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martes, 27 de abril de 2010

"Gomorra", se acabó el glamour.

Cruda y REAL visión de la auténtica Cosa Nostra en un drama humano de corte semi-documental.

Uno de los libros más polémicos y populares (y valientes) de los últimos dos años fue "Gomorra" de Roberto Saviano, un periodista que decidió escribir una novela periodística-autobiográfica que analizaba los efectos devastadores de la camorra —la mafia italiana en Nápoles— en la sociedad no solo en su país sino a nivel internacional. Tras la publicación de este libro en el que Saviano exponía a algunas conocidas familias de la camorra poco tardaron en llegarle las amenazas de muerte que finalmente obligaron al escritor a exiliarse de Italia, y evidentemente debido a la repercusión de la novela y su gran éxito de ventas se decidió adaptar la historia al cine como tantas veces se ha hecho en una producción nacional italiana que intenta reflejar con fidelidad el relato de Saviano. Lo que más sorprende de "Gomorra" preliminarmente es el formato escogido para representar esta historia de gangsters, ya que amoldándose al carácter realista de la propuesta literaria la película se decanta por un tono cercano al documental aunque sea solo en su forma de situarse como observador de unas historias libres de artificios, no en el planteamiento ni formato como tal.

Desde luego no es la mejor película de gangsters que se ha rodado como se ha dicho en los círculos críticos, pero sí que es la menos estilizada y más cruda; en algunos momentos me vino a la memoria "Ciudad de Dios", esa obra de arte de Fernando Meirelles rodada de forma ruda y descarnada con las favelas de Brasil como protagonistas. "Gomorra" es algo más fría en su planteamiento aunque igualmente su estilo se asemeja a la película brasileña, transcurre en los suburbios de Nápoles, rodeados de pobreza y podridos por el crimen mientras se trapichea con miles de euros y droga, con unos habitantes que se preocupan más por hacerse las cejas, la manicura y broncearse que por vivir dignamente, sumidos en un universo regido por la ley del más fuerte y el poder de las familias criminales de la camorra, que lo abarcan todo. La mafia que se palpa en la película es callejera, sin sofisticación ninguna, pura brutalidad callejera REAL, así con mayúsculas, desprovista de la elegancia de los gangsters de traje y corbata vistos en películas norteamericanas de la mafia italiana en EEUU; aquí no visten de Armani, aquí los mafiosos, que más que eso son pandilleros pasados de rosca y sin escrúpulos, van con chanclas y camisetas deportivas y para ellos la vida vale menos que un fajo de euros. Siquiera la policía puede hacer nada porque no se atreven ni a meterse en los suburbios. La película tiene un tono muy documental, no sigue los cánones del cine como ficción e intenta que el espectador se adentre en la pobreza del barrio donde transcurren las historias, tan solo parece que una cámara se cuele grabando los hechos más cotidianos de la zona pobre de Nápoles.

Hasta los actores hacen un trabajo tan extraordinario que ni parecen actores; de hecho hay algunos para los que su participación en "Gomorra" supone su primer contacto con el cine, algunos de los mismos protagonistas. La película se centra en narrar cinco historias independientes que no se cruzan (bueno, técnicamente hay dos de ellas que se cruzan ligeramente hacia el final de la cinta) y que intentan enfocar cada uno de los diferentes aspectos de la influencia de la camorra en la sociedad, de la forma que ha moldeado a la gente y su entorno. En primer lugar tenemos la historia de Marco y Ciro, una pareja de adolescentes que se creen Tony Montana y que piensan que pueden someter a todas las mafias locales en un loco sueño incentivado por el entorno criminal en el que viven, convencidos que pueden vagar libremente por su ciudad cometiendo toda clase de delitos impunemente. Marco y Ciro, dos pobres cabezas huecas con pretensiones fantasiosas y muy peligrosas, representan ese círculo vicioso que supone alimentar a los niños con violencia, criarse entre asesinatos, robos, pelas y miedo... Quizá es una de las historias más interesantes y con más gancho en la película, y gran parte del mérito de ello es el extraordinario trabajo de los dos actores que interpretan a los chavales, Marco Macor (Marco) y Ciro Petrone (Ciro), cuyos personajes curiosamente tienen el mismo nombre que ellos. Para ambos es el primer papel que tienen en cine (bueno Ciro Petrone participó años atrás en otro film), pero su falta de experiencia no hace más que ensalzar su estupendo trabajo interpretando a ese par de delincuentes descerebrados y desquiciados que se han convertido prácticamente en el emblema de la película, quizá gracias a sus físicos imponentes y curiosos y su colosal inmersión en el papel. Por otro lado está la historia de Totò, un crío cuyas aspiraciones se limitan a formar parte de la camorra y que se ve obligado a hacer cosas que él nunca habría hecho por su cuenta, corrompiendo el alma de un niño que en principio parece tener buenos principios y sanas aficiones, pero que enseguida se ve absorbido por la maldad reinante. Especialmente tremenda me parece la escena donde se despide de su antiguo amigo —que cambia de bando— para convertirlo, tras tantos años, en un enemigo a muerte. El joven Salvatore Abruzzese es otro de los actores noveles en "Gomorra" y es quien se pone en la piel de Totò de forma también extraordinaria, siendo capaz de transmitir candidez y bondad en una sociedad podrida que acaba arrastrando al personaje hacia las malas influencias.

La tercera historia podría ser la de Pasquale, un sastre que trabaja para la mafia realizando vestidos para vender en el mercado negro (se supone, aunque por el final no queda claro) y que vive presionado por su mánager, que le saca todo el jugo que puede. En ese trabajo Pasquale se siente desaprovechado pero aún así debe hacerlo para ganarse el pan, pero es entonces cuando ve la oportunidad de sacarse un sobresueldo vendiendo sus secretos a la competencia china, algo que evidentemente le mete en problemas. La suya es una historia que aparentemente está tratada con menos profundidad pero que tiene mucha miga, ya que con sus estancias con los chinos Pasquale se da cuenta de lo que es capaz de hacer, de lo apreciado que puede llegar a sentirse. Esas escenas en las que los trabajadores chinos no dejan de alabarle y elogiarle son de una calidad emocional extraordinaria. El mafioso y especulador Franco y su 'secuaz' o ayudante Roberto componen otra de las historias que tiene que ver con el daño que provoca la camorra en el medio ambiente y la salud de las personas, tratando ilegalmente los residuos incumpliendo todas las normas de saneamiento y asilamiento que requieren los residuos con los que trabajan, negando ayudas a quien lo necesita y causando un mal descomunal en la sociedad. La clase política y empresarial se ve involucrada de soslayo en esta historia cuya conclusión me pareció directamente genial, la escena final en concreto creo que vale oro, y derrocha talento por parte de los actores. Carmine Paternoster, otro novato, es quien interpreta al callado y tranquilo Roberto con mucha seriedad, mientras otro experto actorazo le da la réplica, Toni Servillo como Franco, un actor con una larga carrera pero poco prolífera que recientemente dio vida al polémico político italiano Giulio Andreotti en la alabada "Il Divo".

