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viernes, 6 de noviembre de 2009

"Ciudadano Kane", tras el enigma de Rosebud.

Uno de los grandes clásicos de la historia del cine. CINE escrito con mayúsculas.

«Si no hubiera sido tan rico, quizá hubiese sido un buen hombre». Esta frase sale de los mismos labios de Charles Foster Kane a mitad de película, y es que "Ciudadano Kane" es, además de un hito del cine, el inteligente retrato de las limitaciones que presentan los excesos, una reivindicación de lo realmente esencial para el hombre, y en última instancia, lo frágil, cruel y simple de la naturaleza humana. Ahora que se cumplen casi 70 años desde aquel mítico «Rosebud» la historia ha hecho justicia con lo que en su día castigó ya que "Ciudadano Kane", irónicamente, fue uno de los fracasos económicos más destacados de los años 40' (a duras penas recuperó la inversión), una película que hoy en día está considerada obra maestra absoluta del cine y que no solo pertenece a la élite cinematográfica de películas globalmente reconocidas sino que es de una las pocas cintas que ha recibido el privilegio de ser nombrada "mejor película de la historia del cine" de forma más o menos consensuada por diversos colectivos, algo a lo que solo selectos filmes como "Cinema Paradiso", "El Padrino", "Los Siete Samuráis" o "Casablanca" han tenido acceso. Tras ver esta película no voy a ser yo quien lleve la contraria a la masa y me voy a sumar a ella considerándola y reconociéndola como una gran obra maestra, estatus que merecidamente se ha ganado por sus múltiples y supremas características.

La primera película dirigida (y escrita, y protagonizada, y producida) plenamente por Orson Welles fue un proyecto atrevido, innovador y rompedor a todos los efectos desde el primer plano, cuyos méritos no solo fueron formales sino también narrativos, de un poderío visual asombroso y de un tono sorprendentemente moderno. Debo reconocer que no conozco mucho acerca del contexto cinematográfico de la cinta —las décadas de los años 30' y 40' fundamentalmente—, pero lo que sí sé es que Orson Welles consiguió con "Ciudadano Kane" algo parecido a lo que logró Akira Kurosawa años más tarde con "Los Siete Samuráis", Stanley Kubrick con "2001: Una Odisea del Espacio", Alfred Hitchcock con "Psicosis" o por citar una obra anterior Sergei Eisenstein con "El Acorazado Potemkin", es decir, romper con los esquemas establecidos en la época, lograr una revolución cinematográfica y establecer un punto de inflexión en la historia del cine que serviría por siempre como referencia para posteriores autores. Desde el mismo comienzo "Ciudadano Kane" rompe con el esquema clásico al comenzar con una imagen correspondiente al final de la cinta, o mejor dicho a un suceso que no corresponde cronológicamente con lo que posteriormente veremos en la cinta. La película, luego, nos presenta el personaje y historia de Charles Foster Kane a grandes rasgos, como aquel que al iniciar una presentación enuncia los temas que va a tratar, para luego ir descabezando minuciosamente cada uno de los aspectos del personaje progresivamente mediante flashbacks, una idea totalmente moderna, profundizando en el protagonista y entendiendo finalmente muchas cosas de él y su entorno.

Thompson, periodista con sed de historias sensacionalistas, recibe el encargo de investigar el origen de la última palabra que Kane dijo en vida, «Rosebud», con motivo de entender qué es lo que definió a la personalidad durante toda su vida y cuán importante tuvo que ser el misterio encerrado en esa palabra como para que fuese la última que dijese. A partir de ese leitmotiv conocemos por medio de entrevistas cada aspecto de la vida de Kane, mediante de los relatos de su ex-esposa, el diario del tutor legal de Kane, la historia de su mánager, su mejor amigo y finalmente su mayordomo se aclara cada aspecto de su existencia, todo lo que le motivó en su opulenta vida y los desastres a los que fue arrastrado por su modo de vida controvertido y caprichoso. Todo este montaje a base de flashbacks/recuerdos resulta ser un recurso magistral para dar a conocer la vida de Charles Foster Kane de forma no lineal, consiguiendo una especie de puzle en forma de biopic ficticio que parece que no lo fue tanto ya que el magnate de la prensa William Randolph Hearst fue una fuente de inspiración para el guión de Welles y Herman J. Mankiewicz (hermano mayor de Joseph J. Mankiewicz) dados los paralelismos entre la vida del personaje ficticio y Hearst, por mucho que lo negaran posteriormente. De hecho el mismo Hearst hizo lo posible para boicotear la cinta, lo cual dice mucho de lo representado que pudiera verse el multimillonario, y lo cual afectó severamente la carrera del realizador con la productora RKO.

Es imposible no darse cuenta de lo influyente que ha sido "Ciudadano Kane" en la historia del cine en todos los aspectos, una vez vista no puedo evitar encontrar similitudes aquí y allá con diversas películas, como la interesantísima "Vals con Bashir" y su forma de reconstruir los hechos mediante entrevistas y flashbacks, o directamente en la misma esencia del cine actual en cantidad de recursos técnicos derivados de la obra de Welles. Su película innovó tremendamente al conglomerar diversos efectos cinematográficos y recrearse con movimientos de cámara imposibles y extraordinarios, zooms prodigiosos y travelling ingeniosos; personalmente creo que "Ciudadano Kane" tiene una de las mejores direcciones de la historia del cine, de un corte clásico y moderno a la vez, y estableció unas pautas que influenciarían tremendamente a una cantidad ingente de cintas posteriores. Parece mentira que estemos hablando de 1941 (en plena IIGM) ya que hay movimientos de cámara y planos-secuencia realmente bien planteados, una serie de imágenes poderosísimas ayudadas de una gran escenografía, unos decorados extraordinarios que significaron varios adelantos a la época como el mostrar el techo de un escenario (algo inédito que subconscientemente afectaba a la narración de la cinta) o el extravagante palacio de Xanadu que parece beber bastante del cine expresionista alemán.

La fotografía fue otro de los grandes méritos de la cinta, abusando de los claroscuros y saturaciones y jugando con las sombras con ingenio, y sobre todo buscando alterar la profundidad de campo, lo que daba a la película una mayor sensación de espacio y un cambio sustancial con respecto a lo que se llevaba haciendo durante años en Hollywood. La libertad creativa absoluta de Orson Welles quedó patente en la forma de rodar y llevar a cabo este particular drama, buscando puntos de vista y recursos que distorsionaran la historia para que la realidad no pudiese ser discernida con absoluta claridad por el espectador. Este juego de manos le valió a Welles la etiqueta de "tipo raro" (en aquella época, claro) y eso junto a la campaña de William Randolph Hearst le valieron a la película el fracaso en taquilla que décadas más tarde fue apropiadamente redimido. Eso sí, las nominaciones a los Oscar fueron generosas (tuvo nueve, incluyendo Mejor Película y Mejor Actor Principal) aunque acabó ganando solamente una, la de Mejor Guión Original para Mankiewicz y Welles, el que fuera el único Oscar de su carrera. A destacar también el trabajo de Bernard Herrmann, el compositor de la BSO y habitual posteriormente de Hitchcock y algunas de Scorsese, una música muy clásica y adecuada con una aparición bastante prominente.

