jueves, 12 de noviembre de 2009

"Ip Man", la leyenda del Wing Chun.

Excelente biopic con dosis de ficción del conocido maestro de Bruce Lee.

Ip Man (Yip Man en chino) es ampliamente conocido por ser un gran maestro y pionero en el arte marcial del Wing Chun (también conocido como Wing Tsun), una espectacular y feroz técnica basada en la anticipación intuitiva y en la velocidad y contundencia a corta distancia. Entre los discípulos que tuvo Ip Man destaca uno que se convirtió en una estrella de fama mundial, Bruce Lee, y es quizá por ello una figura conocida y respetada en occidente. En 2008 Wilson Yip ("Flash Point", "Dragon Tiger Gate") decidió llevar a cabo por primera vez una película semibiográfica (tiene algo de biopic y grandes dosis de ficción) basada en la vida del maestro durante los años 30' en Foshan, su ciudad natal y cuna de artes marciales, la cual fue sometida por el Ejército Imperial Japonés durante la Segunda Guerra Chino-Japonesa (1937-1945). "Ip Man" se centra no solo a las increíbles técnicas de combate y habilidades del mítico luchador, sino también en su apacible vida y en el posterior horror y sufrimiento provocado por la represión de Japón sobre el pueblo chino durante la cruenta invasión.

"Ip Man" es una película que podría encuadrarse a la vez en varios géneros aunque el principal sea, por supuesto, el de las artes marciales; se adentra en el drama de forma explícita, tanto por lo ocurrido con su familia como lo sufrido durante la guerra, también resulta ser una película épica por el corte heroico (y hasta legendario) de su protagonista e incluso está presente implícitamente el género bélico, aunque más por el contexto que por la acción. Al fin y al cabo, como digo, es una película de peleas y palos, pero está muy bien contextualizada de forma que narrativamente la acción está más o menos sustentada sobre una historia sólida y creíble que no limita la película a ser una simple unión de espectaculares peleas sin más argumento. El film tiene un ritmo excelente, durante los 105 minutos que dura no dejan de sucederse las peleas, bastante variadas y sobre todo muy espectaculares, siendo éstas la mayor baza de la cinta —como debe de ser— y los momentos cumbres de ésta.

Ganadora del Premio Orient Express (a la mejor película asiática) en la 42ª Edición del Festival de Sitges (2009), la película goza de una calidad en el apartado técnico sobresaliente, destacando una impresionante fotografía obra de Sing-Pui O con tonos muy ocres en el primer tercio y grisáceos y pálidos en los dos últimos, y una BSO de toques muy orientales de la mano Kenji Kawai, llena de efectos de sonido —percusión, sobre todo— que acrecientan la sensación de tensión en los momentos de lucha y dotan de dramatismo a las crudas secuencias de desolación en Foshan. Los efectos de sonido son otro de aquellos aspectos que hacen grandes a las películas de artes marciales y este caso no es diferente, teniendo unos contundentes FX sonoros que ayudan a la espectacularidad de la acción sobradamente. Mención especial merece el logrado trabajo de ambientación de la década de los 30', una dirección artística que ayuda al espectador a meterse de lleno en la historia y comprender la catástrofe sufrida por China.

Las coreografías de "Ip Man" son deliciosas, quizá se peca de abusar algo de cables y efectos artificiales que por momentos no cuadran mucho con el tono más o menos realista de las peleas, pero se perdona el no abusar de ellos demasiado. De las muchas peleas que hay en la película podría destacarse sobre todo la de los diez karatekas, una de las escenas de pelea más espectaculares e increíbles que recuerdo haber visto, para verla y reverla las veces que haga falta, alucinante. En general están rodadas con gran pulso, imprimiendo un ritmo excelente a base de intercalar cámara lenta y normal, con una dirección más que correcta por parte de Wilson Yip que hace que no perdamos detalle de ningún puñetazo ni patada, favoreciendo que nos regocijemos en cada contundente golpe de la eficaz técnica del Wing Chun, un arte marcial ejecutado con genialidad por un extraordinario Donnie Yen que a sus 45 años hace temer más sus golpes que a un tiro de escopeta. Yen, que ya trabajó anteriormente con el director, se luce enormemente en la piel de Ip Man y consigue comerse la pantalla, transpirando seriedad, tranquilidad y respecto, en un personaje que destila carisma, humildad y potencia, un personaje al cual no querrías verse remangar en una lucha contra él. Cada momento en el que Ip Man pelea el nivel de la película aumenta, y exceptuando uno de los combates en el resto siempre mantiene la calma lo que le hace un rival aún más temible. Donnie Yen también convence cuando el personaje no pelea, logrando reflejar una figura respetable, amada, apacible, con responsabilidades familiares y con gran sentido de la justicia, un héroe diseñado para enamorar al espectador.