La quinta y última historia independiente es la de Don Ciro, un hombre que trabaja para la mafia repartiendo el dinero entre las familias de su bando y cuya misión se limita a ser el "cartero" de una mafia local. Este segmento explora con especial atención, más evidentemente que el de Pasquale, el sastre, el hecho de vivir con miedo y estar involucrado en una guerra en la que no hay ninguna verdadera motivación, ni fundamento, ni finalidad. Don Ciro vive aterrorizado y no le queda otra salida que exponerse en las calles a un probable asesinato, teniendo que llegar al extremo de estar siempre huyendo y llevar chaleco antibalas. Gianfelice Imparato, quizá el actor con la más amplia filmografía como actor en el reparto, interpreta con una naturalidad brutal al atemorizado cartero, que solo quiere desprenderse del cargo y presión al que está sometido, y en su rostro se puede palpar el pavor e inquietud que domina la vida del personaje. En definitiva me parece muy interesante sobre todo el análisis de la juventud que se realiza en la película desde varias perspectivas, todas enfocadas al crimen: Totò por un lado, que quiere ser respetado y su sueño es formar parte de la mafia, representando las aspiraciones que tienen o pueden tener los críos en los suburbios; Marco y Ciro por otro, que en ese universo de violencia se han desbocado y piensan que pueden formar su propio imperio de terror impunemente; y finalmente Roberto, cuyo padre encuentra un orgullo que trabaje con Don Franco, pero que finalmente entra en razón, se da cuenta de que lo que hace no está bien y quiere salir. Uno quiere entrar, el otro salir, y los otros dos hacer por su propio camino. Indirectamente también la historia del sastre, Pasquale, tiene que ver con la infancia, ya que según lo que deducimos a él lo reclutaron cuando era pequeño y lo camelaron para usar su talento en favor de la mafia, utilizándolo y exprimiéndolo con la excusa de haberlo sacado de la calle. Prácticamente todas las historias denuncian ese daño hecho a la juventud en sus distintas fases, y ya se sabe lo que dicen, los niños son el futuro de nuestra sociedad...

Creo que la película es extraordinaria en su sencillez, naturalidad y formato, pero hay que reconocer que se hace muy larga, debido quizá a la parsimonia o el poco estilo cinematográfico que tiene, que no se centra solo en los hechos importantes y fundamentales sino que va mostrándonos cada escena cotidiana de cada una de las cinco historias para hacernos testigos de la espontaneidad que respira una ciudad sumida en el caos, el miedo, la desesperanza, la muerte... Quizá las dos horas y cuarto de duración pasan factura a la película y el lastre de la monotonía le acaba pesando, pero no se puede obviar la frescura, el talento en el ámbito interpretativo y formal y la valentía de la propuesta. Porque "Gomorra" es sobre todo un proyecto valiente, valiente en varios aspectos, en su formato y en su contenido y mensaje reivindicativo; al fin y al cabo es una denuncia social como muestran los textos antes de los créditos finales.

Técnicamente la película goza de una dirección extraordinaria. Matteo Garrone se luce tras apuntar maneras en su país con la dirección de varios cortos en la pasada década y varios films después, y pasados cuatro años de su último largometraje ha apostado por una obra tan polémica (y hasta peligrosa) para demostrar su valía, cosa que consigue. Escenas como la del inicio, un comienzo impactante, frío y con un uso del color muy curioso, muestran las ganas y maneras del director, que durante el metraje realiza una serie de travelling realmente bien planeados y una persecución en moto al final que muestra muchas tablas por su sencillez. Es un proyecto de dirección curioso y en el que resulta difícil imprimir el sello propio, pero es innegable el estilo que derrocha el director italiano que recibió una nominación al BAFTA por esta misma película en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa, además de ser propiamente laureado con diversos premios de la crítica especializada por su gran labor tras la cámara. Merece la pena destacar también una BSO llena de temas nacionales italianos de pop y pachangueo que es otra muestra de la sencillez y naturalidad con la que querían dotar a la película y que con ese toque sonoro acaban de conseguir.

"Gomorra" ha sido alzada por la crítica ocupando las listas de las mejores películas de 2008 y teniendo mucha presencia en festivales y ceremonias de toda clase, incluso en los Globos de Oro (siendo derrotada por ese peliculón de "Vals con Bashir"), y el que no estuviera en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa en los últimos Oscar fue una verdadera sorpresa. De todos los premios y nominaciones que se ha llevado la película cabría destacar los cinco galardones que se llevó en los European Film Awards, los siete que consiguió en los premios de la Academia del Cine Italiano y el Gran Premio del Festival de Cannes para Matteo Garrone. "Gomorra" es un experimento atrevido, se aleja de los clásicos cánones narrativos de las películas de gangsters (sobre todo italianos) y no se deja caer en dulcificaciones o mitificaciones. Es una propuesta muy valiente, aunque quizá su ritmo la acaba haciendo una película algo pesada y difícil de digerir, aunque es innegable el éxito que logra a la hora de mostrar la naturalidad y poco carisma que desprende la auténtica y vulgar mafia napoliatana, sus entresijos y miserias. Cinco puntos de vista de una de las peores lacras de la sociedad italiana (y mundial) como es la camorra, todo desde un punto de vista tan real, frío e intenso que duele en el alma.

Mi puntuación: 7/10.

sábado, 22 de agosto de 2009

"Enemigos Públicos". John Dillinger, ¿héroe nacional?

Historia criminal americana de primera fila, poco convencional pero impecable.

El criminal siempre ha sido una forma de vida odiada por la sociedad, pero en secreto envidiada por vivir rompiendo las normas, por gozar del libre albedrío que le proporciona el ir en contra de lo establecido. El criminal es un ser que para mantener una existencia cómoda y ostentosa debe sacrificar su integridad y traspasar la línea que separa al bien del mal, suprimiendo el derecho de igualdad que por decreto debería ser universal, pisoteando al prójimo y privándolo de su autonomía. Para que unos prevalezcan otros deben sucumbir, y es por eso que los criminales nunca deberían ser personas admiradas. Pero siempre hay un Robin Hood, alguien que parece alzar la voz para representar al pueblo, alguien quien de pronto demuestra que las viles artes no son solo ejercicio de las clases políticas y bienestantes, y que aunque de forma abierta sea rechazado en el fondo está personificando una inquietud popular. No creo que deba ser el caso de John Dillinger, personalmente no considero que ladrones de bancos como él merezcan ser tratados con respeto o menos aún como héroes, pero en "Enemigos Públicos", la última película del gran Michael Mann, se ha realizado un esfuerzo para que el que fuera considerado Enemigo Público Nº1 de América sea visto desde el punto de vista popular, desde la óptica justificadora, desde la perspectiva idealizada.

