jueves, 5 de marzo de 2009

"Che: Guerrilla", hasta la victoria siempre.

De nuevo marrón y verde para la caida del Che.

Medio año después de presentar "Che: El Argentino" llega la segunda parte del biopic de Ernesto 'Che' Guevara, "Che: Guerrilla"; si la primera narraba los sucesos que implicaron al Che en la revolución Cubana y su posterior mitificación, esta segunda película narra su descenso, su última batalla por la libertad en Bolivia, los sucesos que acontecieron una vez volvió de África para comprometerse en la lucha armada para la liberación del país sudamericano y los nuevos retos a los que tuvo que someterse. En "Che: El Argentino" vimos la ascensión del Che, mientras que en "Che: Guerrilla" vemos la caída; de forma más atenuada y paralela "Che: El Argentino" es una crecida en cuanto a calidad cinematográfica, mientras que "Che: Guerrilla" supone un minúsculo bajón respecto a la anterior.

En los EEUU la película fue proyectada junto a su primera parte en diciembre bajo el título "Che", aunque en EEUU los títulos han sido "Che: Part One" y "Che: Part Two" (no creo que para un norteamericano fuese demasiado fácil pronunciar "guerrilla" ni "argentino"). En España fuimos los primeros en ver estrenada la primera película, "Che: El Argentino" se estrenó el 5 de septiembre, mientras que "Che: Guerrilla" se ha hecho esperar más, casi seis meses, este 27 de febrero de 2009 ha visto la luz la esperada segunda parte del biopic del revolucionario argentino que ayudó en la liberación de Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista y se convirtió en una leyenda en toda Sudamérica, un icono de revolución e inconformismo. En "Che" queda patente una cosa, que se puede realizar un biopic de un personaje tan conocido y polémico con elegancia y cierta neutralidad, sin dar pie a demasiadas polémicas y manteniéndose más o menos objetivo. De todos modos la objetividad del film será moderada ya que igual que la anterior película ésta se basa en las propias autobiografías del Che, en el caso de "Che: El Argentino" fue Peter Buchman el que adaptó sus memorias "Pasajes de la Guerra Revolucionaria", mientras que en "Che: Guerrilla" vuelve a ser Peter Buchman colaborando con Benjamin A. van der Veen (en su primer guión cinematográfico) los que adaptan "Diario del Che en Bolivia", escrito en 1966 durante 11 meses de campaña Boliviana.

A diferencia de "Che: El Argentino" no puedo analizar "Che: Guerrilla" al margen de la otra obra ya que entonces solo vi una película, pero ahora, medio año después, resulta imposible no comparar "Che: Guerrilla" con su predecesora, principalmente porque ambas forman parte del mismo film (como "Kill Bill", fueron separadas por motivos meramente comerciales pero concebidas como una sola) y en conjunto conforman una película de más de 4 horas de duración (que haberlas recientemente las hay, como "El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey" en su versión extendida) divididas por una mitad claramente distinguible, definida por el cambio de rumbo en la revolución de Ernesto Guevara que coincide con el máximo auge del revolucionario. Podríamos decir que "Che: El Argentino" es el fin del principio mientras que "Che: Guerrilla" es el principio del fin. En este aspecto, el punto por el cual Soderbergh ha optado para dividir el film, me parece muy acertado pero tras haber podido ver la obra en su conjunto creo que la película "Che" podría haber sido una obra mucho más redonda si se hubiera optado por condensarla, obviar algunas partes algo redundantes o poco interesantes y en definitiva acortar la película, haciéndola algo más accesible y por ende menos ambiciosa, aunque por ello el resultado final no quedaría exento de su calidad ni intención.

"Che: Guerrilla" tiene todo lo malo y lo bueno de "Che: El Argentino", y precisamente peca de lo mismo, lo cual repetido por segunda vez parece agravar dichas carencias. Su calidad es indiscutible, pero al fin y al cabo el espectador puede tener la sensación de estar viendo lo mismo de nuevo 6 meses después, por lo que la originalidad juega en contra de la segunda parte del biopic (esto más que un error artístico me parece un error de distribución, por lo que la obra no debería estar afectada por ello). No pasa como con "Kill Bill", cuyo primer volumen es mucho más oriental y cuyo segundo volumen es más western, lo que da un impulso a la segunda película diferenciándola bastante de la anterior sin perder la esencia; el cambio de escenario de Cuba a Bolivia no es suficiente para que "Che: Guerrilla" y "Che: El Argentino" se diferencien en mucho. En esta segunda película hay menos combates y enfrentamientos, hay menos profundidad en los temas políticos y menesteres tácticos de la propia guerrilla, incluso los personajes reciben un protagonismo más limitado, y se pierden aquellas magníficas secuencias de Nueva York donde Benicio Del Toro sacaba todo su talento a escena, pero hay cosas que se mantienen prácticamente iguales, como el recorrido por la Bolivia profunda y sus miserias y el crecimiento del mito del Che y su evidente influencia en Latinoamérica y EEUU. Y al fin y al cabo el espíritu del film es el mismo.

