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lunes, 5 de enero de 2009

"El Intercambio", con el corazón en un puño, Clint.

Clint Eastwood nos pone un nudo en la garganta una vez más. Otra lección de cine.

Hay personas que en Hollywood son toda una institución y que se han ganado el respeto del gremio por méritos propios, por estar siempre destacando en todos los aspectos. Hay personas que en Hollywood se han convertido en grandes actores hasta el punto de convertirse en iconos, incluso mitos, del cine global, y otros que han hecho lo propio como directores. Y hay algunos, unos pocos escogidos, que son capaces de utilizar su talento para destacar tanto delante como detrás de las cámaras, y no solo eso, sino que han podido dar a su cine un sello o marca especial que les caracteriza y diferencia del resto. Clint Eastwood es un nombre mayúsculo en la historia del cine norteamericano y en la historia del cine en general; durante muchos años fue amo y señor de las pantallas convirtiéndose en el tipo duro por excelencia, de gesto torcido e impenetrable y de mirada profunda, y desde entonces hasta hoy ha sido un destacado y activo artista en las dos facetas, de dirección e interpretación, la primera de las cuales es algo más "desconocida" y en la que lleva unos años cubriéndose de la más absoluta gloria.

El protagonista de la trilogía de Sergio Leone ha dirigido proyectos tan ambiciosos y bien recibidos como "Sin Perdón", "Mystic River", "Los Puentes de Madison" o esa obra maestra que es "Million Dollar Baby", combinándolos con otros filmes más discretos como "Deuda de Sangre", "Space Cowboys" y "El Principiante" entre muchas otras películas, sumando alrededor de 30 como realizador y unas cuantas más como actor, así que prácticamente es tan reconocido y prolífico en una faceta como en la otra. Tras la interesante, original y valiente propuesta de "Banderas de Nuestros Padres" y "Cartas de Iwo Jima" en 2006, que desafortunadamente me parecieron algo simples (me pasa como con "El Buen Pastor" de Robert De Niro, quiero que me gusten pero no consigo que me parezcan poco más que aceptables, sobre todo la primera) Eastwood ha realizado dos películas más en 2008, aunque esta vez no están relacionadas entre sí. La que aún no se ha estrenado en España es "Gran Torino", protagonizada por el mismo Eastwood que interpreta a un malhumorado y racista veterano de Vietnam y que según él mismo dice será la última película en la que actuará, y la otra es el melodrama del que hablaré en este texto, "El Intercambio", un drama basado en una historia real que conmocionó a EEUU a finales de los años 20, protagonizado por una estupenda Angelina Jolie.

En los últimos años el mítico Harry el Sucio le ha cogido el gusto a realizar dramas de calidad, con actores de lujo, un evidente minimalismo y con historias de superación y dolor que contar, siempre teñidos de oscuridad y de un profundo desaliento y pesadumbre. Tras la impactante y feroz "Mystic River" vino otra igualmente desgarradora o incluso más, "Million Dollar Baby", y tras tratar el tema de la Segunda Guerra Mundial y la conquista del islote de azufre se dispuso a estremecer al público una vez más con "El Intercambio", una historia que al comenzar el film un cartel advierte como «Una historia real.», no "basada en una historia real", sino "una historia real". De nuevo el poderío del director se impone en una cinta realizada con mimo, mucho oficio y un exquisito sentido del gusto pese a lo agrio de tema que trata. La historia en que se basa el film transcurre en 1928, cuando Christine Collins, madre soltera, se da cuenta que su hijo ha desaparecido y tras llamar a la policía y ser tratada con pasividad y desinterés pasa varios meses temiendo por la vida de su hijo. A los cinco meses se halla un niño en otro estado que corresponde a la descripción de Walter Collins, el hijo de Christine, y la policía de Los Ángeles dispone un reencuentro a modo de circo para marcarse un tanto frente a la prensa y mejorar la opinión pública, bastante agraviada debido a la polémica política anti criminal y a la corrupción que asola el cuerpo. El problema llega cuando el niño que traen a la estación, que asegura ser Walter Collins, no es en verdad el hijo de Christine, y el capitán de policía se niega a reconocer su error prefiriendo maquillar la situación y esconder la verdad a la humillación que supondría aceptar que se equivocaron con el caso; para ello será capaz de hacer cualquier cosa, aunque eso implique empeorar la situación de la víctima del caso, la Señora Collins, para evitar un escándalo que salpicase a todo el cuerpo de policía. Tan dramático como real, la situación de Christine Collins se convirtió en un infierno aún peor cuando el cuerpo de policía no solo intentó desacreditarla sino que dejó de buscar a su verdadero hijo para no levantar sospechas acerca del error con su supuesto hijo encontrado. Entre tanto, Christine recibe el soporte del reverendo Gustav Briegleb, un parroquiano que lleva tiempo denunciando los métodos y corrupción del cuerpo policial de L.A. y que se atreve a alzar una cruzada contra él, decidiendo apoyar y ayudar a Christine con todo lo que esté en su mano.

El planteamiento ya es duro de por sí: una mujer trabajadora, soltera, que tiene que tirar para adelante con su hijo sin la ayuda de un marido en plenos años 20, una sociedad machista y discriminatoria, sumado a la negligencia policial y no solo eso, sino que Christine fue despreciada, maltratada y vapuleada por el mismo cuerpo que debería protegerle, y todo para no ganarse el desprecio del pueblo y cubrir una mentira con más negligencias. Y mientras, Walter seguía desaparecido. Pero no todo se acaba ahí, y no sigo desvelando hechos porque aunque esté basado en un suceso real es mejor guardarse la intriga (de todos modos, cuidado con este análisis si no habéis visto la película, es posible que más adelante deje ver algunos pistas acerca de la línea argumental en la que evoluciona el film), pero es que Clint Eastwood y el guionista J. Michael Straczynski (en su primer guión para cine) aún quisieron guardar lo peor para la segunda mitad de la película y realizar un film absolutamente desgarrador y tremebundo con una historia angustiosa e impactante. Como he dicho, no desvelaré nada, pero está claro que "El Intercambio" juega con los sentimientos del espectador a placer de la forma que solo un buen guión y un buen director son capaces de hacerlo; si de algo es capaz el film a lo largo de sus 140 minutos es de afligir y estremecer con poderío y elegancia.

La historia es dura como la vida misma, nunca mejor dicho, y Eastwood pone su tacto a disposición de la historia, que recibió con entusiasmo y curiosidad ya que el completo guión de Straczynski incluía cientos de documentos acerca del suceso de Christine Collins que daban muchos detalles acerca de la tragedia, pues el trabajo del guionista fue titánico al realizar todo un completo trabajo de investigación. Clint Eastwood se mantuvo fiel a su fugaz estilo y rodó el film en poco más de un mes, lo que demuestra lo claras que tiene las ideas y su concepto acerca del cine, ya que no se molestó en realizar incansables repeticiones de la misma escena sino que aprovechó la primera impresión de cada una para incluirla en el montaje final. El que fuera el pistolero favorito de Leone no deja de sorprender por mostrar un evidente sentido del gusto en la planificación de las secuencias y encuadres, siempre buscando la simpleza y belleza del propio cine, alimentando sus películas con una fotografía de interiores extraordinaria que es quizá lo que da a sus obras un toque peculiar y característico, con acentuados claroscuros y estudiados planos e iluminación. Además el particular sentido del ritmo de Eastwood, que es más clásico en este aspecto y se decanta por utilizar un tempo lento y pausado, resulta ideal para contar melodramas como los suyos, ya que lo cotidiano de los sucesos que muestra incrementa el dolor y la sorpresa de los traumas que sufren los protagonistas, normalmente luchadores con una gran fuerza de voluntad y espíritu de superación. En el caso de la protagonista, interpretada magistralmente por Angelina Jolie que realiza uno de los mejores papeles de su carrera y del año, debe luchar por que se reanude la búsqueda de su hijo, por demostrar que el niño que está con ella es un impostor y por qué no la tomen por loca, así se convierte en la protagonista sufridora que acaba convirtiéndose en un símbolo de coraje y tesón.