Volvamos a empezar y pongámonos en situación: "Enemigos Públicos" me ha parecido una gran película a todos los niveles, pero tras su visionado uno se plantea algo, ¿realmente la historia espera que consideremos a un ladrón de bancos un héroe o una persona decente? ¿Por qué se necesita justificar la figura de John Dillinger, bandido y asesino? Es solo una reflexión que me ha suscitado el guión de la cinta, no es que quiera iniciar un debate acerca de la aceptación de los criminales en la sociedad, pero me ha sorprendido ver como descaradamente se ha intentado dulcificar la figura de un delincuente célebre, algo que la brillante "El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford" —a la que veo algunas similitudes con esta cinta— no tuvo el atrevimiento de hacer, por ejemplo. Reconozco que en "Enemigos Públicos" puede verse un principio de denuncia, un atisbo de dicotomía en la que se rebate quien es realmente el "malo" y quien el "bueno", que plantea hasta qué punto los métodos definen el lado al que se pertenece (y si el fin justifica los medios, por qué no), donde el FBI acaba adoptando tácticas tan criminales como las de los propios delincuentes a los que persigue, y finalmente la película plantea una reflexión acerca de la dualidad e hipocresía de la ley y el amparo del gobierno. Pero de todos modos, aún teniendo en cuenta esto, ¿era necesario humanizar la figura de Dillinger de forma tan atrevida? ¿Es lícito ensalzar de tal forma la figura de un criminal?

Rebobinemos y volvamos al punto inicial, voy a centrarme ahora en la película como obra artística al margen del debate que pueda generar. Michael Mann se atreve con un retrato poco convencional de una época tratada en el cine muchas veces con diversos resultados, abordando una temática que ha dado grandes obras maestras al cine como es el género de los gangsters. Con un delicado tono de cine negro muestra las desventuras y carrera criminal de uno de los ladrones y asesinos más célebres de los años 30', John Dillinger, figura que alcanzó una gran fama y que se alzó como uno de los hombres más peligrosos y buscados por el FBI en la historia de los EEUU. El director, también productor y guionista de la mayoría de sus películas, aplica su particular sello en una película ambientada en la época de la Gran Depresión, pocos años después del Crack del 29, realizando una representación poco convencional de esta clase de cintas, utilizando primerísimos planos, algo poco habitual en este tipo de producciones que se empeñan en mostrar planos amplios y la grandeza de los escenarios para justificar el tremendo trabajo en el diseño de producción y dirección artística.

Mann es un director con un estilo bien definido que desde hace años decidió decantarse por el rodaje con cámaras digitales, cuando experimentó con ellas en "Ali", y más tarde exprimió el recurso en la extraordinaria y sencilla "Collateral", donde pudo aprovechar al máximo la profundidad que le otorgaba este formato en escenas nocturnas, siendo desde entonces ese su habitual sello formal. Algunas de sus películas han pasado a formar parte de la historia del cine como "El Último Mohicano", "El Dilema" y sobre todo "Heat", demostrando que es un realizador muy polivalente y solvente, ya que también ha colaborado en los guiones de todos sus filmes, a veces en solitario. Los protagonistas de sus historias son personajes muy formados y complejos, a veces con una dualidad muy patente e incluso delincuentes, como es el caso de la película que nos ocupa, o de "Heat", o también de "Collateral", películas en las que plantea reflexiones acerca de la ética y la sociedad. Además su cine suele gozar de algo bastante particular que me parece uno de los elementos en los que mejor se desenvuelve, la forma de rodar tiroteos y persecuciones lo definen como uno de los mejores directores de acción del momento. En "Heat", uno de los clásicos del cine moderno, se da la que considero la mejor escena de tiroteo de la historia del cine, la del robo al banco y su posterior huída, que es de lo más increíble que he visto nunca, no solo por la espectacularidad de la secuencia, su planteamiento, narrativa e intensidad, sino por su originalidad, su potencia sonora y su poco convencionalidad. Este tipo de escenas se repiten en varias películas de su filmografía, como el increíble tiroteo en la discoteca en "Collateral", y hasta la mediocre "Corrupción en Miami" tiene una digna refriega final. En "Enemigos Públicos" hay muchas escenas de tiroteos extraordinarias, huidas magistralmente rodadas (la que abre el film tiene algún plano concreto de puro vicio) y sobre todas destacaría el asalto al motel en el bosque, una escena en la que el sonido alcanza cotas de perfección, mostrando diferentes tipos de sonidos para los disparos (según su distancia, perspectiva o clase de arma) e impactos (según el material en el que hagan blanco) situándose como una de las películas con mejor sonido en lo que llevamos de año junto a "Terminator Salvation" y "Up". En este aspecto la película es de 10. Además el director vuelve a rodearse de la crème de la crème interpretativa, como es habitual en su cine, ya que ha trabajado siempre con los mejores: James Caan, Al Pacino, Robert De Niro, Will Smith, Russell Crowe, Jamie Foxx, etc. siendo en este caso las cabezas de cartel Johnny Depp, Marion Cotillard y Christian Bale.

"Enemigos Públicos" impacta por su propuesta visual; como he comentado una película que gira en torno una ambientación de la primera mitad de s.XX suele estar muy recreada en los escenarios, edificios de época, automóviles, etc. En esta cinta la dirección artística en vestuario, peinado y maquillaje, attrezzo, decorados y otros elementos como coches de época y locomotoras está logradísima, y en ese aspecto cumple con creces, pero aún así Michael Mann toma la decisión de rodar la cinta como si de una historia contemporánea se tratara, sin prestar especial atención al entorno para justificar la inversión, centrándose en los actores y dejando escenas de acción para el recuerdo, pero sin hacer hincapié en el contexto.