El resto de secundarios están bien, aunque noté cierto artificio en los doblajes de la película (en la cinta se hablan tres idiomas: cantonés, mandarín y japonés), y a la hora de luchar los hay que se defienden muy bien como Siu-Wong Fan en la piel del campesino y delincuente Jin Shan Zhao, Chen Zhi Hui como el Maestro Liao y hasta Yu Xing como 'Wu Chi' Lin. A destacar la aparición de Louis Fan Siu-Wong, actor protagonista de la mítica "Historia de Ricky". También el general nipón Miura está excelentemente interpretado por Hiroyuki Ikeuchi, aunque no resulta ser un contrincante suficientemente malo como para alzarse como un villano realmente temible, y es que en ningún momento se da en la película la sensación de que nadie pueda hacerle sombra al poderoso Ip Man. Eso sí, en la pelea final es cuando se distingue mejor la mezcla de estilos enfrentados, el japonés y el chino.

La película, realizada en Hong Kong, también tiene tiempo de presentar una severa crítica acerca del abuso nipón durante su invasión a China en el periodo de la IIGM; algunas de las atrocidades que cometieron se muestran claramente y queda patente el odio al pueblo chino por parte de los japoneses, un ejemplo claro es el de los combates en el gimnasio para diversión del General Miura, que tiene a los chinos por seres inferiores con los que divertirse. También se evidencia la pobreza a la que el pueblo chino se vio sometido debido a la llegada del Ejército Imperial Japonés, ya que el mismo Ip Man vivía como un Rey y más tarde se vio obligado a vivir como un pordiosero en un cochambroso cuarto con su familia, pasando hambre y sufriendo las penas de la guerra. Los chinos, que viven como esclavos, aprenden a sobrevivir con lo que tienen e Ip Man actúa también como líder espiritual, como se puede comprobar con el hilo narrativo de la industria de algodón, guiando al pueblo Foshan y alzándose como un héroe, una leyenda viva que se forja su propia fama no solo por sus dotes en las artes marciales sino por su filosofía e ímpetu. Aunque a veces "Ip Man" peca de querer desviarse demasiado hacia el drama sensiblero funciona bastante bien como película dramática light, sin alcanzar cotas realmente sobrecogedoras ni de lejos. Quizá un poco más de sentido del humor hubiese ayudado a la película a ser más entretenida. Además, la película puede dividirse en dos partes claramente identificables, el primer tercio donde se muestra la majestuosidad de la figura de Ip Man y la tradición luchadora del pueblo de Foshan, y los dos tercios restantes donde se puede comprobar el horror al que está sometido China durante la invasión japonesa. En ambas partes la cinta funciona perfectamente, y aunque se nota que la segunda parte es la que más importancia narrativa tiene la verdad es que el más simpático es el primero de sus segmentos.

"Ip Man" es una película "de palos" más que decente, un espectáculo entretenido que no decepciona y reivindica una de las figuras más importantes de las artes marciales chinas, un maestro invencible cuyo estilo marcó época. Gracias al éxito de la película (varios premios en todo tipo de festivales, sobre todo en nacional de Hong Kong y una buena taquilla) se ha asegurado una secuela, "Ip Man 2: Legend of the Grandmaster" ("Yip Man 2: Chung si Chuen Kei"), donde seguramente volvamos a ver a Donnie Yen lucirse en la pie del gran maestro, y así lo espero porque ver repartir a este hombre le hace a uno levantarse del sillón para aplaudir, porque si algo tiene "Ip Man" es una tremenda espectacularidad en las coreografías, bien sustentadas por un contexto que hacen a la película algo más que una simple sucesión de golpes, algo a agradecer. No aporta nada nuevo, pero siempre es divertido ver como hay películas que no solo se centran en los palos sin más dilación; "Ip Man" es una película disfrutable en un amplio espectro de posibilidades, ya sea cinematográficamente por su calidad técnica, o simplemente a nivel de distracción para ver una buena sesión de palmadas en la cara. Porque si algo hace Ip Man en esta película, es partir caras.