En la película se muestra a un Ernesto Guevara algo menos idealizado, más duro y decidido; eso se demuestra en escenas como en las que "obliga amablemente" a que los campesinos les vendan sus víveres, negociando con lo que puede pero forzando al fin y al cabo, e incluso saqueando en alguna ocasión concreta, aunque en este film no se puede observar ninguna ejecución como en "Che: El Argentino", sino es el episodio ocurrido con el caballo que materializa el nerviosismo del Che que ve impotente como en Bolivia lo está pasando peor que en Cuba si cabe. Quizá hay momentos que están ausentes de intensidad cuando probablemente la intención era esa, como por ejemplo en la muerte del Che, momento que vivimos con frialdad, algo que no parece corresponder tras largo rato masticando la tragedia.

La interpretación de Benicio Del Toro vuelve a ser asombrosa y del máximo nivel, su personificación del revolucionario argentino es sorprendente una vez más y aunque los momentos de lucimiento que le ofrece el film son menores no pasa desapercibido y es dueño y señor de la cinta por segunda vez, con su pausada forma de hablar y su acento argentino perfectamente recreado. De nuevo reitero que la interpretación de Del Toro me parece una de las mejores del año (ahora de 2009) y sigo extrañándome de la ausencia de éste en las nominaciones a los Oscar de la pasada edición; si bien desconozco lo que hizo Richard Jenkins en "The Visitor" creo que debería haber sido Benicio Del Toro o Leonardo Di Caprio por "Revolutionary Road" (no me cansaré de reivindicar su papelón en ese film) los que ocuparan un lugar entre las 5 mejores interpretaciones del año (aunque seguiría dándole el galardón a Sean Penn por su magnífico Harvey Milk). A Benicio Del Toro le premiamos merecidamente en España con el Goya al Mejor Actor Protagonista en una ceremonia que debería haber estado ausente de tanto pelotismo (por no decir otra expresión más 'Tarantinesca') hacia el actor y cuyo discurso de agradecimiento fue cuanto menos desconcertante, todo sea dicho de paso. En el film no hay tantos discursos por parte del Che ni tantas frases lapidarias, y no es hasta casi el final de la cinta donde vuelven a materializarse las afecciones respiratorias del revolucionario, majestuosamente representadas por el actor portorriqueño, pero la sola presencia de Del Toro es suficiente para llenar la pantalla y destacar sobre todo el reparto, que vuelve a ser multitudinario y del máximo nivel.

Llama la atención ver en el casting tantas caras conocidas en España, actores con papeles secundarios pero bien presentes con menor o mayor aparición como Óscar Jaenada ("Camarón"), Eduard Fernández ("El Método"), Rubén Ochandiano ("Tapas"), Jordi Mollà ("Blow"), Antonio de la Torre ("Volver"), Roberto Sanmartín ("Aquí no Hay Quien Viva"), Pedro Casablanc ("Diario de un Skin"), David Selvas ("Atlas de Geografía Humana"), Gastón Pauls ("Nueve Reinas"), etc., todos magníficos, además de algunas estrellas internacionales como el portugués Joaquim de Almeida ("La Conjura de El Escorial") como el Presidente René Barrientos, que habla español con ligera torpeza (en su papel, porque el actor realiza un trabajo extraordinario), la alemana Franka Potente ("Creep"), que sorprendentemente habla un fluido español con acento argentino que parece natural y que está fabulosa en su discreto papel interpretando a Tania, la espía del Che en Bolivia, también está el cubano Jorge Perrugorría ("Fresa y Chocolate") que interpreta de nuevo a un personaje que ya apareció en la anterior película, perfecto como es costumbre, y también hay algunas apariciones anecdóticas como la de Matt Damon ("El Talento de Mr. Ripley") interpretando a un cura alemán hablando español con acento germano, Demián Bichir ("Sin Noticias de Dios") que repite como Fidel Castro de nuevo y al que se echa de menos más cuota de aparición en pantalla por que su interpretación del líder cubano es sublime (su discurso inicial es su mejor momento en este film), o la aparición fugaz de la brillante Catalina Sandino Moreno ("María Llena Eres de Gracia"); tampoco se debe menospreciar el reparto autóctono de bolivianos que cumplen la función de aldeanos. De nuevo un reparto que brilla por la cantidad de talento por metro cuadrado que encontramos en él; apuesto a que en EEUU y el resto de Europa no son capaces de apreciar el potencial invertido en el film en cuanto a interpretaciones secundarias, un lujo.

