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martes, 8 de junio de 2010

"Halloween II" (2009), la Máscara Blanca salpicada de carmesí una vez más.

La brutalidad de Michael Myers... ira, caos y destrucción.

La saga "Halloween" es una de las más famosas sagas de cine de terror de la historia del cine, solo equiparable a la de "Pesadilla en Elm Street" y "Viernes 13". De estas tres sagas fue precisamente la de "Halloween" la que abrió la veda de las películas slasher —estableciendo un subgénero consistente en ver como un demente enmascarado masacraba un grupo de jóvenes sistemáticamente— con "La Noche de Halloween" (1978), la obra de John Carpenter que dio a luz uno de los psychokillers más famosos del panorama cinematográfico: Michael Myers. Este emblemático asesino de inexpresiva máscara blanca y cuchillo de cocina como arma favorita se ganó rápidamente los adeptos como lo harían unos años después Jason o Freddy; su carisma era brutal y su sed de sangre insaciable así que pronto llegaron las secuelas como toda saga de slasher que se precie. Soy un incondicional de la saga, todas tienen su qué, aunque el nivel sea realmente bajo en algunas entregas (la sexta entrega sería hasta denunciable), pero siempre es un placer ver a Myers desatar su ira incontenible.

A día de hoy la saga se compone de diez películas, aunque teniendo en cuenta que la tercera película, "Halloween III: El Día de la Bruja", nada tiene que ver con el gigantón de Haddonfield se podría considerar que son nueve las cintas con Mike Myers como protagonista. Además, tres son las líneas temporales que se han ido construyendo durante más de 30 años de saga, siendo la primera de ellas la que contempla desde la primera película hasta la sexta (sin contar la tercera), otra la que comprende "Halloween H20" y "Halloween: Resurrection" después de la segunda entrega ("¡Sanguinario!"), y una última que comenzó en 2007 por la mano de Rob Zombie ("La Casa de los 1000 Cadáveres", "Los Renegados del Diablo"), que volvió a arrancar la saga remakeando la entrega original de Carpenter, "Halloween: El Origen". Este nuevo origen de Myers fue una de las películas del subgénero slasher de más calidad que he podido ver en los últimos años, una reinvención de la original cuya original primera mitad supuso una genialidad, explorando el mundo creado en la película de 1978, y con una segunda mitad considerable propiamente como remake, desatando la brutalidad que muchas veces se ha demandado a este género.

"Viernes 13" (2009) hizo algo parecido recientemente, remakeando y homenajeando las tres primeras partes de la saga de Jason, y de nuevo Rob Zombie vuelve a la carga con "Halloween II" (2009) la secuela del remake del propio Zombie que a su vez es un remake de la secuela original... Complicado, pero fácil en realidad: "¡Sanguinario!" siguió en 1981 con la historia de "La Noche de Halloween" (1978) tal y como la dejaba esta, transcurriendo tan solo unas horas después de los sucesos de la primera película; ahora Zombie continúa con la historia de "Halloween: El Origen" tan solo unas horas después durante su primera media hora, remakeando "¡Sanguinario!", y luego durante el resto de película (a la inversa de lo que hacía "Halloween: El Origen") incluye el material original que la distingue de la cinta original en la que se basa.

El arranque de "Halloween II" (2009) es brutal, de lejos lo mejor de la cinta, casi media hora de puro slasher salvaje que empieza con un pequeño flashback de la estancia de Mike en el instituto psiquiátrico en su infancia y nos comienza a introducir un concepto que se va repitiendo durante toda la cinta, el de la representación física de los impulsos asesinos de Michael Myers, el caballo blanco, siendo una cita en referencia a este la que abre la película: «Vinculado al instinto, la pureza y el impulso del cuerpo físico hacia desatar fuerzas emocionales y poderosas, como la ira, produciendo caos y destrucción». Tras esta introducción la acción se sitúa minutos después del tremendísimo desenlace de "Halloween: El Origen", donde Rob Zombie se puede lucir con algunas escenas realmente escatológicas que tienen que ver con los daños de Laurie y después directamente entra al trapo sin dilación, ofreciéndonos un festival de entrañas, mala leche y tensión como ya hizo en la anterior entrega. Pero lo malo es que una vez pasada esta primera parte la película comienza a descender y solo se sustenta en algunos momentos aislados en los que Mike hace de las suyas; podríamos decir que empieza muy bien pero tiene un tramo central algo aburridete, aunque eso sí, muy bien hecho. Luego tiene 3 episodios de masacre aislados, unos más flojos que otros (el del puticlub es muy bueno), hasta el final que comienza a falta de 20 minutos y que quizá sabe a poco, siendo este último tramo pasable sin más. Quizá lo peor del final es que es completamente anti climático, y desde luego no se puede ni comparar al final de la anterior cinta. Además, en cuanto a lo que pasa con Laurie, me ha recordado al final de una de las entregas de "Viernes 13" u otra de la propia saga "Halloween", no diré cuales, que a la postre nunca me convencieron.

Esta segunda película tiene el objeto de centrarse en la vida de algunas de las víctimas, Laurie principalmente, y cómo les ha afectado haber sido atacados por Michael Myers. Es por eso quizá que se convierte en un slasher algo atípico en su hora central, ya que explora la figura de Laurie Strode (gran cambio de registro de Scout Taylor-Compton) así como la del Sheriff Brackett (extraordinario Brad Dourif), su hija Annie (cuarta película de la saga para Danielle Harris, segunda interpretando a Annie Brackett) y cómo se las ha arreglado el Dr. Samuel Loomis para tirar adelante. El monstruo interpretativo de Malcolm McDowell es sin duda alguna el portento artístico de la película, geniales los momentos en los que cambia de humor con su agente o con su público, aunque el personaje de Loomis esté bastante desaprovechado en la película; quizá eso mismo haga que aún parezca más forzada la forma de enlazar su historia con la de Laurie. Loomis es, a la postre, el personaje que más veces ha acompañado a Myers durante toda la saga, mientras que para Laurie Strode ésta es la sexta participación.

Lamentablemente "Halloween II" (2009) no alcanza el nivelazo de "Halloween: El Origen", las secuencias surrealistas/oníricas se hacen pesadas y a Rob Zombie se le va un poco la mano a la hora de introducir muchas escenas de corte de videoclip, pero cuando se mete en el ajo se nota que sigue teniendo las maneras que dotaron a su anterior película de un gran poderío, un intenso tono salvaje y bruto que hubiera funcionado de nuevo a las mil maravillas de haber escogido esa vertiente. Parece que Zombie ha querido hacer "algo más" de la película, algo más allá de un slasher, y creo que no lo ha acabado de conseguir. Incluso ha rizado demasiado el rizo y el argumento se hace algo embrollado desde la perspectiva que nos sitúa. A pesar de ello el trabajo de Zombie con la cámara es muy bueno, y se funde perfectamente con la música de Tyler Bates ("Watchmen", "300"), que logra crear mucha tensión con una BSO moderna y llena de tonos animados y variados, muy acorde con el tipo de cinta.

A pesar del pequeño bajón la película convence en cuanto a dosis de gore y sangre, volvemos a tener al Mike Myers más salvaje y estéticamente impresionante de toda la saga, esta vez mostrando varios looks diferentes, cada cual más tenebroso y acongojante que el anterior. Su máscara destrozada, sus maneras feroces y su instinto insaciable lo convierten en un ser monstruoso, fiero, imparable y terrorífico, un niño jugando a matar sin rodeos. Tyler Mane convence como Michael Myers, aunque el niño que interpreta al pequeño Myers, Chase Wright Vanek, no es ni de lejos tan imponente como el que le dio vida en "Halloween: El Origen", Daeg Faerch. En cuanto a muertes hay algunas secuencias de mucha calidad, no falta sangre y gore, aunque por otro lado en esta ocasión las víctimas nos importan más bien poco; la creación de personajes es una seria cuenta pendiente de esta película. "Halloween II" (2009) es una película bastante aceptable del subgénero slasher, pero tiene el hándicap de ser demasiado irregular, ya que tiene un arranque brutal, un amplio tramo central que transcurre sin mucho interés y un final que remonta demasiado apresuradamente y no acaba de despegar del todo. Como curiosidad, los créditos finales son bastante llamativos pues salen todas las víctimas de Myers en la película anterior. Supone una pequeña decepción visto el nivel mostrado en "Halloween: El Origen", pero aún así no es una mala película de género, simplemente no continúa con la revelación que supuso la anterior.