Mi puntuación: 7/10.

viernes, 6 de noviembre de 2009

"Ciudadano Kane", tras el enigma de Rosebud.

Uno de los grandes clásicos de la historia del cine. CINE escrito con mayúsculas.

«Si no hubiera sido tan rico, quizá hubiese sido un buen hombre». Esta frase sale de los mismos labios de Charles Foster Kane a mitad de película, y es que "Ciudadano Kane" es, además de un hito del cine, el inteligente retrato de las limitaciones que presentan los excesos, una reivindicación de lo realmente esencial para el hombre, y en última instancia, lo frágil, cruel y simple de la naturaleza humana. Ahora que se cumplen casi 70 años desde aquel mítico «Rosebud» la historia ha hecho justicia con lo que en su día castigó ya que "Ciudadano Kane", irónicamente, fue uno de los fracasos económicos más destacados de los años 40' (a duras penas recuperó la inversión), una película que hoy en día está considerada obra maestra absoluta del cine y que no solo pertenece a la élite cinematográfica de películas globalmente reconocidas sino que es de una las pocas cintas que ha recibido el privilegio de ser nombrada "mejor película de la historia del cine" de forma más o menos consensuada por diversos colectivos, algo a lo que solo selectos filmes como "Cinema Paradiso", "El Padrino", "Los Siete Samuráis" o "Casablanca" han tenido acceso. Tras ver esta película no voy a ser yo quien lleve la contraria a la masa y me voy a sumar a ella considerándola y reconociéndola como una gran obra maestra, estatus que merecidamente se ha ganado por sus múltiples y supremas características.

La primera película dirigida (y escrita, y protagonizada, y producida) plenamente por Orson Welles fue un proyecto atrevido, innovador y rompedor a todos los efectos desde el primer plano, cuyos méritos no solo fueron formales sino también narrativos, de un poderío visual asombroso y de un tono sorprendentemente moderno. Debo reconocer que no conozco mucho acerca del contexto cinematográfico de la cinta —las décadas de los años 30' y 40' fundamentalmente—, pero lo que sí sé es que Orson Welles consiguió con "Ciudadano Kane" algo parecido a lo que logró Akira Kurosawa años más tarde con "Los Siete Samuráis", Stanley Kubrick con "2001: Una Odisea del Espacio", Alfred Hitchcock con "Psicosis" o por citar una obra anterior Sergei Eisenstein con "El Acorazado Potemkin", es decir, romper con los esquemas establecidos en la época, lograr una revolución cinematográfica y establecer un punto de inflexión en la historia del cine que serviría por siempre como referencia para posteriores autores. Desde el mismo comienzo "Ciudadano Kane" rompe con el esquema clásico al comenzar con una imagen correspondiente al final de la cinta, o mejor dicho a un suceso que no corresponde cronológicamente con lo que posteriormente veremos en la cinta. La película, luego, nos presenta el personaje y historia de Charles Foster Kane a grandes rasgos, como aquel que al iniciar una presentación enuncia los temas que va a tratar, para luego ir descabezando minuciosamente cada uno de los aspectos del personaje progresivamente mediante flashbacks, una idea totalmente moderna, profundizando en el protagonista y entendiendo finalmente muchas cosas de él y su entorno.

Thompson, periodista con sed de historias sensacionalistas, recibe el encargo de investigar el origen de la última palabra que Kane dijo en vida, «Rosebud», con motivo de entender qué es lo que definió a la personalidad durante toda su vida y cuán importante tuvo que ser el misterio encerrado en esa palabra como para que fuese la última que dijese. A partir de ese leitmotiv conocemos por medio de entrevistas cada aspecto de la vida de Kane, mediante de los relatos de su ex-esposa, el diario del tutor legal de Kane, la historia de su mánager, su mejor amigo y finalmente su mayordomo se aclara cada aspecto de su existencia, todo lo que le motivó en su opulenta vida y los desastres a los que fue arrastrado por su modo de vida controvertido y caprichoso. Todo este montaje a base de flashbacks/recuerdos resulta ser un recurso magistral para dar a conocer la vida de Charles Foster Kane de forma no lineal, consiguiendo una especie de puzle en forma de biopic ficticio que parece que no lo fue tanto ya que el magnate de la prensa William Randolph Hearst fue una fuente de inspiración para el guión de Welles y Herman J. Mankiewicz (hermano mayor de Joseph J. Mankiewicz) dados los paralelismos entre la vida del personaje ficticio y Hearst, por mucho que lo negaran posteriormente. De hecho el mismo Hearst hizo lo posible para boicotear la cinta, lo cual dice mucho de lo representado que pudiera verse el multimillonario, y lo cual afectó severamente la carrera del realizador con la productora RKO.

