lunes, 26 de enero de 2009

"Revolutionary Road", sueños rotos.

Leonardo DiCaprio y Kate Winslet brillan intensamente en un drama sólido y sobrio.

Como quien no quiere la cosa han pasado ya 12 años desde aquella película que batió todos los récords de taquilla y que hoy en día aún sigue ostentando el récord (y con diferencia), "Titanic". En aquel film tuvieron lugar varios momentos claves del cine, uno de ellos y más significativo fue el hecho de que cruzaran sus caminos dos de los actores en alza más prometedores del panorama interpretativo, Kate Winslet y Leonardo DiCaprio. Aquel encuentro promovió a ambos actores, que se catapultaron a la fama e inmediatamente se convirtieron en ídolos, sobre todo juveniles y sobre todo DiCaprio, y ayudó a que desde entonces fueran actores a los que tener en cuenta cuando se debía completar un casting con actores de caché y renombre. Kate Winslet obtuvo una nominación al Oscar por su papel de Rose DeWitt Bukater, y no era la primera que recibía ya que tan solo dos años antes también estuvo nominada por su interpretación en "Sentido y Sensibilidad"; desde entonces ha recibido en total 6 nominaciones al Oscar, dos por papeles secundarios y cuatro por protagonistas (incluido este año por "The Reader") y aún no ha ganado ninguno a pesar del talento desbordante que ha ido demostrando película tras película. Además pone de manifiesto su versatilidad en cada ocasión, solo hay que verla en "¡Olvídate de Mí!" ('estupenda' traducción de "Eternal Sunshine of the Spotless Mind" / "Eterno Resplandor de una Mente Impecable"), y desde luego el drama es un género que se le da muy bien y en el que consigue brillar constantemente.

Leonardo DiCaprio es un actor que tuvo la mala suerte de cargar a sus espaldas durante largo tiempo con el lastre de un tipo de fama que no buscó tras su papel en "Titanic", y todo debido a su eterna cara de niño y las pasiones que levantó entre las quinceañeras que hicieron que su prestigio fuera mayor en las carpetas de las colegialas que en las carteleras. DiCaprio luchó contra ese injusto rol que le fue adjudicado "sin consentimiento" probando siempre desencasillarse con papeles diferentes y atrevidos que le despegaran de ese ídolo de niñas que tan poco le beneficiaba profesionalmente y tras varios intentos apareció Martin Scorsese que con "Gangs of New York" y más tarde con "El Aviador" e "Infiltrados" le acabaron de desligar de su lastre y le dieron la oportunidad de probar todo su talento. También Steven Spielberg con "Atrápame si Puedes" y Ridley Scott con la reciente "Red de Mentiras" han ratificado lo que ha venido demostrando en los últimos años: DiCaprio tiene un talento desbordante y sabe explotarlo en gran variedad de géneros y contextos, desvinculándose de su cara de niño en cualquier tipo de rol. Fruto de su habilidad interpretativa ha recibido también 3 nominaciones al Oscar, la primera cuando tenía tan solo 20 años por "¿A Quién Ama Gilbert Grape?", luego llegaron las de "El Aviador" y "Diamante de Sangre", sacándose la espina de ser el único que no recibiera nominación en el año de "Titanic".