El número de maravillas técnicas de la películas es extraordinario, los cambios de escenas (algunos supremos como aquel que pasa de la fotografía de los editores del Chronicle a la realidad en un fundido... ¡recordemos que estamos en 1941!), los travelling inmensos, el uso de los reflejos (como al inicio con la enfermera reflejada en la bola de nieve rota), etc. pero también destaca entre muchos otros aspectos el excelente elenco de actores, casi todos amateurs, entre los que se encuentra el mismo Orson Welles cuya faceta como actor fue mucho más prolífica (apareció en más de 100 películas) y casi tan reconocida como la de director. De hecho por su representación de Charles Foster Kane recibió su única nominación al Oscar como actor con "Ciudadano Kane" (también como director), y es que Welles se come la pantalla con una interpretación estupenda, hasta en esa faceta está soberbio, representando las distintas fases de la vida del magnate de la prensa que no puedo alcanzar la auténtica felicidad nunca, excepto en lo referente al misterio de Rosebud, y es que al fin y al cabo la película habla de la soledad, de la tristeza de sentirse verdaderamente solo, y sobre todo de lo importante de las personas y no las cosas. Hay un diálogo que creo que resume la condena de Kane en la cinta a la perfección, cuando hablando con Susan comenta: «— Conozco a poca gente. — Y yo a demasiada. Supongo que ambos estamos solos.», una verdad como un templo y el sino del ciudadano Kane.

Ante todo "Ciudadano Kane" es un dramón, una historia cruel y dura de un personaje cuya fama, poder y dinero no le trajeron más que infortunios y éstos están estupendamente representados por el protagonista sobre todo en el cuarto final de película donde se palpa la tristeza y desolación del personaje. La película crece y crece conforme avanzan sus dos horas de metraje, es un film del que se han escuchado tantas alabanzas que uno ya se propone verlo con un sentido crítico exacerbado y con unas expectativas altísimas, pero es que finalmente "Ciudadano Kane" te enamora, te atrapa y sobre todo fascina, porque formalmente es un hito en la historia del cine pero también lo es la historia que cuenta, un argumento acerca del ser humano y su condición, algo sobado a estas alturas pero que responde a la eterna pregunta: el dinero y el poder no dan la felicidad.

Finalmente "Ciudadano Kane" se ha convertido por méritos propios en una de las películas más influyentes, y por lo tanto importantes, de la historia del cine, no solo por su imprescindible aportación al mundo del cine sino por su influjo en la cultura popular y su gran fama. Reconocida por diversos medios, revistas, webs y críticos como la mejor película de la historia (o como mínimo en el TOP-10) la película ha servido de inspiración para muchos de los grandes directores del mundo así como ha sido considerada siempre una referencia y modelo a seguir en cuanto a consistencia argumental y formal como parámetros indispensables e indivisibles de una obra maestra. Porque ante todo "Ciudadano Kane" representa el significado máximo de la expresión "obra maestra", también "clásico del cine" y "obra de culto", porque la cinta es sin duda una de aquellas películas incapaces de dejar impasible a nadie, o como mínimo es imposible no reconocer en ella la enorme influencia e importancia que ha tenido para la historia del cine. En 1941 hubo un punto de inflexión en el cine por partida doble: se estrenó "Ciudadano Kane", y surgió Orson Welles. Precioso año.

Mi puntuación: 10/10.

PD: ¡Este es mi post número 150!

viernes, 25 de septiembre de 2009

"Náufragos", fascismo a la deriva.

Gente confinada, aislada y hambrienta... se masca la tragedia.

En 1944 Alfred Hitchcock ya formaba parte de la historia del cine; por aquellas alturas el Maestro del Suspense ya había realizado algunas de sus obras más célebres como "El Hombre que Sabía Demasiado", "Sabotaje (La Mujer Solitaria)" (y su propio remake americano "Sabotaje"), "Rebeca", "Treinta y Nueve Escalones" y "Sospecha", teniendo más de treinta películas a sus espaldas. Habiendo cuajado su etapa norteamericana con seis películas realizadas para Hollywood —a razón de una o dos películas por año— y tras el éxito de "La Sombra de una Duda" Hitchcock buscó una historia que convenciese a la Twenty Century Fox, y para ello decidió adaptar un relato del escritor John Steinbeck que narraba el martirio de un grupo de supervivientes perdidos en el océano fruto de un naufragio por el ataque de un submarino alemán, "Náufragos".

La séptima película de la etapa americana de Hitchcock gozaba de un planteamiento de una simplicidad extrema pero a la vez estaba provista de una gran dificultad para el director, que debía hacer de una película que transcurría en un solo escenario aislado algo entretenido y original. La historia de Steinbeck (que más tarde quiso que se le retirara de los créditos por algunas referencias racistas —principalmente en referencia al "derecho al voto" de Joe, supongo— y problemas con la adaptación de Hitchcock) mantiene un formato muy teatral, con un bote salvavidas en medio del océano a modo de escenario en el cual los nueve protagonistas deben interrelacionarse a la vez que reflejan inquietudes de la época, en plena Segunda Guerra Mundial. El guión de Jo Swerling, avezado guionista que se dice que colaboró en el guión de "Lo que el Viento se Llevó", necesitó que Ben Hecht, también colaborador en "Cleopatra", reescribiera el final, y aunque no es un argumento complejo sienta las bases de un recurrido y clásico tipo de historia en la que unos personajes variopintos, cada uno representando un aspecto de la humanidad/sociedad, son recluidos en una situación de peligro sin vistas a acabar en breve; gente encerrada y asustada que debe convivir, conspirar, mentir, amar... sacar a flote su auténtica personalidad y sus instintos animales y mostrar la verdadera cara del ser humano. Hay que añadir además un elemento detonante que en este caso, además de estar perdidos en medio del océano, es la llegada de un náufrago alemán cuya identidad e intenciones no tienen muy claras, posicionándose en actitudes extremas respecto a qué hacer con él. Muchas películas han partido posteriormente de un argumento parecido aunque no necesariamente con el océano como escenario, un ejemplo es "La Noche de los Muertos Vivientes" donde un variopinto grupo de personas luchan por salvar la amenaza de los zombies recluyéndose en una casa, o también valdría como ejemplo reciente "La Niebla" (2007) de Frank Darabont, donde una amplia masa pierde la cordura ante una amenaza externa desconocida; solo hay que sustituir la soledad del océano por la amenaza externa y el bote salvavidas por el supermercado para ver que en el fondo la historia es la misma.

