a la cual le ha hecho un lavado de cara íntegro que le ha sentado de perlas.

Desde que en 1966 empezara la serie original se han realizado ocho series y once películas de "Star Trek" a lo largo de las últimas cinco décadas, las cuales han logrado cosechar una legión de fieles seguidores (los llamados trekkies) que incluso llegan a competir en número y afición con otra famosa saga espacial mucho más derivada hacia el cine de aventuras como es "Star Wars". Para esta última película de "Star Trek" J.J. Abrams ha optado por un reboot o reinicio, es decir, una nueva forma de plantear la saga con unos personajes similares en algunos aspectos pero cambiando radicalmente el tono que la franquicia ha tenido hasta el momento. Nunca hasta el ahora había visto ninguna otra película de la saga ni serie y nunca había despertado en mí ningún interés especial, y por eso creo que esta "restauración"/"reinvención" de la serie está orientada al público que, como yo, no está familiarizado con "Star Trek". Quizá por eso no haya hecho especial gracia a los auténticos trekkies de toda la vida, pero personalmente a mí me ha encantado que hayan decidido modernizar una saga como esta para hacerla más accesible a toda clase de público y disfrutable en distintos aspectos. Las series y películas originales seguirán estando ahí, es importante destacar el hecho de que esta undécima película de "Star Trek" no acaba con toda la mitología antes creada, solo se deriva hacia otros derroteros.

"Star Trek" sigue entonces la tónica que ha adoptado ahora Hollywood de "reiniciar" o "reinventar" sagas míticas, como "Viernes 13" (2009), "Halloween: El Origen" o hasta "Batman Begins" entre muchas otras. Estas "reinvenciones" no dejan de sonar un poco a cuento chino para camuflar el hecho real de que dichas cintas no son más que remakes o secuelas —o ambas cosas simultáneamente— disfrazadas de "nuevos comienzos" (es un concepto muy de moda que atrae mucho al público), pero al fin y al cabo es otra forma de venderse. No me parece mal, secuelas y remakes siempre habrá y cuanto antes se asuma este hecho antes se podrá seguir disfrutando del cine actual; en el caso de "Star Trek" la saga deriva hacia derroteros mucho más dinámicos, con la Sci-Fi de telón de fondo para una película llena de acción, aventuras y espectáculo. Puro entretenimiento, una cinta perfecta para J.J. Abrams.

A diferencia de "Misión Imposible 3" Abrams no firma el guión de "Star Trek", y los cambios introducidos en la historia y personajes (por lo visto) son importantes. Los protagonistas son jóvenes cadetes, en su mayoría, que por primera vez tripulan el U.S.S. Enterprise, así que es un comienzo en toda regla. El famoso capitán Kirk es interpretado por una joven estrella en alza (gracias, fundamentalmente, a este papel) Chris Pine, que en 2009 también ha protagonizado "Infectados (Carriers)". Pine destaca bastante y convence con un personaje intrépido, soberbio, lujurioso y que no gusta de seguir las normas, además de tener un punto cómico que le da un mayor aire comercial a la cinta. La verdad es que se convierte en el protagonista absoluto de la película, solo rivalizando con Spock, interpretado por Zachary Quinto, actor de televisión conocido sobre todo por interpretar a Sylar en "Heroes". Su inexpresivo, comedido y neutral Spock es el opuesto de Kirk en todos los aspectos y resulta un contrapunto excelente, un personaje que a pesar de su excesivo formalismo cae bien y tiene una interesante disputa interior que lo forma un poco como personaje. Los protagonistas de "Star Trek" no están excesivamente formados, pero igualmente la poca información que tenemos de ellos es más que suficiente para que la película funcione. A destacar la presencia de Leonard Nimoy, el actor que interpretó al Mr. Spock original durante años, y la participación de otros actores en alza como la bellísima Zoe Saldaña (menudo 2009 ha tenido esta chica con "Star Trek" y "Avatar") como Uhura, Karl Urban muy bien como 'Bones' (por fin acierta una película este hombre), John Cho ("FlashForward") como Hikaru Sulu, Anton Yelchin como el ruso Chekov y Eric Bana como el villano de la función, algo desaprovechado pero con gran presencia. Impagable Simon Pegg con ese acento escocés (o eso creo) en la piel de Scotty.