Es imposible no darse cuenta de lo influyente que ha sido "Ciudadano Kane" en la historia del cine en todos los aspectos, una vez vista no puedo evitar encontrar similitudes aquí y allá con diversas películas, como la interesantísima "Vals con Bashir" y su forma de reconstruir los hechos mediante entrevistas y flashbacks, o directamente en la misma esencia del cine actual en cantidad de recursos técnicos derivados de la obra de Welles. Su película innovó tremendamente al conglomerar diversos efectos cinematográficos y recrearse con movimientos de cámara imposibles y extraordinarios, zooms prodigiosos y travelling ingeniosos; personalmente creo que "Ciudadano Kane" tiene una de las mejores direcciones de la historia del cine, de un corte clásico y moderno a la vez, y estableció unas pautas que influenciarían tremendamente a una cantidad ingente de cintas posteriores. Parece mentira que estemos hablando de 1941 (en plena IIGM) ya que hay movimientos de cámara y planos-secuencia realmente bien planteados, una serie de imágenes poderosísimas ayudadas de una gran escenografía, unos decorados extraordinarios que significaron varios adelantos a la época como el mostrar el techo de un escenario (algo inédito que subconscientemente afectaba a la narración de la cinta) o el extravagante palacio de Xanadu que parece beber bastante del cine expresionista alemán.

La fotografía fue otro de los grandes méritos de la cinta, abusando de los claroscuros y saturaciones y jugando con las sombras con ingenio, y sobre todo buscando alterar la profundidad de campo, lo que daba a la película una mayor sensación de espacio y un cambio sustancial con respecto a lo que se llevaba haciendo durante años en Hollywood. La libertad creativa absoluta de Orson Welles quedó patente en la forma de rodar y llevar a cabo este particular drama, buscando puntos de vista y recursos que distorsionaran la historia para que la realidad no pudiese ser discernida con absoluta claridad por el espectador. Este juego de manos le valió a Welles la etiqueta de "tipo raro" (en aquella época, claro) y eso junto a la campaña de William Randolph Hearst le valieron a la película el fracaso en taquilla que décadas más tarde fue apropiadamente redimido. Eso sí, las nominaciones a los Oscar fueron generosas (tuvo nueve, incluyendo Mejor Película y Mejor Actor Principal) aunque acabó ganando solamente una, la de Mejor Guión Original para Mankiewicz y Welles, el que fuera el único Oscar de su carrera. A destacar también el trabajo de Bernard Herrmann, el compositor de la BSO y habitual posteriormente de Hitchcock y algunas de Scorsese, una música muy clásica y adecuada con una aparición bastante prominente.

El número de maravillas técnicas de la películas es extraordinario, los cambios de escenas (algunos supremos como aquel que pasa de la fotografía de los editores del Chronicle a la realidad en un fundido... ¡recordemos que estamos en 1941!), los travelling inmensos, el uso de los reflejos (como al inicio con la enfermera reflejada en la bola de nieve rota), etc. pero también destaca entre muchos otros aspectos el excelente elenco de actores, casi todos amateurs, entre los que se encuentra el mismo Orson Welles cuya faceta como actor fue mucho más prolífica (apareció en más de 100 películas) y casi tan reconocida como la de director. De hecho por su representación de Charles Foster Kane recibió su única nominación al Oscar como actor con "Ciudadano Kane" (también como director), y es que Welles se come la pantalla con una interpretación estupenda, hasta en esa faceta está soberbio, representando las distintas fases de la vida del magnate de la prensa que no puedo alcanzar la auténtica felicidad nunca, excepto en lo referente al misterio de Rosebud, y es que al fin y al cabo la película habla de la soledad, de la tristeza de sentirse verdaderamente solo, y sobre todo de lo importante de las personas y no las cosas. Hay un diálogo que creo que resume la condena de Kane en la cinta a la perfección, cuando hablando con Susan comenta: «— Conozco a poca gente. — Y yo a demasiada. Supongo que ambos estamos solos.», una verdad como un templo y el sino del ciudadano Kane.