He dicho que Mann se centra en "los actores", pero el único actor sobre el cual gira realmente la historia de "Enemigos Públicos" es Johnny Depp. A estas alturas el actor norteamericano ya poco tiene que demostrar, tres nominaciones al Oscar en los últimos cinco años hacen patente su calidad interpretativa, y ya sea de la mano de su colega Tim Burton o en todo tipo de producciones variadas el actor siempre cumple con creces con sus papeles. Desde que el actor apareciese por primera vez en la mítica "Pesadilla en Elm Street" su carrera no ha hecho más que ir ascendiendo sin freno, con interpretaciones que han pasado a la historia como las de "Eduardo Manostijeras", "Ed Wood", la trilogía "Piratas del Caribe" y "Sweeney Todd, el Diabólico Barbero de la Calle Fleet" entre muchas otras. Su interpretación en "Enemigos Públicos" pasa a formar parte del grupo de imprescindibles del actor, logrando un retrato de John Dillinger que supone una de las mejores interpretaciones de Depp en toda su carrera y que le hacen el absoluto núcleo de la cinta. Depp construye enteramente el único personaje de la cinta que está perfectamente definido, ya que una de las cosas de las que peca "Enemigos Públicos" es en la pobre construcción de los personajes secundarios, con excepción quizá de Billie Frechette, interpretada excepcionalmente por la ganadora del Oscar Marion Cotillard. La actriz francesa, que ya demostró apuntar maneras en "Un Buen Año", película que la impulsó en Hollywood, se ratifica tras ganar el Oscar a la Mejor Actriz en "La Vida en Rosa (Édith Piaf)" y demuestra que tiene talento para ser una de las grandes actrices de la década, con algunas escenas concretas en las que enamora al público y se lo mete en el bolsillo, destacando aquella en la que le interrogan o sobre todo ese plano sostenido final cuya expresión es un cúmulo de sentimientos contenidos que es el cierre perfecto del film. Cuando vi a la actriz en la modesta "Un Buen Año" supe que tendría mucho que decir, y solo ha necesitado salir de su país, donde había trabajado en varias películas nacionales como "Taxi", para dar un salto enorme y alzarse como una de las grandes musas del cine actual.

Sorprende que Christian Bale, siendo una de las cabezas de cartel y una de las estrellas del momento, tenga tan poca trascendencia en el film. Bueno, rectifico, no es que no tenga trascendencia, de hecho su personaje es clave en la historia ya que el agente del FBI Melvin Purvis fue el encargado de dar caza a Dillinger; lo que es sorprendente es que su personaje tenga tan poca participación en la película (aunque la presentación del personaje me gustó bastante). Ojo, que Bale cumple de sobras con su papel, como siempre realiza una interpretación decidida, pero su personaje no le da la oportunidad a lucirse ni destacar en ningún momento. De hecho, su única escena realmente destacable sería el único cara a cara que tiene con Dillinger —que no creo que llegue a los dos minutos de duración— y poco más, ya que su personaje no está en absoluto construido, ni poco ni mucho: nada. Ni parece tener motivaciones más allá de las evidentes, ni problemas personales, ni una profundidad que nos haga sentir un mínimo de empatía por el personaje. De hecho hasta John Dillinger tampoco muestra demasiada profundidad en su historia, no acabamos de entender qué es lo que rige el comportamiento del bandido, cuáles son sus impulsos, pero por lo menos el personaje está bien cimentado y conocemos algunas de sus motivaciones y preocupaciones gracias a la —ligeramente forzada— relación amorosa que tiene con Billie. Sorprende que haya personajes secundarios y terciarios que tengan tanta importancia o papel como Purvis durante la cinta, como por ejemplo Charles Winstead (interpretado muy correctamente por Stephen Lang), John 'Red' Hamilton (Jason Clarke) o 'BabyFace' Nelson (genial Stephen Graham como el desquiciado malnacido), cuya historia no es del todo fiel a la realidad, al contrario que la de Dillinger, adaptada de la novela biográfica "Enemigos Públicos: la Gran Oleada Criminal en América y el Nacimiento del FBI, 1933-34", de Bryan Burrough. Debe destacarse el reparto en líneas generales, lleno de caras conocidas como David Wenham (Dilios en "300" y Faramir en "El Señor de los Anillos: Las Dos Torres"), Stephen Dorff (el villano de "Blade"), Rory Cochrane (Speedle en "CSI: Miami"), Billy Crudup (el Dr. Manhattan de "Watchmen"), Giovanni Ribisi, John Ortiz, etc.

Dado el desaprovechamiento de la mayoría de personajes puede quedar la sensación de que la cinta podría haber dado un poco más de sí, y aunque el metraje es extenso (casi dos horas y media de cinta) por lo menos no se hace en absoluto larga, algo bastante meritorio teniendo en cuenta que a la hora de la verdad, echando la vista atrás, tampoco llegan a pasar muchas cosas en la cinta. Todo se reduce a una persecución constante en la que Purvis intenta dar caza a Dillinger y éste se escapa siempre en el último momento, entre excentricidad y excentricidad. Esta película recuerda inevitablemente a una de las mejores cintas de hace dos años, "American Gangster", en la que el agente Richie Roberts daba caza al capo de la droga Frank Lucas en los 70'. Cambiemos el tráfico de droga por atraco a mano armada, la década de los 70' por la de los 30', a Lucas y Richie por Dillinger y Purvis, y hasta a Eva por Billie, y la cinta de Ridley Scott gana por goleada. Las semejanzas son muchas y evidentes, pero en "American Gangster" todo está realizado con más tesón, más profundamente, y el metraje es solo un poco más largo. El problema que creo que tiene "Enemigos Públicos" es que no profundiza nada en temas secundarios y centra demasiado la atención en la búsqueda y captura de Dillinger, que no tiene nada particularmente especial. Los escarceos con la mafia se tocan demasiado de lado y ese podría haber sido un tema interesante, los demás compañeros de la banda no tienen ninguna profundidad, a duras penas acabamos conociendo sus nombres, y en la mentada "El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford" es otro aspecto que tuvieron la inteligencia de trabajar con empeño; en la película de Andrew Dominik también se intenta reflejar la historia de un bandido célebre, pero además se trató de prestar atención a los demás miembros, de importancia capital en la historia y en la narrativa del film. "Enemigos Públicos" se ciega con la figura de John Dillinger, y aunque Depp aguanta el tipo maravillosamente la película acaba entrando en un ligero circuito de monotonía, no aburrida, pero demasiado repetitiva al fin y al cabo.

El corte clásico de la película le suma puntos, la magnífica BSO del irregular Elliot Goldenthal ("Across the Universe", "Cementerio Viviente") es una de las composiciones más bellas del año, una partitura muy adecuada que se adapta al tono de la cinta, como ya hiciera con "Heat", con melodías típicas de películas ambientadas en los años 30' pero con un pequeño toque renovador; una BSO extraordinaria. Técnicamente la película goza de una calidad tremenda destacando las escenas comentadas del tiroteo en el bosque y la secuencia que abre la película, pero particularmente una escena a señalar es toda la que cierra la cinta, desde que Dillinger entra al cine hasta que aparecen los créditos, con ese personaje sintiéndose identificado con la película que ve y la caza y captura del bandido, rodada con maestría por el talento de Mann.