"Náufragos", la quinta película que he visto del director tras "Psicosis", "La Soga", "La Ventana Indiscreta" y "Los Pájaros", se rodó en blanco y negro pese a que la idea inicial era rodarla en Technicolor, y su reparto iba a ser en principio enteramente masculino pero finalmente se incluyeron tres papeles femeninos, uno de ellos cabeza de cartel: Tallulah Bankhead. La actriz norteamericana, estrella a finales de los años 20 e inicios de los 30, llevaba más de diez años sin trabajar en Hollywood ya que centró sus esfuerzos en el teatro y de la mano de Hitchcock tuvo la oportunidad de volver al escenario cinematográfico (aunque luego pasaran de nuevo más de diez años sin aparecer en la gran pantalla) protagonizando la cinta en la piel de la cínica y adinerada periodista Constance 'Connie' Porter, sin duda el mejor papel de la película y el que muestra más matices, con una gran evolución durante los 96 minutos que dura. Bankhead ganó por este papel el premio de la crítica neoyorquina a la mejor actriz, y es desde luego la que más brilla en la película, mostrando al inicio su impasible actitud, prácticamente ajena al naufragio aunque gozando de una solidez extraordinaria, y finalmente su desesperación y humanización con su acercamiento a Kovac y el hecho de verse desprovista de todo lo que la alza como una intocable. El resto del plantel está formado por personajes variopintos, cada uno de ellos representa un valor de la sociedad, igual que en "El Señor de las Moscas"; John Kovac, interpretado también estupendamente —aunque algo sobreactuado en ocasiones— por John Hodiak, actor de corta experiencia y gran presencia, es el tipo duro, el "hombre anuncio" como le bautiza Connie, un tipo de clase obrera hecho a sí mismo y proveniente de los bajos fondos que lidera la cruzada contra el nazi y se empecina en capitanear el bote siguiendo como única máxima llevarle la contraria al alemán. Podría representar no solo el orgullo y la desconfianza sino también el desprecio por otras clases sociales, aunque en este caso por las que reprimen, evidentemente. Personalmente creo que uno de los dos actores que más destaca en la cinta es William Bendix como el bueno de Gus Smith (o Schidmt), el bailarín con el que "Náufragos" hace al espectador conectar y sentir lástima por él y su esposa, amantes del baile que desean volver a verse. No tienen desperdicio las escenas en las que bebe el coñac y en las que empieza a sufrir alucinaciones, todo un acierto de personaje que cae bien y que vemos como irremediablemente se lanza hacia el abismo de la locura. El otro actor que destacaría en el plantel masculino es Henry Hull, eterno actor secundario, que como Charles Rittenhouse representa la lógica, el raciocinio, la verdadera intención de aplicar ley y humanidad en el bote salvavidas, siempre con su puro en la boca y sus argumentos por delante; la voz de la razón.

A Willy lo interpreta el actor austriaco Walter Slezak, y también es uno de los actores que brilla en la cinta aunque de forma más discreta. Sobre él gira la principal trama acerca de las misteriosas intenciones del alemán, si realmente piensa salvarlos o es una traición, y es que durante la cinta tenemos la certeza de que aunque sea esta segunda intención la que tiene es la única esperanza que les queda a los ocho náufragos restantes para sobrevivir. A su misma vez Willy representaría la desconfianza y perversidad, aunque durante la cinta tenemos la duda si también refleja la ingenuidad y la bondad. De todos modos la película se estrenó en 1944 (tras muchos retrasos en el rodaje que inquietaron a la Fox) y aquella época no era la ideal para mostrar demasiadas dualidades con respecto a los nazis. Tampoco para poner en duda la funcionalidad de la democracia, y es que el mensaje no fue entendido por el público. La fe es personalizada en Joe, cuyo intérprete fue el primero en formar parte del casting, Canada Lee, que antes de "Náufragos" solo había realizado una película (y que luego no llegó a tener demasiado éxito tampoco). Joe también desprende bondad e ingenuidad y es el enlace con la fe y lo divino en la cinta, pero por ello mismo es despreciado en algún momento, por no aferrarse a lo terrenal cuando debe. Mary Anderson interpreta a la enfermera Miss MacKenzie, quien también representa ingenuidad y sobre todo bondad, no tanto como Joe, desde luego, pero también quiere mantenerse ajena a toda la violencia y conflictos generados en el bote. Su historia pasada también cobra importancia, algo de lo que no todos los personajes gozan en la cinta, y finalmente su historia se vuelve algo más tierna junto a la del también prudente Stanley, interpretado por Hume Cronyn, actor de corta experiencia, rostro llamativo y voz aguda que recibió una nominación al Oscar en el mismo 1944 por "La Séptima Cruz". Heather Angel cerraría el reparto como la Sta. Higley, cuyo breve papel protagoniza una de las escenas más espeluznantes de la cinta, cuando estando en shock sus brazos sujetan a un bebé ya imaginario.

Hitchcock es especialista en hacer parecer fácil lo difícil y hacer parecer difícil lo fácil. En "Náufragos" es capaz de hacer que una película difícil aparente ser algo fácil de rodar, y es que el mérito de rodar en un solo escenario y además minúsculo es tremendo. Con solo ocho personajes más uno es capaz de mantener un buen grado de tensión, hacer que el ritmo no decaiga y se vayan sucediendo inteligentemente los capítulos de la historia de supervivencia de los tripulantes del bote, donde la convivencia, las sospechas y la falta de provisiones y agua pronto hace mella en sus relaciones. El realizador rodó todas las escenas en un set y más tarde añadió transparencias del mar y el cielo, y acostumbrado a innovar con técnicas de rodaje consiguió que la fotografía del film se adaptase a la teórica hora real que transcurre en la historia. De hecho una de las tres nominaciones que la película recibió fue a la Mejor Fotografía (en Blanco y Negro), mientras que las otras dos fueron para el Mejor Guión y Mejor Dirección, la forma de premiar el esfuerzo de Hitchcock en la cinta. No se llevó ninguno de los premios a los que optaba ("Siguiendo mi Camino" y "Laura" le arrebataron los galardones), y su nominación a la Mejor Dirección fue la segunda de las cinco a las que el Maestro del Suspense optó durante toda su carrera, un premio que siempre se le negó y que demostró merecer en más de una ocasión. Premios aparte, Hitchcock hace un trabajo excepcional, en ningún momento la cámara abandona el interior del barco y en toda la cinta no hay ni una nota musical, exceptuando las que la flauta de Joe emiten o Willy cantan o las de los títulos de crédito iniciales, un ausencia de música a favor del sonido ambiental y el realismo que funciona perfectamente, logrando esa sensación de soledad, desamparo y abandono tan adecuada para la cinta. Otro de los méritos de Hitchcock es comprobar cómo se las ingenió para realizar su habitual cameo, algo harto difícil teniendo en cuenta que la acción transcurre en un bote salvavidas alejado de toda civilización, así que introdujo una escena en la que uno de los personajes lee un periódico en el que Hitchcock aparece en un anuncio de un producto adelgazante como el "Antes y Después".

Hitchcock demostró su maestría una vez más con esta cinta, y aunque su mensaje de unión entre los aliados no fue bien interpretado puede recibir lecturas más llanas que hacen disfrutar igualmente de la película. De hecho, fruto de la incomprensión Hitchcock se decidió a realizar dos cortometrajes propagandísticos de la IIGM en ese mismo año: "Bon Voyage" y "Aventure Malgache", y un año después se decidiría a seguir con otra de sus películas más recordadas, "Recuerda", y es que a Hitchcock aún le quedaban muchas obras con las que demostrar su infinito talento. "Náufragos" es una película sencilla, con partes sobrecogedoras y trágicas, un retrato del ser humano que puede recibir varias lecturas y que es capaz de generar tensión, odio y lástima a partes iguales, con una inconmensurable Tallulah Bankhead que se come la pantalla y un trabajo en la fotografía y el sentido del ritmo magníficos. "Náufragos" es una película con un mérito titánico, de formato teatral, grandes interpretaciones y situaciones tensas, todo realizado de forma discreta, y es que cuando el espectador encuentra sencillez en una cinta de Hitchcock... seguro que en realidad no la hay.

Mi puntuación: 7/10.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Cuando el Destino nos Alcance", ¿Cuál es el secreto de Soylent Green?

Clásico de Sci-Fi que presenta otra distopía ulterior; la desesperanza de nuestro porvenir.

