viernes, 28 de agosto de 2009

"Anticristo", sexo, bosque y cámara lenta.

Surrealismo e irreverencia en el nuevo experimento de Lars von Trier.

¡Uff!, a ver por donde empiezo yo hoy... Se me hace complicado comentar una película que siquiera sé en qué género encuadrarla. Lars von Trier es un tipo inquieto, poco convencional y constantemente ha demostrado que su forma de hacer cine va en contra de todo lo habitual. Parece ser que no acepta de buen grado la corriente cinematográfica actual y es por eso que sus películas muchas veces no siguen un patrón inteligible, mucho menos las formas habituales. El realizador danés fue uno de los promotores del famoso movimiento Dogma 95, que para quien no lo sepa es una especie de "pacto" entre un grupo de directores (la mayoría de ellos daneses) en los que se auto-aplicaron una serie de estrictas reglas que les permitirían cambiar la forma de hacer cine y adaptarlo a un tono más clásico; algunas de las imposiciones que debían seguir eran no aparecer en los créditos como directores, no realizar películas de género, la iluminación debía ser natural, no se podían usar actores profesionales, etc. El objetivo del Dogma 95 era revitalizar el cine como forma de expresión artística y dejar a un lado los artilugios que habían convertido el cine (según ellos) en un espectáculo vacío y artificial que había desvirtuado el significado del mismo. Sinceramente, a mí la intención me parece buena y los motivos son honestos, pero si habéis visto alguna película perteneciente al sello Dogma 95 y no os habéis dormido tenéis mi más profunda admiración.

Partiendo de aquí ya sabemos que Lars von Trier no es un tipo corriente ni hace cine corriente. De su filmografía pueden destacarse obras tan variopintas como "Bailando en la Oscuridad", "Rompiendo las Olas", "Los Idiotas", "Dogville", "Manderlay", etc. y exceptuando "Dogville", que me encanta, no he visto ninguna otra de sus películas (entera). Trier, que además de dirigir escribe todas sus películas, es especialista en levantar odios y pasiones en la misma porción, un obseso de la forma que la crítica es capaz de adorar o demonizar al mismo tiempo y que no deja indiferente a nadie por su estilo atrevido, singular y extremado. No soy fan del cine experimental (no me he introducido en él) pero las pocas ocasiones que he tenido contacto con él me han dejado perplejo. El paradigma de ello es "Anticristo", la última película del director danés, un experimento complejo y surrealista que escupe a la cara del cine convencional. Solo las mentes abiertas y preparadas deberían enfrentarse a esta película, y creo que a mi mente le falta aún trabajar mucho para saber apreciar como se debe una obra así.

Antes de empezar debe quedar claro que "Anticristo" no sigue el patrón del Dogma 95, aunque es evidente que siendo el director uno de los promotores del movimiento algo haya empapado a la cinta. "Anticristo" narra la historia de una pareja que tras perder a su hijo intenta salvar su matrimonio y su cordura, decidiendo irse a una cabaña en medio del bosque para una terapia de choque en solitario, rodeados de la naturaleza y la maldad oculta en ella. La obra está dividida en seis partes, comenzando por el prólogo, siguiendo con los cuatro capítulos y finalizando con el epílogo, y toda ella gira en torno a dos únicos personajes (y medio, si contamos al bebé) sin nombre (son Él y Ella), aunque el propio bosque de Edén donde transcurre la historia podría considerarse el tercer personaje (o tercero y medio) ya que como en la misma cinta insinúan el bosque parece cobrar vida ante ellos.

En "Anticristo" nada es convencional, el propio director se salta la continuidad espacial intencionadamente en algunos planos (en algún diálogo concreto se salta todas las normas habituales), decide utilizar lentes para distorsionar el escenario que dan la sensación de movimiento en los laterales de la pantalla, lo cual dota de vida al bosque, también le da por introducir imágenes subliminales (de aquellas de ¿lo he visto o no lo he visto?), y constantemente hace uso de una cámara ultra-lenta, en vídeo digital, aunque en esta ocasión Trier no fue él el camarógrafo como venía haciendo en anteriores cintas. Virtudes tiene muchas la película, así como defectos que giran en torno a lo críptico del desarrollo del argumento. Podríamos decir que formalmente "Anticristo" es una maravilla, aunque la esencia del guión es demasiado caótica y surrealista como para poder ser analizada sin pista alguna sobre lo que el director y guionista quiso expresar. Yo, aficionado a darle vueltas a las películas y amante de los puzles que presentan algunas cintas (como "Primer", "Southland Tales" o "Donnie Darko"), ni me vi con ganas ni motivos para desperdiciar el tiempo tratando de construir una reflexión tan profunda como la que intenta plantear Trier. Soy amante de los análisis profundos de las obras, pero esto es pasarse de la ralla, seguramente ni el propio director sabría muy bien qué estaría intentando explicar (o sí, pero de eso no hay señas). El cine es entretenimiento y también es arte, un director debe decidir que proporción debe tener su película, y en este caso el realizador nórdico ha querido que estéticamente sea un hito pero temáticamente un enigma irresoluble.