"Enemigos Públicos" es una excelente película, muy disfrutable, con un guión simple, sin giros, algo previsible, que ensalza la figura del bandido John Dillinger pero que plantea un dilema moral acerca de la definición del bien y el mal a través de los métodos que uno escoja. Depp le gana el pulso a Bale de calle, pero es que este último no tiene oportunidad de lucirse con un personaje desdibujado y carente de profundidad, sumamente plano. En cambio Johnny Depp logra una de las interpretaciones de su carrera dando vida al fugitivo que optó por una forma de vida al margen de la ley y que se encontró con el apoyo popular. La película realmente no aporta nada nuevo al cine de gangster en cuanto a fondo, he comentado obras como "American Gangster" que ya contaron una historia parecida con más éxito, u otras como el western crepuscular "El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford" que también se aproxima en cuanto a planteamiento, pero donde realmente "Enemigos Públicos" innova es en el aspecto técnico, impecable y renovador. Es una película muy interesante de ver en cine dada su calidad sonora y visual, de tono clásico, no la calificaría como imprescindible pero desde luego merece una oportunidad, aunque sea para ver a Depp y Cotillard brillando con intensidad en pantalla grande.

Mi puntuación: 7/10.

lunes, 12 de enero de 2009

"RocknRolla", vuelve el viejo Guy Ritchie.

El director inglés nos regala otra película tan fresca como las que le dieron fama; por fin reaparece el anhelado y frenético Ritchie.

En 1998 una película de corte casi independiente sorprendió a medio mundo con una historia de ritmo frenético, historias entrelazadas y asuntos turbios entre peligrosos gángsters del east-london; aquella película fue el debut como director y guionista de largometrajes de Guy Ritchie, "Lock and Stock". Su tremendo éxito no solo le sirvió a Ritchie de plataforma, también a Jason Statham e incluso a Vinnie Jones, jugador de fútbol inglés que se pasó a la interpretación y que tendría otro papel en la siguiente película del director dos años después, "Snatch: Cerdos y Diamantes", la consagración definitiva del realizador, una película que incluso llegó a superar en varios aspectos a su predecesora. Tras el estrepitoso fracaso de "Barridos por la Marea" en 2002 y su matrimonio con Madonna pudo parecer que el director ya no sería nunca el mismo, e incluso una escuela de películas impregnadas del estilo de Ritchie hicieron olvidarnos de él temporalmente, películas que prácticamente alcanzaron las cotas de diversión y calidad de sus films como "Layer Cake", "Ases Calientes" y "El Caso Slevin", y tras un psicodélico invento en "Revolver" que en mi opinión podía haberse ahorrado si no fuera por algunas escenas realmente espectaculares protagonizadas por Sorter (el asesino de gafas de pasta), llega este año a nuestras pantallas "RocknRolla", la esperada y deseada vuelta del Guy Ritchie más auténtico.

Tanto "Lock and Stock" como "Snatch: Cerdos y Diamantes" tienen muchos puntos en común, igual que esta "RocknRolla" y hasta "Revolver" —aunque el hándicap de ésta es que no hay quien la entienda por la psicodélica línea que decide seguir— como son una cantidad ingente de personajes y su correspondiente baile de nombres y pseudónimos, tremendos líos con dinero y objetos preciados, negocios turbulentos, tratos, traiciones y jugadas fallidas, mafiosos y gángsters de lo más peligroso, personajes con muy mala leche salidos de los agujeros más sórdidos de la ciudad, dosis de humor negro, las interrelaciones entre personajes más rebuscadas y casuales y sobre todo muchas ganas de putearse mutuamente y sacar tajada de ello. En una película de Ritchie no hay tiempo para pararse, requiere la más alta concentración desde el segundo 1 para no perderse en la danza de nombres y personajes que cruzan la pantalla a ritmo frenético mientras el dinero cambia de manos y los protagonistas van hundiéndose en la miseria más profunda. Otra cosa que tiene una película de Ritchie es que no hay un personaje que cargue con todo el peso de la película él solo, todos son igualmente protagonistas y aunque haya alguno que esté enfocado para ser algo más "normal" dentro del grupo de psicópatas, ladrones y asesinos de los que está llena la historia de cada film. En este caso quizá los más protagonistas son 'Uno Dos', un delincuente de poca monta, y Archie, la mano derecha de Lenny, el mayor gánster local que tiene sobornado a medio Ayuntamiento. La voz en off de Archie es quién hace las veces de narrador y nos da la información necesaria para saber quién es quién y cuáles son sus intenciones, en definitiva para ponernos en situación y conocer las motivaciones y contexto de cada personaje además de su relación con el resto.

El argumento es difícil de resumir en pocas líneas ya que se combinan muchas historias, pero en resumen la mafia de Londres ha encontrado un gran filón en el mercado inmobiliario y Lenny es el mago de los sobornos, trapicheos y negocios del ladrillo; por él pasan todas las transacciones que tengan que ver con construcciones y gracias a sus contactos hace lo que quiere con el suelo londinense. Tras engañar a unos delincuentes de poca monta, el conocido 'Grupo Salvaje', le surge el negocio de su vida, un millonario gángster ruso llamado Uri Obomavich quiere construir una gran urbanización y necesita los permisos que le puede garantizar Lenny, y éste se los ofrece a cambio de una gran cantidad de dinero. Como se puede prever tal suma llamará la atención de muchos gángsters y delincuentes locales, y no solo el dinero será un interés codiciado: Uri le presta a Lenny un valioso cuadro para que le dé suerte, y las cosas se torcerán cuando no solo el dinero se pierda, sino también el amado cuadro de Uri. Entre el barullo anda el 'Grupo Salvaje' que debe reunir una gran cantidad de dinero para pagar a Lenny, también Johnny Quid, un famoso rockero que ha sido dado por muerto y que tiene ganas de putear a su padrastro, Romano y Mickey, los managers que deben encontrarle, Stella, una ambiciosa y bella contable, y Archie, la mano derecha de Lenny, que quiere contentar a su jefe y cerrar el trato con los rusos, además de muchos más personajes que aparecen y desaparecen para aportar su parte. Todo este lío no es nada confuso, todo lo contrario, gracias al estupendo trabajo "yo me lo guiso yo me lo como" de Guy Ritchie, su gran guión y dirección y el brillante montaje de James Herbert ("El Libro Negro", "Revolver") todo queda más que claro y no hay lugar para confusiones ni despistes, y todo respetando la inteligencia del espectador, lo cual es de agradecer.