El concepto de utopía siempre ha sido objeto de relatos de Ciencia Ficción de toda clase, un mundo perfecto donde el ser humano alcanza la plenitud en todos los ámbitos y donde normalmente por algún motivo u otro el concepto acaba siendo fastidiado ("Equilibrium", "Fahrenheit 451"), pero más interesantes que esas utopías siempre han sido las distopías, es decir, el término opuesto, aquel lugar en el que todo ha sufrido un empeoramiento y la decadencia es la tónica de la humanidad, que desciende en picado hacia su condena absoluta en todos los ámbitos fruto de su naturaleza destructiva ("Akira", "Doomsday"). En los relatos utópicos normalmente se acaba descubriendo una falta de libertad, a la que está asociada dicha supuesta felicidad, que sirve de paso de elemento crítico y metafórico de la sociedad contemporánea; en cambio en los relatos distópicos la crítica no es tan subliminal, de forma mucho más obvia se señala el destino que nos ha reservado nuestro comportamiento a lo largo de miles de años de historia, algo nada optimista y cargado de desesperanza, de ahí que la distopía también reciba el nombre de utopía satírica. Precisamente una de las películas de Si-Fi más famosas de los años 70' es "Cuando el Destino nos Alcance", cuyo título en español es toda una declaración de intenciones.

"Cuando el Destino nos Alcance", basada en la novela "¡Hagan Sitio! ¡Hagan Sitio!" de Harry Harrison, es junto a "El Planeta de los Simios" y "El Último Hombre Vivo" una de las tres cintas que definieron el género de la Sci-Fi a finales de los 60 y principios de los 70 y que tuvieron como factor común al actor protagonista, Charlton Heston. El mítico intérprete, que fue tan famoso por su faceta de actor en superproducciones épicas como "Ben-Hur" o "Los Diez Mandamientos" como lo fue por otras obras más modestas como "Cuando Ruge la Marabunta" o "Terremoto", supo adaptarse y seguir siendo un actor de referencia a pesar de los años, haciendo evolucionar los personajes que escogía desde los héroes galanes iniciales hasta los tipos duros y experimentados que fue interpretando más tarde. En "Cuando el Destino nos Alcance" Heston se decide por un personaje de esta última clase, un ajado, tremendamente ambiguo y corrupto policía en una Nueva York apocalíptica en el año 2022, víctima de la superpoblación y la carencia de alimentos y agua, así como de la delincuencia y el terror generalizado. Heston interpreta a Thorn, detective de un cuerpo de policía que ha evolucionado para ser capaz de afrontar la delincuencia y los múltiples asesinatos y crímenes diarios, convirtiéndose en un grupo con libertades casi ilimitadas, temido por el pueblo y corrupto hasta la médula. En la ruinosa y superpoblada ciudad de Nueva York los muertos son lanzados al vertedero como un desecho más, la gente acude a edificios preparados especialmente para realizar agradables eutanasias, los edificios reservados para los ricos incluyen un "mobiliario" que no son sino jóvenes señoritas que hacen las veces de prostitutas para amenizar la estancia del huésped, y la comida escasea hasta tal punto de encontrar un manjar en un tomate o una hoja de lechuga (la escena en la que Thorn y Sol degustan semejantes exquisiteces en la "comilona" es absolutamente genial) y la población se alimenta principalmente de pastillas sintéticas elaboradas a base de algas y otros elementos vegetales concentrados, las llamadas Soylent Green, Yellow o Red (lo que da título a la película en su idioma original).

Thorn es un canalla despreciable, cansado y sin escrúpulos pero al fin y al cabo tiene principios, es humano, y a pesar de robar todo lo que puede en las casas que visita —en vez de investigar el caso que le haya llevado a dicha casa— siente la necesidad de imponer la justicia requerida, teniendo la necesidad de saber qué se esconde tras uno de sus últimos casos, el que parece ser un hecho conectado a una conspiración que no alcanza a entender. Cabe comentar que uno de los elementos que ha hecho de "Cuando el Destino nos Alcance" un clásico es su inesperado, impactante, sorprendente y sobresaliente giro final, y aunque yo no lo he podido disfrutar como tal (a estas alturas por una cosa o por otra servidor ya se había enterado de la "sorpresa" final dese hace mucho tiempo) igualmente resulta una conclusión magnífica y siniestra que remata una excelente cinta apocalíptica, a pesar de lo anticlimático de su escena final y lo abierto de la misma. La película me ha parecido una obra extraordinaria, reconozco su categoría de clásica del cine, pero hay que admitir que, igual que "El Último Hombre Vivo", es una película que no soportaría un análisis exhaustivo, además de haber envejecido muy mal. Igualmente a su favor ambas películas cuentan con dos grandes atractivos: su preciado y nostálgico tono de Serie-B y el carisma que desprende Charlton Heston, dueño y Señor de la cinta por muchos elementos que se vayan añadiendo. Porque Thorn, además de gozar de un look muy fardón (recordemos, estamos en 1973 y la película ambientada en 2022) con su gorra, chaqueta marrón y pañuelo al cuello, es un personaje que se come la pantalla y él solo aguanta todo el peso de la cinta, a pesar de que el romance añadido con Shirl (Leigh Taylor-Young) es totalmente forzado y descafeinado, y es quizá uno de los pocos "peros" que se le puede dar a la película. Otro personaje que aguanta el envite del rol de Heston es Sol Roth, interpretado estupendamente por Edward G. Robinson ("Los Diez Mandamientos", "El Rey del Juego") en su último papel antes de fallecer de cáncer pocos días después de finalizar el rodaje, que representa el recuerdo de una humanidad olvidada cuando la comida sabía a comida o las calles estaban limpias y tranquilas. Sol protagoniza además una de las escena más importantes e impactantes de la película hacia el final de la misma, tratando un tema bastante atrevido para la época como es la eutanasia, una escena muy recordada de la cinta.

"Cuando el Destino nos Alcance" puede definirse como Sci-Fi de Serie-B de calidad, a pesar de adolecer de algunos recursos bastante míseros y secuencias cutres es bastante buena al fin y al cabo, y es que el realizador Richard Fleischer se especializó en el género, contando en su filmografía con algunas cintas míticas como "20.000 Leguas de Viaje Submarino", "Viaje Alucinante" (la cinta que inspiró la novelización de Isaac Asimov), la indescriptible "Conan, el Destructor" y "El Guerrero Rojo" entre otras, así que el director no era novel en películas de esta clase. Hay secuencias auténticamente memorables como la disolución de la revuelta en el último tercio de película, donde unas excavadoras recopilan gente hambrienta como si de basura se tratase, también la destacable escena final en la depuradora de desechos, y finalmente la citada secuencia de la agradable eutanasia, motivos repetidos y homenajeados en cantidad de series y otras cintas. El guión de Stanley R. Greenberg se basó en la novela de 1966 "¡Hagan Sitio! ¡Hagan Sitio!" que narraba la profunda pobreza en la que estaba sumida la sociedad y lo decadente de la misma a principios del s.XXI debido a la alteración del medio ambiente por obra del hombre, y para la película se cambiaron varios conceptos significativos, incluyendo además trazos manifiestamente pertenecientes a la corriente del sexploitation y blaxploitation que a principios de los 70' reinaba en las salas. Resulta curioso además ver cómo se mostraba el lejano futuro (casi 50 años vista) en el que Shirl juega a un videojuego supuestamente puntero (una versión primitiva del Galaga), la gente vivía en casas destartaladas y los ricos en edificios con puertas automáticas e impecable blancura en el mobiliario.