Mi puntuación: 5/10.

sábado, 15 de mayo de 2010

"Anvil: El Sueño de una Banda de Rock", lo que pudo ser y nunca fue...

Una oda a la perseverancia.

Se estrenó en diversos festivales en 2008 sin hacer demasiado ruido y en 2009 dio el salto a las grandes pantallas de Reino Unido y EEUU, lo que le proporcionó publicidad y éxito, cosechando una ingente cantidad de importantes premios de la talla de los Independent Spirit Awards, además de muchas otros en asociaciones internacionales de críticos como los Austin Film Critics Association, Los Angeles Film Festival, San Francisco Film Critics Circle, Chicago Film Critics Association, Vancouver Film Critics Circle y un largo etcétera que completan hasta 16 premios, incluidas las buenas críticas y las alabanzas de la revista "Rolling Stone" que la calificó como la mejor película de Rock del año. El documental "Anvil: El Sueño de una Banda de Rock" ("Anvil! The Story of Anvil") puede parecer una película de ficción que emula a una banda imaginaria formada por unos personajes extravagantes, pero en realidad el gran encanto de este documental musical es que todo lo que vemos es auténtico (e increíble) como la vida misma. Anvil es una banda canadiense de heavy metal que en los años 80' compartió escenarios con algunas de las mayores bandas de Rock de la historia, como los Scorpions, Whitesnake, Bon Jovi, etc. sirviendo también en cierta forma de influencia a muchos de los grupos musicales posteriores como Metallica, Slayer o Anthrax. Todos estos grupos triunfaron y vendieron millones de discos... pero Anvil no.

La mala fortuna, la mala gestión y producción y un indeterminado número de factores aleatorios hicieron de Anvil una banda maldita que cayó en el olvido en vez de convertirse en una banda ilustre, pero ello no representó el fin de la banda ni el abandono de sus integrantes, que hoy, casi 30 años después, siguen intentando con toda su voluntad y perseverancia hacer honor a la promesa que hicieron cuando se conocieron: triunfar juntos como una banda de Rock. El punto de partida puede recordar a muchas cintas de ficción de grupos musicales, de hecho muchos la han comparado con "This Is Spinal Tap", la comedia musical dirigida por Rob Reiner en 1984, pero el gran atractivo de "Anvil: El Sueño de una Banda de Rock" es que lo que las cámaras captan tiene una dosis de humanidad y realidad realmente sobrecogedora.

'Lips' y Robb, las almas de Anvil, a sus 50 y tantos años siguen luchando por su sueño, y ambos son el núcleo de un documental que enamora por su brutal sencillez y humildad. No cuenta una gran historia épica sobre un grupo multiventas, no es una película de un grupo que cayó tras estar en lo más alto pues Anvil nunca logró dar el salto definitivo, tampoco se centra demasiado en el "lo que pudo ser", sino que profundiza en el alma de los componentes del grupo que abren sus corazones al realizador, Sacha Gervasi, uno de los mayores fans de la banda. Gervasi, uno de los guionistas de "La Terminal" y de la comedia "Con Mucho Estilo", se adentra en el día a día de 'Lips' y Robb en la que es su ópera prima, escrita, dirigida y producida por él mismo con gran solvencia y visión, construyendo una historia que va creciendo progresivamente y que sabe mantener el ritmo durante menos de 90 minutos de documental tras plantear el sino de la banda en los primeros minutos. Quizá su tramo más interesante es aquel en el que seguimos las andanzas de Anvil en su ruta europea con más infortunio que gloria, así como el más intenso es su giro final, despertando las pasiones y sentimientos más profundos del espectador que no puede evitar empatizar y encariñarse con los protagonistas del documental, gente de buen corazón e infinita ilusión y esperanza. La película abarca también a la familia de los componentes, la forma en que viven su vida, la relación con los suyos y en definitiva el documental podría definirse como una historia de pura perseverancia y amistad; sobre todo estas dos palabras, PERSEVERANCIA y AMISTAD.

Por supuesto la banda sonora del documental es a base de heavy metal, tirando sobre todo de temas propios de Anvil, aunque el documental cuenta con su propia musicalización original compuesta por David Norland; no es necesario que te guste el metal para ver este documental y gozarlo, aunque si eres un aficionado al género seguro que lo disfrutas aún más. "Anvil: El Sueño de una Banda de Rock" no entiende de público, ya que al fin y al cabo la historia que cuenta es tan humana y universal que llega a toda clase de espectadores. He tenido la suerte de haber podido verla en pantalla grande y en VOSE en el 10º Festival Internacional de Cinema de Tarragona (más conocido como REC, un festival dedicado a óperas primas entre otras cosas) y la verdad es que fue un triunfo absoluto.

El documental sirve también para hacer justicia, para reiterar que Anvil aún sigue vivo y con ganas de alcanzar su sueño y al mismo tiempo reivindicar la importancia de la banda; de hecho el grupo está viviendo una segunda juventud debido al impacto del documental y sea como fuere ha logrado reavivar la llama de la esperanza si es que alguna vez 'Lips' y Robb la han dado por extinguida de veras. Podemos ver testimonios de figuras importantes del heavy, trash, rock, etc. hablando de la banda como una de sus influencias, gente como Lars Ulrich (Metalica), Slash (Guns N' Roses) o Lemmy (Motörhead), aunque al mismo tiempo es descorazonador ver como los miembros de la banda se dan cuenta de lo enterrados en el olvido que están, no solo por el público sino por algunos de sus compañeros de profesión. "Anvil: El Sueño de una Banda de Rock" es una cinta muy divertida, un documental emocionante y sorprendente con una gran capacidad de cautivar gracias a la esencia humana que emana, a la pureza de sus protagonistas, al profundo repaso que da a las motivaciones, contexto y aspiraciones de la banda, y al fin y al cabo "Anvil: El Sueño de una Banda de Rock" habla de la vida, de cómo afrontar tus desafíos y metas y del espíritu para encauzar tus anhelos y ambiciones de la forma más honesta posible.

Una amistad forjada a base de años y sufrimiento sirve de excusa para mostrarnos una de las historias —de ficción o no— más intensas que se han podido ver en pantalla grande, una película documental que debería considerarse de obligado visionado pues aunque no sea ninguna obra maestra es toda una oda a la perseverancia y la amistad como se han visto pocas. Lo que pudo ser y no fue, el destino y la mala fortuna, son elementos en los que el documental te hace reparar e invita a la reflexión, te obliga a plantearte si realmente solo los mejores llegan al podio o solo los más afortunados. En cualquier caso siempre queda el camino recorrido, el esfuerzo invertido, el amor y la pasión empleados, y en definitiva el legado que dejan 'Lips' y Robb es mayor que sus doce o trece álbumes, su legado es un concepto que no envejece ni relega al olvido y jamás muere: la mayor de las recompensas y el mejor de los tributos es tener a alguien con quien compartir tus pasiones, tus penas, tus glorias. Nadie necesita la aprobación de nadie, lo importante es perseverar y tenerse el uno al otro. ¡Que viva Anvil, coño!

Mi puntuación: 8/10.

martes, 27 de abril de 2010

"Gomorra", se acabó el glamour.

Cruda y REAL visión de la auténtica Cosa Nostra en un drama humano de corte semi-documental.