La cinta, co-producida entre varios países europeos (Dinamarca, Alemania, Francia, Suecia, Italia y Polonia) supone un reto para el espectador. Tras un supremo prólogo (que sin duda es lo mejor de la cinta) donde a cámara lenta y en blanco y negro vemos como la pareja hace el amor descarnadamente, con una claridad y descaro que a muchos podría parecerles hasta pornografía, con primeros e inéditos planos de genitales (no recuerdo haber visto nunca en el cine tal nivel de detalle), mientras su pequeño hijo se aproxima fatídicamente a un trágico y previsible desenlace. La música de Händel "Lascia ch'io pianga" invade el aire y el alma del espectador que asiste trágicamente a los acontecimientos en un prólogo impactante y técnicamente perfecto. Luego la película va bajando poco a poco el nivel al mismo tiempo que aumenta el surrealismo en cada fotograma y los capítulos van sucediéndose añadiendo cada vez más factores enrevesados. Mientras, el género de "Anticristo" no queda claro: tiene una pizca de survival, una pizca de terror sobrenatural, algo de suspense, pero al fin y al cabo debería considerarse un drama surrealista y oscuro, de una gran crudeza, muy muy explícito en todos los sentidos en cuanto a violencia y sexo, atrevido e irreverente. De hecho levantó una gran polémica en su proyección en Cannes por su rotundidad, además de por otros asuntos con la prensa y el director, donde se quiso malinterpretar las palabras de Trier al decir (bromeando) que era «el mejor director del mundo y no necesitaba justificarse». Polémicas circunstanciales al margen la película goza de una crudeza visual inédita, con escenas de mutilaciones, masturbación, violencia, sexo y toda clase de imágenes que en otra película estarían censuradas o suavizadas (de hecho, me extraña bastante que la película haya sido estrenada con tan poco bombo por eso mismo), y que en el capítulo final, el cuarto ("Desesperación [Ginocidio]"), acaba por desatarse y entrar en el terreno absolutamente explícito y también en el completamente surrealista. Lo de los Tres Mendigos me dejó K.O., al final acabé por no entender nada y me cansé de alegorías, metáforas y representaciones, limitándome a mantenerme sabiendo qué era más o menos lo que pasaba. La tesis de Ella, el tema de los zapatos cambiados de pie, la maldad intrínseca de la naturaleza femenina, las bellotas... todo acabó entrando en un terreno tan irreal que mi mente no pudo asimilarlo todo.

El trabajo de los actores es algo a destacar, Willem Dafoe está espectacular como el marido que no quiere despegarse de su mujer, aguantando estoicamente todo el proceso de recuperación de su mujer, implicándose completamente y dejándolo todo por ella. El mítico Sargento Elias de "Platoon" convence de principio a fin, y aguanta con firmeza el recital de su compañera de reparto Charlotte Gainsbourg, actriz inglesa que ya compartió protagonismo con Heath Ledger en "I'm Not There" y que en el Festival de Cannes de este año se fue con el Premio a la Mejor Actriz bajo el brazo. De los dos intérpretes Gainsbourg es quien acaba comiéndose la pantalla por ser su personaje mucho más desequilibrado, completo y complicado de representar, mostrando la locura, el miedo, el dolor, la pena y la desesperación con una credibilidad espeluznante. Mención especial a los animales que también protagonizan buena parte de la cinta, y sorprende saber tras el visionado que algunos de los animales fueron recreados mediante técnica computarizadas, algo que realmente estaba bien hecho (y que demuestra que al fin y al cabo Trier no está tan en contra de las corrientes de cine actuales).

Las cámaras usadas por el realizador y la iluminación de la cinta son de una exquisitez extrema, quizá lo mejor de la cinta, obra de Anthony Dod Mantle, director de fotografía de cintas como "Slumdog Millionaire" (por la que se llevó un Oscar) o "El Último Rey de Escocia" además de otras de Lars von Trier. El blanco y negro inicial pasa a ser un color saturado y apagado, de fuerte brillo y brillantes contrastes, sobre todo en las escenas nocturnas que juegan con las sombras y los claroscuros de forma sobresaliente. Las cámaras que usa Lars von Trier son increíbles, de una calidad sensacional, la cámara lenta es realmente lenta y el director le saca todo el provecho que puede. A nivel sonoro, como dato, a parte del tema de la ópera "Rinaldo" de Händel la música no tiene ninguna participación en la cinta.