Sea o no sea fiel a la serie original "Star Trek" es una gran película de acción y Sci-Fi, con algunas referencias al material original (las cuales no he pillado, evidentemente) pero con la clara intención de lavarse la cara, dirigirse a un público más joven (la reducción en la edad de los protagonistas es una evidencia) y ofrecer un producto nuevo con caras conocidas al gran público. La calidad de los efectos especiales y de las escenas de acción avala a esta película como una perfecta opción para el entretenimiento en sala grande y disfrutar de ella en una sala adecuadamente acondicionada. Empieza rápido, los diez primeros minutos son realmente tremendos no solo a nivel de acción y calidad de efectos visuales y sonoros sino en cuanto a carga emotiva ya nos tiene en el bolsillo solamente empezar. J.J. Abrams se luce tras la cámara y demuestra que cuando este tipo tiene dinero hace maravillas, "Misión Imposible 3" también es un portento en el apartado de dirección y técnico, y es que comparte virtudes con "Star Trek" como tener un gran ritmo y un sentido de la estética extraordinario. Un aspecto destacable y distinguible del cine de Abrams (muy utilizado en "Fringe") es el de incluir destellos de luz que le dan gran dinamismo y una estética especial a la película, aunque a veces no estén siquiera justificados; como para ratificar de forma subconsciente que somos espectadores viendo una película a través de una lente Abrams aplica este efecto, que nos hace conscientes de estar viendo una exageración de la realidad y permite relajar al espectador y que éste sea más permisivo con las fantasmadas y exageraciones, posibilitando que el espectáculo sea mucho más plausible, aceptable y, valga la redundancia, espectacular. Un efecto similar provoca el uso de los encuadres "torcidos" y dinámicos, el objetivo es tener vía libre para desarrollar la fanfarria más potente sin despertar comentarios incrédulos.

El aspecto técnico impoluto, el soberbio despliegue de efectos visuales y sonoros, así como la estupenda dirección artística, la BSO de Michael Giacchino de un acentuado tono a lo "Perdidos", obviamente, la fusión de la Sci-Fi más clásica de viajes en el tiempo y batallas interestelares con la acción más fastuosa y la labor de J.J. Abrams tras la cámara avalan esta película que ha logrado convencer y mucho, y ha ampliado el espectro de público de la franquicia de una tacada. Los resultados en taquilla han sido extraordinarios, casi $390M, siendo la 11ª película más taquillera de 2009, e incluso ya se habla de que Abrams podría dirigir la XII película de la saga. "Star Trek" es un blockbuster de calidad, con todos los componentes que hacen de ella una película ampliamente disfrutable en el cine y para pasar un rato entretenida, y por eso mismo, porque cumple perfectamente su cometido, es una película muy recomendable. Por un largo periodo de tiempo no volveré a dudar de J.J. Abrams, cuya promoción de "Monstruoso" me decepcionó un tanto, y es que cuando se pone detrás de las cámaras pone de manifiesto su talento y capacidad para entretener al gran público.

Mi puntuación: 8/10.

jueves, 24 de diciembre de 2009

"Avatar", la mayor experiencia cinematográfica de mi vida.

Un antes y un después en la historia del cine. La mejor forma de acabar la década.