Angelina Jolie demuestra que es algo más que la esposa de Brad Pitt y un simple físico imponente y se entrega de lleno en el papel de madre que padece y no se resigna, ofreciendo algo que no es nada fácil: una interpretación muy comedida que no cae en el error de histrionismos ni exageraciones de los sentimientos, y es que en un film como "El Intercambio" donde la pasión y el dolor son tan intensos es harto complicado no desligarse del personaje y entregarse al dramatismo exacerbado. Jolie, siempre elegante, de rostro serio y templado y con unos estilosos vestidos que nadie diría que es capaz de portar con tanta elegancia y naturalidad tras ver el look que luce en películas como "Wanted (Se Busca)", sabe medir con sumo acierto sus expresiones y gestos, y se convierte en la protagonista de una serie de escenas (decir solamente una o dos sería quedarse muy corto) que desde ahora formarán parte de mi colección de escenas sobrecogedoras para el recuerdo, y todo gracias al impresionante trabajo de la actriz y a la magia de Eastwood. Por citar un par de ejemplos me quedo con la escena que transcurre en San Quintín, el momento más brutal de la película, o el momento en el que el falso Walter llama "mamá" a Christine. Sus gritos transmiten al espectador el pánico y tristeza del personaje, y sus gestos contenidos esconden una gran conmoción visible tan solo en los ojos de la actriz; desde luego se comunica con el público en todo momento con pequeños detalles que no pasan inadvertidos para quien se halla sumido en la película. Me encantaría que el trabajo de la actriz fuese premiado como se debe, y de momento ya ha entrado en las nominaciones de los Globos de Oro para hacerse con el galardón de Mejor Actriz en Película Dramática. Al estupendo trabajo de Angelina Jolie, que haciendo balance del año pienso que es la mejor interpretación femenina de las que he visto, le da una excelente y necesaria réplica el siempre magnífico John Malkovich como el reverendo Briegleb, y su interpretación transmite seguridad, desasosiego e incluso poder, el poder de alguien a quien la gente apoya y sabe que es intocable en un ambiente donde cualquiera corre peligro si habla más de la cuenta o actúa en contra del poder establecido. Su voz alzada, su mirada firme y gesto contundente son la única brizna de esperanza en la película, y por ese motivo el trabajo de Malkovich de excepcional. El actor que ya estuviera fabuloso en "Quemar Después de Leer", donde destacó más que ningún otro en el gran reparto, vuelve a comerse la pantalla y sus apariciones son tan esperadas y deseadas que incluso se le puede pedir más protagonismo; no solo es un personaje que aporta cierto descanso para la tensión, como una especie de válvula de escape para el estrés, sino que sus intenciones y métodos son tan altruistas, correctos, terminantes y rotundos que no queda otra opción que rendirse ante la construcción del personaje que el actor ha moldeado. Una réplica excelente a Jolie.

No acaba ahí el excelente reparto, el tercero en discordia del duelo interpretativo del film es el increíble y desconocido Jason Butler Harner, quien se pone en la piel del risueño y desgarbado Gordon Northcott y que no desvelaré mucho acerca de su personaje por su alguien quiere ir a ver la película con poca información pero que realmente realiza una interpretación de lo más impresionante y sobrecogedora en muchos aspectos, con especial atención a las últimas escenas de la película donde acaba destrozando el alma del que aún resista el llanto y el dolor. También está Michael Kelly que es el detective Lester Ybarra, personaje clave en la trama que también impuso su valor y su sentido de la justicia dentro de un cuerpo de policía podrido, y el poco tiempo que tiene en pantalla es suficiente para mostrar su talento, sobre todo en un par de escenas que son de lo más estremecedor del film y que también tienen de coprotagonista a Sanford Clark, interpretado por el joven de 14 años Eddie Alderson quien también realiza un papel muy destacable y con intensidad. Uno tras otro los actores y actrices de la película se meten en la piel de sus personajes de forma sobresaliente, destacando también dos personajes de gran protagonismo, J.J. Jones, interpretado por Jeffrey Donovan y que resulta todo un acierto en la piel del obstinado, orgulloso y corrupto Capitán de policía y el abogado S.S. Hahn, interpretado por Geoffrey Pierson (el Capitán Tom Matthews en "Dexter") y que tiene un par de escenas muy intensas. Y para acabar los papeles destacables está la nominada al Oscar Amy Ryan como la prostituta Carol Dexter, en un papel corto pero no por ello inadvertido, un personaje que también tiene un aporte de oxígeno importante en la historia y que viene avalado por la calidad de la actriz.

Clint Eastwood también le ha cogido el gusto a componer la banda sonora de sus últimas películas, desde "Mystic River" lo ha hecho también en "Million Dollar Baby" y "Banderas de Nuestros Padres" y tan solo ha realizado una para una película ajena, "La Vida sin Grace" que le valió incluso una nominación a los Globos de Oro en este apartado. En "El Intercambio" repite estilo y nominación para este año, una composición minimalista muy adecuada, básicamente realizada con instrumentos de cuerda y piano utilizándola a menudo pero discretamente lo que da fe de la inteligencia del director a la hora de musicalizar sus films.

La dirección artística es otro de los grandes puntos fuertes del film, los escenarios recrean a la perfección el Nueva York de finales de los años 20' y principios de los 30'; el trabajo de decorados y vestuario demuestran un enorme trabajo y talento por parte de los responsables, en ambas facetas "El Intercambio" es una joya, te transporta directamente a la época y gracias a esa ambientación el espectador es capaz de conocer mejor el contexto del caso de Walter Collins. Por cierto, esta es otra película, como "Zodiac" o "Australia", donde el uso de los efectos visuales está al servicio del film sin querer tener ningún protagonismo, y sobre todo es una pieza clave para la recreación del NY del primer tercio de siglo de forma soberbia. La fotografía, como he comentado, es un aspecto exquisito del film obra de Tom Stern, quien ha realizado la fotografía de todas las películas del director desde "Deuda de Sangre" y que apuesta por una iluminación de contrastes y luz intensa y una gran paleta de colores vivos (el uso del color es una maravilla sobre todo en los trajes de Christine), haciendo que en interiores se note mucho el excelente trabajo que se ha realizado para la imagen de la película.

"El Intercambio" es una de las mejores películas del año, una obra prácticamente perfecta si no es por algún detalle que me impide darle el 10. Quizá la única razón por la que no le doy la máxima nota es porque el argumento tiene, al fin y al cabo, cierto regusto de telefilm, y tengo una extraña sensación de déjà vu, como si ya hubiera visto la historia antes en otra película. Es una sensación extraña, pero igualmente no debe considerarse esta cinta una obra menor de Eastwood ni mucho menos, ya que tiene la suficiente calidad como para figurar entre sus mejores obras en esta década. La crítica ha recibido bien el film, sobre todo destacando la interpretación de Jolie y el tono serio de la cinta, y en taquilla no ha funcionado mal por el momento: en España está siendo la película mejor recibida del director económicamente hablando. En definitiva es una gran película, que es capaz de doblegar los sentimientos del espectador a su antojo, utilizando quizá un tema muy fácil para ello pero con un gran tacto y sobre todo con un exquisito gusto, que es lo que hace a "El Intercambio" algo realmente excepcional y no una película del montón. Realizar una película de este estilo sin caer en efectismos baratos ni parecer un telefilm es todo un mérito, y es que si algo lleva demostrando desde hace muchos años el bueno de Clint Eastwood es que de cine sabe un buen rato. Ahora queda esperar el estreno de "Gran Torino", a ver si vuelve a dar la campanada.

«¡Este no es mi hijo!»

Mi puntuación: 9/10.

domingo, 28 de diciembre de 2008

"Australia", un romance épico en tierras lejanas.

«Yo canto para que tú vienes.»

Baz Luhrmann es un realizador que se hace de rogar; en su dilatada (en tiempo) carrera como director de cine, que empezó en 1992 con "El Amor está en el Aire", ha filmado tan solo cuatro películas en 16 años, pero cada una de ellas ha tenido una gran recepción e impacto. En 1996 estrenó "Romeo y Julieta, de William Shakespeare", que recibió una nominación al Oscar por su dirección artística, y en 2001 llegó su gran éxito y uno de mis musicales favorito (por no decir mi favorito a secas) "Moulin Rouge!", ganador de 2 Oscars por el mejor vestuario y mejor dirección artística, además de varias nominaciones importantes que incluyeron la de mejor actriz para Nicole Kidman y mejor película, hasta llegar a 6 nominaciones que quedaron sin premio. Los Globos de Oro también se rindieron ante el imponente musical de Luhrmann otorgándole 3 Globos de Oro de las principales categorías, y en general la crítica y el público se pusieron de acuerdo para premiar y alabar una de las obras más brillantes y exitosas de principio de década. Siete años después de su última película y tras largas penurias y un proyecto fallido llega la esperada vuelta del director con "Australia", una historia épica de amor y guerra y sobre todo una historia de superación.

