martes, 14 de abril de 2009

"Surveillance", precaución al volante.

Thriller psicológico con la carretera, el desierto y unos cuantos psicópatas como protagonistas.

Jennifer Chambers Lynch es más conocida por ser la hija del realizador David Lynch que por sus propios méritos cinematográficos. En 1993, cuando ella tenía 26 años, dirigió y escribió su primera película, "Mi Obsesión por Helena", la cual estuvo a punto de protagonizar Kim Basinger y tuvo un reducido impacto entre el público (a pesar de estar recibir una de cal y una de arena al estar nominada en Sundance y llevarse un Razzie a la Peor Dirección). El año pasado Jennifer Lynch volvió a ponerse tras la cámara para realizar su segunda película tras 15 años de ausencia, "Surveillance", y comenzó con un buen aval como es el premio a la Mejor película en Sitges - Festival Internacional de Cinema de Catalunya y los premios a la Mejor Actriz para Ryan Simpkins y Dirección para la misma Jennifer Lynch en el New York City Horror Film Festival. Personalmente, creo que había mejores cintas que podrían haberse llevado el premio en Sitges, pero aún así "Surveillance" no es una mala película, aunque tampoco se puede decir que sea una maravilla ni nada nuevo bajo el horizonte.

La película se centra en los sucesos que tienen lugar en una carretera de la américa profunda en el desierto de Santa Fe, en el cual la policía local se comporta peor que los delincuentes y actúan con total impunidad, y donde un par de asesinos en serie van dejando un rastro de cadáveres a sus espaldas. Los agentes del FBI Hallaway y Anderson tratan de esclarecer lo sucedido en la última matanza acontecida en la carretera interrogando a los tres supervivientes: un policía herido, una joven drogada y una niña de 9 años. Mediante el interrogatorio se van reconstruyendo los hechos sucedidos en la carretera con la intención de encontrar el patrón que les ayude a capturar a los psicópatas que van sembrando el terror por todo el centro de los EEUU. El interés del film reside en ver qué es lo que pasó realmente en esa carretera, hay sucesos que se recuperan a modo de flashbacks y resultan lo más atractivo de la cinta, mientras que la parte del interrogatorio tiene bastante poco interés ya que la trama no avanza nada por esa vertiente. El film avanza progresivamente y eso es un gran punto a favor que tiene, va presentando los pintorescos personajes poco a poco mostrando sus caminos y la forma que tienen de cruzarse. Evidentemente la historia más interesante de todo el film es la de la pareja de policías Jim y Jack, interpretados por French Stewart y Kent Harper respectivamente haciendo dos grandes papeles, todo sea dicho. La mala leche que desprenden esos fragmentos es fantástica mostrando los pocos escrúpulos del cuerpo policial y la impunidad con la que actúan criminalmente como piratas de la carretera. Es como si a "Supermaderos" se le quitara todo el humor y se convirtiera en pura mala leche. Ese momento de intercambio de papeles (el poli bueno/poli malo o la historia de la falsa muerte de sus familias en accidentes de coche) o del retrato de la familia asesinada lo dicen todo acerca del carácter de los dos "agentes de la ley". Sin duda para mí esa es la mayor virtud del guión coescrito entre Jennifer Lynch y Kent Harper (precisamente uno de los dos policías, Jack, en el que es su primer guión), y las mejores escenas vienen de la mano de estos personajes.

Otra de las historias que también tiene un buen grado de interés y le da un toque fresco a la cinta es la de la joven pareja que va a comprar droga al desierto, Johnny y Bobbi, interpretados magníficamente por Mac Miller (en el segundo papel de su carrera) y Pell James respectivamente, donde esta última brilla especialmente sobre la mayoría del reparto (incluyendo a Stewart y Harper, claro). La introducción de su historia es un ejemplo de enriquecimiento de una película a partir de pequeños elementos que no tienen nada que ver con la historia principal; hablo de la visita al camello de turno, esa corta escena es uno de los detalles que hacen ganar enteros al film. Igual que las películas de historias cruzadas del estilo de "Crash" o "Magnolia" la película se alimenta de cuatro historias diferentes y el interés de la cinta reside en que no ha de ser solo vista como película en conjunto sino prestando atención a las particularidades de cada historia semi-independiente, y en ese aspecto "Surveillance" triunfa con las historias de los policías y la drogada, pero fracasa con la historia de la familia y de los agentes del FBI.