Sorprende el discreto uso de la música, prácticamente ausente durante todo el metraje excepto momentos puntuales, destacando sobre todo la escena protagonizada por Sol al final de la cinta, una banda sonora adaptada de música clásica, y los metálicos y electrónicos sonidos utilizados en la fase final de la película que se mezclan con el estruendo de la maquinaria de la fábrica, fusionándose en una sola melodía. También es curiosa la introducción de la película, un mosaico de imágenes alternativas que materializan, intercalando imágenes reales antes de un relato ficticio, que el futuro distópico mostrado en "Cuando el Destino nos Alcance" puede no ser tan lejano, ni improbable, ni irreal. A nivel técnico la película tiene algunas carencias pero dado su corte y la época son bastante aceptables, teniendo además una dirección artística y decorados bastante aceptables y sobre todo un look muy interesante y curioso, gente vestida con harapos, durmiendo en escaleras amontonados como conejos esperando el próximo suministro de Soylent.

Llevamos muchos años dedicando novelas y películas al desgaste que el ser humano está infligiendo no solo en la naturaleza sino en sí mismo pero seguimos sin hacer caso. Muchos son los estilos adoptados, el grado de fantasía o el tipo de género, ya sean cintas más "realistas" como "Hijos de los Hombres" o más fantasiosas como "1997: Escape de Nueva York", desde futuros tan desmoralizadores y funestos como "Doce Monos" hasta tan extraños e inciertos como "THX 1138" o "1984", pero la cuestión es que la raza humana lleva mucho tiempo prediciendo una decadencia auto infligida a pesar de que no parece que pongamos mucho de nuestra parte para evitarla. Es un tema muy recurrido, la lista de cintas distópicas y utópicas es interminable y aún así seguimos disfrutándolas como obras de ficción, ingenuos quizá de su valor como obras de denuncia o de aviso, y aunque nos resulta curioso ver lo convincentes que pueden llegar a ser seguimos evitando empatizar con ellas. "Cuando el Destino nos Alcance" se sustenta en un interesante planteamiento, una sociedad en plena decadencia que ha tocado techo en cuanto a desesperación y mezquindad en un futuro ausente de sofisticaciones, a lo "Videodrome", teniendo como hilo argumental el McGuffin de la investigación del asesinato del detective Thorn, un estupendo Charlton Heston que no hace sino sumarle enteros a la película y hacerla suya, y sin duda como elemento final que otorga interés a la película tenemos ese tono cutre y humilde que da como resultado una cinta con un gran encanto y sinceridad. Moral reducida a cenizas, crueldad al servicio de la población, y desencanto con el modelo actual de sociedad (35 años después el mensaje sigue vigente), bienvenidos a "Cuando el Destino nos Alcance", bienvenidos al futuro.

Mi puntuación: 7/10.

lunes, 10 de agosto de 2009

"En Busca del Fuego", maestría sin diálogos.

Sin palabras. Literal y figuradamente; cine prehistórico, épico y de aventuras de una calidad extraordinaria.

La época prehistórica es una de las peor tratadas en la historia del cine. Son relativamente pocas las películas que se han centrado en la época correspondiente a los albores de la humanidad, todo y su amplio espectro de tiempo, y si descartamos producciones de Serie B y Z y películas repletas de anacronismos colosales (voluntarios o no) la lista se reduce considerablemente. Dentro de este escaso grupo de películas con temática prehistórica hay pocas que realmente se centren en el género en sí o en las andaduras de hombres o razas primigenias exclusivamente; un ejemplo es el mítico tramo inicial de "2001: Una Odisea del Espacio" denominado El Amanecer del Hombre, el cual intenta mostrar un ápice del comportamiento de nuestros antepasados aunque el evidente tono de Ciencia Ficción de la cinta acaba alejándolo por completo del género. Otro ejemplo reciente es la película animada "Ice Age", que adopta en clave de comedia la época prehistórica como escenario, centrándose esta vez en un grupo de animales parlanchines lo cual, obviamente, también le quita seriedad a la película como fiel reflejo de la edad prehistórica.

Este castigado género tuvo que esperar hasta 1981 para encontrar una de sus obras más significativas (sino la más) y excepcionales, "En Busca del Fuego", obra conjunta de Canadá, Francia y EEUU, y desde entonces la temática no ha vuelto a tratarse con tanta calidad y esmero. De hecho las veces que se ha realizado un film de este tipo desde entonces pueden contarse con los dedos de una o dos manos, y en los últimos años es un género directamente olvidado, con "excepciones" como "10.000" de Roland Emmerich, que creo que sería un insulto a la inteligencia el hecho de considerarla una historia prehistórica no fantástica. "En Busca del Fuego" es una película muy especial, épica, una aventura realizada con artesanía y devoción, con un cuidado milimétrico de los detalles y una estructura y esencia bellísimas, un homenaje al cine.

Un pequeño texto introductorio nos pone al día del argumento a grandes rasgos tan solo empezar la película, aunque más que el argumento es un preludio/contexto, y esas serán todas las palabras inteligibles que veremos/oiremos en los 100 minutos de cinta; hace 80.000 años el ser humano necesitaba el fuego para subsistir ya que le proporcionaba calor, alimento y defensa, y la lucha por el fuego podía convertirse en una lucha esencial por la supervivencia ya que los seres humanos prehistóricos aún no sabían provocarlo (podía surgir por medios naturales como rayos u otros efectos meteorológicos) pero sí que eran capaces de mantenerlo vivo, tarea fundamental para asegurar su propia conservación. Los protagonistas de esta cinta son miembros de una tribu de neandertales, los Ulam, los cuales son víctimas del ataque de una tribu de Homo erectus, los Wagabou (especie que, por lo visto, no pudo coincidir con los neandertales ni los sapiens cronológicamente ya que se supone que la cinta transcurre en el Pleistoceno Superior), que obligan a los Ulam a abandonar sus cuevas y alejarse a terrenos más húmedos, libres de las amenazas de animales salvajes. El problema es que allí el fuego se apaga y toman la decisión de enviar a tres de sus miembros para que vayan a buscar fuego y traerlo de vuelta evitando así la inminente muerte que les sobrevendrá por los intensos fríos de la era glacial. Este es el hilo argumental a grandes rasgos y no se pueden dar más detalles porque durante el transcurso de la película el interés va creciendo y el atractivo de la cinta se fundamenta precisamente en contemplar el devenir de los hechos y cuán difícil es sobrevivir en los tiempos prehistóricos.

En su odisea los tres protagonistas, los llamados Naoh, Amoukar y Gaw, descubren el mundo de una forma que hasta entonces no habían experimentado, se topan con animales que desconocían o temían (o ambas cosas) dando lugar a escenas divertidas como la del árbol con los dientes de sable o directamente épicas y memorables como la de los mamuts, también demuestran su añoranza por el fuego, descubren el canibalismo de otras tribus de neandertales, aplican sus conocimientos con las lanzas y cruzan su camino con una raza superior, la de Homo sapiens, lo cual posibilita muchos de los mejores momentos de la cinta donde comprobamos el asombro, miedo y alegría que provoca en los neandertales asistir a los avances de los sapiens, desde una simple risa al uso de armas arrojadizas, pasando por supuesto por la forma de crear fuego (la cara de Naoh cuando presencia dicho hecho es colosal), el uso del maquillaje, joyería y disfraces, el descubrimiento de algo tan aparentemente trivial como una cabaña o la medicina arcaica. En todo este periplo es tal la cantidad y calidad de los detalles que enriquecen la cinta de forma considerable que el ritmo no cesa en ningún momento, alcanzando la cinta la categoría de obra de artesanía y de culto inmediatamente, al margen de sus inexactitudes históricas.