Se ha puesto toda la carne en el asador con este proyecto, la superproducción más ambiciosa del director australiano ha contado con un importante presupuesto de 130 millones de dólares y un extendido metraje de 2 horas y 45 minutos, lo que a priori puede echar para atrás a algunos espectadores. Las dificultades de Luhrmann no fueron pocas al tratar de hallar su nuevo proyecto: tras realizar "Moulin Rouge!" intentó hacer un biopic de Alejandro Magno, pero Oliver Stone se le adelantó, y una vez que fijó como su próximo proyecto "Australia" Rusell Crowe, que iba a ser el coprotagonista junto a Nicole Kidman, se marchó antes de comenzar el rodaje. Tras pensar en Heath Ledger para su papel (que rechazó para hacer de Joker en "El Caballero Oscuro") fue Hugh Jackman quien acabó poniéndose en la piel de Drover, el pastor australiano, y a comienzos de rodaje Nicole Kidman se quedó embarazada por lo que el realizador no se pudo relajar para poder acabarlo a tiempo. Tras tantos esfuerzos consiguió sacar a flote una película donde de nuevo vuelve a explorar la naturaleza romántica del ser humano, de forma más épica que nunca en su filmografía, que no es poca cosa, y sirviéndose de un escenario exótico y lejano como su Australia natal.

La historia transcurre en 1939, cuando Lady Sarah Ashley decide viajar desde su acomodada mansión de Inglaterra hacia la lejana tierra de Australia, donde su marido tiene una granja y en la cual sospecha que le es infiel con las nativas. Cuando llega allí conoce a un amigo de su marido, Drover, un pastor bravucón y descortés que debe llevarla hasta Faraway Downs, la granja de su marido, en la cual descubre que ha sido asesinado. Tras el crimen hay una conspiración por parte del poderoso King Carney, el amo de la gran mayoría de tierras del norte de Australia excepto de Faraway Downs, y competencia directa a la hora de surtir de ganado al ejército, que está necesitada de carne vacuna para alimentar a sus tropas ya que se prepara para la inminente guerra. Sarah se empeñará en sacar adelante el negocio y sueño de su marido para hacerle justicia y no dejar que Carney y su pérfido y ambicioso yerno se salgan con la suya. El argumento no es nada nuevo ni del otro mundo, pero evidentemente a lo largo de los 165 minutos de duración la historia evoluciona y deriva en otros asuntos, hasta llegar al clímax final que rememora los bombardeos de las tropas japonesas, recién aliadas al eje y tras el reciente ataque a Pearl Harbor, sobre el norte de Australia en Darwin, y el consecuente drama de Sarah, Drover y el pequeño mestizo que acogen, Nullah. Realmente el auténtico protagonista de "Australia" parece ser el pequeño café con leche, ya que su voz en off es la que guía al espectador durante toda la cinta y la que le da cierto tono teatral. Y es que si de algo no peca la película es de convencional, a simple vista puede parecer una superproducción llena de tópicos del cine de Hollywood (a ver, que los tiene) pero desde el principio podemos comprobar que de convencional no tiene nada, es más bien una película curiosa; es una sensación difícil de explicar la que provoca, pero cuando salí del cine me recordó a la que me dejó "Pozos de Ambición", una película que evidentemente no puede calificarse como mala, y que necesita unos instantes de digestión y asimilación para ser capaz de saber si a lo visto se le puede calificar de film correcto sin más o de obra maestra. En aquel caso, como ahora, acabé decantándome por reconocer la genialidad de la obra, y es que el hecho de que se aparte de los cánones para mostrar una historia mil veces vista desde un punto de vista poco común merece ser estudiado y valorado como debe.

"Australia" tiene algo que la distingue, que hace que la superproducción que es no se limite a ser una película "cara a la galería", es decir una película prefabricada y diseñada para ser alabada por la crítica y los premios por su preciosa fotografía y dirección artística y a la que se le acaba viendo la trampa por esa misma vanidad; no, "Australia" no es ese tipo de película, por supuesto es una película ambiciosa, por supuesto es consciente de ello, pero no es más preciosista de lo necesario, ni tampoco es más arrogante de lo necesario, simplemente juega sus cartas con la medida justa como para no dar la oportunidad a la crítica de tacharla de vacía o efectista sin más argumento. La trama recuerda a los clásicos con los que se le ha comparado, y de hecho la estructura tiene mucho de cine clásico, pero su forma es lo que le da un ritmo y estilo de nuestra era, que la aleja de dicho tipo de película, y todo gracias al estilo inconfundible y propio de Baz Luhrmann. El realizador impone un tono poco serio y teatral, muy escénico y con altos contrastes para dejar claro que lo que estamos viendo no es solamente una historia de la que somos testigos, sino que es un cuento narrado desde un punto de vista en concreto y que no tiene por qué seguir los estándares de los dramas actuales. Luhrmann aplica su técnica y su tratamiento de los sentimientos en una composición preciosa, aprovechando los recovecos e imágenes que le ofrece una Australia de finales de los años 30' que se encarga de retratar bien, y es que se los parajes desérticos y personajes diversos están retratados como eso, personajes, no como personas. Me explico, el malvado Neil Fletcher, por ejemplo, es un villano de opereta, descaradamente malo y de nula empatía para el espectador, y en cierta manera recuerda al perverso Duque de "Moulin Rouge!", es decir que se han exagerado los roles para marcar aún más la diferencia entre una historia épica común y esta película. El humor está presente durante buena parte de la cinta, con altibajos pero casi siempre recurriendo a él, y la voz del pequeño Nullah retransmite lo acontecido desde su inocente y místico punto de vista.

Otro tema tratado paralelamente al drama de Sarah y Drover es el de Nullah y el destino de la llamada Generación Robada, aquella generación de niños aborígenes de Australia que durante más de un siglo fueron literalmente secuestrados para instruirlos y criarlos como futuros obedientes esclavos para el pueblo blanco. Sarah lucha por proteger a Nullah y evitar el aciago destino que se le depara, y éste se sobrepone a las desgracias que le acompañan, igual que al hecho de que el ser mestizo le separa de todos los pueblos, ya que los blancos lo consideran negro y viceversa. Nullah encuentra sus raíces gracias al personaje más místico e interesante de la cinta y el que recibe más cuidados por parte del director, Rey Jorge (no es ningún Rey, no, es un nombre), un aborigen de aspecto místico y salvaje que acompaña a los protagonistas durante todo el film y cuya importancia es vital en varias ocasiones. David Gulpilil interpreta a Rey Jorge en un papel que destaca más que nada por su imponente presencia y su bello retrato por parte de Luhrmann, que parece que intenta proyectar una imagen de respeto por las tradiciones aborígenes de su país de origen. Las posturas, rituales e imágenes que retratan al personaje son sin duda los mejores planos de la película, que hacen que en ocasiones parezca un documental y que fascinan con su belleza plástica.

La fotografía es precisamente uno de los platos fuertes del film, como se hace evidente al ver el material promocional del film. Por cierto, aquí me gustaría hacer un inciso y es que cuando fui a ver la película sentí una extraña sensación, como he dicho, ya que lo que vi no era lo que esperaba ver, no es que fuera mejor ni peor pero desde luego lo que vi era distinto a lo que estuvieron vendiendo en tráilers e imágenes. Como he dicho, no es tan convencional como puede parecer en un principio. Como digo, la fotografía es definitivamente exquisita, y es que el trabajo de la desconocida Mandy Walker no peca de ningún exceso, y le saca el máximo provecho al espectacular y jugoso escenario australiano. Me extrañaría que no recibiera una nominación al Oscar por dicho trabajo. La fotografía viene también sustentada en ocasiones por un aspecto que en principio no suele destacarse en este tipo de producciones, y es que los efectos visuales de la película son una auténtica maravilla. Estamos acostumbrados a que los efectos especiales sean monopolio de las películas de acción y aventuras como "Transformers" o "Piratas del Caribe", y parece que solo ahí seamos capaces de apreciarlos, pero en "Australia" se hace un uso inteligente e innovador, como hiciera David Fincher en "Zodiac", por ejemplo, sin abusar de ellos y haciendo un trabajo invisible que ayuda y mucho a que el resultado de la película mejore. Hay una escena en concreto que merece ser destacada, la de la estampida que no solo está cargada de una intensidad y un dramatismo formidable sino que está rodada de una forma exquisita. De hecho en este apartado "Australia" está entre las pre-nominadas para formar parte de las 5 nominadas a dicho galardón en la próxima ceremonia de los Oscar. Otra escena digna de mención es el bombardeo a Darwin, realizado con una excelente factura.