Ante todo "Ciudadano Kane" es un dramón, una historia cruel y dura de un personaje cuya fama, poder y dinero no le trajeron más que infortunios y éstos están estupendamente representados por el protagonista sobre todo en el cuarto final de película donde se palpa la tristeza y desolación del personaje. La película crece y crece conforme avanzan sus dos horas de metraje, es un film del que se han escuchado tantas alabanzas que uno ya se propone verlo con un sentido crítico exacerbado y con unas expectativas altísimas, pero es que finalmente "Ciudadano Kane" te enamora, te atrapa y sobre todo fascina, porque formalmente es un hito en la historia del cine pero también lo es la historia que cuenta, un argumento acerca del ser humano y su condición, algo sobado a estas alturas pero que responde a la eterna pregunta: el dinero y el poder no dan la felicidad.

Finalmente "Ciudadano Kane" se ha convertido por méritos propios en una de las películas más influyentes, y por lo tanto importantes, de la historia del cine, no solo por su imprescindible aportación al mundo del cine sino por su influjo en la cultura popular y su gran fama. Reconocida por diversos medios, revistas, webs y críticos como la mejor película de la historia (o como mínimo en el TOP-10) la película ha servido de inspiración para muchos de los grandes directores del mundo así como ha sido considerada siempre una referencia y modelo a seguir en cuanto a consistencia argumental y formal como parámetros indispensables e indivisibles de una obra maestra. Porque ante todo "Ciudadano Kane" representa el significado máximo de la expresión "obra maestra", también "clásico del cine" y "obra de culto", porque la cinta es sin duda una de aquellas películas incapaces de dejar impasible a nadie, o como mínimo es imposible no reconocer en ella la enorme influencia e importancia que ha tenido para la historia del cine. En 1941 hubo un punto de inflexión en el cine por partida doble: se estrenó "Ciudadano Kane", y surgió Orson Welles. Precioso año.

Mi puntuación: 10/10.

PD: ¡Este es mi post número 150!

domingo, 1 de noviembre de 2009

"Tango y Cash", sociedad (i)limitada.

Stallone y Russell en la alianza perfecta. ¡Una película de colegas capital!

El cine de acción ochentero-noventero es uno de aquellos géneros que está acotado por definición no solo por sus características narrativas sino también por haber surgido en un plano temporal concreto, en este caso principalmente en la segunda mitad de la década de los 80' y primera de los 90'. Aquel cine honesto, irreverente y plagado de alegres y agradables tópicos fue muriendo hace tiempo (aunque aún queden titanes de la época que luchen por sobrevivir) y dejó tras de sí un legado irrepetible que ha marcado a una generación. Este incomprendido género tiene la mala fortuna de no ser del todo aceptado o debidamente apreciado por generaciones demasiado mayores o demasiado menores, pero lo que es innegable es su capacidad de entretener y su completa sinceridad, humildad y ausencia de pretensiones. Una característica imprescindible del cine de acción de los ochenta-noventa es la cantidad de tópicos que han llenado todos los guiones de dichas películas y que se han ido repitiendo incesantemente para deleite de los aficionados a este gamberro género. Uno de los tópicos más explotados y que han generado cantidad de películas por sí mismo es el de la pareja de detectives (normalmente) de carácteres completamente opuestos, normalmente uno de carácter correcto y otro rebelde o uno cordial y el otro violento, etc., la cuestión es que sus personalidades sean completamente antónimas. Argumentos con este elemento a modo de eje central hay muchos, como el de las sagas de "Arma Letal", "Superdetective en Hollywood" y "Dos Policías Rebeldes" y otras películas como "Danko: Calor Rojo", "El Último Boy Scout" (incluso ha sido recientemente pariodiado en la genial e imprescindible "Hot Fuzz", llamada "Arma Fatal" en España) y una de las cintas más representativas y carismáticas del subgénero de las 'buddy movies': "Tango y Cash".