Ambos actores vuelven ahora reencontrarse en "Revolutionary Road", un drama dirigido por Sam Mendes y coprotagonizado por las dos estrellas que realizan sin lugar a dudas dos de las mejores interpretaciones del año; por lo pronto la película ha recibido tres nominaciones para los próximos Oscar que han reconocido la interpretación de Michael Shannon en su breve papel, la dirección artística/decorados y el diseño de vestuario, que dan muestra del gran logro de la película a la hora de ambientarla en la mitad del s.XX. Tras la publicación de las nominaciones al Oscar la misma Kate Winslet ha confesado que se siente algo decepcionada por no haber logrado la nominación a mejor actriz en "Revolutionary Road" (en cambio la ha recibido por "The Reader" en la misma categoría), ya que fue ella la que hizo posible que el proyecto sea lo que es hoy persiguiendo el guión que adaptara la novela de Richard Yates e involucrando al director Sam Mendes (su marido) y a DiCaprio con el film. Particularmente no entiendo la ausencia de Winslet ni DiCaprio en las categorías principales interpretativas en esta edición de los Oscar por este film, aunque en los Globos de Oro ya tuvieron oportunidad de participar y Winslet hizo incluso doblete con "Revolutionary Road" y "The Reader". La novela de Yates, escrita en 1961 está considerada una de las obras más destacables del s.XX y trata un tema que a pesar de estar ambientado en la década de los 50 no pasa de moda. "Revolutionary Road" narra la historia de un joven matrimonio sumido en la mediocridad que ve como es incapaz de cumplir sus sueños y escapar de la frustración de una vida de conformismos y estanqueidades. La imposibilidad de demostrar que son diferentes al resto de gente a la que desprecian les introduce en una vorágine de pesimismo que daña su relación y su vida, y todo se precipita cuando comprueban que ni intentándolo son capaces de desligarse del destino que le corresponde a una familia americana sin sueños, proyecciones ni objetivos en la vida, que se resigna a vivir una vida gris en unos EEUU en plenos años 50' que liman día a día la pasión, la valentía y las esperanzas de cualquier persona. La película habla de tomar las riendas de nuestra vida, de hacernos dueños de ella y tener el valor y el ímpetu para hacer lo que deseamos y desprendernos de los compromisos que realmente son superficiales en comparación con la búsqueda de la verdadera felicidad. Un tema que por muchos años que pasen seguirá teniendo vigencia, y en este film la ambientación no despista a nadie, cualquiera puede sentir empatía por los protagonistas sean de la época que sean y darse cuenta que es importante saber que lo que decidamos dirigirá nuestras vidas, no las condiciones en las que vivamos; nuestra responsabilidad reside en la voluntad de querer hacer algo de verdad, y se debe probar actuando. Si creemos que somos diferentes o especiales al resto pero no lo demostramos solo estaremos demostrando nuestra incapacidad de ser felices, de buscar nuestro objetivo en la vida y en definitiva demostraremos nuestra mediocridad, lo que provoca más frustración que cualquier otra cosa. Para descubrir nuestro auténtico "yo" debemos librarnos de las ataduras y preocupaciones de la sociedad, así podremos mirar lo que de verdad nos incentiva e inspira. El mensaje definitivo del film define claramente la imposibilidad de ser felices en una sociedad estancada que nos neutraliza como individuos.

Frank Wheeler (Leonardo DiCaprio) es un hombre que odia su trabajo, se ha convertido irremediablemente en lo que era su padre cuando precisamente es a lo que nunca quiso aspirar. Frank está atrapado y aún así piensa que sigue siendo diferente al resto de la gente, pero no hace nada para superar su frustración. Su matrimonio va perdiendo la pasión que un día tuvo y se desahoga discutiendo con su mujer, April (Kate Winslet), con alcohol y con alguna aventura. Incluso tiene un affaire con una secretaria, Maureen Grube (Zoe Kazan), que utiliza como vía de escape para su represión. April Wheeler siempre quiso ser actriz, y lo que era una chica especial ilusionada con la vida acaba convirtiéndose en una persona pesimista y amargada; cuando se da cuenta de que sus sueños se convierten en desilusiones todo se derrumba y el cóctel de frustración inunda todos los recovecos de la vida de los Wheeler, casados con dos hijos y tristemente infelices. El día que April se decide a terminar con toda esa infelicidad Frank se ilusiona de la misma forma, pero no contaban con que la vida no es tan simple ni sencilla como querían, y aún peor, que no se conocen tanto a sí mismos como creían. Aún y eso los vecinos y amigos de los Wheeler les envidian, los Campbell (estupendos David Harbour y Kathryn Hahn), sus vecinos, no dejan de admirarlos de distinta forma y la represión también se nota en ellos; Shep y Milly representan todo lo que Frank y April quieren dejar atrás. Además está Helen Givings (Kathy Bates), amiga de los Wheeler, que siempre los ha visto como gente especial. Un día decide llevar a su hijo John (Michael Shannon) a hacer una visita a sus amigos, ya que John sufre un trastorno mental que, entre otras inestabilidades, hace que no tenga ningún reparo ni convencionalismo a la hora de decir las cosas tal y como son. La interpretación de Michael Shannon le ha llevado a ser candidato al Oscar al mejor actor secundario por su brevísimo papel, de hecho solo tiene dos escenas en pantalla, pero es que su aparición es tan clave en la película y tan intensa su interpretación que aplica un dramatismo y un golpe de sinceridad realmente impactante. Es curioso, además, que el loco de la película sea realmente el que dice las cosas más sensatas. Kathy Bates también realiza un papel sobrio, contenido, que quizá puede pasar un poco desapercibido al estar acompañado de Shannon en sus apariciones más importantes, pero aún así cumple con creces en un reparto reducido pero de muchísima calidad. Winslet se convierte en la protagonista absoluta del film por su sublime interpretación, y en los momentos en los que DiCaprio y ella discuten se puede observar en pantalla uno de los mejores duelos interpretativos visto en años.