La música de David Hirschfelder, que ya trabajó con el director en "El Amor está en el Aire" y ha sido nominado un par de veces a los Oscar por la banda sonora de "Shine" y "Elizabeth", hace un trabajo estupendo en "Australia" con una melodía intensa y muy presente en todo el film, y en ese aspecto es notablemente clásica y acertada. Además se recurre constantemente al mítico tema de "Somewhere over the rainbow" de "El Mago de Oz" en diferentes versiones y modificaciones, una pieza llena de significado en la relación entre Nullah y Sarah y también con sus orígenes. El montaje de la película es sensacional, gracias sobre todo al trabajo de Dody Dorn, experto montador que ha conseguido hacer que casi 3 horas de películas no se hagan pesadas ni largas, y demostrando un gran talento en el cambio de escenas y planificación de las mismas, no en vano ha sido montador de películas como "Memento", "El Reino de los Cielos" y otras películas de Christopher Nolan y Ridley Scott. La película brilla en todos sus apartados técnicos, y sería raro que no se la tuviera en cuenta en dicho aspecto en los inminentes Oscar (aunque en los Globos de Oro ha pasado completamente desapercibida); la dirección artística y los escenarios, obra de Catherine Martin, la mujer de Luhrmann, y también de un experimentado equipo, es una maravilla, los decorados y la ambientación son de una calidad indiscutible, gracias en parte a las estupendas localizaciones, y gozan de un amplio abanico de posibilidades ya que los escenarios contemplan desde las llanuras desérticas y salvajes del interior del país hasta las fiestas de la alta sociedad inglesa y la acomodada en Australia. No solo los escenarios son espectaculares, el vestuario es otro de los puntos fuertes de la ambientación, y se recrea en el mismo tipo de abanico que los escenarios así que también tiene un surtido completo de posibilidades que le da la oportunidad a Martin de lucirse con los modelos que visten todos los personajes, y en concreto el de Nicole Kidman.

Las interpretaciones son magníficas, a pesar del marcado acento teatral y desmesurado de las interpretaciones a nivel general, visible por ejemplo en el papel de Jacek Koman (un habitual de Luhrmann) que interpreta al camarero Iván, y en el caso de los protagonistas están contenidos y magníficos, el largo metraje da para muchas escenas con las que lucirse. Nicole Kidman brilla y demuestra sus facultades interpretativas, sufriendo y amando, mostrándose al principio como una repipi inglesa insoportable pero evolucionando durante toda la cinta. Ella es el nexo que une las dos historias, el romance con Drover, surgido por las carencias de ambos cuando se dan cuenta que pueden complementarse y no son tan diferentes, y por otro lado la historia maternal con Nullah, que en cierto modo también tiene que ver con la compensación de carencias que ambos adolecen. "Australia" es una película de amor, pero no solo de amor a la pareja, sino de amor fraternal de madre, de compañerismo, del amor por un ideal y de cumplir los sueños. Hugh Jackman es el pastor, Drover, un tipo que vive en continuo conflicto con la gente de su pueblo pero que guarda un gran corazón. También Jackman se reafirma como un pedazo de actor, sin duda de los mejores de su generación, y ofrece un imponente retrato del duro pastor que se niega a acercarse demasiado a cualquier persona o ámbito para no tener que lamentar ni sufrir cuando esos lazos desaparezcan. Otro papelón, sin duda, en un reparto lleno de actores y actrices australianos. Además de los secundarios como David Wenham (Faramir en "El Señor de los Anillos") en la piel de Neil Fletcher, que como he dicho no está nada contenido y es un personaje exagerado deliberadamente, o de Bryan Brown como King Carney, que borda el papel de esa especie de lugarteniente paleto, está Brandon Walters en su primera película interpretando a Nullah, un niño optimista y bonachón que vive a medio camino entre las tradiciones aborígenes y blancas, y es que como dice él mismo pertenece a ambos mundos y a ninguno. El risueño chaval borda el papel, se comporta como un niño maduro y fantasioso que tiene que aguantar más que muchos adultos durante el film, y lo hace de forma estoica. Un papel brillante y envidiable para ser el primero. Realmente se podría decir que es el más entrañable de los protagonistas.

En definitiva, Baz Luhrmann es un director que se deja ver muy de vez en cuando, pero cuando lo hace merece la pena seguirle el rastro porque siempre ofrece productos de mucha calidad y hechos a consciencia. "Australia" es una película que tiene muchos tópicos pero irónicamente no puede considerarse tópica ni un producto prefabricado de Hollywood, ya que el toque del director le da un más que evidente aspecto teatral que la aleja de la supuesta seriedad de otras producciones del estilo. La película cuenta con una excelente factura, un apartado técnico espectacular en todos los sentidos, y aunque no tenga nada nuevo que ofrecer es un estupendo entretenimiento, de casi 3 horas de duración, pero muy disfrutable. Quizá su mayor hándicap en las salas será su extenso metraje, pero de momento no está funcionando mal y parece que obtendrá unos resultados aceptables. Yo la recomiendo, es una película diferente, no demasiado, pero suficiente como para no tener que clasificarla como otro intento deliberado más de figurar en las listas de nominados a los Oscar. Cine romántico, épico e intenso, y sobre todo de calidad.

Mi puntuación: 8/10.

martes, 16 de diciembre de 2008

"Bolt", el perro súper ingenuo.

Disney sigue lanzando sus proyectos animados 'marca de la casa' al margen de Pixar.

Hace casi tres años Disney realizó un inteligente movimiento comprando Pixar, compañía que tiene en la actualidad la hegemonía total en el cine de animación occidental, de forma que se convertiría en una empresa subsidiaria de ésta conservando todas las libertades creativas que tenía hasta ahora. La veterana Walt Disney Animation Studios, conocida popularmente como la fábrica de sueños, logró con esa compra que su competencia se tornara beneficio, y de paso que su imagen se renovara y no se asociase ya a aquella vieja gloria que intentaba salir a flote con nuevas películas de animación de cada vez menor calidad ("Zafarrancho en el Rancho" casi le cuesta la ruina). La empresa se tuvo que adaptar a los tiempos actuales y dejar un poco de lado las películas basada en la animación tradicional, pues la animación por ordenador se había convertido en un rival insuperable y cada vez más implantado, por lo que los niños (sus mejores clientes) ya no aceptaban ver otra cosa que no fuera animales renderizados. En el 2000 Disney lanzó su primer largometraje realizado íntegramente con ordenador, "Dinosaurio", pero no fue hasta "Chicken Little" en 2005 cuando la empresa lanzó su primera película animada por computadora para niños independientemente de las coproducciones con Pixar. La ventaja de Pixar sobre Disney en ese aspecto era notable, tanto en técnica como en calidad, y Disney tan solo realizó otra película animada más, "Descubriendo a los Robinsons", antes de la que nos ocupa en este artículo, "Bolt".

La tercera película animada por CGI (Computer-Generated Imaginery / Imagen Generada por Computador) de Disney es además la 48ª de animación de la empresa, que no es poca cosa, y a pesar de contar con Pixar ha sido realizada exclusivamente por Walt Disney Animation Studios, aunque el mismo John Lasseter (cabeza de Pixar) introdujo suficientes cambios y modificaciones como para constar en los créditos como productor ejecutivo. La apuesta es atrevida y osada, pues Disney se propone quizá calibrar así al público con el lanzamiento de esta película, o en cierta manera probar su orgullo, aunque eso sí, habiendo dejado pasar prudentemente unos meses tras el estreno de la maravillosa "WALL•E". La propuesta es suculenta ya que en épocas cercanas a Navidades se suele acudir más al cine, y Disney lo sabe, por lo que ofrece con "Bolt" un producto para toda la familia que sea capaz de romper taquillas. El problema es que, a diferencia de Pixar, en este caso el film está dirigido exclusivamente para los niños, y un adulto no podrá disfrutar de la misma manera de "Bolt" que de "Buscando a Nemo" o "Monstruos S.A.", películas que podrían estar dirigidas a un público adulto y ser igualmente disfrutadas por un niño, solo que de forma distinta y teniendo diversas lecturas.