"Anticristo" se vendió (hace tiempo cuando comenzó a hablarse del proyecto) como el acercamiento de Lars von Trier al género del terror, pero en realidad la película no refleja ninguno de los componentes clásicos de este género (si no es la típica cabaña en el bosque o la pequeñísima porción de survival que tiene) ni tiene intención de provocar miedo, más bien incomodidad por la cantidad de planos impactantes y nunca vistos (o raramente vistos). "Anticristo" (que por cierto, nada tiene que ver con el demonio pese a su título) es una película incomprensible, cruda, atrevida, con una serie de secuencias espectaculares y preciosas, con abuso de la cámara lenta y que finalmente resulta un experimento, algo nada convencional donde lo más fácil es no enterarse de nada y asombrarse con lo explícito en todos los aspectos de la cinta. No es para nada una cinta de terror, es un ensayo acerca de la naturaleza y el miedo, acerca del terror y la maldad del ser humano, pero no propiamente una cinta de horror, y no sé si sería capaz de recomendarla —sobre todo a amigos y familiares—. Mi nota sería un espacio en blanco porque películas de esta clase no soy capaz de valorarlas con el mismo rasero que otras (me pasó con "Revolver" de Guy Ritchie, por ejemplo), pero para poner algo será un "ni pa' ti ni pa' mí" ya que técnicamente la cinta no tiene réplica y el prólogo es una de las escenas más espectaculares que he visto en el año, pero por contra tiene lo extremadamente críptico de su mensaje y lo surrealista de su planteamiento, lo cual personalmente hace que la desestime como una película notable. "Anticristo" es una película peculiar, una experiencia, y cada uno debería sacar sus propias conclusiones de lo visto. Mi opinión es que es pura provocación, muy elegante en su estética y con grandes interpretaciones, pero provocación al fin y al cabo. O eso espero por el bien de la cordura del director...

Mi puntuación: 5/10.

sábado, 22 de agosto de 2009

"Enemigos Públicos". John Dillinger, ¿héroe nacional?

Historia criminal americana de primera fila, poco convencional pero impecable.

El criminal siempre ha sido una forma de vida odiada por la sociedad, pero en secreto envidiada por vivir rompiendo las normas, por gozar del libre albedrío que le proporciona el ir en contra de lo establecido. El criminal es un ser que para mantener una existencia cómoda y ostentosa debe sacrificar su integridad y traspasar la línea que separa al bien del mal, suprimiendo el derecho de igualdad que por decreto debería ser universal, pisoteando al prójimo y privándolo de su autonomía. Para que unos prevalezcan otros deben sucumbir, y es por eso que los criminales nunca deberían ser personas admiradas. Pero siempre hay un Robin Hood, alguien que parece alzar la voz para representar al pueblo, alguien quien de pronto demuestra que las viles artes no son solo ejercicio de las clases políticas y bienestantes, y que aunque de forma abierta sea rechazado en el fondo está personificando una inquietud popular. No creo que deba ser el caso de John Dillinger, personalmente no considero que ladrones de bancos como él merezcan ser tratados con respeto o menos aún como héroes, pero en "Enemigos Públicos", la última película del gran Michael Mann, se ha realizado un esfuerzo para que el que fuera considerado Enemigo Público Nº1 de América sea visto desde el punto de vista popular, desde la óptica justificadora, desde la perspectiva idealizada.

Volvamos a empezar y pongámonos en situación: "Enemigos Públicos" me ha parecido una gran película a todos los niveles, pero tras su visionado uno se plantea algo, ¿realmente la historia espera que consideremos a un ladrón de bancos un héroe o una persona decente? ¿Por qué se necesita justificar la figura de John Dillinger, bandido y asesino? Es solo una reflexión que me ha suscitado el guión de la cinta, no es que quiera iniciar un debate acerca de la aceptación de los criminales en la sociedad, pero me ha sorprendido ver como descaradamente se ha intentado dulcificar la figura de un delincuente célebre, algo que la brillante "El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford" —a la que veo algunas similitudes con esta cinta— no tuvo el atrevimiento de hacer, por ejemplo. Reconozco que en "Enemigos Públicos" puede verse un principio de denuncia, un atisbo de dicotomía en la que se rebate quien es realmente el "malo" y quien el "bueno", que plantea hasta qué punto los métodos definen el lado al que se pertenece (y si el fin justifica los medios, por qué no), donde el FBI acaba adoptando tácticas tan criminales como las de los propios delincuentes a los que persigue, y finalmente la película plantea una reflexión acerca de la dualidad e hipocresía de la ley y el amparo del gobierno. Pero de todos modos, aún teniendo en cuenta esto, ¿era necesario humanizar la figura de Dillinger de forma tan atrevida? ¿Es lícito ensalzar de tal forma la figura de un criminal?