Uno de los libros más polémicos y populares (y valientes) de los últimos dos años fue "Gomorra" de Roberto Saviano, un periodista que decidió escribir una novela periodística-autobiográfica que analizaba los efectos devastadores de la camorra —la mafia italiana en Nápoles— en la sociedad no solo en su país sino a nivel internacional. Tras la publicación de este libro en el que Saviano exponía a algunas conocidas familias de la camorra poco tardaron en llegarle las amenazas de muerte que finalmente obligaron al escritor a exiliarse de Italia, y evidentemente debido a la repercusión de la novela y su gran éxito de ventas se decidió adaptar la historia al cine como tantas veces se ha hecho en una producción nacional italiana que intenta reflejar con fidelidad el relato de Saviano. Lo que más sorprende de "Gomorra" preliminarmente es el formato escogido para representar esta historia de gangsters, ya que amoldándose al carácter realista de la propuesta literaria la película se decanta por un tono cercano al documental aunque sea solo en su forma de situarse como observador de unas historias libres de artificios, no en el planteamiento ni formato como tal.

Desde luego no es la mejor película de gangsters que se ha rodado como se ha dicho en los círculos críticos, pero sí que es la menos estilizada y más cruda; en algunos momentos me vino a la memoria "Ciudad de Dios", esa obra de arte de Fernando Meirelles rodada de forma ruda y descarnada con las favelas de Brasil como protagonistas. "Gomorra" es algo más fría en su planteamiento aunque igualmente su estilo se asemeja a la película brasileña, transcurre en los suburbios de Nápoles, rodeados de pobreza y podridos por el crimen mientras se trapichea con miles de euros y droga, con unos habitantes que se preocupan más por hacerse las cejas, la manicura y broncearse que por vivir dignamente, sumidos en un universo regido por la ley del más fuerte y el poder de las familias criminales de la camorra, que lo abarcan todo. La mafia que se palpa en la película es callejera, sin sofisticación ninguna, pura brutalidad callejera REAL, así con mayúsculas, desprovista de la elegancia de los gangsters de traje y corbata vistos en películas norteamericanas de la mafia italiana en EEUU; aquí no visten de Armani, aquí los mafiosos, que más que eso son pandilleros pasados de rosca y sin escrúpulos, van con chanclas y camisetas deportivas y para ellos la vida vale menos que un fajo de euros. Siquiera la policía puede hacer nada porque no se atreven ni a meterse en los suburbios. La película tiene un tono muy documental, no sigue los cánones del cine como ficción e intenta que el espectador se adentre en la pobreza del barrio donde transcurren las historias, tan solo parece que una cámara se cuele grabando los hechos más cotidianos de la zona pobre de Nápoles.

Hasta los actores hacen un trabajo tan extraordinario que ni parecen actores; de hecho hay algunos para los que su participación en "Gomorra" supone su primer contacto con el cine, algunos de los mismos protagonistas. La película se centra en narrar cinco historias independientes que no se cruzan (bueno, técnicamente hay dos de ellas que se cruzan ligeramente hacia el final de la cinta) y que intentan enfocar cada uno de los diferentes aspectos de la influencia de la camorra en la sociedad, de la forma que ha moldeado a la gente y su entorno. En primer lugar tenemos la historia de Marco y Ciro, una pareja de adolescentes que se creen Tony Montana y que piensan que pueden someter a todas las mafias locales en un loco sueño incentivado por el entorno criminal en el que viven, convencidos que pueden vagar libremente por su ciudad cometiendo toda clase de delitos impunemente. Marco y Ciro, dos pobres cabezas huecas con pretensiones fantasiosas y muy peligrosas, representan ese círculo vicioso que supone alimentar a los niños con violencia, criarse entre asesinatos, robos, pelas y miedo... Quizá es una de las historias más interesantes y con más gancho en la película, y gran parte del mérito de ello es el extraordinario trabajo de los dos actores que interpretan a los chavales, Marco Macor (Marco) y Ciro Petrone (Ciro), cuyos personajes curiosamente tienen el mismo nombre que ellos. Para ambos es el primer papel que tienen en cine (bueno Ciro Petrone participó años atrás en otro film), pero su falta de experiencia no hace más que ensalzar su estupendo trabajo interpretando a ese par de delincuentes descerebrados y desquiciados que se han convertido prácticamente en el emblema de la película, quizá gracias a sus físicos imponentes y curiosos y su colosal inmersión en el papel. Por otro lado está la historia de Totò, un crío cuyas aspiraciones se limitan a formar parte de la camorra y que se ve obligado a hacer cosas que él nunca habría hecho por su cuenta, corrompiendo el alma de un niño que en principio parece tener buenos principios y sanas aficiones, pero que enseguida se ve absorbido por la maldad reinante. Especialmente tremenda me parece la escena donde se despide de su antiguo amigo —que cambia de bando— para convertirlo, tras tantos años, en un enemigo a muerte. El joven Salvatore Abruzzese es otro de los actores noveles en "Gomorra" y es quien se pone en la piel de Totò de forma también extraordinaria, siendo capaz de transmitir candidez y bondad en una sociedad podrida que acaba arrastrando al personaje hacia las malas influencias.

La tercera historia podría ser la de Pasquale, un sastre que trabaja para la mafia realizando vestidos para vender en el mercado negro (se supone, aunque por el final no queda claro) y que vive presionado por su mánager, que le saca todo el jugo que puede. En ese trabajo Pasquale se siente desaprovechado pero aún así debe hacerlo para ganarse el pan, pero es entonces cuando ve la oportunidad de sacarse un sobresueldo vendiendo sus secretos a la competencia china, algo que evidentemente le mete en problemas. La suya es una historia que aparentemente está tratada con menos profundidad pero que tiene mucha miga, ya que con sus estancias con los chinos Pasquale se da cuenta de lo que es capaz de hacer, de lo apreciado que puede llegar a sentirse. Esas escenas en las que los trabajadores chinos no dejan de alabarle y elogiarle son de una calidad emocional extraordinaria. El mafioso y especulador Franco y su 'secuaz' o ayudante Roberto componen otra de las historias que tiene que ver con el daño que provoca la camorra en el medio ambiente y la salud de las personas, tratando ilegalmente los residuos incumpliendo todas las normas de saneamiento y asilamiento que requieren los residuos con los que trabajan, negando ayudas a quien lo necesita y causando un mal descomunal en la sociedad. La clase política y empresarial se ve involucrada de soslayo en esta historia cuya conclusión me pareció directamente genial, la escena final en concreto creo que vale oro, y derrocha talento por parte de los actores. Carmine Paternoster, otro novato, es quien interpreta al callado y tranquilo Roberto con mucha seriedad, mientras otro experto actorazo le da la réplica, Toni Servillo como Franco, un actor con una larga carrera pero poco prolífera que recientemente dio vida al polémico político italiano Giulio Andreotti en la alabada "Il Divo".

La quinta y última historia independiente es la de Don Ciro, un hombre que trabaja para la mafia repartiendo el dinero entre las familias de su bando y cuya misión se limita a ser el "cartero" de una mafia local. Este segmento explora con especial atención, más evidentemente que el de Pasquale, el sastre, el hecho de vivir con miedo y estar involucrado en una guerra en la que no hay ninguna verdadera motivación, ni fundamento, ni finalidad. Don Ciro vive aterrorizado y no le queda otra salida que exponerse en las calles a un probable asesinato, teniendo que llegar al extremo de estar siempre huyendo y llevar chaleco antibalas. Gianfelice Imparato, quizá el actor con la más amplia filmografía como actor en el reparto, interpreta con una naturalidad brutal al atemorizado cartero, que solo quiere desprenderse del cargo y presión al que está sometido, y en su rostro se puede palpar el pavor e inquietud que domina la vida del personaje. En definitiva me parece muy interesante sobre todo el análisis de la juventud que se realiza en la película desde varias perspectivas, todas enfocadas al crimen: Totò por un lado, que quiere ser respetado y su sueño es formar parte de la mafia, representando las aspiraciones que tienen o pueden tener los críos en los suburbios; Marco y Ciro por otro, que en ese universo de violencia se han desbocado y piensan que pueden formar su propio imperio de terror impunemente; y finalmente Roberto, cuyo padre encuentra un orgullo que trabaje con Don Franco, pero que finalmente entra en razón, se da cuenta de que lo que hace no está bien y quiere salir. Uno quiere entrar, el otro salir, y los otros dos hacer por su propio camino. Indirectamente también la historia del sastre, Pasquale, tiene que ver con la infancia, ya que según lo que deducimos a él lo reclutaron cuando era pequeño y lo camelaron para usar su talento en favor de la mafia, utilizándolo y exprimiéndolo con la excusa de haberlo sacado de la calle. Prácticamente todas las historias denuncian ese daño hecho a la juventud en sus distintas fases, y ya se sabe lo que dicen, los niños son el futuro de nuestra sociedad...