El argumento es el siguiente, Bolt es un perro con superpoderes, modificado genéticamente para luchar contra el crimen y proteger a su dueña Penny mientras se enfrenta a su malvado enemigo el Dr. Calico. El único problema es que en realidad Bolt no tiene ningún poder, es un actor de una exitosa serie de TV al que tienen engañado para que sea capaz de realizar mejor su papel. Hasta que, como es de suponer, un día se escapa del plató en el que vive encerrado pensándose que Penny está realmente en peligro, y acabará por accidente en el otro extremo del país donde comenzará una aventura que tendrá como objetivo volver a casa y salvar a su estimada dueña, y en la que le acompañarán la pasiva gata callejera Mittens y el simpático y alucinado hámster Rhino. Lo malo, antes de comenzar el film, es que si has visto el tráiler ya casi que no hará falta que vayas al cine a ver la película porque en él se encargan no solo de contar toda la película entera sino de destripar las mejores bromas y gags.El argumento es sencillo, lo cual no es necesariamente malo, pero el desarrollo del film es de un claro tono infantil, plano y tópico —que tampoco tiene por qué ser malo— lo que hace del film un producto dirigido para un público concreto, un abanico cerrado donde posiblemente sólo podrán disfrutar plenamente los niños de corta edad (ojo, no digo que un adulto no pueda disfrutarla). La película no es más que una Road Movie de costa a costa de los EEUU, con alguna secuencia bastante elaborada como el único número musical el cual muestra cómo los protagonistas recorren toda América, y en general goza de un buen ritmo pero a pesar de durar tan solo hora y media acaba haciéndose ligeramente pesada. Los personajes son escasos, y si excluimos a las palomas (lo más divertido de la cinta, sin duda) solo nos quedan 4 protagonistas poco definidos: Bolt, Mittens, Rhino y Penny, de los cuales tan solo el perro es el que tiene una personalidad más o menos formada. A Bolt le pone la voz original John Travolta en su primer doblaje de un personaje protagonista en un film animado; no he podido escuchar su voz más que en el tráiler en inglés evidentemente, pero la voz española, igual que el resto, es sobresaliente. Es un hecho que en España tenemos un doblaje excelente, y esta película no se queda atrás (lejos de inventos como en "Kung Fu Panda" o "Hermanos por Pelotas" donde Florentino Fernández va a acabar siendo odiado por la mitad de España, entre la que me incluyo), un trabajo excelente de todos y cada uno de los actores de doblaje. Por suerte tampoco oímos ninguna voz conocida de series ni películas, pues es una moda que rechazo completamente ya que un personaje no debe ser nunca suplantado por la voz famosa del momento, como el caso de la espantosa "Garfield", por citar uno de los muchos ejemplos. El resto del reparto de voces en la versión original está compuesto por la de Miley Cyrus ("Hannah Montana") como Penny, Susie Essman ("El Show de Larry David") como Mittens, Mark Walton ("Chicken Little" además de director artístico y animador de las otras dos CGI de Disney) como Rhino y el gran Malcolm McDowell ("La Naranja Mecánica") como el Dr. Calico. Me alegra tremendamente que McDowell esté en tan estupenda forma en los últimos años y lo lleva demostrando participando aquí y allá en el mundo del cine y la TV sin hacerle ascos a nada y aportando una dosis de talento enorme a cada producción con la que se involucra; su experiencia como actor de doblaje es amplia y durante toda su carrera no ha dejado de trabajar en ambas facetas, la de actor al uso y la de actor de doblaje. Una alegría para el cine y televisión que este pedazo de actor esté más activo que nunca.

El apartado de animación es más que correcto, excelente, y solo pierde si es comparado a obras sublimes como la comentada "WALL•E" u otras anteriores de Pixar, y aunque las comparaciones son odiosas a una compañía tan legendaria como Disney lo mínimo que se le puede exigir es que sea tan buena como la mejor (esto se puede aplicar también al concepto de calidad de película en general). Su dibujo es de alta categoría, pero no se puede decir que sea sublime. No abusa de detalles que demuestren la potencia visual del film, y aunque a veces este hecho pueda resultar hasta molesto por el hecho de ser demasiado evidente esa intención de querer impresionar, la verdad es que resulta un hecho para agradecer cuando el dibujo es realmente increíble. Pongo como ejemplo al gran maestro Hayao Miyazaki, que siempre se luce con paisajes espectaculares y escenas llenas y llenas de detalles que una persona jamás podría captar en su totalidad con una sola visualización. "Bolt" no tiene esos detalles más que en ocasiones puntuales, como por ejemplo en la espectacular secuencia inicial que abre la película con uno de los episodios de la serie de Bolt donde vemos un derroche de imaginación y una exhibición de potencia visual y sonora. Quizá el que va preparado para ver la comedia que anuncia el tráiler puede llegarle a sobrecargar la secuencia ya que es larguita pero yo es lo que más agradecí de la cinta, y luego se terminan este tipo de escenas y no se muestran más persecuciones ni exageraciones parecidas. Los animales (como no, animales) están muy bien hechos, prestando especial atención al pelo y sobre todo a la animación en los movimientos de Mittens y Bolt; es algo espectacular pero como comento no es nada nuevo, ya se sabe que lo más difícil de llevar a animales al cine animado es crear una sensación de realismo en el pelo, y esto lo logran, pero creo que en los ojos no han prestado tanta atención o han querido darle un tono menos realista lo que no me ha terminado de convencer. Eso sí, especial mención a la animación, movimientos y recreación de las palomas, sobre todo a las de Nueva York (con acento argentino en la versión doblada en España) y en concreto a la de la derecha del trío, que casi no abre la boca pero que sus grandes ojos y desastroso aspecto fueron las que más carcajadas me proporcionaron, simplemente por su andrajosa y despistada presencia. Sin duda la animación y las bromas de las palomas son las que mejor funcionan en el film, desde luego las que más me hicieron reír de principio a fin. Atención al guión que tiene preparado la paloma de Los Ángeles... «¡Extraterrestres!» Tremendo.

Aunque la tónica del cine de animación últimamente es la de querer romper con el tópico de que los dibujos son solo para críos, "Bolt" no decide entrar en ese juego y ofrece un espectáculo y guión pensado para los más pequeños. Poco hay que acepte una segunda lectura desde el punto de vista adulto... como mucho la conversación de la productora con el director de la serie que le dice que los veinteañeros quieren historias más trágicas y oscuras, igual que hoy en día está pasando con el cine en general (solo hay que recordar la versión de Nolan de "El Caballero Oscuro"), y poco más hay en el guión que no sea completamente plano. Incluso cada uno de los personajes son tópicos al 100%, sin ninguna sorpresa que ofrecer ni nada nuevo con qué sorprender. Quizá ese es uno de los motivos por los que no he disfrutado tanto de este film, el hecho que no veo personajes tan trabajados como en las películas de Pixar (ya sé, me hago pesado comparándola a Pixar, ¡pero es que forman parte del mismo equipo!), cuando precisamente eso es una de las cosas de las que tanto alardean. El perro Bolt es quizá el más completo, más que nada por su evolución, ya que pasa de ser un perro algo soberbio (en el guión preliminar parece que era mucho más altivo) a un personaje más consciente y considerado, aunque igualmente valiente. La gata Mittens es el típico personaje pasota que evoluciona hasta encontrar a alguien (el protagonista) que cambia su modo de parecer y le ayuda a replantearse su vida. El menos interesante de los tres protagonistas es quizá el que debía ser el objetivo de la mayor parte de las bromas del film, el hámster Rhino, y precisamente eso es lo que hace que sea algo cargante ya que su actitud no cambia ni un ápice en toda su aparición. Es gracioso, sí, pero su constante actitud cargante acaba por saturar al espectador y lograr que sus bromas no tengan tanto efecto a los pocos minutos de su aparición. Y el guión es bastante poco sorpresivo, no solo el concepto, que hasta cierto punto es perdonable ya que el punto de partida puede evolucionar durante el film, sino el desarrollo del mismo es lineal y demasiado predecible en las reacciones de los personajes y en el transcurrir de la historia. Eso sí, tiene gags y bromas muy divertidas y acertadas, como la secuencia en la que piden comida en el camping o cada aparición de las palomas.