El ritmo del film es pausado, sin prisas, de nuevo el realizador nos deleita con su estilo cámara al hombro y tempos ralentizados, casi realizada de una forma oriental, disfrutando y sacándole el máximo partido a las localizaciones llenas de vegetación y aprovechando y utilizando con tino la luz natural de los parajes que presenta el territorio. La clase de Soderbergh se impone de nuevo y se reafirma como uno de los directores más innovadores y frescos del panorama actual; su poca convencionalidad y su buen gusto vuelven a ponerse de manifiesto en "Che: Guerrilla" exactamente de la misma forma que lo hizo en "Che: El Argentino". Formalmente, o técnicamente, no hay nada que objetar al film ni nada que la diferencie de su primera parte; una maravilla técnica, cinematográfica y visual, resultado de la aplicación de las más precisas tecnologías y las más bellas y frescas artes cinematográficas de un realizador con un estilo propio, bien definido, preciso y exquisito. Además, Steven Soderbergh vuelve a firmar con su alias Peter Andrews para realizar la fotografía, igual que en toda su filmografía, ofreciendo un trabajo de tono espontáneo que entra en una armonía total con los escenarios selváticos del film, de grisácea luz en la mayoría del metraje y poco contraste en los colores, mayoritariamente de tonos verdosos y marrones. La fotografía es una de las grandes bazas de las dos películas, el uso de la cámara, de la luz y del encuadre de Soderbergh son de lo más loable.

Otro aspecto muy destacable del que no me percaté tanto en "Che: El Argentino" es la música, obra de nuestro compositor internacional Alberto Iglesias ("El Jardinero Fiel", "Cometas en el Cielo"), que es un factor importante en el conjunto de la obra, sirve de perfecto acompañamiento en gran parte del metraje y ayuda a que un film de corte contemplativo como este tenga un carácter más fuerte como película, y no tanto como documental. La intensidad de la partitura de Iglesias sazona la crudeza de algunas escenas y se integra a la perfección en el escenario frondoso y abrupto de la guerra de guerrillas en Bolivia; una melodía agradable, sencilla y efectiva, que fácilmente se asocia con la tranquilidad del film. La dirección artística corre a cuenta de Juan Pedro De Gaspar (que también gano un Goya) que es de los pocos miembros del equipo técnico que no estuvieron en la primera película, y de nuevo este aspecto es impecable en el film que goza de una ambientación excelente, muy sesentera en algunas escenas concretas donde aparece la urbe y muy cuidada en las pequeñas poblaciones que parecen ciudades salidas de un western y en los escenarios silvestres, propios del estado boliviano. Vestuario, maquillaje (especialmente del Che), decorados... todo entra en perfecta armonía con la época y terreno en los que transcurre el film. Una ambientación fabulosa.

"Che: Guerrilla" es una gran película, del nivelazo de su predecesora, el problema está en que no es una segunda parte al uso, es simplemente un segmento arrancado de la primera película que evidentemente no ayuda a evaluarla independientemente. Si la hubiese visto tras "Che: El Argentino" hubiese sido perfecto, aunque para ello habría sido ideal (y necesario) que las acortaran, por lo menos hasta 3 horas (y no los 260 minutos que duran los dos filmes juntos), para ser una película un poco más convencional dentro de su no convencionalidad. Su problema es el mismo que su ventaja, que es exactamente lo mismo que "Che: El Argentino" y tras 6 meses uno espera ver algo diferente en el cine. Entiendo que esto no es un problema artístico del film, en este aspecto es impecable (si no es entonces, repito, por la excesiva duración del conjunto), sino que es un problema de distribución, creo que Soderbergh no ha sabido aplicar correctamente las técnicas de marketing adecuadas para su cinta y ha cometido un fallo grave, por lo menos teniendo en cuenta la semejanza de las dos películas entre sí y la poca variedad que existe entre ellas; podríamos decir que "Che: Guerrilla" es más de lo mismo, de lo bueno, pero es como ver otra película igual y la entrada de cine es cara como para repetir en tan poco tiempo. Es una sensación extraña, me siento ligeramente decepcionado por volver a ver lo mismo, pero contento por ver una gran obra. Pese a puntuar a esta última película un punto por debajo de la anterior estoy convencido de que la nota global para ambas películas sería un 8, ya que creo yo la consideraré a partir de ahora como una gran película de larga duración, y no como dos partes distintas, que es como debería haber sido desde el principio. En resumidas cuentas, una gran obra con multitud de aspectos resaltables pero que no ha sido inteligentemente ofrecida al público; igualmente eso no debe minar el resultado de la obra, "Che: Guerrilla" (y "Che: El Argentino") es una película extraordinaria realizada con mimo y muchísimo talento, un biopic al uso bastante objetivo, sobrio y elegante, y también necesario.

Mi puntuación: 7/10.

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