Creo que la película es extraordinaria en su sencillez, naturalidad y formato, pero hay que reconocer que se hace muy larga, debido quizá a la parsimonia o el poco estilo cinematográfico que tiene, que no se centra solo en los hechos importantes y fundamentales sino que va mostrándonos cada escena cotidiana de cada una de las cinco historias para hacernos testigos de la espontaneidad que respira una ciudad sumida en el caos, el miedo, la desesperanza, la muerte... Quizá las dos horas y cuarto de duración pasan factura a la película y el lastre de la monotonía le acaba pesando, pero no se puede obviar la frescura, el talento en el ámbito interpretativo y formal y la valentía de la propuesta. Porque "Gomorra" es sobre todo un proyecto valiente, valiente en varios aspectos, en su formato y en su contenido y mensaje reivindicativo; al fin y al cabo es una denuncia social como muestran los textos antes de los créditos finales.

Técnicamente la película goza de una dirección extraordinaria. Matteo Garrone se luce tras apuntar maneras en su país con la dirección de varios cortos en la pasada década y varios films después, y pasados cuatro años de su último largometraje ha apostado por una obra tan polémica (y hasta peligrosa) para demostrar su valía, cosa que consigue. Escenas como la del inicio, un comienzo impactante, frío y con un uso del color muy curioso, muestran las ganas y maneras del director, que durante el metraje realiza una serie de travelling realmente bien planeados y una persecución en moto al final que muestra muchas tablas por su sencillez. Es un proyecto de dirección curioso y en el que resulta difícil imprimir el sello propio, pero es innegable el estilo que derrocha el director italiano que recibió una nominación al BAFTA por esta misma película en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa, además de ser propiamente laureado con diversos premios de la crítica especializada por su gran labor tras la cámara. Merece la pena destacar también una BSO llena de temas nacionales italianos de pop y pachangueo que es otra muestra de la sencillez y naturalidad con la que querían dotar a la película y que con ese toque sonoro acaban de conseguir.

"Gomorra" ha sido alzada por la crítica ocupando las listas de las mejores películas de 2008 y teniendo mucha presencia en festivales y ceremonias de toda clase, incluso en los Globos de Oro (siendo derrotada por ese peliculón de "Vals con Bashir"), y el que no estuviera en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa en los últimos Oscar fue una verdadera sorpresa. De todos los premios y nominaciones que se ha llevado la película cabría destacar los cinco galardones que se llevó en los European Film Awards, los siete que consiguió en los premios de la Academia del Cine Italiano y el Gran Premio del Festival de Cannes para Matteo Garrone. "Gomorra" es un experimento atrevido, se aleja de los clásicos cánones narrativos de las películas de gangsters (sobre todo italianos) y no se deja caer en dulcificaciones o mitificaciones. Es una propuesta muy valiente, aunque quizá su ritmo la acaba haciendo una película algo pesada y difícil de digerir, aunque es innegable el éxito que logra a la hora de mostrar la naturalidad y poco carisma que desprende la auténtica y vulgar mafia napoliatana, sus entresijos y miserias. Cinco puntos de vista de una de las peores lacras de la sociedad italiana (y mundial) como es la camorra, todo desde un punto de vista tan real, frío e intenso que duele en el alma.

Mi puntuación: 7/10.

domingo, 4 de abril de 2010

"[•REC]", ¡grábalo todo, por tu puta madre!

Cómo encontrar el horror en un portal de la Rambla de Barcelona...

En el año 2007 en España no tuvimos excusa para seguir insistiendo con el tópico de que el cine patrio sigue basándose en la misma fórmula de siempre, que si dramas sociales, que si Guerra Civil... España se atrevió con el género del terror mostrando gran desparpajo y con gran éxito por partida doble: "El Orfanato" y "[REC]" supusieron no solo un símbolo de la valentía y buen hacer de nuestro cine sino un éxito a nivel global que le dio buena fama y prestigio. No es que en 2007 nos diéramos cuenta que en España sabemos hacer cine de terror, pero sí que dio la casualidad que dos productos como los citados lograron una gran repercusión nacional e internacional que nos pusieron en el mapa y por una vez parecíamos orgullosos de nuestro propio producto. "[REC]" partía de un concepto cuyo secreto e interés residía en dos únicos elementos: su extrema sencillez y eficiencia. Además el escenario no podía ser más curioso, todo transcurría en un portal común de la Rambla de Barcelona, con gente corriente como personajes y un trasfondo terrorífico como es el ataque de unos zombies/infectados/poseídos en un terreno conocido e inofensivo a priori. El tráiler nos dejó a todos con ganas de más, y la sorpresa fue mayúscula cuando nos dimos cuenta que la película era un producto patrio al 100%.

En Noviembre de 2007, poco tiempo después del 'boom' de "El Orfanato", llegaba otra propuesta terrorífica a las salas, y está claro que a la gente le gusta pasarlo mal porque la taquilla de ambas películas fue extraordinaria (sobre todo la de la película de J.A. Bayona, que logró unas cifras pocas veces logradas en España, casi $38M). En el caso de "[REC]" las cifras fueron muy buenas, más de $12M, teniendo en cuenta el corte del film y el presupuesto de €1'5M (que equivaldrían a unos $2'3M), además de la buena crítica que recibió y el beneplácito de un festival especializado como es el de Sitges donde logró nada más y nada menos que cuatro premios incluyendo Mejor Dirección, Mejor Actriz para Manuela Velasco, el Premio del Público y el Premio de la Crítica. Para redondear la jugada se acabó llevando dos Goya, uno al Mejor Montaje y otro a la Mejor Actriz Revelación (de nuevo para Velasco), algo que, repito, teniendo en cuenta el corte del film es un mérito bastante considerable (que se lleve premios en Sitges puede ser más corriente, pero en los Goya es toda una proeza).

El secreto de la película reside en su sencillez, como he dicho. El concepto no es original ni está llevado a cabo con frescura, pero en el panorama cinematográfico español una porción de valentía se saborea mucho más que en el extranjero por lo que "[REC]" fue recibida con los brazos abiertos. La película se basaba en un concepto trillado y utilizado otras veces en películas como "El Proyecto de la Bruja de Blair", "Holocausto Caníbal" y más recientemente "Monstruoso" y "El Diario de los Muertos", es decir, el uso del falso documental, una forma de emular una realidad imposible con la intención de que parezca real y creíble, partiendo de que el espectador debe creer que lo que está viendo ha sucedido realmente. La cosa empieza bien, la justificación es razonable (rodar un reportaje en el parque de bomberos para un canal local, algo bastante usual) y enseguida se nos mete en el ajo; la película es corta y no se anda con rodeos, de los 75 minutos que dura la gran parte de ellos se centran en explorar la sensación de confusión que sentiría un espectador como si se tratara de un personaje más, y de hecho el mismo cámara («¡Pablo, grábalo todo, por tu puta madre!») se convierte en nuestra propia visión, nuestro propio personaje. La idea no es original, como he comentado hay más películas que se fundamentan en proyectar un suceso como si se tratara de un documento verídico recuperado de la zona en la que ha sucedido una tragedia, pero no cuenta con incongruencias capitales como el despropósito de "Monstruoso" donde son capaces de seguir rodando hasta como se comen sus entrañas, como quien dice. En "[REC]" se ha prestado especial atención a la forma de justificar el uso de la cámara a cualquier precio, ya sea por seguir con el reportaje, preparar un documento con intención de denuncia o más práctico como es usar la cámara con finalidades propias de la supervivencia, para ser capaces de ver en la oscuridad, por ejemplo. En ese aspecto se ha logrado una credibilidad inédita y muy bien elaborada, un detalle que puede parecer nimio pero que es capital.