Rebobinemos y volvamos al punto inicial, voy a centrarme ahora en la película como obra artística al margen del debate que pueda generar. Michael Mann se atreve con un retrato poco convencional de una época tratada en el cine muchas veces con diversos resultados, abordando una temática que ha dado grandes obras maestras al cine como es el género de los gangsters. Con un delicado tono de cine negro muestra las desventuras y carrera criminal de uno de los ladrones y asesinos más célebres de los años 30', John Dillinger, figura que alcanzó una gran fama y que se alzó como uno de los hombres más peligrosos y buscados por el FBI en la historia de los EEUU. El director, también productor y guionista de la mayoría de sus películas, aplica su particular sello en una película ambientada en la época de la Gran Depresión, pocos años después del Crack del 29, realizando una representación poco convencional de esta clase de cintas, utilizando primerísimos planos, algo poco habitual en este tipo de producciones que se empeñan en mostrar planos amplios y la grandeza de los escenarios para justificar el tremendo trabajo en el diseño de producción y dirección artística.

Mann es un director con un estilo bien definido que desde hace años decidió decantarse por el rodaje con cámaras digitales, cuando experimentó con ellas en "Ali", y más tarde exprimió el recurso en la extraordinaria y sencilla "Collateral", donde pudo aprovechar al máximo la profundidad que le otorgaba este formato en escenas nocturnas, siendo desde entonces ese su habitual sello formal. Algunas de sus películas han pasado a formar parte de la historia del cine como "El Último Mohicano", "El Dilema" y sobre todo "Heat", demostrando que es un realizador muy polivalente y solvente, ya que también ha colaborado en los guiones de todos sus filmes, a veces en solitario. Los protagonistas de sus historias son personajes muy formados y complejos, a veces con una dualidad muy patente e incluso delincuentes, como es el caso de la película que nos ocupa, o de "Heat", o también de "Collateral", películas en las que plantea reflexiones acerca de la ética y la sociedad. Además su cine suele gozar de algo bastante particular que me parece uno de los elementos en los que mejor se desenvuelve, la forma de rodar tiroteos y persecuciones lo definen como uno de los mejores directores de acción del momento. En "Heat", uno de los clásicos del cine moderno, se da la que considero la mejor escena de tiroteo de la historia del cine, la del robo al banco y su posterior huída, que es de lo más increíble que he visto nunca, no solo por la espectacularidad de la secuencia, su planteamiento, narrativa e intensidad, sino por su originalidad, su potencia sonora y su poco convencionalidad. Este tipo de escenas se repiten en varias películas de su filmografía, como el increíble tiroteo en la discoteca en "Collateral", y hasta la mediocre "Corrupción en Miami" tiene una digna refriega final. En "Enemigos Públicos" hay muchas escenas de tiroteos extraordinarias, huidas magistralmente rodadas (la que abre el film tiene algún plano concreto de puro vicio) y sobre todas destacaría el asalto al motel en el bosque, una escena en la que el sonido alcanza cotas de perfección, mostrando diferentes tipos de sonidos para los disparos (según su distancia, perspectiva o clase de arma) e impactos (según el material en el que hagan blanco) situándose como una de las películas con mejor sonido en lo que llevamos de año junto a "Terminator Salvation" y "Up". En este aspecto la película es de 10. Además el director vuelve a rodearse de la crème de la crème interpretativa, como es habitual en su cine, ya que ha trabajado siempre con los mejores: James Caan, Al Pacino, Robert De Niro, Will Smith, Russell Crowe, Jamie Foxx, etc. siendo en este caso las cabezas de cartel Johnny Depp, Marion Cotillard y Christian Bale.

"Enemigos Públicos" impacta por su propuesta visual; como he comentado una película que gira en torno una ambientación de la primera mitad de s.XX suele estar muy recreada en los escenarios, edificios de época, automóviles, etc. En esta cinta la dirección artística en vestuario, peinado y maquillaje, attrezzo, decorados y otros elementos como coches de época y locomotoras está logradísima, y en ese aspecto cumple con creces, pero aún así Michael Mann toma la decisión de rodar la cinta como si de una historia contemporánea se tratara, sin prestar especial atención al entorno para justificar la inversión, centrándose en los actores y dejando escenas de acción para el recuerdo, pero sin hacer hincapié en el contexto.