Señores, Señoras, estamos ante un punto de inflexión en la historia del cine. James Cameron lo ha vuelto a lograr, como ya hizo con "Abyss", con "Terminator 2: El Juicio Final" y con "Titanic", ha cambiado la forma de ver películas; el cine es hoy en día lo que es en parte gracias a James Cameron, y con "Avatar" ha marcado una fecha en el calendario: diciembre de 2009 se alza como una fecha en la que el cine de pronto se abrió a nuevas dimensiones que explorar. Literalmente. Esta misma semana he ido a ver "Avatar" y la experiencia ha sido única, ha sido como si volviese a ir al cine por primera vez, una experiencia que me mantuvo casi 3 horas pegado a la pantalla sin pestañear ni mover la cabeza un segundo, boquiabierto (literalmente), estremeciéndome ante lo que tenía delante, poniéndome la carne de gallina decenas de veces (creo que ninguna película hasta la fecha ha logrado ponerme la carne de gallina tantas veces y en tantas ocasiones distintas como esta), con la lagrimilla asomando en varias ocasiones (suerte de las gafas 3D, nadie me vio) y no porque lo que estuviera viendo fuera triste sino por lo bonito de lo que estaba presenciando, por lo emocionante, por lo abrumador. "Avatar" ha supuesto una experiencia cinematográfica única, una que recordaré toda la vida.

Las expectativas no podían ser más altas, James Cameron, aquel director que en cada película que hizo se decidió a impulsar la industria cinematográfica, llevaba 12 años sin estrenar ninguna película desde la destroza-records "Titanic", invadido por los encantos del mundo oceanográfico hizo varios documentales, "Una Expedición de JamesCameron: Bismark", "Misterios del Titanic" y "Misterios Del Océano", y hace unos años el público se empezó a frotar las manos cuando planteó una cinta con la que tenía intención de dar el salto (una vez más) y cambiar la concepción del cine, no solo para el espectador sino para la industria cinematográfica (ya que con "Avatar" se han elaborado técnicas de filmación absolutamente innovadoras las cuales permiten ver el resultado final de una escena con CGI integrados in situ). Las expectativas de una película del director de "Aliens" y "Terminator" no podían ser más altas, ya que prometió con ella una experiencia única; he de reconocer que nunca dudé de él, y es por eso que no vi ningún tráiler, imagen promocional ni clip de "Avatar" para no reventarme el efecto sorpresa, porque sabía perfectamente que Cameron iba a cumplir con su palabra. Y vaya si lo ha hecho.

El no haber visto nada acerca de la película hasta el mismo día que me planté en la sala ha sido uno de los movimientos más sabios que he realizado en mucho tiempo, pues el efecto sorpresa se multiplicó por 100. No quise contaminarme ni condicionarme viendo tráileres y opiniones y el resultado no ha podido ser más óptimo. El universo planteado en "Avatar" me fascinó por completo, y toda la maquinaria metálica y biológica del mundo de Pandora me deslumbró hasta el punto de sentirme dentro de la película, ayudado además por el efecto del 3D, un sistema que considero imprescindible para disfrutar como se debe esta maravilla del séptimo arte pues le da otra magnitud a la película. Textualmente eres un personaje más en la cinta, y no es por repetir el tópico, pero es que es así. Hasta ahora la única película que había visto en 3D era "Monstruos contra Alienígenas" y aunque la experiencia fuese curiosa no me produjo ninguna sensación concreta ni ganas de repetir, pues aquella cinta era más bien del montón. Con "Avatar" ha pasado lo que Cameron nos prometió que pasaría, pasamos a formar parte de la película, la vemos con otros ojos, vivimos la película de otra forma. Mientras veía la película no dejaba de oír cómo la gente se sentía fascinada y sorprendida, incluso yo mismo no podía cerrar la boca, y es que el efecto 3D está tan logrado que "Avatar" no se convierte en una simple película, sino en una experiencia visual y sonora. Si todas las películas que han de venir en 3D logran los resultados de "Avatar", bienvenidas sean. Y lo dice uno que en principio estaba "en contra" de este sistema...