Del desfile de personajes podrían destacarse todos y cada uno de ellos, empezando por un fantástico Tom Wilkinson en la piel del malhumorado Lenny, un poderoso mafioso de la vieja escuela que no quiere saber nada de las nuevas generaciones, considera que su estilo es el mejor y su soberbia le hace ser algo despreocupado. El papel de Wilkinson es digno de mención, y es que este actor nunca falla en sus papeles ya sean protagonistas o secundarios; en este caso muestra varios histrionismos y cabreos de forma genial y uno puede darse cuenta que es un cabronazo de cuidado tan solo con el primer vistazo. Otro de los protagonistas principales de "RocknRolla" es Gerard Butler, el actor que últimamente está teniendo un creciente auge gracias a su papel de Rey Leónidas en "300" y que aquí interpreta también muy bien a 'Uno Dos' (a destacar los dos momentos de baile que tiene), uno de los miembros del 'Grupo Salvaje' que junto a 'Murmullos' (Idris Elba) debe dinero a Lenny, y que tiene un affaire con Stella, la ambiciosa contable interpretada por Thandie Newton ("Crash", "En Busca de la Felicidad") que encuentra la oportunidad perfecta para jugar a dos bandas. El relativamente novato Toby Kebbell lleva a cabo una de las mejores interpretaciones de la película como Johnny Quid, el inestable y drogadicto rockero que tiene la clave de varios misterios de la cinta y cuya importancia va revelándose a lo largo del film. Aunque el que realmente está brillante es un actor que no deja de convencerme una y otra vez en las últimas películas donde le he visto, Mark Strong, como comenté en "Red de Mentiras" donde interpreta a Hani Salaam. Tras sus destacados papeles en "Sunshine", "Stardust", "Revolver" y la misma "Red de Mentiras" vuelve a sorprender como Archie, el fiel seguidor de Lenny que protagoniza algunas de las mejores escenas del film, como aquella en la que adoctrina en el arte del guantazo. Un papel serio y contenido pero con muchísimo carácter y presencia, desde luego este actor de gran parecido a Andy García está convirtiéndose por méritos propios en uno de los más interesantes a seguir del panorama actual. El baile de secundarios no cesa, desde el siempre correcto Jeremy Piven ("La Sombra del Reino", "Ases Calientes") como Romano hasta Gemma Arterton (reciente chica Bond en "Quantum of Solace" y con una gran mejoría física respecto a aquella) como su secretaria, pasando por Tom Hardy también muy bien como Bob 'el Guapo' y que protagoniza algunas de las escenas más divertidas de la cinta junto a Gerard Butler, Karel Roden como Uri Obomavich, el peligroso magnate ruso, Nonso Anozie como el verborreico y peculiar 'Tormenta' y un largo etcétera. Echo de menos a un actor fetiche suyo como Vinnie Jones, que ha realizado prácticamente el mismo papel en las dos películas anteriores, pero a cambio tenemos a una pareja de matones rusos que sin duda son lo mejor del film, una especie de Boris 'Esquiva-Balas' de "Snatch: Cerdos y Diamantes" multiplicado por dos que dan la nota humorística y genial al film, ese toque tan Ritchie que siempre ha poblado sus películas. Excelente su escena desde que empiezan a vacilar de cicatrices hasta la última de sus apariciones, incluyendo la soberbia persecución en la vía del tren.

"RocknRolla" tiene a su favor muchas cosas, como el excelente reparto comentado, la gran dirección de Ritchie, buscando siempre encuadres complicados y planos rebuscados, dándole un adecuado tono de videoclip al que nos acostumbró en sus anteriores films, una excepcional fotografía que juega con luces, sombras y colores y utiliza los filtros con la máxima soltura, innovadoras secuencias como la del diálogo del ridículo baile, además de un ritmo ideal, rápido, sin concesiones a la tranquilidad prácticamente en ningún momento, escenas rodadas con mucha clase y arte (la escena del polvo-exprés es impresionante), flashbacks ingeniosos, y sobre todo una gran construcción de la historia y perfecta estructuración de la narración, que vuelve a tener una voz en off como hilo conductor que es imprescindible en una película de este tipo, ya que con pocas frases es capaz de ofrecer una información que en caso de carecer de ella la historia quedaría muy coja. El guión de Guy Ritchie vuele a jugar las mismas cartas que habitualmente, delincuentes y gente de mal vivir sumidos en una vorágine de mala suerte y embrollos de los que no es fácil salir, y aún así creo que este film no supera ni a "Lock and Stock" ni a "Snatch: Cerdos y Diamantes", ya sea porque en todos los apartados es un grado menos que dichas películas. Los personajes son tremendamente carismáticos pero no alcanzan la maestría de los anteriores: Lenny es un magnífico capo mafioso, pero lejos quedan los espectaculares 'El Ladrillo' y 'El Primo' Avi, y los matones están bien, pero el carisma de Tony 'Dientes de Bala' o Boris 'Esquiva-Balas' es superior por ejemplo, aunque hay que reconocer que los nombrados rusos son todo un puntazo. El guión también es tremendamente divertido y enrevesado, pero parece una repetición de lo visto y aunque realmente es lo que demandaba de Ritchie la película no puede considerarse más que muy correcta por ese motivo. Ni mucho menos estoy diciendo que sea un film simplemente correcto o que no sea una gran película, "RocknRolla" es un entretenimiento fascinante, divertidísimo y no da lugar al aburrimiento, pero lo único de lo que peca es de repetir la fórmula de "Lock and Stock" y "Snatch: Cerdos y Diamantes", cosa no excesivamente punible si tenemos en cuenta que consigue un gran resultado. Estamos hablando además de un género que ha creado escuela, por lo tanto el hecho que en la última década hayamos podido ver otros productos del mismo tipo —e incluso podríamos llamarle subgénero— le ha restado cierta originalidad, que fue lo que principalmente le dio el éxito al primer film de Ritchie en 1998, pese a no ser un nuevo invento el de el mezclar el thriller de gángsters con la narración a base de flashbacks y distintos puntos de vista, como ya demostró Stanley Kubrick en 1956 con "Atraco Perfecto", aunque evidentemente aquella tuvo un ritmo mucho menos frenético. Y todo esto sin contar con el factor expectativas, que tras tanto tiempo esperando otra obra maestra de Ritchie (han pasado 8 años ya desde "Snacth: Cerdos y Diamantes") se han creado ciertas elevadas expectativas contra las que ha tenido que luchar.