He dicho que Mann se centra en "los actores", pero el único actor sobre el cual gira realmente la historia de "Enemigos Públicos" es Johnny Depp. A estas alturas el actor norteamericano ya poco tiene que demostrar, tres nominaciones al Oscar en los últimos cinco años hacen patente su calidad interpretativa, y ya sea de la mano de su colega Tim Burton o en todo tipo de producciones variadas el actor siempre cumple con creces con sus papeles. Desde que el actor apareciese por primera vez en la mítica "Pesadilla en Elm Street" su carrera no ha hecho más que ir ascendiendo sin freno, con interpretaciones que han pasado a la historia como las de "Eduardo Manostijeras", "Ed Wood", la trilogía "Piratas del Caribe" y "Sweeney Todd, el Diabólico Barbero de la Calle Fleet" entre muchas otras. Su interpretación en "Enemigos Públicos" pasa a formar parte del grupo de imprescindibles del actor, logrando un retrato de John Dillinger que supone una de las mejores interpretaciones de Depp en toda su carrera y que le hacen el absoluto núcleo de la cinta. Depp construye enteramente el único personaje de la cinta que está perfectamente definido, ya que una de las cosas de las que peca "Enemigos Públicos" es en la pobre construcción de los personajes secundarios, con excepción quizá de Billie Frechette, interpretada excepcionalmente por la ganadora del Oscar Marion Cotillard. La actriz francesa, que ya demostró apuntar maneras en "Un Buen Año", película que la impulsó en Hollywood, se ratifica tras ganar el Oscar a la Mejor Actriz en "La Vida en Rosa (Édith Piaf)" y demuestra que tiene talento para ser una de las grandes actrices de la década, con algunas escenas concretas en las que enamora al público y se lo mete en el bolsillo, destacando aquella en la que le interrogan o sobre todo ese plano sostenido final cuya expresión es un cúmulo de sentimientos contenidos que es el cierre perfecto del film. Cuando vi a la actriz en la modesta "Un Buen Año" supe que tendría mucho que decir, y solo ha necesitado salir de su país, donde había trabajado en varias películas nacionales como "Taxi", para dar un salto enorme y alzarse como una de las grandes musas del cine actual.

Sorprende que Christian Bale, siendo una de las cabezas de cartel y una de las estrellas del momento, tenga tan poca trascendencia en el film. Bueno, rectifico, no es que no tenga trascendencia, de hecho su personaje es clave en la historia ya que el agente del FBI Melvin Purvis fue el encargado de dar caza a Dillinger; lo que es sorprendente es que su personaje tenga tan poca participación en la película (aunque la presentación del personaje me gustó bastante). Ojo, que Bale cumple de sobras con su papel, como siempre realiza una interpretación decidida, pero su personaje no le da la oportunidad a lucirse ni destacar en ningún momento. De hecho, su única escena realmente destacable sería el único cara a cara que tiene con Dillinger —que no creo que llegue a los dos minutos de duración— y poco más, ya que su personaje no está en absoluto construido, ni poco ni mucho: nada. Ni parece tener motivaciones más allá de las evidentes, ni problemas personales, ni una profundidad que nos haga sentir un mínimo de empatía por el personaje. De hecho hasta John Dillinger tampoco muestra demasiada profundidad en su historia, no acabamos de entender qué es lo que rige el comportamiento del bandido, cuáles son sus impulsos, pero por lo menos el personaje está bien cimentado y conocemos algunas de sus motivaciones y preocupaciones gracias a la —ligeramente forzada— relación amorosa que tiene con Billie. Sorprende que haya personajes secundarios y terciarios que tengan tanta importancia o papel como Purvis durante la cinta, como por ejemplo Charles Winstead (interpretado muy correctamente por Stephen Lang), John 'Red' Hamilton (Jason Clarke) o 'BabyFace' Nelson (genial Stephen Graham como el desquiciado malnacido), cuya historia no es del todo fiel a la realidad, al contrario que la de Dillinger, adaptada de la novela biográfica "Enemigos Públicos: la Gran Oleada Criminal en América y el Nacimiento del FBI, 1933-34", de Bryan Burrough. Debe destacarse el reparto en líneas generales, lleno de caras conocidas como David Wenham (Dilios en "300" y Faramir en "El Señor de los Anillos: Las Dos Torres"), Stephen Dorff (el villano de "Blade"), Rory Cochrane (Speedle en "CSI: Miami"), Billy Crudup (el Dr. Manhattan de "Watchmen"), Giovanni Ribisi, John Ortiz, etc.

Dado el desaprovechamiento de la mayoría de personajes puede quedar la sensación de que la cinta podría haber dado un poco más de sí, y aunque el metraje es extenso (casi dos horas y media de cinta) por lo menos no se hace en absoluto larga, algo bastante meritorio teniendo en cuenta que a la hora de la verdad, echando la vista atrás, tampoco llegan a pasar muchas cosas en la cinta. Todo se reduce a una persecución constante en la que Purvis intenta dar caza a Dillinger y éste se escapa siempre en el último momento, entre excentricidad y excentricidad. Esta película recuerda inevitablemente a una de las mejores cintas de hace dos años, "American Gangster", en la que el agente Richie Roberts daba caza al capo de la droga Frank Lucas en los 70'. Cambiemos el tráfico de droga por atraco a mano armada, la década de los 70' por la de los 30', a Lucas y Richie por Dillinger y Purvis, y hasta a Eva por Billie, y la cinta de Ridley Scott gana por goleada. Las semejanzas son muchas y evidentes, pero en "American Gangster" todo está realizado con más tesón, más profundamente, y el metraje es solo un poco más largo. El problema que creo que tiene "Enemigos Públicos" es que no profundiza nada en temas secundarios y centra demasiado la atención en la búsqueda y captura de Dillinger, que no tiene nada particularmente especial. Los escarceos con la mafia se tocan demasiado de lado y ese podría haber sido un tema interesante, los demás compañeros de la banda no tienen ninguna profundidad, a duras penas acabamos conociendo sus nombres, y en la mentada "El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford" es otro aspecto que tuvieron la inteligencia de trabajar con empeño; en la película de Andrew Dominik también se intenta reflejar la historia de un bandido célebre, pero además se trató de prestar atención a los demás miembros, de importancia capital en la historia y en la narrativa del film. "Enemigos Públicos" se ciega con la figura de John Dillinger, y aunque Depp aguanta el tipo maravillosamente la película acaba entrando en un ligero circuito de monotonía, no aburrida, pero demasiado repetitiva al fin y al cabo.