Todos los componentes de "Avatar" están tratados con sumo cariño, su ambientación supera a lo visto en todo tipo de producciones fantásticas, gracias al universo creado por Cameron y su gente, un planeta llamado Pandora que se convierte en el personaje clave de la cinta, el absoluto protagonista de la película. Pandora es un lugar mágico, fantástico, místico, que recuerda a aquellos parajes de los relatos más elaborados de fantasía de nuestra niñez y que destila complejidad y VIDA, una vida diseñada con imaginación y meticulosidad, llena de seres extraños, gigantescos, minúsculos, voladores, anfibios, etc. La riqueza biológica de la película es sencillamente colosal, e incluso la botánica es majestuosa. En algunos aspectos me llegó a recordar a los mundos creados por Hayao Miyazaki en alguna de sus películas, como por ejemplo "Nausicaä del Valle del Viento" o "La Princesa Mononoke", lugares llenos de fantasía que derrochan imaginación, pero esta vez con la ventaja de poder sumergirte de lleno en ese mundo. También en algunos pequeños componentes me recordó a "El Señor de los Anillos" por la majestuosa forma de explotar la flora y la fauna (sobre todo la primera), y sobre todo por la manera de sacar partido al escenario de una forma brillante. Definitivamente, como digo, la verdadera protagonista de "Avatar" es Pandora. Un lugar inolvidable en el que hemos estado gracias a la película.

Los personajes pueden pecar de una cierta sensación de déjà vu ya que se corresponden con algunos clásicos tópicos del cine, así como la propia historia, asociada por muchos a "Bailando con Lobos" o "El Último Samurái", películas con componentes comunes pero que lejos de ser una copia realmente se corresponde con la clásica historia de introducción de un personaje en un mundo ajeno e incluso contrario en algunos aspectos (el amor por la naturaleza en este caso). Jake Sully (un extraordinario Sam Worthington que a este paso apunta a convertirse en un actor de culto de películas de género fantástico tras su papel en "Terminator Salvation" y ver lo bien que pinta el remake de "Furia de Titanes") es el componente ajeno, y su avatar (una especie de cuerpo que se usa como contenedor de la mente) quien descubre el mundo de Pandora al mismo tiempo que nosotros. El guión de Cameron, como siempre cuidado al milímetro, es sencillo y de corte clásico, enfrentando el mal contra el bien una vez más y logrando una intensidad emocional como pocas películas tienen. Como he comentado no han sido pocas las veces que me ha emocionado la película en varios aspectos, me ha entristecido, alegrado, fascinado... El ataque a ÁrbolMadre, la épica batalla final (carne de gallina), el entrenamiento de Jake Sully, el descubrimiento de Pandora... todos son momentos épicos en la cinta. James Cameron hace gala una vez más de los tres elementos que mejor domina y que ya expuse en la reseña de "Mentiras Arriesgadas": en primer lugar el extraordinario montaje que hace de los 160 minutos de película un chasquido de dedos, una película que a pesar de durar casi 3 horas podría haber durado otras 3, porque jamás aburre ni adolece de estiramientos innecesarios, tiene un ritmo prodigioso; en segundo lugar la suprema planificación de las secuencias de acción, desde las persecuciones de los tremendos animales del planeta hasta las batallas aéreas entre Na'vi y humanos, así como muchas otras poseedoras de una agilidad y visión privilegiada, y por último los efectos especiales... hasta ahora no abarco dudas en decir que es lo más grande que han visto estos ojos en una sala de cine. "Distrito 9" tiene unos efectos brutales, "Terminator Salvation" y "Watchmen" también (en general este año ha gozado de cintas con unos efectos visuales tremendos), pero lo que sucede en "Avatar" no tiene nombre, es algo realmente sobrenatural. Lo juro por Eywa, los mismos Na'vi y los seres animales y vegetales de la película superan todo lo visto hasta el momento, parecen reales y su semejanza con los actores reales que les dan vida es algo casi inconcebible. Sabes que el avatar de Jake Sully es igualito que Worthington, que el de Grace es exactamente igual que la grandiosa Sigourney Weaver (casi parece haber rejuvenecido unos cuantos años), así como la Na'vi de Zoë Saldaña, que hace un extraordinario papel. Es importante resaltar los papeles de los actores a pesar de estar creados digitalmente (apostaría algo a que en un futuro se considerarán las interpretaciones de personajes digitales o digitalizados para los premios como los Oscar) hacen unas interpretaciones creíbles y muy complejas. Mención especial para un enorme (figurada y literalmente) Stephen Lang como malo malísimo, desprendiendo una mala leche considerable, y una siempre agradable de ver Sigourney Weaver, mito andante.