La película, cuyo título fue inicialmente "American Dog" (por lo de cruzar de costa a costa los EEUU, digo yo) tuvo como realizador a Chris Sanders, director de "Lilo y Stitch" y colaborador en el guión de otras tantas como "Aladdin", "El Rey León", "Mulan", "La Bella y la Bestia" además de la propia "Lilo y Stich", y éste fue despedido por John Lasseter, recién contratado por Disney, cuando le "sugirió" hacer cambios en la película que Sanders se negó a hacer. Y es que ya se sabe que Lasseter es intocable en este mundo de la animación. Además es evidente que Lasseter ha puesto algo de su parte en el film, sobre todo en la parte más movida. Los dos nuevos directores contratados fueron Byron Howard (que ya está inmerso en el próximo proyecto de Disney "Rapunzel" que codirige con Nathan Greno) y Chris Williams, ambos de nula experiencia como directores, pero con un discreto y correcto currículum como animadores de las películas de Disney. Además, Williams es uno de los guionistas del film junto a Dan Fogelman ("Cars"), y ha probado suerte en este apartado tras hacer lo propio en "Mulan", "Hermano Oso" y "El Emperador y sus Locuras". Evidentemente el trabajo realizado no es malo, pero la inexperiencia de los directores queda patente en la sencillez del film en sí, que entretiene mínimamente durante su visionado pero que se olvida al finalizar los (sobresalientes) créditos finales.

Me sorprende que el film esté recopilando tan buenas críticas ya que yo no la considero tan excepcional como la pintan algunos críticos, pero igualmente es una película disfrutable, sobre todo para los más pequeños, y que incluso ha recibido una nominación a los Globos de Oro en el apartado de Mejor Película de Animación junto a "Kung Fu Panda" y "WALL•E" (que no creo que pueda ganar ya que compite contra el simpático robot compactador de basura) y otra por su Canción Original "I Thought I Lost You", una canción que está bastante bien (en el contexto de la película). Como digo, creo que no la estoy valorando tanto como la crítica y el público en general, será porque no me ha calado tanto, o porque la comparo a las producciones de la exquisita Pixar, pero la cuestión es que creo que aunque es una subida de calidad en la línea de producción de Walt Disney Animation Studios la verdad es que queda lejos de aquellas obras maestras que hace dos décadas nos ofreciera la factoría de los sueños. Una película disfrutable, lo justo, y olvidable a los pocos momentos de verla. Como siempre digo, por lo menos entretiene, que no es poco.

Mi puntuación: 5/10.

lunes, 24 de noviembre de 2008

"Quantum of Solace", una parte de James Bond.

El famoso agente 007 vuelve a la carga por tierra, mar y aire de la forma más bruta, dejando de lado gadgets y sutilezas.

Hace dos años el personaje de James Bond fue gloriosamente reinventado con "Casino Royale", la que fuera la esperada vuelta tras unos años de sequía de uno de los personajes más famosos del celuloide cuyo nacimiento se remonta 46 años atrás con el estreno de "Dr. No", la película que comenzó la saga de más fértil y abundante éxito en la historia del cine. Aquel James Bond refinado que interpretó Pierce Brosnan por última vez en 2002 tras cuatro películas recogiendo el relevo de Timothy Dalton fue sustituido por un inesperadamente brillante Daniel Craig ("Layer Cake", "Munich") que brutalizó al personaje sin dejar de tener la elegancia que durante tantas décadas lo definió. En "Casino Royale" se hizo una atrevida y acertada apuesta, transformar a James Bond y sus películas en un personaje más parecido al recientemente exitoso Jason Bourne y su estilo hiper-realista y crudo, alejándose diametralmente del Bond fantástico e irreal que había caracterizado la saga durante tantos años y que había tocado techo con la etapa de Brosnan. El director Martin Campbell ("GoldenEye", "La Máscara del Zorro") se rodeó de tres excelentes guionistas, la pareja Neal Purvis y Robert Wade (ambos colaborando en "El Mundo Nunca es Suficiente" y "Muere Otro Día") y el ganador del Oscar por el guión de "Crash" Paul Haggis ("Million Dollar Baby", "Banderas de Nuestros Padres", "Cartas desde Iwo Jima"), para dar una vuelta de tuerca al personaje y 'bournizarlo' haciéndolo más accesible al espectador actual, abandonar el desfase del anterior Bond y adaptarlo al cine de acción y espionaje de hoy en día como ha hecho constantemente el personaje a lo largo de casi medio siglo, y lo hicieron recuperando algo que se había perdido hace mucho tiempo: la adaptación de una novela original de Ian Fleming, el padre de la criatura y escritor de todas sus novelas hasta su muerte en 1964.

"Casino Royale" fue la primera novela que escribió Fleming y dónde nacía el mito, la primera misión del agente 007 en la que era traicionado y se forjaba su carácter duro y letal. La película fue todo un éxito, Daniel Craig recibió tantos aplausos tras su estreno como abucheos antes de comenzar a filmar cuando se propuso su nombre para ser el sexto James Bond, y demostró que tiene talento, presencia y carácter para ser un perfecto Bond, ganándose el respeto de todo el mundo en una película sobresaliente que cautivó a todo el mundo; fue un lavado de cara radical y tremendamente triunfante para el personaje y la saga. 007 surgía de sus cenizas con una fuerza tremenda. "Casino Royale" fue la primera película de James Bond que vi en el cine (bueno, y que vi), y salí de la sala contento, y más que contento extasiado por el tremendo espectáculo ofrecido, por la clase que derrochaba el film y Daniel Craig y porque globalmente y particularmente la película es una joya del cine de acción y espionaje y un triunfo total en la saga; la siguiente película sería tremendamente esperada y deseada por los fans que entraron en el juego y disfrutaron mucho con el nuevo estilo de James Bond. Dos años después del shock llega "Quantum of Solace" a nuestras salas, el esperadísimo retorno de Craig como James Bond en una película que sigue la línea definida por Martin Campbell, el de la ausencia de delicadezas en pro del realismo logrando un resultado parecido al film anterior y aunque no tan redondo igualmente espectacular.

"Casino Royale" es más elegante que "Quantum of Solace", que es más bruta y menos sofisticada y presta más atención si cabe a las escenas de acción, las cuales son realmente espectaculares, aunque se pierde cierta esencia del personaje por el camino. Bond es más Bond en "Casino Royale" porque tiene ocasión de lucirse más y porque la película destina muchas más secuencias a la exploración del personaje, y en "Quantum of Solace", cuya traducción literal sería difícil de interpretar debido al juego de palabras y vendría a ser algo así como "Una Parte de Consuelo", hay más tiempo para lucir las habilidades del personaje pero no tanto su personalidad. Igualmente es innegable que es una película espectacular, con secuencias monumentales y absolutamente brillantes tan típicas de las películas del espía británico y que sigue adoptando el estilo de las películas Jason Bourne, aunque por contra no sorprende tanto como su antecesora. La película, cuyo guión es original para cine ya solo que toma el título del relato corto de Fleming recopilado en la novela "Sólo Para Tus Ojos" y que no tiene absolutamente nada que ver con el argumento de la película, es la única que es una secuela directa de otra película anterior, situando al espectador tan solo una hora después de la escena final de "Casino Royale" dónde Bond capturaba al Sr. White. Esto puede ser un inconveniente para quién no haya visto la anterior película porque seguramente no entenderá muchas de las cosas que motivan a Bond e incluso desconozca la identidad o relación entre los personajes, aunque es posible que de todos modos el film pueda disfrutarse igualmente dando por entendidos los pequeños detalles. La película comienza con una secuencia pre-título absolutamente espectacular en la que asistimos a una persecución en carreteras italianas con Bond conduciendo el mítico Aston Martin y que junto a las persecuciones en las películas de Jason Bourne es lo más sensacional que se puede ver a día de hoy en el cine de acción. Dicha secuencia se muestra a los pocos segundos del comienzo de la película siendo toda una declaración de intenciones en cuanto a ir directos al grano con todo lo que tienen y sorprender al espectador, igual que pasara con la persecución del negro de la cara quemada en la anterior película, y tras finalizar la carrera vemos la entradilla con la canción interpretada por Jack White y Alicia Keys "Another Way to Die" con las legendarias siluetas de los títulos de crédito de las películas de James Bond, una entradilla bastante buena y muy elegante pero que personalmente creo que no es tan brillante como la de "You Know my Name" de Chris Cornell en "Casino Royale" que me pareció una maravilla. Tenemos dos 'primeras veces' en "Quantum of Solace", para empezar es la primera vez que la canción de los títulos es interpretada por un dueto, y también es la primera vez que la secuencia de gunbarrel (esa en la que James Bond dispara a la pantalla que es el cañón de una pistola) no abre la película sino que aparece al final, aunque en "Casino Royale" tampoco abría el film como en las otras 20 películas sino que daba paso a los títulos de crédito tras la secuencia pre-título donde Bond adquiría su Licencia para Matar. Además el personaje tampoco dice su mítica frase «Me llamo Bond, James Bond», que tampoco dijera en "Desde Rusia con Amor", la segunda película de la saga. Desde ahora cuidado con los spoilers/destripes, no diré nada concreto pero nunca se sabe hasta qué punto se quiere ir virgen de ideas a ver una película.