El corte clásico de la película le suma puntos, la magnífica BSO del irregular Elliot Goldenthal ("Across the Universe", "Cementerio Viviente") es una de las composiciones más bellas del año, una partitura muy adecuada que se adapta al tono de la cinta, como ya hiciera con "Heat", con melodías típicas de películas ambientadas en los años 30' pero con un pequeño toque renovador; una BSO extraordinaria. Técnicamente la película goza de una calidad tremenda destacando las escenas comentadas del tiroteo en el bosque y la secuencia que abre la película, pero particularmente una escena a señalar es toda la que cierra la cinta, desde que Dillinger entra al cine hasta que aparecen los créditos, con ese personaje sintiéndose identificado con la película que ve y la caza y captura del bandido, rodada con maestría por el talento de Mann.

"Enemigos Públicos" es una excelente película, muy disfrutable, con un guión simple, sin giros, algo previsible, que ensalza la figura del bandido John Dillinger pero que plantea un dilema moral acerca de la definición del bien y el mal a través de los métodos que uno escoja. Depp le gana el pulso a Bale de calle, pero es que este último no tiene oportunidad de lucirse con un personaje desdibujado y carente de profundidad, sumamente plano. En cambio Johnny Depp logra una de las interpretaciones de su carrera dando vida al fugitivo que optó por una forma de vida al margen de la ley y que se encontró con el apoyo popular. La película realmente no aporta nada nuevo al cine de gangster en cuanto a fondo, he comentado obras como "American Gangster" que ya contaron una historia parecida con más éxito, u otras como el western crepuscular "El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford" que también se aproxima en cuanto a planteamiento, pero donde realmente "Enemigos Públicos" innova es en el aspecto técnico, impecable y renovador. Es una película muy interesante de ver en cine dada su calidad sonora y visual, de tono clásico, no la calificaría como imprescindible pero desde luego merece una oportunidad, aunque sea para ver a Depp y Cotillard brillando con intensidad en pantalla grande.

Mi puntuación: 7/10.

lunes, 17 de agosto de 2009

"Eden Lake", pequeños bastardos despreciables...

Hasta los niños son capaces de desatar el peor de los infiernos.

No estamos a salvo. El cine de terror nos ha enseñado que no podemos fiarnos de tipos con máscaras, ni de desconocidos —por simpáticos que parezcan—, tampoco de padres de familia, ni de dementes, ni de muñecos, ni de las leyendas urbanas siquiera... y por no poder no podemos fiarnos ni de los niños. Los niños son el mayor símbolo de pureza que puede concebirse en la sociedad actual, y como tal lo vemos como un ser bondadoso en su misma concepción. Pero sabemos que el cine, y sobre todo el de terror, está especializado en ahondar en lo más profundo del alma humana para sacar a relucir los mayores miedos que nos atormentan, y uno de ellos es el hecho de encontrar el horror en lo que por definición debería estar desprovisto de él. De ahí que los niños sean uno de los elementos que siempre se han explotado en el cine de terror desde hace mucho tiempo, son el paradigma del miedo a la traición, a lo inesperado, y por lo tanto esa falta de control y preparación resulta literalmente terrorífica. Es muy lógico que ver a un payaso, una abuela o un niño en el marco de una película de terror nos produzca tanto pánico, porque son seres inofensivos por definición que nos cogen con la guardia baja, desprevenidos, confiados, y ahí todos somos vulnerables... esa es la palabra, la vulnerabilidad es lo que realmente nos aterra, el hecho de que cualquiera pueda dañarnos, acabar con nuestro modo de vida y todo lo que hemos conseguido a lo largo de ella.

Muchas películas han contado con un argumento en el que los niños representan el siniestro mal que acecha a los protagonistas, como "El Pueblo de los Malditos" (1960) y su remake americano dirigido por John Carpenter en 1995, la española "¿Quién Puede Matar a un Niño?" de Chicho Ibáñez Serrador, "Los Chicos del Maíz" o las recientes "The Children" y "Vinyan" entre muchas otras. La propuesta siempre plantea la cuestión de cómo afrontar una amenaza de esa índole teniendo en cuenta que son "solo niños" a los cuales no es moralmente correcto aplicarles el mismo trato/castigo que a un adulto, y como el mismo título de la obra de Ibáñez Serrador sugiere: ¿quién puede matar a un niño?, ¿quién es capaz de materializar el asesinato de un niño y/o poder vivir con ello?