El diseño de los Na'vi es espectacular, homínidos de aspecto felino de 3 metros de altura de una gran agilidad y gran expresividad facial. Me ha encantado encontrarme con una gran cantidad de Na'vi, todos distintos entre ellos y no un simple copy/paste; detalles como este demuestran el cuidado con el que se ha trabajado en "Avatar", una película cuyo proceso de pre-producción ha sido largo y arduo. Cameron ha demostrado con esta película que es uno de los directores más grandes e importantes de la historia del cine, le pese a quien le pese. En "Avatar" también nos topamos con un James Horner inconmensurable, componiendo una BSO con la que se supera a sí mismo. El realizador de los scores de "Aliens" y "Titanic" (por la que ganó dos Oscar) es capaz de apoderarse de la película y convertir el elemento sonoro en protagonista de muchas escenas, como el vuelo de Jake Sully o el segundo nacimiento del mismo, con sonidos tribales, exóticos y salvajes que casan muy bien con el tono de Pandora. Una BSO realmente apabullante.

Definitivamente "Avatar" es una obra maestra. Tiene todos los componentes para gustar y triunfar; de hecho me extrañaría mucho que no se forrase a Oscars y que no consiguiese unas cifras estratosféricas en taquilla, y es una película de aquellas que enamora. Esta vez tendréis que disculpar mi tono, sé que estoy siendo más subjetivo que nunca, más de lo que ya suelo ser, pero es que "Avatar" es una película lo suficientemente especial como para permitirme ese lujo; realmente me es imposible resultar parcial al hablar de esta cinta... Me ha dejado anonadado. Cameron era el director ideal para dar este paso e influir en el formato del cine de esta manera, y lo ha logrado con creces. Hasta el momento "Moon" era mi opción de mejor película del año, pero tras ver "Avatar" no puedo hacer más que sentirlo por la joya de Duncan Jones y escoger ésta como la mejor película de 2009 a nivel personal. No solo por su calidad, no solo por su avance tecnológico, sino por las múltiples sensaciones que ha despertado en mí, por haberme penetrado de tal forma que días después sigo sin poder sacármela de la cabeza. James Cameron ha comenzado con "Avatar" una nueva era en la historia del cine.

«Te veo.»

Mi puntuación: 10/10.

lunes, 23 de noviembre de 2009

"2012", multidestrucción sin pretexto.

De nuevo R. Emmerich devastándolo todo... monotonía durante más de dos horas y media.

Invasión alienígena, cambio climático, profecía, contaminación... cualquier excusa es buena para reventar el mundo, y Roland Emmerich bien lo sabe. Si con algo se deleita el cineasta germano es con la destrucción de la raza humana o el planeta en cualquiera de sus vertientes, como por ejemplo en "Independence Day", con marcianos cabreados dando estopa a todas las naciones, "Godzilla", con el gigantesco reptil campando a sus anchas por NY, y "El Día de Mañana", sumergiendo el planeta en una era glacial extrema, siempre con la tendencia de ir a más. Todas estas películas tienen en común el mismo factor: seres humanos huyendo e intentando sobrevivir a la mayor catástrofe que hayan podido vivir jamás en el momento más crítico de la raza humana. En "2012" al director, guionista y productor se le ha ocurrido recrear el fin del mundo con la profecía maya como excusa, la cual vaticina el fin de los días para el 2012, año en el cual la corteza terrestre sufrirá un devastador efecto debido al calentamiento del núcleo del planeta por el efecto del incremento en las tormentas solares. Entre Michael Bay y Roland Emmerich ya deben de haber destruido cuarenta veces nuestro planeta y nuestra raza, deleitándose con la destrucción de ciudades —en concreto destrozando monumentos históricos, curioso— como aquel niño que disfruta rompiendo un castillo de arena o una maqueta, y en este caso la película no va mucho más allá, ya que si el calendario maya es una simple excusa, el hilo argumental lo es más descaradamente aún, pues el guión gira sobre los intentos de supervivencia de una familia desestructurada (toma tópico) y un par o tres de historias más entrelazadas y carentes de cualquier trascendencia real. Lo dicho: una mera excusa.