El modo de rodar la película requiere no solo un buen planteamiento y justificación de los hechos sino contar con unas situaciones y personajes que respondan a los cánones de la propia realidad. Es por eso que para mí el auténtico mérito de "[REC]" no es otro que mostrarnos unos personajes y un contexto tan puramente cañí y AUTÉNTICO que se hace imprescindible su visionado, una forma de identificar claramente lo que es nuestro cine respecto al extranjero. De hecho estoy seguro de que si la película hubiese estado rodada en EEUU no habría tenido la mitad de impacto en nuestras tierras... Y ahora que lo digo debe destacarse que los ojeadores de Hollywood posaron rápidamente sus miradas en esta cinta para realizar su propio remake "Quarantine", una película que por supuesto no he visto (ni ganas, no me apetece ver lo mismo con otro nombre) pero que parece ser una copia bastante exacta solo que con actores norteamericanos. La verdad es que el encanto de esta película es ser genuinamente española; el hecho de sacar una pistola y disparar supone algo realmente impactante para un policía español, mientras que en EEUU seguro que no tienen ninguna dificultad... de por sí el cine norteamericano que estamos acostumbrados a ver tiene un halo de heroísmo contra el que ya estamos vacunados, es por eso de que el hecho de ver a un policía o bombero español en una situación de peligro tan extremo se nos hace tan interesante, porque a la hora de la verdad se convierten en otras víctimas más, tan poco acostumbrados que estamos a verles en una situación para la que realmente no pueden estar preparados.

Los personajes conforman un fiel reflejo de una serie de tópicos y de la sociedad que no hacen más que convencernos que la película es un producto honesto y hecho con cabeza, con intención de resultar todo lo verídico posible. La pareja de abuelos me parece sencillamente brutal, auténtica al 100%, la familia de chinos y sus problemas con los vecinos otro tanto, el homosexual maduro que vive solo lo hemos visto cantidad de veces en "Callejeros" y sucedáneos (programas que la misma "[REC]" pretende emular), al igual que todos hemos tenido una vecina loca o pesada. Todos los personajes, incluidos los policías y los bomberos, son un fiel reflejo de la más sincera realidad, lo que hace de la película una maravilla absoluta en términos de recreación.

Tampoco digo que "[REC]" sea la octava maravilla del cine de terror patrio, tiene sus fallos y no aporta nada realmente nuevo, pero hay que reconocer que con unos elementos simples y honestos funciona a la perfección. Su falta de artificios (evidentemente carece de banda sonora y el montaje de la película se nos hace tan natural que ni nos percatamos del complejo trabajo que hay tras él) no se echa de menos y de hecho se requiere para que funcione como está pensado que lo haga. El trabajo de maquillaje es superlativo, tanto los zombies como los heridos están realizados con un gran talento, por no mencionar la sorpresa que aparece al final de la película, el culmen del buen maquillaje. También la atmósfera creada está realizada con una gran visión, y las interpretaciones (que curiosamente fueron algo criticadas) son de lo más natural, justo lo que se solicita, y en concreto la interpretación de Manuela Velasco, la gran sorpresa de aquel año, es de lo más acertada. Sí que en momentos se le ve sobreactuada, sí que se pone histérica en muchos momentos y resulta muy repelente, pero es precisamente lo que una película que pretende reflejar la realidad necesita, mostrar actitudes extremas y sobreactuadas porque es así como nos comportamos en la realidad ante el peligro... o no reaccionamos o lo hacemos exageradamente. En este caso el estar constantemente gritando y exclamando se hace muy complicado para un intérprete y es muy difícil que una actuación de este tipo no caiga en el ridículo (cualquiera que vea series españolas sabrá de lo que hablo, todas ellas llenas de sub-actores y sub-actrices, algo vergonzoso) por lo que sinceramente encuentro que el trabajo de la semi-desconocida —o mejor dicho, desapercibida— Manuela Velasco se hace más meritorio. Sobre todo hay que prestar atención al final, donde está directamente suprema.

La película de los directores Jaume Balagueró y Paco Plaza ha merecido la repercusión que ha tenido, su trabajo ha sido una maravilla y más teniendo en cuenta que sus películas hasta el momento no habían tenido mucha fama ("Romasanta, la Caza de la Bestia", "Darkness", "Frágiles", "Los sin Nombre", "El Segundo Nombre", etc.), incluso se han encontrado de la noche a la mañana con un remake americano y la posibilidad de hacer una secuela que ha sido muy esperada. Aún no la he visto, aunque recientemente he podido volver a disfrutar de esta "[REC]" en televisión (hacía años que no veía una película en TV) y el final me sigue pareciendo de las escenas más terroríficas que he visto en mi vida (aunque nada como la primera vez cuando vi la película de noche en el ordenador), un final que alza el nivel película un peldaño y le pone la guinda final al pastel. Sin haber visto "[REC]2" estoy convencido que hubiese sido ideal dejar la película en una sola entrega y dejar abierto el misterio de los zombies, lo encontrado en el ático y toda la parafernalia militar, pero el negocio es el negocio, además de que la gente también pedía explicaciones a lo sucedido (cosa que tampoco puedo entender, ¿dónde ha quedado el factor "inexplicable"?). En definitiva, "[REC]" es una película cojonuda de zombies, una película que ha tenido un merecido éxito y que asienta sus bases en una sencillez máxima, un realismo acojonante y una facilidad por provocar tensión y miedo admirable, por lo que la película merece figurar entre las más destacables de los últimos años en cuanto a terror hispánico.

Mi puntuación: 6/10.

sábado, 20 de marzo de 2010

"1408", competencia para la habitación 237.

Enésimo relato de Stephen King llevado al cine, sin sorpresas.

Cuando hablé de "Cementerio Viviente" comenté lo mucho que el novelista Stephen King ha alimentado a la empresa cinematográfica norteamericana durante cuatro décadas. Quizá, y hablo sin contrastar datos, es de los escritores cuyas novelas han sido más veces trasladadas al cine con diversos resultados, dependiendo del formato elegido para ello, ya sean superproducciones, telefilmes o miniseries, del talento del director elegido o de la fidelidad respecto al relato original. De todos modos King nunca se ha mostrado en desacuerdo con que sus novelas sufran cambios en sus adaptaciones fílmicas, entendiendo que la diferencia entre el formato cinematográfico/televisivo y el literario provoca forzosamente desavenencias argumentales, así como que son mundos diferentes y disfrutables por separado. Solo hay dos obras cinematográficas con las que el autor haya estado en desacuerdo, "El Resplandor" de Kubrick, curiosamente una de las obras maestras reconocidas universalmente dentro del cine de terror, y "El Cortador de Césped", cuya enorme diferencia respecto al trabajo original hizo a King renegar de la adaptación, mientras que ha declarado que sus adaptaciones favoritas son las de "Cuenta Conmigo" y otras dos dirigidas por Frank Darabont —con el que tiene una especial simbiosis— "Cadena Perpetua" y una de sus últimas adaptaciones, "La Niebla" (2007).

Justo antes de "La Niebla" —la última película estrenada en cines que por el momento ha adaptado un trabajo de King— otro de sus relatos cortos tuvo su particular adaptación en el mismo 2007, "1408". El relato original aparece en el recopilatorio de historias cortas llamado "Todo es eventual", y según el propio autor "1408" es su particular versión de uno de los tópicos del género del terror como es el de la habitación encantada. La película se centra en la figura de Mike Enslin, un escritor del tres al cuarto que realiza guías de supervivencia de lugares encantados, ya sean hoteles, castillos o cementerios, y cuya motivación es puramente comercial ya que él mismo no cree que los lugares encantados existan realmente. Un día recibe en su correo una postal anónima que le reta a pasar una noche en la habitación 1408 del Hotel Dolphin, lo que automáticamente le lleva a Nueva York interesado en superar el desafío, más cuando el gerente del hotel se niega en redondo a cederle por una noche dicha habitación. Evidentemente el incrédulo Enslin acabará imponiéndose y pasando una de las noches más terroríficas de su vida en el interior de la 1408, una habitación que nada tiene que envidiarle a la 237 del Hotel Overlook (217 en la novela original de "El Resplandor"), aunque aquella tuviera más carisma y no fuese el verdadero centro de atención de la historia.