El argumento de "Quantum of Solace" intenta continuar con los acontecimientos sucedidos al final de "Casino Royale", cuando el misterioso Sr. White confiesa formar parte de una peligrosa, poderosa y desconocida organización dedicada al crimen y que tiene la intención de controlar el mundo, Quantum. Bond busca venganza por lo acontecido al final de su anterior misión y tiene intención de hacerlo por medio de White y su organización, que es quien está detrás de lo sucedido. Las pistas le llevan a Haití donde conoce a Camille, una bella mujer rusa de descendencia Boliviana que busca su propia venganza, y a Dominic Greene, propietario de una empresa dedicada al medio ambiente que le sirve como tapadera para sus turbios negocios de extorsión y contrabando, propias de un miembro de Quantum. El plan de Greene para dar apoyo al golpe de estado del General Medrano en Bolivia despierta el interés de la CIA americana y la alerta del MI6 inglés, y levanta las sospechas de Bond que además de buscar redención o consuelo sospecha que los planes de Quantum son mucho más graves de lo que ya puedan parecer. En esta película los planes del villano megalómano de turno vuelven a capturar la esencia de las películas de James Bond que pasa de tener que arruinar a un banquero de criminales a salvar uno o varios países de un destino desalentador para el planeta. Con la magnificencia de la amenaza aumenta el factor Bond para la película, pero creo que por otro lado disminuye el carácter del personaje ya que quizá es la película dónde menos se puede lucir Daniel Craig, que muestra un agente 007 muy light. La seducción es un elemento común en todos los films, y en este en concreto es algo que se olvida y solo se toca de soslayo y hasta de forma forzada; no hay tensión sexual en toda la película ni se presta atención a las chicas Bond como tal. Solo vemos al brillante y auténtico James Bond que sorprendió en "Casino Royale" en contadas ocasiones, por ejemplo en la soberbia pelea en el piso de Haití (la expresión de Bond cuando acaba con el esbirro es absolutamente genial) y en un par de ocasiones más, incluyendo la última escena en la ópera y el magnífico desenlace de la contienda entre Greene y Bond con la lata de aceite de motor (no es ningún spoiler). Solamente aparece esas veces la esencia del más puro Bond, y cuando lo hace se adueña de la película por completo. En esos momentos Craig demuestra por qué es capaz de ser un perfecto James Bond, porque sus expresiones, disposición, atractivo y talento le están alzando como uno de los actores que mejor está interpretando al espía secreto y que está devolviendo la ilusión al público. Su interpretación es menos lucida que en la anterior película pero su sola presencia dota de gran carácter y personalidad al personaje, lo cual solo se consigue de forma natural. Además al finalizar el rodaje tuvo que someterse a cirugía plástica y otros tratamientos debido al castigo físico que sufrió en el film, entre lo que se incluye perder la yema de un dedo, ocho puntos en la cara y diversos hematomas que le llevaron a hacer la promoción con el brazo en cabestrillo.

Las chicas Bond de esta película son solamente dos y de una forma muy poco habitual; no son seducidas por Bond ni ello es un hilo argumental a seguir, como por ejemplo pasaba con Vesper Lynd en la anterior película o con todas en cada film de la saga, solo una de ellas de rebote y de forma insustancial. La otra es la que acompaña a Bond durante gran parte de la aventura y recupera el rol que inició Pussy Galore en "Goldfinger" y que se estableció en cada película cada vez con mayor frecuencia, el de la chica con fuerza y valor que tiene tantas agallas como el espía secreto. Camille es interpretada por la preciosa e inexperta actriz rusa Olga Kurylenko ("Hitman", "Max Payne") y por lo visto en versión original se preocupó de tener un acento español en su inglés. Por desgracia la versión doblada en España creo que peca de excesos y cada personaje de los que sale en pantalla tienen ridículo acento forzado que desconecta bastante al espectador del film, aunque de eso no tiene la culpa la película. Kurylenko está muy bien, muestra glamour y agresividad por partes iguales y demuestra dotes para ser una buena chica Bond, aunque le falta la guinda final que todas deberían tener... la escena en la que se acuesta con el agente 007. La otra chica Bond no goza de tanto protagonismo es Strawberry Fields (sí, como la canción de los Beatles) a quien le pone rostro Gemma Arterton ("RocknRolla"), actriz inglesa de 22 años de escasa experiencia interpretativa y extraña belleza que tiene reservado un pequeño papel como la enviada del MI6 a Bolivia para devolver a Bond a Inglaterra, y que se limita a aparecer en ocasiones contadas una de las cuales creo que es el homenaje más glorioso de todos los que pueblan el film, la escena en la cual rinden reverencia a "Goldfinger" con una pequeña, sutil y mordaz modificación con respecto la escena original.

El jefe del MI6, M, es interpretado por sexta vez consecutiva por la laureada actriz Judi Dench ("Shakespeare in Love", "Diario de un Escándalo"), que vuelve a poner firme a Bond como es costumbre en el personaje que ha sido interpretado a lo largo de su historia por otros dos actores: Bernard Lee durante once películas y Robert Brown otras cuatro ocasiones. Dench esta vez tiene que ponerse más dura que de costumbre y como es habitual desde hace varias entregas su protagonismo es mayor que el que se reservaba el personaje cuando lo interpretaba Bernard Lee y trataba de forma despótica a Sean Connery y Roger Moore. Bond es un agente novel como doble cero y aún no tiene definido su carácter como tal (al final de la película —gran final, por cierto— podemos verlo como el que conocemos de siempre) y M tiene el deber de encaminarle y ayudarle a controlar sus impulsos para poder convertirse en el agente frío e implacable que necesita el Servicio Secreto Británico. Fruto de esta relación paterno(materno)-filial surgen la mayoría de los escasos momentos de humor del film («—Es una vía muerta. —¡...lo ha matado!») y la seguridad como jefe del MI6 que inspira la actriz siempre es un seguro de calidad (aunque creo que Bernard Lee es inigualable). En esta película vuelven a ausentarse dos personajes míticos que han estado presentes durante toda la saga, Moneypenny y Q, y los gadgets que le proporcionaba a Bond éste último han desaparecido por completo una vez más. Parece que en esta nueva visión del agente doble no hay lugar para los inventos estrafalarios de los que se abusó durante décadas progresivamente llegando al límite en la era Brosnan y el único resto de los míticos gadgets en esta nueva etapa es el equipo utilizado por Bond para la reanimación cardíaca del Aston Martin en "Casino Royale", ya que en "Quantum of Solace" lo único que se acerca lejanamente es un móvil moderno (lo que tampoco podría considerarse como un gadget propiamente) y cantidad de exageradísima tecnología en el MI6, que es quizá según mi opinión donde más se les ha ido la mano, ya que hay escenas donde la tecnología sobrecarga el conjunto y le resta glamour alejándose mucho del estilo hiper-realista de la cinta. Un personaje que sí se recuperó para esta nueva etapa y que vuelve a aparecer en esta película es Felix Leiter, interpretado de nuevo por Jeffrey Wright que da vida al agente de la CIA por segunda vez consecutiva siendo el único junto a David Hedison que realiza el rol del colega más fiel de Bond en más de una ocasión. El agente de la CIA es también en esta cinta un personaje sin formar completamente, y aunque a lo largo de todos los años que ha durado la saga ha sufrido tantos cambios de personalidad como de rostro en este film se nota que aún no es el personaje que confía plenamente en James Bond, como es evidente pensar ya que "Quantum of Solace", igual que "Casino Royale", se sitúa temporalmente antes del resto de películas de la saga. Igualmente Leiter vuelve a tener un papel clave en su pequeña aportación, como es costumbre la ayuda americana es pequeña y justa pero suficiente como para ser imprescindible y de una importancia clave para que Bond realice su misión con éxito; ese aspecto no se ha perdido con la nueva generación de las películas de Bond. Hay un personaje más que repite, el agente René Mathis, cuya integridad se puso en duda en la anterior película y que aquí colabora brevemente con Bond. Una vez más es el veterano actor italiano Giancarlo Giannini ("El Fuego de la Venganza", "Hannibal") es quien da vida al personaje.