La música es uno de los componentes a los que más atención presta el realizador a la hora de rodar sus películas, y "RocknRolla" no es menos en este apartado con una BSO de temas conocidos como es costumbre, desde Lou Reed y The Clash hasta The Hives, con canciones muy adecuadas y animadas que imprimen la esencia adecuada al film, muy inglesa, y ayudan en la composición del frenético ritmo y magnífica realización. En el montaje de la película y realización hay lugar para imaginativos y poco utilizados recursos, como ralentizar la acción para volver a acelerarla, o todo un clásico en sus películas como volver a repasar los hechos pasados desde un punto de vista diferente cada vez. Guy Ritchie rebosa estilo y categoría, y pese a no ser la mejor de sus películas (ese honor lo reservaríamos para "Snatch: Cerdos y Diamantes") no deja de asombrar con la calidad de su dirección y elaboración del film.

Es innegable la calidad de "RocknRolla", es una gran película que ratifica el excelente estado de forma del director y sobre todo da esperanzas acerca de la figura de Guy Ritchie, que levanta cabeza tras varios años sin dar pie con bola. Los que creáis que exagero podréis comprobar cómo tan solo dos semanas más tarde del estreno de "RocknRolla" estrenan la anterior película de Ritchie, "Revolver", que pese a ser de 2005 se estrena sorprendentemente en España después de la última; si la veis y sois capaces de disfrutarla y enteraros de algo os felicito, porque lo que es yo casi me pego un tiro si no es por ciertas escenas que se salvan de la quema. Por cierto, qué forma de aprovechar el tirón más marrana, proyectar una película que lleva casi 4 años muerta de asco para quitársela de encima... así no se hacen las cosas. Yo no me quejaré porque la vi en su día con subtítulos y si hubiera pagado por verla en el cine me hubiera sacado las tripas, pero igualmente deberían confiar en el criterio del público antes de tomar la decisión "ellos" (quien sea que decide este tipo de cosas) y como mínimo dejar pasar un tiempo prudencial desde su último estreno. En "RocknRolla" el desfile de ladrones, asesinos, yonkis y estafadores no tiene fin y es tan variado como la cantidad de tramas paralelas y concurrentes y los objetos/dinero detrás del cual va cada personaje (que al final resulta ser un simple McGuffin, ya que como el maletín de "Pulp Fiction" acabamos sin saber qué hay en el cuadro); si esto es aderezado con un humor negro inglés y sumamente ácido el resultado es una película terriblemente entretenida que hará las delicias del aficionado al subgénero que reinventó el director inglés a principios de siglo / finales del anterior, y es que "RocknRolla" tiene todo lo que hizo grandes a sus películas anteriores a "Barridos por la Marea". Esperemos que sea el principio de otra tanda de maravillas de este loco inglés con un sentido del ritmo y de la narrativa prodigiosos.

Mi puntuación: 7/10.

domingo, 15 de junio de 2008

"Atraco Perfecto": Stanley Kubrick, una visión única (III).

Cine negro, cine clásico. El cine según Kubrick; su primer gran golpe.

El éxito de "El Beso del Asesino" en taquilla fue escaso, y aunque gustó a la crítica no tuvo demasiada trascendencia. La asociación que tuvo lugar en ese film con el productor James B. Harris dio como resultado la productora Harris-Kubrick Pictures, con la que rodaría la segunda película de cine negro de Kubrick, "The Killing" (traducida pésimamente en España como "Atraco Perfecto"), que se basaba en la novela de Lionel White "Clean Break" (cuyos derechos de autor obtuvieron por $10.000) donde se narraba el atraco a una casa de juego de un hipódromo. El guión fue elaborado por el mismo Stanley Kubrick, pero obtuvo la ayuda de Jim Thompson en los diálogos. Kubrick siempre fue una persona muy estricta y metódica, y supo que él solo no podía ser capaz de elaborar cada parte de una película, por lo que siempre supo relevar tareas a gente que podía ayudarle de la mejor forma. Se dice que el trabajo de un buen director es saber elegir a gente mejor que ellos mismos en cada diferente aspecto de la película, y Kubrick nunca rechazó la colaboración de otros para sacar adelante una obra.

El argumento se centra en Johnny Clay, que durante los cinco años que ha pasado en la cárcel ha estado urdiendo un golpe perfecto, un atraco milimetradamente planeado a un hipódromo del que podría sacar la sustanciosa cantidad de 200.000 dólares, que no es moco de pavo. Tras salir de presidio se buscará un grupo de fiar, cinco hombres; nada de delincuentes habituales, gente corriente con empleos mal remunerados y con ganas de cambiar su estilo de vida radicalmente. Perdedores natos que se dejen embaucar a la mínima de cambio por sus deslumbrantes planes.

El guión de la película es muy jugoso pero la verdadera particularidad del film es la forma de narrar los hechos. No se contaba la historia linealmente sino que mediante flashbacks se daban a conocer todos los aspectos del plan perfecto que el protagonista había elaborado. Ese hecho no solo ayudaba a la narración de la película sino que permitía construír un perfil más elaborado de los personajes. Rodada en excelente blanco y negro Kubrick aprovechó que el presupuesto del film era algo más alto que el de "El Beso del Asesino" y pudo relevar tareas limitándose a dirigir y guionizar, lo más importante. Para la fotografía contrató a Lucien Ballard, un director de fotografía clásico que trabajó mucho con Sam Peckinpah, con el que no estuvo muy de acuerdo con su forma de trabajar. Kubrick tenía 28 años por aquel entonces, y Ballard que contaba con 20 años más no aceptaba que siempre discutiese sus decisiones con la fotografía, que en aquella época solía ser tarea del director de fotografía exclusivamente y donde el director no participaba activamente en ese apartado.

Varias fueron las discusiones que tuvieron en más de una ocasión, destacando la primera escena que se rodó en la que Kubrick quiso hacer un travelling lateral con una lente de 25mm y con una iluminación y distancia específicas. Kubrick le dio las especificaciones a Ballard de lo que quería y cuando volvió para ver cómo había preparado la escena, Ballard había cambiado la lente por una de 55mm y había alejado los raíles para el travelling. Kubrick preguntó a Ballard porque había hecho el cambio y éste dijo que porque era más fácil y nadie notaría el cambio. El director respondió tranquilamente «Yo sí noto la diferencia. Así que pon la cámara donde te he dicho y usa la lente que te he dicho, o sal del set y no vuelvas.» por lo que se volvió a poner la lente de 25mm y se rodó como Kubrick quiso. No solo esa muestra del caráceter del director alimentó el despido de Ballard, ya que además Kubrick le envió a filmar una carrera de caballos en el hipódromo en forma de documental y el fotógrafo, poco acostumbrado a este tipo de trabajo, ofreció al director una grabación poco menos que desastrosa. Kubrick contrató a otro director de fotografía, Alex Singer, para que realizara esa grabación.