Hay que admitir que la película comienza bastante bien, conocemos al desencantado (vaya juego de palabras, eh) Enslin, un incrédulo nato, y su despechada profesión, arrojado a una vida inane y con un evidente trauma pasado que le bloquea personal y profesionalmente. Toda la presentación del personaje y su entorno es muy necesaria, lo que estamos esperando tarda 30 minutos en empezar y lo hace muy poco a poco, hasta los 40-45 minutos de cinta no es cuando comienza el deseado delirio tan anunciado durante los primeros compases de la cinta. El principal inconveniente que tiene "1408" es que pasada esa media hora inicial la cosa empieza a descender en picado, todo el halo de misterio elaborado durante esos primeros minutos se ve de pronto desprovisto de su encanto y es que como bien saben los autores de relatos de terror el sugerir es más terrorífico que mostrar; de hecho durante esa primera media hora no hay ni un solo elemento sobrenatural y es cuando la cinta funciona mejor. Nos pasamos todo ese tramo preparando el terror que se nos viene encima, y claro, es mejor la preparación de lo que pasa que lo que pasa realmente. Estaba claro que la historia no podría dar mucho de sí, un tipo en una sola habitación encantada, una cinta de 105 minutos es excesiva y aún así se le saca partido, pero no para un largometraje como este. El primer tercio de la película apuntaba maneras y parecía que convertiría a "1408" es una agradable sorpresa, la imaginación juega a favor del espectador que da forma en su cabeza al horror que han vivido las múltiples muertes de la habitación y la tensión generada es digna de aplaudir, alargándola solo lo necesario, pero en el mismo momento que los hechos sobrenaturales aparecen el encanto de la cinta se pierde por completo.

El problema es que además se me hizo larga, y esa sensación empeora cuando ves que la película empieza muy bien y se va desinflando a cada minuto, cayendo en tópicos mil y una veces vistos y sobre todo abusando de efectos tremendamente odiados por mí como ya he comentado alguna vez, me refiero al hecho de dar un susto con un subidón de música y una aparición fugaz en pantalla. La película no da miedo ni por asomo, algún susto sí, pero sustos te los doy yo con una pandereta y un petardo, así que mérito no tiene ninguno el hecho de asustar al espectador de esa forma. De todos modos, exceptuando este odiado, eterno y omnipresente recurso, la dirección de Mikael Håfström es más que correcta, un trabajo loable el de realizar una película prácticamente en una sola habitación sin dar la sensación de monotonía ni estanqueidad, de hecho el hacer una película en sí con una habitación como único escenario y un solo protagonista es muy meritorio, pero en este caso la propuesta es fallida, no tanto como la abominable "Zulo", pero al final se desinfla de tal forma que la sensación de haber visto un producto mediocre es la que permanece.

Mikael Håfström, director sueco de cintas se suspense y terror como "Sin Control" y "Days Like This" realiza un estupendo trabajo tras la cámara, con un uso inteligentísimo del zoom en distancias cortas y movimientos suaves, y es que a nivel técnico "1408" brilla bastante, hay que admitirlo, incluso a nivel sonoro y musical, con una BSO muy aceptable obra del "desconocido" Gabriel Yared ("La Vida de los Otros", "El Talento de Mr. Ripley"). El hecho es que argumentalmente la calidad no acompaña a la cinta, ya no solo porque tenga algunas situaciones ridículas como la del pequeño Olin en la nevera o la escena de las conducciones de aire acondicionado (más que miedo causa risa, lamentablemente) sino porque los tópicos llenan la cinta hasta rebosar; no faltan los cuadros tétricos, tampoco los trucos con los espejos, ilusionismo con mirillas de puerta, gente que aparece y desaparece, inundaciones, y hasta falsos giros de guión que se ven venir de lejos. No quiero spoilear la cinta pero a la hora y media la película entra en un plano surrealista que dura 10 minutos, y no me refiero a surrealista porque todo pegue un giro de pronto sino que me parece surrealista el hecho de que los guionistas crean que pueden hacer que cualquier espectador se trague esa vil argucia mil veces vista en la historia del cine, todo sea dicho de paso. La película tiene cosas buenas, hay que reconocerlo, recursos que aunque tópicos están bien llevados, pero enseguida cae en situaciones demasiado vistas durante todas las décadas de cine de terror y cuanto más quiere rizar el rizo más desciende el nivel de la película. Creo que "1408" es una muestra de que a veces menos es más en el cine de terror, cuanto menos recargado sea el resultado más interesante se hará; si te lo dan todo mascado y presentado el interés por lo desconocido se pierde, y más si de desconocido no tiene nada si has visto 4 o 5 películas de terror en tu vida. Parece mentira que hayan sido tres los guionistas de "1408": Matt Greenberg ("El Imperio del Fuego"), Scott Alexander ("Ed Wood") y Larry Karaszewski (también "Ed Wood", "Man on the Moon"), escritores que han hecho algunos excelentes guiones y que aquí fallan de una forma manifiesta, quizá fruto de su pequeña inexperiencia en el género de terror.

El apartado interpretativo merece ser señalado por dos aspectos, el primero es lo reducido de su reparto, personajes principales solo tiene cuatro (el protagonista, su mujer, su hija y el gerente), y si descartamos a secundarios la cosa se queda en uno y solo uno: John Cusack. La segunda cosa que cabe destacar es la (engañosa) publicidad que se le ha dado a la participación de Samuel L. Jackson en la cinta, apareciendo su rostro incluso en el cartel, pero realmente de los más de 100 minutos que tiene la cinta el actor solo aparece 10 minutos seguidos, y luego tiene 2 o 3 breves apariciones más de un par de minutos como mucho, así que en total no sale ni un cuarto de hora. Es decir, han vendido la película como una participación estelar de Jackson pero al final solamente hace un papel muy secundario. Lo que sí es verdad es que su talento no pasa desapercibido y se come la pantalla cuando aparece, y es que el prolífico actor (que ha hecho más de 100 películas y es uno de los actores más omnipresentes del panorama cinematográfico durante las décadas de los 90' y los 00') se marca un excelente duelo interpretativo con Cusack en el poco tiempo que coinciden, resultando este aspecto y esa escena en concreto lo más atractivo y extraordinario de la cinta. Samuel L. Jackson aparece poco pero se deja ver, y esos momentos en los que trata de convencer al personaje de Enslin de que no suba a la habitación 1408 son lo mejor de la película, lo que realmente llega a crear tensión y ese halo de misterio y terror que debería haber perdurado. El actor es siempre un seguro y en este caso vuelve a triunfar pese a su reducida cuota de aparición en pantalla.

El protagonista absoluto de la cinta es John Cusack que demuestra su talento en una completísima interpretación en la que le da tiempo de mostrarse cansado y ajado, desatado e histriónico (cosa requerida por algunas situaciones, claro), feliz, triste, atormentado, aliviado... un catálogo completo de emociones que el actor borda cargándose el peso íntegro de la cinta a sus espaldas. Tiene mucho mérito protagonizar una película en solitario, prácticamente sin interacción entre los personajes, sobre todo desde que entra en la 1408, y es que el actor hace un recital en el que no se echan de menos más personajes, con momentos álgidos sobre todo hacia el final de la cinta y los momentos iniciales en la habitación. Mary McCormack (Lily) y Jasmine Jessica Anthony (Katie) cierran el casting de secundarios de forma discreta pero correcta, sin grandes alardes ni tiempo para demostrar demasiada cosa.

Un detalle curioso es que el final de la película que se proyectó en cines era una versión alternativa algo menos deprimente que la original, la cual es la que he visto yo, que me parece bastante acertada. Por lo visto las audiencias en los pases de prueba consideraron que el final original era algo atroz (no serían los mismos que dieron el visto bueno al desalmado y brutal final de "La Niebla", supongo). Pese a la limitada originalidad de la película parece ser que funcionó muy bien en taquilla consiguiendo $130M, cifra que supera con creces los $25M de presupuesto y que la colocó como una de las 50 películas más taquilleras del 2007, siendo una de las películas de terror más rentables de los últimos años. Además recabó críticas bastante aceptables, destacando su ausencia de sangre para impactar y su estilo aunque hay coincidencias que a partir de la media hora inicial el producto comienza a decaer.