La destreza de Sam Mendes es palpable durante todo el film. El ganador del Oscar a la mejor dirección por la maravillosa "American Beauty" y autor de dos películas más, la brillante "Camino a la Perdición" (la última película de Paul Newman) y "Jarhead: El Infierno Espera" realiza su cuarta película para cine y vuelve a demostrar su calidad, que ha dejado patente en cada obra que ha hecho ("Jarhead: El Infierno Espera" es la única que no he visto pero he oído hablar bien de ella). Su especialidad es el drama y se nota que tiene un don para otorgar un ritmo perfecto a sus películas. Además de "American Beauty", "Revolutionary Road" es una película perfecta para el director, que sigue mimando la fotografía de sus películas con un cuidado extremo y dándole una composición mágica teniendo en cuenta que en este tipo de films es difícil no caer en la dinámica de un telefilm de sobremesa, así que el mérito artístico de esta película es mucho más complicado de lo que puede parecer a simple vista. No es la primera vez que realiza una película situada temporalmente en décadas pasadas, en "Camino a la Perdición" ya supervisó un excelente trabajo de ambientación, pero es que en "Revolutionary Road" se supera y nos sitúa de pleno en los años 50 con una dirección artística sencilla y espectacular. El vestuario, los decorados exteriores y sobre todo interiores, los peinados... todo es armónicamente perfecto para transportarnos en el tiempo. La fotografía es otro de los puntos fuertes del film, creo que junto a la música (sin contar con las interpretaciones) es lo mejor de la película, una cuidada fotografía de interiores que dan gran belleza a cada plano y denotan habilidad por parte del director. El montaje también es destacable sobre todo en ocasiones donde se intercambian escenas pasadas y presentes que solo podemos distinguir por el peinado o vestimenta de los personajes y por la diferencia de actitud de una secuencia a otra (esto ocurre más que nada al principio del film); muestra una gran inteligencia y dominio. La música, como he comentado, es un factor muy remarcable, obra de Thomas Newman que este año está de enhorabuena ya que ha recibido una nominación por "WALL•E" y que hasta ahora ha realizado la banda sonora de todas las películas del director. Thomas Newman es hoy en día uno de los compositores más destacados del panorama cinematográfico, ha recibido 10 nominaciones al Oscar (a ver si este año cae de una vez por todas aunque tiene que enfrentarse a "Slumdog Millionaire" entre otras) por las bandas sonoras de las películas de Mendes y de algún film de Pixar como "Buscando a Nemo", y muchas de las películas más destacables de las últimas dos décadas. Su música en "Revolutionary Road" es intensa y tiene mucha presencia, Mendes ha apostado por dar a la música el rol protagonista que le gusta que tenga en sus films y en muchas ocasiones la banda sonora de Newman se apodera de la sala de cine convirtiéndose en un importante estímulo para el espectador. El guión es obra de Justin Haythe, que sorprende adaptando el relato de Yates de forma muy interesante (desconozco el nivel de fidelidad de la adaptación), y digo sorprende porque es el segundo libreto que realiza después de la mediocre y absurda "La Sombra de un Secuestro". Parece que ha sabido remendar el error con un acierto.