El primer pecado capital de "2012" es la repetición. Como he comentado, el director ya ha hecho unas cuantas películas acerca de la destrucción del planeta, y pocas novedades puede añadir ya a estas alturas. Sí, desde luego "2012" es realmente espectacular, un desfase de efectos y multidestrucción sin reparos que no se había visto con tanta intensidad hasta el momento y que supera sus masacres anteriores, pero se olvida de lo principal, que es diseñar un argumento con el cual el espectador pueda conectar. La película no aporta nada nuevo, de hecho se nutre de todos los tópicos habidos y por haber, sin ningún tipo de sonrojo, siendo el vivo ejemplo de lo previsible y lo injustificado, pues todo se reduce a escenas en las que los protagonistas o bien huyen o bien mueren, viendo como el suelo se hunde, el cielo estalla en llamas y el mar engulle la tierra. Constantemente. Porque la película, además de no aportar nada, comete el segundo error garrafal: ser tremendamente larga y tediosa, repitiéndose constantemente durante los casi 160 minutos que dura, los cuales se hacen realmente eternos.

Probablemente si la película hubiese durado solamente una hora y media el conjunto no habría acabado bajando en picado de la forma que finalmente lo hace, ya que con cada escena nueva que introducen lo único que ganan es tiempo, ya que las propias escenas son repeticiones de sí mismas. ¿Cuántos aviones esquivando rascacielos o montañas vemos? ¿Cuántos coches o furgonetas intentando no ser aplastados o enterrados bajo tierra? ¿Cuántos barcos tratando de salvarse de los tsunamis? Como mínimo hay un par o tres de cada una de estas escenas, lo cual al final le hace uno plantearse si el montador no podría haber suprimido unas cuantas secuencias y reducir considerablemente el tedioso metraje. Desde "Transformers: La Venganza de los Caídos" que no me revolvía tanto en la butaca esperando que se cumpliera el tiempo.

A Emmerich se le va completamente la mano en esta "2012" a la hora de destrozar el planeta, lo cual no veo mal pues si tienes que cargarte todo lo conocido por el ser humano debes hacerlo a lo grande, pero parece ser que a la hora de construir una historia humana (que al fin y al cabo estamos hablando de un tema tan interesante como la desaparición de nuestra raza) pone el piloto automático y decide no jugársela, introduciendo todos —y cuando digo todos quiero decir TODOS— los tópicos existentes en este tipo de cintas, como la pareja separada con hijos que se reencuentra, el marido estirado, la pareja de viejos inseparables, el presidente de los EEUU y su clásico discursito moralista, el científico ético, el loco conspiranoico, el hijo de perra sin escrúpulos, etc. Incluso llega un momento en el que comprobamos que las historias están metidas con calzador hasta tal punto que la importancia que se les acaba dando en la película es nula, como el dúo de abuelos del crucero y sus historias, el ruso mafioso, o la hija del presidente (cuyo intento por forzar una relación romántica con el científico resulta ultrajante). Además, siquiera hay lugar en la película para plantearse dilemas morales más allá de los evidentes, tan solo hay un ridículo intento de conversación al final que resulta hasta insultante por lo breve, superficial y manido. Emmerich y Harald Kloser deciden deliberadamente obviar, pese al extenso metraje, todo tipo de debate o polémica más allá de los clásicos clichés de la oposición de bondad/maldad de la raza humana, tocando superficialmente temas religiosos, leyendas y asuntos más científicos, yendo directamente al grano con las escenas de acción.