En resumen, "1408" es una película de terror muy justita, personalmente la considero un producto fallido pero hay que reconocerle algunas de sus virtudes como el excelente arranque o el ambiente opresivo, además por supuesto del recital que se marca John Cusack, una interpretación que por pertenecer a una película de terror no es menos extraordinaria que otras vistas en ese año, y además la presencia del siempre soberbio Samuel L. Jackson se agradece, aunque la promoción de la película no fuese del todo transparente con la participación del actor en la cinta. "1408" no podía dar más de sí, aunque por otro lado no da la sensación de haber desaprovechado el argumento, de hecho creo que está bastante bien solventada la falta de complejidad en la historia, pero el problema es que la película se queda corta en muchos aspectos y no cumple con el mínimo exigido a una película de estas características. Demasiado tópica, demasiado convencional, a pesar de tener un apartado técnico sensacional no es capaz de sacar adelante el débil guión, elaborado sin demasiadas ganas de crear miedo ni tensión. Es una lástima que la película no acabara siendo la pesadilla que la primera media hora prometía ofrecer.

Mi puntuación: 4/10.

lunes, 1 de marzo de 2010

"Todo lo que Quiso Saber Sobre el Sexo" (y Woody Allen se atrevió a satirizar).

Una comedia troceada totalmente surrealista y desenfadada con el sexo como factor común.

En las primeras obras de Woody Allen pueden distinguirse varios elementos recurrentes y un estilo claramente marcado e inclinado hacia la comedia a base de chistes y gags más o menos físicos e inocentones (aunque en algunas ocasiones puedan tener algún mensaje de fondo, como en "Bananas"... o no). Tras "Toma el Dinero y Corre" y la mencionada "Bananas" el cineasta siguió explotando —y seguiría haciéndolo hasta "Annie Hall"— esta clase de humor basado en las payasadas y sketches al más puro estilo slapstick (humor a base de golpes y tropiezos), y antes de "El Dormilón" y "La Última Noche de Boris Grushenko" dirigió, escribió y protagonizó "Todo lo que Quiso Saber Sobre el Sexo* (*y Nunca se Atrevió a Preguntar)" basándose vagamente en la novela homónima de David Reuben, dando a luz una comedia donde volvería a repetir el tono socarrón de sus anteriores comedias y que le proporcionarían definitivamente un sello distintivo.

"Todo lo que Quiso Saber Sobre el Sexo" se divide en siete segmentos, siete cortos que intentan responder a aquellas preguntas que nunca nos atrevimos a formular; con un tono irónico y surrealista intenta ahondar en temas relacionados implícita o explícitamente con el sexo con naturalidad y de paso hacernos reír. Los siete segmentos/cortos son completamente independientes teniendo la materia sexual como único nexo, y aunque todos gozan de sus propios puntos favorables hay algunos de ellos que son bastante más buenos que otros y viceversa. Quizá uno de los mayores defectos de "Todo lo que Quiso Saber Sobre el Sexo" es que es bastante irregular por eso mismo, como es pronosticable. En primer lugar destaca la soltura con la que la película habla de temas sexuales, evidentemente no explícitos, pero que son tratados con desparpajo y sin querer evitar en ocasiones el escandalizar, aunque el tono humorístico siempre se impone, por supuesto. Insatisfacción, travestismo, perversión, zoofilia, etc., Allen no se deja nada en el tintero y se tira de cabeza para tratar de divertirnos satirizando todo tipo de cuestiones sexuales.

En el conjunto de hilarantes cortos yo destacaría sobre todo los tres primeros segmentos y el último, todos de corte bastante absurdo sobre todo el primero y el séptimo, aunque el episodio zoofílico con el genial Gene Wilder ("No me Chilles, que No te Veo", "Un Mundo de Fantasía", "El Jovencito Frankenstein") como protagonista no es que pueda precisamente clasificarse como realista. Genial la expresión facial de Wilder en este episodio en varias ocasiones. El episodio medieval es quizá el más ácido y en el que Woody Allen se luce más («¿Qué es blanco y negro, blanco y negro, blanco y negro, blanco y negro...?»), aunque no se puede despreciar el trabajo que hace como Fabrizio, segmento en el que practica un perfecto italiano junto a la actriz Louise Lasser, quien ya tuviera su protagonismo en "Toma el Dinero y Corre" y sobre todo "Bananas". El tele-concurso surrealista tiene su gracia (la mujer del rabino comiendo cerdo me proporcionó unas buenas carcajadas), y ciertos momentos del lío embarazoso en el que se mete el travestido también (de un marcado tono a lo "Mr. Bean", quizá demasiado), pero en general pasan bastante desapercibidos y no acaban de cuajar del todo. El penúltimo corto, el del mad doctor, es quizá uno de los más representativos de la cinta; es bastante divertido y tiene la secuencia más surrealista de todas, la de la famosa teta gigante, aunque a mí lo que más gracia me hizo fue Igor o algunas de las torturas sexuales del Doctor Bernardo. Personalmente creo que el mejor episodio de la cinta es el último, esa especie de ensayo a lo "Érase una Vez la Vida" (quien sabe si esta mítica serie se basó en este segmento de la cinta) donde vemos el funcionamiento del cuerpo humano como si de una máquina se tratara, intentando hacer que el anfitrión ligue y consume una cita. Absolutamente delirante, glorioso y absurdo, sin duda lo mejor de toda la película. Brutal el esperma negro preguntándose qué hace ahí, o el "órgano" creador del placer.

Allen, que actúa en cuatro de los siete episodios, está extraordinario en sus papeles y es capaz de interpretar diferentes personajes aunque tres de ellos (el bufón, Victor Shakapopulis y el esperma) tengan en común su inseguridad y neurosis; como Fabrizio, en cambio, saca a la luz otra faceta, la de hombre confiado y altivo, dejando de lado los personajes torpes a los que nos tenía acostumbrados en anteriores películas. Sea como fuere resulta bastante desternillante en todos sus papeles. Hay que destacar apariciones curiosas como la de Burt Reynolds, John Carradine, Lou Jacobi o Geoffrey Holder (Baron Samedi en "Vive y Deja Morir"), además de la citada de Gene Wilder, éste especialmente hace de su segmento una risotada continua. Las apariciones de grandes actores y actrices del panorama interpretativo comenzaron ya en esta cinta a ser una tónica en la filmografía del cineasta. Otro de los elementos que destacan en esta parodia de los manuales sobre sexo es la extraordinaria y característica banda sonora, una música a base de viento, cuerda y percusión, fundamentalmente la música jazz que Allen utilizaría en la gran mayoría de sus producciones, aunque el verdadero mérito de esta BSO es que se amolda perfectamente al ámbito de cada corto, adaptándose a las exigencias de cada situación: clásica en el medieval, más moderno en el italiano, televisivo en el del concurso, provocando más tensión en el del científico y más industrial en el último.

"Todo lo que Quiso Saber Sobre el Sexo" es una película a disfrutar sin pretender encontrarse situaciones complejas ni diálogos punzantes o especialmente elaborados, solo dejarse llevar por los siete cortos en los que se divide la película y los constantes chistes y gags al más puro estilo de los hermanos Marx, un sistema infalible y que por mucho que pasen los años sigue siendo efectivo. Aunque no es tan divertida como "Bananas" o "Toma el Dinero y Corre" como mínimo tiene algunos puntos bastante buenos, y en general consigue arrancar algunas risas, que es lo importante. Desde luego el singular sello de Woody Allen está presente en la película, y como comedia cumple la mayoría de características que suelen asociarse a sus obras por lo que no puede fallar a los aficionados del cineasta. No es una de sus cintas más sorprendentes, pero hace pasar un buen rato, que siempre es algo agradable.

«No me preguntéis por qué. Se lo hace a todo el mundo. Siempre que ve una oreja, le gusta echar cicuta en ella.»