Esta vez el Reino Unido demuestra que, al igual que Francia en los últimos años, también sabe ofrecer obras cinematográficas de terror con una calidad superior partiendo de una premisa básica y un desarrollo atrevido y fulminante; "Eden Lake" describe el infierno en que deriva para una pareja un fin de semana en un lago perdido en la Inglaterra profunda donde se proponen desconectar de la civilización y pasar un tiempo juntos, ya que en ese mismo lago una pandilla de gamberros adolescentes comenzará un cruel juego que hará peligrar seriamente a Steve y Jenny. Tan fácil como eso y tan poco original como eso, pero a la vez una lección magistral de como lo que en un principio puede parecer tópico a más no poder acaba siendo una muestra de calidad, esmero, valentía, entusiasmo y efectividad extraordinarias. Esta película es una manifestación de lo que el cine de terror europeo (fundamentalmente francés y británico) está materializando en los últimos años. ¿Cómo es que si las películas no innovan suponen un soplo de aire fresco? Porque ahora se está asistiendo a una época en la que se presta mucha atención a la factura y al acabado técnico; en décadas anteriores (sobre todo en los 80 y 90 por mucho que duela admitirlo) las películas de terror eran producciones de segunda fila destinadas a un público poco exigente —salvo excepciones— y el apartado artístico era deficiente o directamente brillaba por su ausencia. En la nueva ola de cine de terror europeo (también norteamericano pero especialmente europeo) se cuida mucho este aspecto demostrando que los nuevos cineastas tienen buen gusto, ganas y estilo, y entre otras cosas un estupendo sentido estético de la fotografía. Eso es lo que está haciendo cambiar la concepción de las películas de género que se realizan en nuestro continente y lo que está generando interés por las mismas.

El principal mérito de "Eden Lake" es la penetrante tensión que logra imprimir a los poco más de 80 minutos de cinta, que van creciendo exponencialmente durante todo el metraje y consigue captar la íntegra atención del espectador. Precisamente la mayor virtud de la película es quizá que, a pesar de que tarda un poco en arrancar, va de menos a más de forma notable. A la media hora justa comienza lo bueno y desde entonces hasta el final es un no parar, de 0 a 100km/h en menos de una hora, cada minuto que avanza la película consigue ganar más y más hasta el brillante final que me recordó vagamente a un tramo de "La Matanza de Texas", un final al que me dieron ganas de aplaudir por su mala baba. El inicio puede hacerse algo lento aunque es necesario para que empecemos a mascar la tragedia y nos familiaricemos con los protagonistas y el terreno que están pisando, el barrio de paletos al que han llegado lleno de niños malcriados y descarados, padres alcohólicos y agresivos y violencia arraigada en los hogares. Porque en ese aspecto hasta hay lugar para una pequeña crítica o examen de conciencia acerca de la educación de las futuras generaciones, pero sin querer adoctrinar ni satirizar nada en concreto, solo de pasada. El uso de la tensión por parte de James Watkins, que escribe y dirige la película, es directamente magistral, digno de figurar en los registros. El desconocido Watkins, que por primera vez dirige una película tras realizar algunos guiones (incluido el de la futura secuela de "The Descent"), demuestra que con un guión pensado al milímetro, privado de incongruencias serias y que dé sensación de realismo como el que desprende "Eden Lake" es capaz de mantener al espectador pegado a la butaca mordiéndose los labios. Porque un hecho fundamental en esta cinta es precisamente eso, la capacidad de "naturalidad" o "autenticidad" de lo que vemos, la sensación de "me podría pasar a mí" lograda gracias a un minucioso guión elaborado inteligentemente que refleja unos comportamientos más o menos lógicos, sobre todo por parte de las víctimas, y por lo tanto refleja un transcurrir de los hechos bastante creíble y por lo tanto el doble de terrorífico. Y eso es de un mérito colosal.