"En Busca del Fuego" empieza exactamente con el mismo plano que acaba, muestra un ciclo en la vida del ser humano primario, el neandertal, el clásico hombre de las cavernas. El Homo neanderthalensis se caracteriza en esta cinta por ser una criatura bastante avanzada con respecto a los Homo erectus que aparecen al inicio de la cinta, más parecidos a primates que a seres humanos; se comunican precariamente mediante algunos sonidos y palabras, sus movimientos no dejan de ser simiescos y son capaces de utilizar lanzas y garrotes para luchar y protegerse. Un aspecto interesante que se analiza en la cinta es la posibilidad que algunos neandertales fuesen caníbales y otros no, de hecho uno de los momentos más interesantes de la cinta es cuando el trío protagonista descubre que una tribu, los Kzamm, se comen a otras razas homínidas, lo que causa repulsión entre los Ulam. Otro hecho interesante es ver como la cinta se adelantó a los descubrimientos hechos años más tarde donde se concluía que los neandertales pudieron tener el cabello negro (como los Ulam) o pelirrojo (como los Kzamm), diferencia que se quiso acentuar más en la película dándoles un aspecto más bruto a estos últimos. Los Ulam demuestran inteligencia en algunos momentos, como aquel en el que al encontrarse rodeado Amoukar comienza a exhibir sus habilidades con las lanzas, lo que asusta a los Kzamm, también cuando utilizan la piel de un animal muerto para adentrarse en territorio rival, camuflando su olor al poderoso sentido del olfato que poseía la raza en aquellos tiempos. Pero también hacen gala de su barbarismo y su lado animal, salivando ante una manada de gacelas, mostrando su poco sofisticada forma de aparearse (momento único aquel en el que la Homo sapiens enseña a Naoh a fecundar en una posición distinta a la habitual), pero lo más interesante de este aspecto es que se introduce una historia de amor maravillosa entre Naoh e Ika, la Homo sapiens rescatada por los Ulam, un romance primitivo, prácticamente irreflexivo y sumamente puro. Es una especie de arranque, de coqueteo primerizo, de cariño neófito, de amor prehistórico. El espectador presencia cada parte de ese romance floreciente y lo ve fluir con naturalidad, casi como una cuestión de necesidades bilaterales, y finalmente lo comprende: "En Busca del Fuego" también habla de la tolerancia, dos razas distintas, incompatibles, son capaces también de aceptarse y sentir amor. Son unos Romeo y Julieta ancestrales.

No tengo ni idea de prehistoria pero por lo visto podría haber sido posible la co-existencia de Homo sapiens y neandertales durante el periodo mostrado en el film, y fruto de ese vínculo vemos como chocan dos culturas distintas, una mucho más avanzada que la otra, y parece que estemos viendo elementos que hoy en día se reproducen casi con la misma diferencia de costumbres y hábitos, el mismo choque cultural. El asombro no abandona los rostros del trío protagonista desde que se encuentran a los enmascarados y ornamentados sapiens de la tribu Ivaka, capaces de hacer fuego, de usar herramientas más complejas, de reflejar sus sentimientos con la risa, incluso de comunicarse con un lenguaje desarrollado, lo cual sobrepasa la capacidad de los neandertales que vuelven a su tribu con unos conocimientos que probablemente no sean capaces de transmitir. La curiosidad innata del hombre obtiene un fiel retrato en este film, la ingenuidad e instinto de supervivencia también.

Basada libremente en la novela de J. H. Rosny "La Conquista del Fuego" escrita en 1911 la película se intentó realizar minuciosamente, tratando de acercase lo máximo posible a la probable realidad prehistórica. Desde luego el tono realista está muy presente, por eso productos como la comentada "10.000" no pueden ni compararse a esta; el realizador Jean-Jacques Annaud se rodeó de antropólogos y arqueólogos prestando atención al comportamiento, aspecto y contexto de los homínidos que vemos en el film para retratarlos de forma verídica. Además de los detalles comentados del pelo de los Kzamm y de la ornamentación de los Ivaka, los Ulam se retrataron de la forma más cavernícola posible y con rasgos caucásicos, a diferencia de los Ivaka que tenían rasgos africanos. Se contó con varios especialistas para poder encarnar de forma convincente a los hombres prehistóricos, por eso fue esencial la colaboración de Anthony Burgess, el escritor inglés autor de "La Naranja Mecánica" y su particular jerga, el nadsat (responsable del título de este blog), para que inventara un idioma creíble para las diferentes tribus, el Ulam. El experto lingüista creó el primitivo idioma con el que se comunican los protagonistas, una serie de sonidos formando palabras confusas que vienen a representar determinados conceptos, como el fuego (¡azra!), por ejemplo. El mérito que tiene la cinta es colosal por el hecho de no tener una sola conversación claramente comprensible y mantener el hilo argumental constantemente, los pocos "diálogos" a los que asistimos son suficientemente evidentes como para no tener que prestar atención a las palabras, guiándonos por las necesidades de los interlocutores y los gestos que tan bien diseñó Desmond Morris, zoólogo y etólogo autor del polémico libro "El Mono Desnudo" que enseñó a los actores a comportarse de forma simiesca y desmañada, realizando un estudio del comportamiento humano realmente asombroso en su puesta en escena.

Jean-Jacques Annaud se atrevió con una película nada atractiva a priori, sin precedentes serios, con altísimas pretensiones, con un gran presupuesto, sin diálogos y con actores amateurs, y tras dirigir dos comedias se metió de pleno en el desconocido mundo prehistórico en una cinta de aventuras cavernícolas. Y la jugada le salió redonda, el ingenio del realizador y su prodigiosa visión se impusieron en una cinta sumamente equilibrada que refleja la naturaleza tal y como es, a veces es dura, a veces ridícula, pero todos esos sentimientos el director los refleja a su voluntad; lo que vemos en la película es el instinto primario, el ser humano en su estado puro, y ese mérito de conseguir vernos a nosotros 80.000 años antes es de una valía extrema. El director de "El Nombre de la Rosa" (que fue su siguiente película y obra maestra absoluta) y "Enemigo a las Puertas" logró una película a la que el tiempo no ha parecido afectarle en demasía, la época a la que pertenece argumentalmente ha ayudado a que no envejezca y siga siendo tan impactante ahora como entonces, casi 30 años después. Mucha parte del mérito artístico de "En Busca del Fuego" se debe a dos aspectos fundamentales en la cinta: la fotografía y la música.