Raymond Tango es un teniente de policía de Los Angeles de buenos modales, elegante pero duro e implacable, y sus expeditivos modales están acabando agresivamente con el imperio de la droga del capo local Yves Perret. En otro distrito de L.A. al otro lado de la ciudad el también teniente de policía Gabriel Cash, un indisciplinado e insolente agente de violentas tácticas y peores modales, hace lo propio desvencijando un alijo de drogas tras otro del narcotraficante más importante de la ciudad. Molesto por la eficacia de los dos mejores policías de L.A. Perret se decide a poner fin a su mayor amenaza urdiendo un plan para desprestigiarlos y acabar con ellos, lo que obligará a los dos agentes a asociarse forzosamente para evitar su propia caída. A grandes rasgos el argumento es así de sencillo pero el encanto reside en ver cómo ambos policías van viéndose obligados a colaborar mutuamente y dejar de lado sus respectivas soberbias y diferencias estrechando lazos y preparando la tremenda venganza contra todo aquel que se puso en su contra.

Desde el primer momento se puede ver que la sociedad de Tango y Cash va a dar muy buenos resultados, dos carácteres tan contrarios pero con el denominador común de la temeridad y la desmedida, y un villano malo malísimo al que machacar sin ningún ápice de remordimiento... la cosa no puede presentarse mejor. Y "Tango y Cash" ofrece justo lo que promete, con creces. En 1989 Sylvester Stallone ya estaba completamente asentado como estrella del cine de acción, en la cumbre y justo a mitad de su extraordinaria y desvergonzada carrera habiendo realizado películas como "Rocky" (y tres de sus secuelas), "Acorralado" (y dos de sus secuelas), "Cobra, el Brazo Fuerte de la Ley" y "Yo, el Halcón", y aún le quedarían por realizar más obras míticas como "Máximo Riesgo", "Demolition Man" y varias otras. Stallone aceptó el papel de Tango en la película que hubiera sido la oportunidad perfecta para que los dos actores del cine de acción más grandes de la historia hubiesen coincidido en la misma película, es decir Stallone y Schwarzenegger, quién por aquel entonces ya había protagonizado algunas de sus películas más famosas como "Terminator", "Conan el Bárbaro", "Depredador", "Comando" y "Danko: Calor Rojo" (otra 'buddy movie' de un año antes). No pudo ser, pero a cambio otro de los grandes fue la pareja de Stallone, Kurt Russell, protagonista de "Golpe en la Pequeña China", "La Cosa", "1997: Rescate en Nueva York" y más tarde de su secuela/remake "2003: Rescate en LA" y "Stargate" entre otras muchas, además de actor de culto entre los aficionados del cine de Serie B por razones más que evidentes. Russell, quien tiene el papel más agradecido de los dos protagonistas, se luce como Cash en un papel casi hecho a medida y que recuerda en parte al Jack Burton de "Golpe en la Pequeña China", y es por su parte por quien vemos la mayoría de escenas cómicas donde lía unos jaleos monumentales. Cash acaba ganándole la mano a Tango, o lo que es lo mismo, el personaje de Russell acaba pasando por encima del de Stallone, aunque los dos tienen sus momentos de lucimiento como en las extraordinarias presentaciones, primero de Tango con su parsimonia a la hora de capturar al camión cisterna y sus irónicos diálogos posteriores («— ¡Se cree que es Rambo! — Rambo es una nena.»), y luego la espectacular persecución de Cash en el parking donde no deja un solo coche o lámpara fluorescente entera («¡Bienvenido a América!»). En menos de diez minutos la película ha presentado a los protagonistas, el problema con el capo de la droga (es decir, el hilo argumental) y grandísimas dosis de acción. Sonoro aplauso para la introducción de la película.