Al principio de la cinta creo que uno no puede hacerse a la idea de lo cabrones que pueden llegar a ser los adolescentes que protagonizan el macabro juego, y más siendo solo críos; parece increíble que puedan joderle a uno de forma tan exagerada y que se les vaya el asunto de las manos de esa forma, pero aún así la cinta te invita a sumergirte de pleno y a sufrir como una víctima más, sobre todo gracias a un personaje clave: Brett. El jefe de la pandilla es el único que es propiamente un psicópata, el resto se mueve por morbo, por seguir la broma y fundamentalmente por miedo a las represalias de Brett, lo cual le convierte en uno de los cabrones malnacidos más despreciables del panorama cinematográfico reciente. Chapó a Jack O'Connell ("This is England", "Skins"), el joven actor que lo interpreta y que consigue provocar realmente miedo, pasar de ser simplemente un gamberro descarado a una bestia movida por la ira. El otro descubrimiento interpretativo es el de Kelly Reilly ("Mrs. Henderson Presenta", "Las Muñecas Rusas"), la actriz protagonista que actúa como perfecta 'scream queen'/'final girl' y que realiza una de las mejores interpretaciones femeninas protagonistas que he visto en mucho tiempo en una cinta de terror. Reilly se mete de pleno en la piel de la asustada y traumatizada Jenny y representa una estupenda superviviente, eje argumental de una cinta de esta clase, y se come la pantalla desde el primer momento; su interpretación realmente me ha convencido mucho. El tercer miembro del excelente trío protagonista es Michael Fassbender ("300", "Hunger") quien interpreta a Steve, el fornido novio que no puede dejarse humillar por una panda de gamberros aunque sin dejar de aparentar esa sensación de normalidad; para nada es un héroe ni lo intenta, simplemente es un tío normal que no quiere verse pisoteado por unos críos delante de su novia y no puede permitir que sobrepasen ciertos límites. Realmente la interpretación de Fassbender me ha parecido brutal sobre todo en las partes finales, y no diré más para no destripar la cinta. Como curiosidad también aparece en esta cinta el estupendo Thomas Turgoose, protagonista de "This is England" en la cual también aparecía Jack O'Connell. El resto de reparto, sobre todo el de los chavales, está sobresaliente, destacando quizá a Harry, creo que interpretado por James Burrows y Shaun Dooley como Jon, el padre de Brett en una corta aparición.

El tono sangriento es uno de los puntos fuertes de la cinta, tiene un excelente nivel de gore, mostrado de forma contenida y ejecutado con inteligencia pero sin recrearse demasiado en las escenas truculentas. Resulta tremendamente repulsiva, consigue con creces su propósito y es ciertamente sobrecogedora, sin escatimar en ningún momento en barbaridades; y para no spoilear solo diré que no se cortan a la hora de mostrar atrocidades con niños implicados que en otros casos seguro que censurarían o reprobarían. Está claro que este estilo está claramente inspirado en la nueva corriente francesa de cine de terror que ya he comentado alguna vez, un estilo sin complejos basado en el buen hacer de los cineastas y en el descaro y arrojo que demuestran con su visión de la violencia no reprimida, explotada y en beneficio del espectáculo. Ciertamente el trabajo de James Watkins tras las cámaras es loable, el ritmo con que dota a "Eden Lake" es el idóneo para una película en constante crecimiento, progresiva, intensa y sin complejos: sabe lo que es y sabe lo que debe ofrecer, y eso es a lo que se limita, sin pretensiones ni falsas promesas. El inteligente uso de la música de David Julyan ("The Descent", "El Truco Final") es el elemento definitivo para crear la atmósfera que consigue tensar los nervios del más avezado aficionado al género. Si vas bien mentalizado puedes disfrutar enormemente con la sencilla propuesta de Watkins, y darte cuenta que "Eden Lake" es de lo mejor en cuanto a cine de terror que se ha estrenado en los últimos meses. Una grata sorpresa, desde luego.

Extrañamente, pese a lo impactante que es esta cinta (la polémica y el impacto son algunos de los más poderosos elementos de marketing), se convierte en otra más a engrosar la lista de películas de la nueva ola del terror que no verán su estreno en cines en España, no por su mala calidad sino por su violencia incontenida que les dote de una restricción para mayores de 18 años. Se hace paradójico que lo que más pida y busque la gente sea lo que menos se ofrezca. Curioso es que alguna película del corte de "À l'Intérieur", "Martyrs", "Frontière(s)" o "Alta Tensión" no vea su estreno en cines (exceptuando esta última) cuando la polémica que crea un estreno de este tipo acaba convirtiéndose en una vía de promoción muy poderosa. En el Reino Unido se estrenó en Septiembre del año pasado, y en España solo la pudimos ver en el último Festival Internacional de Cine Fantàstic de Sitges donde ganó el Premio Especial del Jurado (en este caso, al contrario que con "Surveillance", estoy conforme).

En definitiva, "Eden Lake" es una estupenda película de género, una producción inglesa que ha decidido adoptar el modus operandi de la última legión de cintas francesas que se decantan por la brutalidad en pro de un espectáculo transgresor y enormemente disfrutable, pero sin tener esa crueldad extrema de las antes mencionadas y dotándola de una tensión sin límite, una actriz protagonista muy cómoda en su papel, un grupo de gamberros hijosdeputa con muy mala fe y una dirección extraordinaria, aprovechando al máximo las posibilidades del boscoso escenario en el que transcurre la acción y sacándole partido al perfectamente construido guión, cimentado sobre una idea básica y sólida y pensado con bastante precisión, algo importante hoy en día en la época de las incongruencias y el todo-vale. Una obra que merece la pena ver y que el aficionado al género sabrá degustar, sobre todo si se mentaliza que la película no pretende ofrecer nada nuevo si no distraer y acongojar. Y vaya si lo consigue.

Mi puntuación: 8/10.