Stanley Kubrick comenzó a mostrar su carácter y confianza en este film, con el que no se acobardó en ningún momento pese a su corta edad (28 años) y su corta filmografía. Sterling Hayden, el actor que interpretaba al protagonista Johnny Clay, era un actor con veinte películas a sus espaldas y la gran mayoría del reparto eran actores con experiencia, veteranos y consagrados incluso, que daban el carácter recio que necesitaba la cinta, un plantel repleto de timadores, perdedores y gente corriente con ganas de cambiar de estilo vida. Hayden interpretó un papel similar en el film "La Jungla de Asfalto" de John Huston (1950), y siempre fue la primera opción de Kubrick para interpretar a Johnny Clay.

La película tiene un gran abanico de personajes, cada uno con sus motivaciones y sus planes personales, que aporta su grano de arena en el plan maestro de Clay para un atraco donde no debe haber víctimas. La estructura narrativa va más allá de lo que se conocía en la época. No es por comparar, pero si Quentin Tarantino rompió moldes con una revisión llamada "Reservoir Dogs" dotada de un estilo narrativo espectacular que luego eclosionaría en "Pulp Fiction", "Atraco Perfecto" hizo lo mismo intercalando secuencias de acciones pasadas y presentes.

El grupo encargado del atraco está formado por Johnny Clay (Sterling Hayden) y seis herramientas más. Y digo herramientas porque es como realmente Johnny les ve, y en ningún momento dudará en abandonarlos en caso de que las cosas se pongan feas. De hecho él fue el que elaboró el plan y suya es toda la gloria aunque necesite ayuda para llevarlo a cabo. Desde luego es el más inteligente del grupo, y además está enamorado de Fay (Coleen Gray), la chica del protagonista que aunque no tenga demasiado peso en la historia es la motivación principal de Johnny. Cada uno de los otros 6 tiene sus propias motivaciones para conseguir el dinero. Marvin Unger (Jay C. Flippen) es una especie de padre para Johnny. Intenta protegerlo en todo momento e incluso en algún momento intenta excluir a los demás para quedarse solo con él. Sus intenciones son egoístas, pero no solo con el dinero, también con el propio Clay. En teoría debería ser el personaje que aportara madurez a Clay, pero el que demuestra ser más maduro es él. Randy Kennan (Ted de Corsia) representa a la corrupción, debe dinero a un gángster local y para ello necesita el dinero. Pero lo peor de todo es que es policía, por lo que él mismo traiciona sus ideales en una situación extrema. De todos los que forman el grupo de atracadores, quizá el que tiene mejores intenciones (o más desesperadas) es Mike O'Reilly (Joe Sawyer), ya que su mujer necesita tratamiento médico y por lo tanto dinero para pagarlo. Para ello sacrifica su integridad y arriesga su vida. El pobre desgraciado del grupo principal de cuatro es George Peatty (Elisha Cook Jr.), que se desvive por su mujer Sherry (Marie Windsor) de la que está locamente enamorado hasta el punto de no ver que ella le manipula constantemente para beneficiarse de él. George soporta los maltratos del resto del grupo solo para conseguir la felicidad de su esposa, y ésta le paga con frases envenenadas y poniéndole los cuernos con Val Cannon (Vince Edwards) un joven igual de ruin que ella que intenta aprovecharse de la situación, lo que provocará el fatal desenlace a lo Tony Scott. Los otros dos personajes que participan en el atraco son Maurice Oboukhoff (Kola Kwariani en la que fuera su única película) y Nikki (Timothy Carey, que sería el soldado Ferol en "Senderos de Gloria"). Maurice es un matón que es más inteligente de lo que parece. Jugador de ajedrez y algo filósofo muestra que la apariencia no es todo y de hecho hace un intento por sacar más tajada en el asunto. Nikki es la otra ejemplificación de la suerte en "Atraco Perfecto". Cuando consigue acceder al aparcamiento que le da ángulo de tiro el vigilante le ofrece una herradura para darle suerte que rechaza. Cuando intenta huir tras disparar esa misma herradura le pincha una rueda lo que provoca que no pueda escapar y le maten. El símbolo de la suerte es el que le gira las tornas al que la rechaza.

Kubrick nunca perdió la clase rodando, y cada plano rezuma cuidado y mimo. El blanco y negro favorece al juego de sombras del que están rodeados constantemente los protagonistas y a ese tono previsiblemente trágico que tiene la cinta.

Según algunos críticos el filme es fundamentalmente existencialista. El existencialismo se basa en la búsqueda del significado de la vida y del porqué de nuestras acciones, las cuales nos definen como personas. Pese a planear cada acción hay un factor en el que el ser humano no tiene ninguna influencia: la suerte. Y esta película expresa esa filosofía brillantemente. A pesar de creer que todo está planeado, siempre existe un factor que escapa fuera del control y que puede enviarlo todo al traste. Quizá yo no iría tan lejos analizando tan exhaustivamente ese aspecto del film, pero sí que está claro que "la suerte" es algo muy presente en el film y demuestra que el ser humano no puede evitar ceder ante la fortuna por mucho empeño que ponga en sobreponerse a ella.

Si "El Beso del Asesino" fue considerada una buena obra amateur, "Atraco Perfecto" se consideró un gran trabajo profesional que seguía las pautas del cine clásico, rodada con exquisitez e imaginación. Se rodó en menos de un mes, tan solo costó $330.000, y aunque no cosechó un gran éxito entonces, dio prestigio al director que entonces se afianzaba como un director que apuntaba maneras. La última película noir de Stanley Kubrick pudo ser un éxito o no, pero lo que está claro es que hoy día es considerada una de las mejores películas clásicas de cine negro.

A pesar de su final políticamente correcto, que a mí me parecen unos 20/30 minutos finales geniales incluida la escena del aeropuerto, el desenlace de "Atraco Perfecto" resultó algo convencional para algunos críticos, pero yo repito que lo encuentro perfecto y desde luego es una fuente de inspiración para directores actuales en los que veo reflejadas muchas de las escenas que acontecen en este film.

Stanley Kubrick gritó en voz alta que ya había llegado, Hollywood caería en sus manos en breve y más habiéndose fijado Kirk Douglas en él. Pronto ese detalle daría sus frutos.

«Tienes una moneda donde las demás mujeres tienen un corazón.»

Mi puntuación: 8/10.