Los villanos siempre han sido uno de los atractivos principales en las películas del agente secreto, normalmente homicidas megalómanos que tienen intención de someter a países o poblaciones con el objetivo de enriquecerse o establecerse en el poder, y casi siempre con unos modales exquisitos y recursos inagotables. Para esta película se escogió un actor francés en auge, Mathieu Amalric ("La Escafandra y la Mariposa", "Munich") que diera vida a Dominic Greene, el poderoso miembro de Quantum encargado de facilitar al General Medrano un golpe de estado en Bolivia y luego obtener algo muy valioso a cambio. Amalric se preparó el papel pensando en que debía adoptar la inquietante sonrisa de Tony Blair y la locura de Sarkozy para dar personalidad a Greene y el resultado es el de un villano equilibrado, sin demasiado carácter y con una presencia discreta, no especialmente memorable excepto en el final de la cinta, donde el personaje se aprovecha del instinto animal al que recurre una persona en una situación extrema en la lucha contra Bond, más que disponer de ninguna habilidad especial. Personalmente creo que LeChiffre fue un villano mucho más carismático. Los encuentros del malvado con Bond son varios, pero hay uno especialmente destacable, que es el de la memorable escena en la ópera de Austria en la que se representa "Tosca" donde Bond da con varios miembros de Quantum de una forma soberbia acompañada de una dirección y composición exquisita. El esbirro es otro de los componentes que no puede fallar en una película de estas características, y en este caso es Elvis, un tipo de rostro recio que lleva una ridícula peluca, interpretado por el desconocido Anatole Taubman. Elvis no es un esbirro memorable como lo fueran Oddjob ("Goldfinger") o Tiburón ("Moonraker") ya que aunque sus apariciones sean diversas su presencia es escasa e inadvertida prácticamente, además de ser un personaje ligeramente torpe que ensombrece su papel como villano a la hora de tomárselo en serio. El que sí que tiene una gran presencia es el danés Jesper Christensen como el Sr. White, el miembro de Quantum que parece estar tras todo lo sucedido en "Casino Royale" y que se revela como un peligroso y misterioso criminal que podría ser una perfecta némesis para Bond. Queda por saber si Quantum será la organización criminal que tome el relevo de SPECTRA en las primeras películas de la saga, y volvamos a tener un enemigo de la talla del agente 007 para futuras películas. Para acabar la ronda de villanos tenemos al responsable del golpe de estado en Bolivia, el General Medrano, interpretado por el mejicano Joaquín Cosío en un papel donde destaca su presencia imponiendo respeto y dando el perfil de golpista sudamericano que es un Señor de la Guerra en su país; y luego está el actor español Fernando Guillén Cuervo interpretando al jefe de policía boliviano con un discreto papel, siendo el segundo actor español que aparece en la saga de James Bond tras el papel de Simón Andreu en "Muere Otro Día".

La dirección de Marc Forster ("Descubriendo Nunca Jamás", "Cometas en el Cielo") es una de las valías de la película; el director realiza un encomiable trabajo teniendo en cuenta que nunca antes había rodado una película de acción, construyendo para el film de una serie de escenas que son punteras en cuanto a efectos especiales y que actualmente son difícilmente superables técnica y espectacularmente. La escena inicial es realmente de las mejores que se pueden ver en cuanto a persecuciones con vehículos, también la persecución de Bond por los tejados de la ciudad italiana es tremenda, una composición monumental con un final absolutamente épico en los andamios, comparable a la escena de Jason Bourne en Marruecos en "El Ultimátum de Bourne" y a la inicial de "Casino Royale" en Madagascar. Además hay unas escenas en Haití dónde Bond protagoniza una frenética y espectacular huida en lancha que me recordó vagamente a la final de "Desde Rusia con Amor", quizá había parte de homenaje. Forster demuestra versatilidad en su dirección ya que "Quantum of Solace" está repleta de escenas de acción de todo tipo: persecuciones a pie, en coche, en avión, en lancha... en todo tipo de terreno, combates cuerpo a cuerpo, escenas con explosiones, carreras, saltos, etc. y aplica su talento y movimiento de cámara que aunque a veces resulte un poco epiléptico (todo herencia de Doug Liman y Paul Greengrass en su saga de Bourne) consiguen un resultado tremendamente espectacular. La escena del combate aéreo entre aviones es una maravilla técnica donde brota todo el potencial artístico del director, una secuencia frenética y apabullante que incluso puede llegar a recordar a los buenos tiempos de Indiana Jones, además del final que consigue redondear el trabajo del director en las escenas del Hotel Perla de las Dunas en las que no hay ni un solo segundo de respiro, con tensas peleas y una gran angustia que te hacen levantar del asiento y exclamar. Todo el final goza de una dirección suprema, igual que la comentada escena en la ópera, cuya estructura y composición es directamente una delicia.

Marc Forster tomó el relevo de Martin Campbell pero para este film se volvió a contar con el trío de guionistas que elaboraron el de "Casino Royale": Haggis, Purvis y Wade, con la salvedad de que esta vez el guión es completamente original y escrito exclusivamente para el cine sin basarse en ninguna otra historia de Bond. El hilo argumental de este film vuelve a retomar la línea de las aventuras del espía británico que lucha contra villanos con planes devastadores para la sociedad y el planeta, dando la oportunidad de resarcirse a todos aquellos a quienes pensaron que la misión del agente 007 en "Casino Royale" se le quedó pequeña. Un guión complejo, con mucho trabajo tras la simpleza del argumento y con una excelente trama de espionaje llena de detalles que conviene detenerse a degustar tranquilamente tras el visionado. La música corre a cuenta de David Arnold ("Hot Fuzz", "Cuatro Hermanos") y que ya realizara las BSO de la saga desde "El Mañana Nunca Muere"; una música acorde con el personaje, intensa y que proporciona al film una de las pinceladas más personales de la saga. Es la única película que incluye el título y al secuencia de Gunbarrel al final, antes de los créditos de clausura, y el único momento donde se oye el tema principal de James Bond. Como curiosidad, para cantar el tema principal se tuvo intención de contar con Amy Winehouse, pero los problemas para trabajar con ella hicieron que se desechara la cantante para contar con el dúo formado por Jack White y Alicia Keys, cuyo tema principal compuso el primero.

La vigésimo segunda película de James Bond ha sido la película más cara de la saga con diferencia, su presupuesto ha sido nada más y nada menos de $230M ("Muere Otro Día", la siguiente más cara, costó $142M) incrementando en $100M el de "Casino Royale", y su recaudación mundial es por el momento de más de $520M, lo que la sitúa en la segunda posición del ranking en cuanto a ganancias en taquilla, acercándose rápidamente a "Casino Royale". Además fue el estreno que más recaudó en su primer fin de semana, formando parte de las películas más taquilleras del año fruto de una buena campaña de promoción y un producto de calidad. La crítica ha sido mixta, Craig sigue estando bien considerado y en general la opinión es que no alcanza el nivel de "Casino Royale", dividiéndose entre una película incoherente y un gran espectáculo. Personalmente creo que las comparaciones son odiosas y de la misma forma que los actores que se meten en la piel de James Bond tienen que soportar el juicio comparativo respecto al trabajo de los actores que ya han interpretado al espía británico con anterioridad, las películas tienden a medirse y compararse con las anteriores. En este caso "Quantum of Solace" no supera a "Casino Royale" pero eso no significa que sea una mala película o que el listón se haya bajado, simplemente es que no alcanza la genialidad de la anterior y sobre todo se ha dispersado el factor sorpresa que tanto bien le hizo a la primera. "Quantum of Solace" es una excelente película de acción y espionaje, con un débil carácter como película Bond y con un protagonista no exprimido como tal, pero igualmente es una película absolutamente disfrutable y recomendable para ver en pantalla grande, ya que las secuencias de acción son sin duda de lo mejor visto nunca en el cine. Una película más de Bond, un afianzamiento en el nuevo estilo bruto de Daniel Craig y sobre todo un excelente entretenimiento.

Mi puntuación: 7/10.