Volviendo a los Oscar veo difícil que se lleve ninguno; el loco que interpreta Michael Shannon no creo que tenga muchas posibilidades ante el loco de Heath Ledger, y aunque del resto de nominados no puedo hablar, aparece demasiado poco rato en pantalla como para poder que llevarse un premio (aunque nunca se sabe, a Judi Dench en "Shakespeare in Love" me remito). Hubiera preferido que nominaran a DiCaprio o/y Winslet en las categorías principales. En cuanto a las otras dos nominaciones a dirección artística y vestuario no es que sea de las que más posibilidades tiene ya que debe competir contra fuertes rivales como "El Intercambio", la nominadísima "El Curioso Caso de Benjamin Button", "El Caballero Oscuro", "Mi Nombre es Harvey Milk", la potente en vestuario y tristemente olvidada por la Academia en estos premios "Australia" y sobre todo "La Duquesa", una de esas películas de época que suelen arrasar en estos apartados (sobre todo en vestuario). Además en taquilla no ha funcionado demasiado bien, aunque la mayoría de la crítica se ha volcado con el film. Dónde sí tuvo éxito fue en los Globos de Oro, donde recibió 4 nominaciones (película dramática, director, actor y actriz) llevándose Winslet su premio para casa, y en general ha tenido una buena acogida en los festivales de cine por los que ha pasado.

"Revolutionary Road" es un drama intenso, muy bien realizado, con mucho gusto y belleza artística, gozando de una ambientación maravillosa y unas interpretaciones sublimes, sin duda las mejores que se van a poder ver en el año y de las que se recuerdan por mucho tiempo. No es un film que sea imprescindible de ver en el cine ya que sus características no la hacen mucho más disfrutable en una sala acondicionada, pero sin duda es una gran película que poca cosa se le puede achacar en contra. Es un film pretencioso, pero como pasa con los films que lo son y lo consiguen no es algo negativo; tiene ínfulas de querer hacer reflexionar al espectador e influir en él, si lo consigue perfecto, pero si el espectador no conecta con el film y no logra involucrarse en él puede girarse la tortilla y resultar quizá demasiado tremenda y dramática, pero hay que tener en cuenta que fundamentalmente es un drama con el que disfrutar sufriendo y con el que se puede gozar con cada fotograma de maravilloso cine de la mano del trío Mendes-Winslet-DiCaprio.

Mi puntuación: 8/10.

3 comentarios:

Espilberg dijo...

Un peliculón. Como ya he dicho en mi opinión, se basa en tres fundamentos: sinceridad, credibilidad y realidad. Excelentes interpretaciones y dirección para el primer gran peliculón del año. Da gusto empezar así de bien.

¡Un saludo!

Santi dijo...

Cierto, una gran película, y en CineActual veo que está calando hondo porque de 6 opiniones ni una ha bajado del 8.

Las interpretaciones de los dos protagonistas son espectaculares, tienen una serie de momentazos que podríamos estar comentando uno tras otro durante páginas y páginas, momentos sobrecogedores, inteligentes y como bien dices Espielberg muy sinceros y creíbles. Sam Mendes se ratifica como un director de lujo, una vez más.

sofia martínez dijo...

Definitivamente tuvo sus pros y contras pero es una película que logra crear una fuerte empatía con el espectador gracias a su guión. Además, hay que reconocer que Sam Mendes sabe elegir muy bien sus historias, su reparto y en general su equipo. Revolutionary Road denota una profesionalidad tan exquisita como artesanal, y la trama está narrada con grata templanza, intensificándose de forma regular con la interacción de la pareja protagonista. Por otra parte la gravedad de sus conflictos y la valía de sus actuaciones no se equilibran con el real interés de sus personajes, con lo que flaquea la fuerza necesaria para que las situaciones arrebaten el ánimo y trasciendan sus estampas de disputas comunes, singularizadas en ocasiones por la aportación de un gran Michael Shannon como hijo de Kathy Bates.

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