El guión de Randy Feldman, quien solo había sido guionista de la desconocida "Hell Night" —y que poca cosa más hizo en su carrera—, no deja lugar a dudas de qué clase de película es. "Tango y Cash" ofrece un espectáculo de acción y bromas donde se explotan al máximo dos aspectos: la curiosa y antagónica relación de los dos protagonistas y la chulería de ambos, juntos y por separado. Frases lapidarias y chulescas, diálogos hilarantes («— No te metas en mi caso, llevo tres meses con él. — Eso demuestra la estúpido que eres, porque yo llevo con él media hora y estoy aquí liado contigo.») y momentos de pura gloria inundan la película, como aquel en que Cash decide hablar en el juicio tras la declaración de Tango, la escena en las duchas o la del terrado y la granada entre muchas otras. La historia transcurre de forma predecible y sin sorpresas, se ve venir todo desde el primer momento pero aún así resulta una película divertidísima que tiene un par de detalles los cuales que no dejo de encontrarles similitudes con "Watchmen" (anterior a la película) como es la trampa que les preparan y la que se lía en la cárcel con su llegada. Aún así todo transcurre como debe y el espectador se ve saciado con su dosis de acción y humor desenfrenado durante casi 100 minutos sin tregua.

Lo mejor que tiene "Tango y Cash" es que sabe explotar al 100% el tópico de la pareja opuesta, algo en lo que por ejemplo "Danko: Calor Rojo" no atinó del todo, ya que la de Schwarzenegger y Belushi era una alianza que funcionó pero no a pleno rendimiento. Aquí Kurt Russell y Sylvester Stallone tienen química y los dos tienen momentos en los que se van luciendo intercaladamente; es la perfecta película para ver con los colegas y asegura unas buenas risas y momentos de desfase total como el desmesurado final en que incluso se entra en terreno surrealista en la base del villano, con ese coche armado hasta los dientes destrozando todo a su paso en una secuencia que parece más digna del futuro visto en las películas de "Terminator" que de una película de los 80 en LA, y con ese glorioso diálogo de «— Perret tiene que estar ahí dentro. — ¡Por fuerza, es el único edifico que queda en pié!». Por cierto el villano de la función es todo un acierto, un convenientemente sobreactuado Jack Palance que sirve de perfecto enemigo para los dos policías y que tiene bajo sus órdenes a otros tantos hombres a modo de "enemigos finales" al más puro estilo de los videojuegos. Del reparto destacan también algunas caras conocidas como la guapísima Teri Hatcher en un papel diseñado para su puro lucimiento, y el imponente Brion James (el mítico Leon de "Blade Runner") como matón de primera. Aunque a nivel de carisma tampoco podemos obviar a Robert Z'Dar, un actor que por su físico podría haber sido un Marv ("Sin City") perfecto.

El estilo ochentero de la película es una de sus mayores bazas, la estética es completamente representativa y ha envejecido en su justa medida (es curioso darse cuenta de cómo han vuelto algunas cosas de la moda de hace 20 años), "Tango y Cash" transpira espíritu ochentero al máximo y se nota sobre todo en elementos como la música, obra de Harold Faltermeyer ("Top Gun") que incluye temas prestados tan míticos como el de Yazoo "Don't Go", con mucho sonido electrónico tan mítico del cine de los ochenta. Una BSO genial. El director fue el ruso Andrei Konchalovsky cuya película más destacable (además de esta) podría ser "El Tren del Infierno", y sorprende su origen ruso viendo algunas de las bromas que incluye en la película, pero fue sustituido más tarde por Albert Magnoli, desconocido director cuyo único mérito es la inefable "Purple Rain". La dirección —de uno o de otro— responde a los clásicos paradigmas del cine de acción ochentero-noventero por lo que no hay nada que replicar, la forma es lo de menos y en este caso no es diferente.

"Tango y Cash" es una de las películas de acción más extraordinarias del extinto género de las 'buddy movies' que durante los 80' y 90' reinaron en las carteleras, una suerte de alianza entre dos grandiosos actores de acción que funciona a la perfección dentro y fuera de la película; ambos actores hacen un trabajo extraordinario, se nota que tienen buena química y que disfrutan en sus papeles, y es que juntos y por separado desprenden un carisma único. No es una película excesivamente violenta pero tiene unas grandísimas dosis de acción, también de humor sobre todo gracias a las situaciones provocadas por los carácteres encontrados de Cash y Tango, y en general no decepciona lo más mínimo ofreciendo lo que se prevé de ella. "Tango y Cash" es un clásico del cine de acción ochentero, una bendición en forma de asociacón entre dos mitos vivientes del cine gamberro que tuvieron a bien regalarnos una película que derrocha carisma, violencia, carcajadas e irreverencia, y que sin duda forma parte de lo mejor de la selecta filmografía de ambos protagonistas.

Mi puntuación: 7/10.