El director de fotografía Claude Agostini ya trabajó en las dos anteriores películas de Annaud y repitió en esta tercera, y puso al servicio del film su talento sacando el máximo partido imaginable a los escenarios, cuya dificultad a la hora de dar un aspecto épico era sumamente difícil. Los escenarios son rudimentarios, naturales, "sosos", no tienen prácticamente ningún elemento artificial puesto que en esa época el ser humano no dejaba demasiados vestigios de su presencia por lo que el trabajo de Agostini se centra en dotar de amplitud y magnificencia a los paisajes naturales, sacándole buen partido a los paisajes abiertos y a las escenas nocturnas iluminadas por el todopoderoso fuego. La exquisitez del trabajo visual de Agostini se ve complementada por el aspecto quizá más imprescindible y fundamental de la cinta, la banda sonora. El francés Philippe Sarde, consciente de la importancia de dar réplica sonora a la preciosidad visual y lo esencial de compensar la falta de diálogos, realiza una de las BSO más completas, preciosas y apropiadas que he tenido el placer de escuchar en mi vida. Sarde, que por aquel entonces llevaba ya más de diez años de bandas sonoras a sus espaldas, compuso unas melodías primitivas, elaboradas con instrumentos de viento y percusiones por la London Symphony Orchestra y Les Percussions de Strasbourg bajo la dirección de Peter Knight, que dan una apacible sensación de tranquilidad, también de tensión, a la vez que dotan a la película de grandeza y esplendidez; y no solo tienen una gran presencia sino que sabe cuando desaparecer estratégicamente y dejar lugar a los sonidos de la naturaleza. La poderosa y cuidada BSO es perfecta para la cinta como también lo es el sonido, que está realizado con una calidad extraordinaria, pieza elemental en el film. Y es Jean-Jacques Annaud realiza un trabajo digno de figurar en los registros con esta película. De hecho ganó un Premio César (de la Academia de Cine Francesa) a la Mejor Dirección, además de recibir el galardón a la Mejor Película.

Otro de los premios que recibió la cinta fue el Oscar al Mejor Maquillaje, la segunda vez que se otorgaba el premio después de que un año antes "Un Hombre Lobo Americano en Londres" inaugurara la categoría, y es que el trabajo de caracterización no fue para menos. Cuatro actores brillan con luz propia en el film, empezando por el más famoso, Ron Perlman, en la que fuera su primera interpretación en el cine. El polivalente y camaleónico Perlman es Amoukar, el hábil y simiesco cavernícola que se impone de forma brutal, se come la pantalla en cada aparición con su aspecto rudo y su suprema interpretación. Solo son gestos, andares, muecas, pero su interpretación es digna de mención especial. También el de Everett McGill fue un magnífico rol como Naoh, el valeroso candidato a líder de los Ulam que es quien tiene la oportunidad de mostrar un amplio abanico de sentimientos, desde la risa hasta el amor, pasando sobre todo por el asombro constante ante animales gigantescos o tribus desconocidas. El simpático Gaw es interpretado por Nameer El-Kadi, quizá el más secundario de los protagonistas que tiene sus momentos de gloria, sobre todo hacia el final con la secuencia del oso, y que también consigue una magnífica representación, recordando especialmente su graciosa risa. La miembro de la tribu Ivaka es interpretada por Rae Dawn Chong, actriz que luego veríamos trabajando codo a codo con Schwarzengger en "Commando" y muchas más películas, y en la piel de Ika también lleva a cabo una representación magnífica, la avanzada Homo sapiens cuyo descubrimiento supone para los Ulam la apertura de un nuevo mundo. Los cuatro actores realizan unas interpretaciones complicadísimas y magistrales.

"En Busca del Fuego" es una película especial, atípica, magistral, y debe verse obligatoriamente para entender hasta qué punto el cine puede resultar un placer para los sentidos sin tener un guión complejo ni una estructura tradicional. Su diseño de producción es increíble, el vestuario, el maquillaje y la ausencia de efectos especiales son factores que engrandecen la película y están realizados extraordinariamente y el profundo estudio del comportamiento humano dota de un realismo extremo a la cinta, que sin ser un documental consigue que podamos disfrutar de una película corta, de ritmo pausado en la que no dejan de pasar cosas maravillosas y creíbles constantemente, fruto del excepcional tempo al que Jean-Jacques Annaud dota al film. Sin palabras, literalmente la película no tiene una sola palabra comprensible, y aún así consigue enganchar y ser completamente accesible. Sin palabras, Annaud consigue dejar sin palabras al espectador, que asiste a una lección de cine de una forma poco convencional y totalmente épica. Todo un ejemplo de cómo debe hacerse una película legendaria.

Mi puntuación: 9/10.

lunes, 22 de junio de 2009

"Furia de Titanes", la ira de los Dioses es incontenible.

El último gran clásico del cine de la mitología Griega.

El género conocido como péplum abarca un amplio espectro de películas que están relacionadas con algún tipo de mitología y que generalmente adaptan textos religiosos, mitológicos, legendarios, históricos y/o de aventuras. Dentro de este gran género pueden comprenderse todo tipo de subgéneros que incluyen las películas de romanos, del antiguo Egipto, bíblicas, etc. películas mayormente épicas que tratan temas de la antigüedad y donde es habitual encontrarnos con un héroe sobre el cual gira el argumento, aunque el término péplum se refiera mayormente a películas protagonizadas por héroes de la mitología Griega. Este género, cuya esencia fue padre de muchos otros incluido el western, tuvo su época de mayor auge sobre todo en las décadas de los 50 y 60 donde se realizaron decenas de filmes de todo tipo de presupuesto y en las cuales Hércules, Ursus y Maciste eran los protagonistas más recurrentes. Considerando en aquella época el péplum (o colosal) como el género de aventuras por excelencia las películas fueron pasando de moda gradualmente y se pasó de la sobresaturación del mercado en los 60 a casi el olvido durante las décadas posteriores; en los 70 y 80 eran raras las producciones de este tipo mientras que en los 90 fue un género absolutamente olvidado. En la década actual una producción de este tipo también es una pieza algo rara pero Hollywood ha apostado por algunas superproducciones con temática fundamentalmente épica que han logrado un gran éxito, sobre todo a partir de la obra de Ridley Scott "Gladiator" que dio pie a otras como "Alejandro Magno", "Troya" o incluso "300", aunque es posible que éstas se lo deban más a la trilogía de fantasía épica de "El Señor de los Anillos" que a otra cosa. En los 00 el péplum se ha recuperado ligeramente, siendo la década con más películas de este tipo en los últimos cuarenta años, pero si nos centramos solamente en películas que traten temáticas de la mitología Griega la última gran pieza de culto es "Furia de Titanes", si no tenemos en cuenta su remake (que se espera para el año que viene) ni "Troya" de Wolfgang Petersen.

Nos tenemos que remontar hasta 1981 para dar con la última perla del cine mitológico, aunque en aquella década se realizaran dos o tres películas más sobre todo centradas en el eterno Hércules. En "Furia de Titanes" se adapta el mito de Perseo; la película comienza con Zeus ordenando a Poseidón destruir la ciudad de Argos cuyo Rey Acrisio condena a su hija Dánae y su bebé Perseo a muerte arrojándolos al mar en un cofre en un arranque de celos al descubrir que Perseo es hijo del mismo Zeus. Perseo forma parte de ese grupo de hombres o semidioses que son considerados héroes en la mitología Griega, y como tal es una de aquellas piezas con las que los Dioses saciaban sus caprichos, invitándoles a desafiarles o a superar los retos que les proponían para diversión propia o por antojo. La tensión aumenta entre Zeus y Hera y Tetis, la primera por la infidelidad de Zeus y la segunda al ver que su hijo Calibos recibe peor trato que Perseo, por lo que Tetis acaba urdiendo una terrible venganza por puro despecho. Lo interesante de la película es en primer término ver cómo, al igual que en otras películas como en "Jasón y los Argonautas", los Dioses deciden y discuten sobre el destino de los hombres, dándonos una imagen fantástica muy cercana al concepto de Deidad que tenemos en realidad. Todo el halo de majestuosidad y encanto de las escenas del Monte del Olimpo son magníficas, le dan un tono nostálgico a la cinta, cuando un solo escenario borroso sugería terreno mágico y fantástico.