Ya que Roland Emmerich decide centrarse solamente en la acción apocalíptica pura y dura hay que reconocerle el más que correcto trabajo tras la cámara, aunque parezca irónico, pues su planificación de las secuencias de acción está realizada con pulso para que no perdamos detalle y disfrutemos plenamente del espectáculo pirotécnico. Lo malo es que todas las secuencias se resuelven de la misma forma: si hay un terremoto el suelo se romperá siempre un segundo antes de que el coche haya arrancado, si un edificio cae rozará la cola del avión una vez lo haya superado, si hay un acantilado el coche se quedará suspendido en el borde, y si el protagonista cae por él aparecerá su mano en el último momento, y cuya posterior huida no estará exenta del típico corre-que-te-pillo para escapar en la última fracción de segundo. Este tipo de detalles restan una cantidad de tensión tremenda a las escenas, pues estás viendo claramente (sobre todo después de ver un par de estas escenas) que los protagonistas principales no sufrirán ningún daño salvo sorpresa mayúscula y en el caso de que la película quisiera tener poco de mala leche, de lo cual, dicho sea de paso, está completamente carente. Sinceramente no se moja mucho en cuanto a crueldad.

Los efectos especiales son, de calle, lo mejor de la película. La espectacularidad está servida y se ha echado toda la carne al asador, ya que no faltan escenas grandiosas en su más amplio sentido, una puesta en escena total donde no se ha escatimado en explosiones, terremotos, destrucción, muertes y miseria. El movimiento de la corteza terrestre trae consecuencias terribles y todo el mundo entero sufre un cambio considerable, así que los pobres protagonistas se ven forzados a huir por tierra, mar y aire, por lo que todos los elementos tienen su porción en esta orgía de destrucción. En todos los ámbitos los efectos especiales cumplen con solvencia, los efectos marinos son increíbles, los terremotos en la costa oeste de los EEUU es brutal, así como las inundaciones de las montañas tibetanas, e incluso los efectos en interiores al final de la cinta (los cuales me recordaron completamente a "Titanic" y "Poseidón") están muy bien hechos. Solamente en algunos momentos muy puntuales la fluidez en los movimientos de personas y vehículos pierde algo de credibilidad, pero el 90% de las veces los efectos visuales y sonoros son de una intensidad brutal y una calidad excepcional. A destacar los efectos de sonido cuando los terremotos asolan California, casi que puedes sentir en el pecho como se hunde el suelo. Emmerich hace un excelente trabajo con los efectos especiales, eso debe reconocerse.

El problema de "2012" es que bebe demasiado de otros clásicos o películas recientes en los que el mundo se va al garete o hay una terrible catástrofe, como "Titanic", "Poseidón", "Cuando los Mundos Chocan", "La Guerra de los Mundos", "Ultimátum a la Tierra", "El Día de Mañana", "Independence Day", etc. Uno no puede desquitarse de la sensación de haber visto lo mismo en múltiples ocasiones; realmente "2012" no aporta nada nuevo, y ese es el quid de la cuestión, porque al no ver nada original acaba aburriendo soberanamente. Eso sumado a lo excesivamente larga que es acaba por hacer que el espectador pida la hora. No hay duda que la película triunfará en taquilla como lo ha hecho "Transformers: La Venganza de los Caídos", ya que ambas son de un corte parecido y "2012" ha recuperado su inversión de $200M en tan solo 3 días, pero al igual que en la cinta de Michael Bay la taquilla estará reñida con la calidad pues es una película de consumo rápido y olvido aún más veloz de una calidad más bien reducida. No es que no fuera consciente de que iba a ver una película palomitera, de hecho mis expectativas estaban bastante bajas y no pensaba demandarle mucho a la película, pero esperaba que la historia se sustentase un poco mejor o que tuviera una carga emotiva algo mayor, elemento en el que falla estrepitosamente a pesar de los múltiples e insistentes intentos que caen en saco roto. Que la película esté centrada en destruir la Tierra no impide que al espectador se le respete como tal. Lo único realmente destacable de "2012" es el primer teaser-tráiler que sacaron, un pedazo de homenaje al tráiler de "El Resplandor" (con la misma música, incluso), que ponía los vellos de punta. La indiferencia que me ha producido la película solo puede compararse con el bochorno de algunas escenas, aunque debe reconocerse la espectacularidad general de la película. «Estábamos advertidos», reza el eslogan de la película... y qué razón tenía, pues no es que no se viera venir precisamente.

Mi puntuación: 3/10.