La carencia de interés en el viaje de la familia es alarmante, tan solo el personaje de la niña, Stephanie (gran papel de la pequeña —y para nada debutante ya que incluso aparece en "Revolutionary Road" como hija de los WheelerRyan Simpkins) cobra algo de importancia y al fin y al cabo es relativa en el conjunto. Jennifer Lynch dice que se basó en su propia hija para el personaje de Stephanie, la única que representa cierto grado de integridad e inteligencia, y la que descubre el pastel antes que nadie. La historia de su familia me recordó por momentos a la de aquel film de terror llamado "Dead End" donde se hacía un viaje a modo de refuerzo de nexos familiares y finalmente acaba siendo bastante desastroso, y los personajes de esta historia en "Surveillance" están bastante desdibujados y tan solo sirven para acabar añadiendo algo más de dramatismo a la historia, igual que la otra pareja del Taurus azul. Finalmente la última historia es la de los dos agentes del FBI realizando/vigilando el interrogatorio a los tres supervivientes, y donde también podemos gozar del pintoresco punto de vista de otros policías de la misma calaña que Jim y Jack, incluyendo al gran Michael Ironside en el papel del Capitán del distrito. Julia Ormond y Bill Pullman se muestran contenidos al principio aunque pronto se comienza a dilucidar lo que luego desemboca en una interpretación histriónica que desconcierta bastante. Si algo tiene negativo la película es lo predecible que es desde el minuto 1. Se veía venir el giro final a leguas, y parece que el guión de Lynch y Harper desde el principio tiene la intención de convertir el giro en la panacea y convertir la película en una maravilla cuando lo que hace realmente es, personalmente, enviar toda la película al garete por su predictibilidad y su nula innovación y originalidad. Hasta el momento del giro final la película me pareció bastante correcta a nivel de guión (a nivel técnico no tiene réplica) pero el hecho de que de repente la realizadora nos tomara por tontos por creer que podría provocar sorpresa al espectador me pareció bastante decepcionante y le restó muchos puntos al film.

El giro final de cualquier película tiene que estar al servicio del film, y no al revés. Un final sorprendente siempre ayuda a mejorar una película si no intenta tomar el pelo al espectador ni tampoco subestimarlo, porque en este segundo caso se puede sentir ofendido por las obviedades. En el caso de "Surveillance" peca de querer fascinar con una sorpresa que no lo es porque se huele a leguas, y esto lo dice uno que jamás ve venir los giros de guión y al que siempre se la cuelan. Quizá la intención del film realmente no es sorprender con ese giro, porque me parece demasiado evidente y previsible, pero me dio la sensación de que no, que lo que intenta Lynch con esa treta es mejorar la peli aunque para mí los 20 últimos minutos de película acaban fastidiando una película que estaba bien hasta el momento. El problema de la película es que además es bastante irregular, tiene constantes altibajos que coinciden con los cambios de historias y la recurrente visión del interrogatorio (que da título al film) y hacen que su visionado sea complicado en ocasiones, mientras va perdiendo gas conforme avanza la cinta hasta el final que como comento la acaba de destrozar, ahí radica la importancia de un buen final, mejorar del todo la cinta o echarla a perder. En este caso ha sido lo segundo (ligeramente).

Eso sí, aunque la película haga aguas en su tramo final el resto del guión está bien llevado, y sobre todo la gran virtud que tiene es su gran dirección y fotografía. Jennifer Lynch demuestra su habilidad en este campo con una dirección bastante buena pese a su poca experiencia; utiliza un estilo muy moderno, cámara al hombro como es costumbre ya en el cine contemporáneo y con planos muy bien aprovechados, sacándole un tremendo partido a los escenarios desérticos y planteando una elaborada estética. Para cada una de las historias decidió tomar un estilo distinto de fotografía, obra de Peter Wunstorf, intentando dar intensidad a las sensaciones que debían provocar cada una. Por ejemplo la historia de los policías tiene un color sepia para reflejar el poder que tienen, en la historia del par de drogados se puede notar una sobresaturación para expresar el estado absorto y exaltado de ambos, y en la historia de la niña se utiliza una luz clara y nítida para representar que es el personaje más lúcido de la cinta. La fotografía del film es sin duda la mayor cualidad de la cinta, aunque la música de Todd Bryanton es muy adecuada durante todo el metraje; en la mayoría de ocasiones se reduce a notas sostenidas, sonidos para provocar y acrecentar tensión y crear una atmósfera, y en algún momento puntual se utilizan canciones de Rock muy 'Tarantinescas', perfectas para darle a la película un tono fresco y que contraste con la tensión de la historia.

"Surveillance" es una producción independiente que trata de ser fresca pero lamentablemente acaba estando cargada de clichés, a pesar de su buen hacer en los aspectos técnicos y artísticos esta coproducción estadounidense y alemana hace aguas en su guión sobre todo en el planteamiento y final, y aunque sea una historia con pocas lecturas y sencilla no debería ser tan fácil olvidarse de ella al salir de la sala o apagar el televisor, que es lo que acaba pasando. El premio a Mejor Película en Sitges la colocó en una división a la que creo que no debería pertenecer, porque personalmente la veo como un thriller psicológico más sin demasiadas cosas nuevas que ofrecer aunque tenga buenos detalles en sus 90 minutos de duración. Una película que se deja ver pero que puede ser fácilmente decepcionante, aunque es posible que no me convenciera por el hecho de que el final me defraudara soberanamente y que pega un importante bajón por ello, aún así tampoco aconsejaría o desaconsejaría su visionado ya que estoy seguro que este film puede desatar odios y pasiones por igual, y yo lamentablemente estoy en el lado de los desilusionados.

Mi puntuación: 5/10.

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