Perseo, interpretado con gracia por el entonces desconocido Harry Hamlin que posteriormente se convertiría en una estrella de televisión, tiene que llevar a cabo una gran epopeya para superar la prueba de los Dioses y ganarse el amor de Andrómeda, y en esta película vemos cómo se enfrenta al Kraken, vuela sobre Pegaso, derrota a Medusa, lucha contra escorpiones gigantes, el Cerbero y Calibos entre otras peripecias dignas de un auténtico héroe, una auténtica maravilla. El Perseo de este film es el héroe que personifica todos los ideales propios del bien, no da siquiera un ápice de debilidad como Ulises al atarse al mástil del barco para evitar la tentación de sucumbir a las sirenas, en este caso Perseo, con una extraña aureola ochentera y no demasiado varonil, es la pura bondad, el héroe perfecto: inteligente, físicamente un portento, generoso, hábil en combate, valiente... un perfecto héroe mitológico.

Entre todo el baile de personajes "Furia de Titanes" tiene un reparto realmente notable, comenzando por Laurence Olivier que interpreta a Zeus, en pocas ocasiones aparece pero su presencia es magnánima, Maggie Smith (Minerva McGonagall en las películas de Harry Potter) como Tetis, la Diosa vengativa y celosa, Ursula Andress (la más famosa de las Chicas Bond) es Afrodita, aunque su papel es prácticamente un "cameo" del mismo modo que lo son Jack Gwillim como Poseidón o Claire Bloom como Hera. La joven y bella Judi Bowker fue quien personificó a Andrómeda, la mujer por la que Perseo se lanza a la aventura, y su papel es tan discreto como vistoso. Si hay que destacar a algún actor en concreto este sería Burgess Meredith quien interpreta a Ammon, el poeta, que acompaña a Perseo en gran parte de su periplo y le ayuda con su sabiduría. También es curioso el papel de Neil McCarthy como Calibos cuando éste no está animado por la técnica del stop-motion, obra del maestro de los efectos visuales artesanos Ray Harryhausen.

Precisamente uno de los elementos más destacables del film y que hacen de éste una cinta memorable y obra de culto inmediata son los efectos visuales, realizados con maestría por el veterano Harryhausen quien tiene una exquisita filmografía como animador en películas de aventuras como "Sinbad y la Princesa", "Jasón y los Argonautas", "Los Viajes de Gulliver", etc. y cuyo gran estandarte siempre ha sido el uso de la técnica de animación stop-motion (cuyo último exponente se encontraría en "Los Mundos de Coraline") integrando imagen real con maquetas animadas que, siendo sinceros, se ven de forma algo cutre ahora en 2009, pero (seguramente) lo harían de forma maravillosa en 1981. Emulando la exquisita "King Kong" de 1933 tenemos todo tipo de monstruos atacando a nuestro héroe, por ejemplo el imponente buitre gigantesco, el majestuoso Pegaso, el temible Kraken —quizá una de las imágenes más recordadas del film— que nada tiene que ver con el de "Piratas del Caribe. El Cofre del Hombre Muerto", el malvado Calibos, el violento Cerbero bicéfalo, el simpático y juguetón búho metálico (el punto más eminentemente cómico de la cinta), los escorpiones gigantes y sobre todo la terrorífica Medusa, con toda seguridad el emblema de la película y por lo que más es recordada. De hecho yo tengo un recuerdo de la escena que protagoniza la Gorgona que debí ver cuando era pequeño, una escena que se me grabó a fuego y me aterrorizó por lo peligroso y monstruoso de la criatura. Esa secuencia y la final con el gigantesco Kraken, que recuerda mucho a nuestro amigo King Kong, son las más emblemáticas de la cinta, y son las que sin duda le dan el toque tan encantador a la cinta, la que la convierten en una obra ochentera a tener en cuenta, un clásico imperecedero que aunque con los años pierda seriedad también gana carácter, personalidad, y sobre todo nostalgia. El espectacular Harryhausen realizó en "Furia de Titanes" su último trabajo como creador de efectos visuales para una película, por lo que ésta es la última perla que sella su gran legado para el cine fantástico.

La banda sonora es un gran acierto, proporciona un tono épico al film, que es justo lo que necesita. Laurence Rosenthal es capaz de proporcionar melodías grandilocuentes para los momentos en los que Perseo viaja o conoce nuevos lugares mientras que intercala a la perfección temas de gran tensión para las secuencias de suspense o combate, dando gran poderío sonoro a la cinta y siendo un apartado muy destacable, como también lo es el sonido en general de todas las criaturas sobre todo. El guión de Beverley Cross (guionista de "Jasón y los Argonautas" y "Sinbad y el Ojo del Tigre") está repleto de emoción y aventuras, sin dar tiempo al respiro en los 110 minutos de cinta muy bien repartidos por el director Desmond Davis, que durante su carrera realizó la mayoría de sus trabajos para televisión, y no deja de tener cierto aire a telefilm aunque de gran calidad.

Pese a ser la última de una larga extirpe la película funcionó bien en taquilla, en 1981 fue el undécimo estreno más taquillero, y eso que aquel fue el año de "Indiana Jones en Busca del Arca Perdida", "Superman II", "Carros de Fuego", "Sólo Para Sus Ojos", etc. y a nivel artístico es recordada con cariño, pero por razones desconocidas el género siguió sin levantar cabeza hasta esta década, que aunque lejos de la época dorada de los años 50 y 60 por lo menos ha reavivado un poco el interés del público en las historias épicas. Fruto de ese interés el año que viene se estrenará el remake de esta cinta, dirigido por Louis Leterrier ("El Increíble Hulk") y escrito por Lawrence Kasdan ("Indiana Jones en Busca del Arca Perdida", "Star Wars: El Imperio Contraataca") la película ha comenzado el rodaje e incluso Tenerife ha tenido la oportunidad de servir de escenario para algunas de las escenas del film tras muchos años sin recibir la visita de una superproducción de Hollywood. El film contará con un reparto estelar: Sam Worthington (Perseo), Liam Neeson (Zeus), Ralph Fiennes (Hades), Alexa Davalos (Andrómeda), Mads Mikkelsen (Draco), Gemma Arterton (Io), Jasón Flemyng (Rey Acrisio), Danny Huston (Poseidón), Izabella Miko (Atenea), Pete Postlethwaite, etc. caras más o menos conocidas donde destacaría un Sam Worthington en alza tras "Terminator Salvation" y un Liam Neeson en la piel del poderoso e implacable Zeus. No creo que iguale en carisma a la cinta original, pero seguramente será un espectáculo interesante de ver.

Sea como fuere, a pesar de los años "Furia de Titanes" sigue siendo clásico indiscutible que goza de un componente nostálgico muy grande pero que también tuvo en su día unos elementos que la hicieron memorable, unas interpretaciones muy correctas, una BSO potente y unos efectos visuales simpáticos y añorados, que sumados a lo ochentero de la cinta en su estilismo redondean el resultado. Una película mítica, nunca mejor dicho, para ver recordando lo simple que puede ser el cine y lo bonito si le echas imaginación, y sobre todo el buen rato que se puede pasar viendo una película de aventuras y fantasía como Zeus manda.

Mi puntuación: 8/10.