Mi puntuación: 6/10.

martes, 16 de febrero de 2010

"Thirst", sangre de Cristo, Amén.

Curioso y macabro romance vampírico que destila clase por los cuatro costados. Una delicia.

Park Chan-wook es quizá, junto a Bong Joon-ho ("Crónica de un Asesino en Serie", "The Host", "Mother"), mi director surcoreano favorito. El creador de obras magnas como "Sympathy for Mr. Vengeance", "Old Boy", "Sympathy for Lady Vengeance" y "Soy un Cyborg", entre otras, se ha labrado una favorable reputación gracias a la calidad suprema que consigue imprimir a sus películas, cuidadas no solo en sus argumentos y guiones sino también exquisitas a nivel formal, procurando innovar siempre en los recursos cinematográficos y confiriéndole a su filmografía un tono fresco y moderno que se materializa en un salto cualitativo en cuanto a estética en todas y cada una de sus cintas. Park Chan-wook es, además de director, guionista de todas sus películas y es uno de aquellos realizadores que no escatima a la hora de introducir escenas duras e impactantes, casi siempre aderezadas de una preciosa consonancia visual y sonora que contrapone sentimientos antónimos, como la repugnancia y la fascinación, simultáneamente. El cineasta domina el medio y se mueve con soltura en él, dando siempre un paso adelante en cada ocasión e intentando buscar la fórmula perfecta para mostrar lo que desea de la forma que pueda resultar más armónica, teniendo además el detalle de ser poco convencional en ocasiones, cuidando siempre todos los detalles del formato. Por primera vez en su filmografía, sin contar con el segmento "Cut" de "Three... Extremes" (compilación de cortos realizada junto a Takashi Miike y Fruit Chan), Park Chan-wook se atreve con una película de género con "Thirst" ("Bakjwi"), una peculiar historia de vampiros, amor y religión.

"Thirst" nos muestra la historia del Padre Sang-hyeon, un sacerdote algo desalentado con el devenir de la iglesia y que busca darle sentido a su existencia colaborando con el tratamiento de enfermedades infecciosas en África. Una vez allí contrae un virus mortal del que se recupera milagrosamente, convirtiéndose en una especie Santo al que la gente sigue enfervorecida. Pero pronto el Padre Sang-hyeon comienza a notar cambios en su cuerpo y personalidad, así como a encontrarle sentido a su prodigiosa y repentina cura... La verdad es que, lejos de lo que pueda parecer, la historia de "Thirst" podría ser más bien una historia de amor algo curiosa, y sobre todo alejada años luz de cintas que mezclan amoríos de vampiros y humanos como "Crepúsculo" y similares; la película de Park Chan-wook es una historia acerca de la moralidad, de la pasión, de las creencias, y como es habitual en la filmografía del cineasta, del dolor en todos sus ámbitos.

El aspecto más interesante de la historia que tiene lugar en "Thirst" es quizá la que corresponde a la relación entre Sang-hyeon y Tae-ju, un idilio algo extraño que no se sabe a ciencia cierta de qué clase es, basado en una atracción fatal mutua y una dosis de manipulación. Como comento no tiene nada que ver con las ñoñerías de "Crepúsculo" aunque tampoco es una relación tierna y pura como la que mantienen los dos niños de "Déjame Entrar"; fundamentalmente se basa en el sexo y en lo prohibido (como se puede comprobar en el cartel no censurado), y precisamente uno de los puntos donde quizá más destaque la película es a la hora de rodar escenas de sexo de forma descarnada y sin tapujos, unas escenas sumamente bien rodadas y con un estilo poco habitual, sosteniendo los planos y enseñando más de lo que una película oriental suele enseñar. En este aspecto el trabajo de los dos actores protagonistas es inmenso. El actor principal es un habitual en la filmografía de Park Chan-wook así como en la de Bong Joon-ho, Song Kang-ho, cuya admiración ya mencioné cuando hablé de él en "El Bueno, el Malo y el Raro", en la cual se come la pantalla en cada aparición en la piel del Raro, como también hace en "The Host", "Crónica de un Asesino en Serie", "JSA: Joint Security Area", "Sympathy for Mr. Vengeance", etc. Esta vez interpreta a un cura serio, algo cansado y decepcionado con el mundo en el que vive y que busca nuevas alternativas para darle significado a su vida; encuentra la solución en sus nuevas habilidades pero no deja de sentir una responsabilidad moral a pesar de su desencanto con la religión y los cambios de filosofía que va sufriendo durante la cinta. Como ya es costumbre Song Kang-ho se luce y demuestra que no solo se le dan de perlas los papeles cómicos sino que sabe ponerse serio y convencer, poniendo de manifiesto que es un actor que con tan solo una veintena de películas a sus espaldas ya es uno de los nombres más destacados del panorama interpretativo coreano. La actriz que interpreta a Tae-ju, Kim Ok-bin, también realiza una gran intervención, cubriendo un amplio abanico de sensaciones y diferentes estados de ánimo que consigue representar con talento. La actriz de belleza especial y sonrisa singular quizá esté algo histriónica en algunos momentos de la cinta pero no es más que una confirmación de las alteraciones mentales de un personaje que parece manipular al vampiro más que a la inversa. Ambos intérpretes cargan la película sobre sus hombros con una gran solvencia y profesionalidad. De hecho todo el reparto cumple con creces.

El tono violento no es del todo explícito pero la cinta no escatima en absoluto a la hora de mostrar escenas bastante repugnantes que tienen que ver con el elemento clave de la cinta: la sangre, aunque precisamente esa es su intención, provocar repulsión; las escenas sangrientas y violentas están rodadas sin tapujos y con una factura técnica exquisita. De hecho toda la película en sí está rodada de forma excelsa, utilizando recursos curiosos, planos rebuscados y unos travelling dignos de un mago del cine como Park Chan-wook. Hay algunas escenas para el recuerdo, como la de la Sra. Ra "hablando" mediante los ojos, las demostraciones de poder de Sang-hyeon o el maravilloso final que le deja a uno un buenísimo sabor de boca. También se debe destacar de la película el uso de los efectos especiales, excepcionalmente bien realizados. "Thirst" es una de aquellas cintas cuyos efectos visuales destacan de forma discreta ya que son casi imperceptibles por su calidad y clase a la hora de ser utilizados, reivindicando que no todos los buenos efectos visuales tienen que estar realizados por ordenador o llenando cada minuto de metraje, como por ejemplo se puede comprobar en exquisitas películas como "Moon" o "Déjame Entrar" en contraposición de espectáculos vacíos llenos de CGI como las recientes "2012" y "Transformers: La Venganza de los Caídos". En "Thirst" los efectos se usan inteligentemente y de forma moderada, pero estando muy presentes y muy bien hechos, cumpliendo su cometido en todo momento y utilizando efectos tradicionales cuando es menester.

La extraordinaria BSO del casi-novel Cho Young-ook (solo ha realizado una BSO además de esta) es un punto fuerte de "Thirst", una composición que gira en torno a un par de temas principales que se van repitiendo en distintas versiones, siempre apoyadas de una percusión y violines muy bien utilizados, y que dan una gran paz, belleza y armonía al conjunto. El guión del mismo Park Chan-wook recrea una historia sencilla, de sexo y violencia, de fuertes dilemas morales, y aunque está muy bien construido en ocasiones resulta algo críptica, o más que eso es que tiene un tramo central algo extraño, donde la relación entre los dos protagonistas no se entiende demasiado bien. El vampiro creado en esta película no se rige estrictamente por las normas más tradicionales, como la de "Déjame Entrar"; en este caso el vampiro tiene gran fuerza, velocidad y agilidad, los sentidos híper perceptivos y su mayor enemigo es la luz solar, pero se refleja en los espejos y no necesita permiso para entrar en las casas ajenas. Su único alimento es la sangre, el no beberla puede llevarle a la muerte, y a diferencia de lo habitual no convierte a sus víctimas al chuparles la sangre sino al revés, cuando beben su sangre vampírica.

"Thirst" es otra joya más que sumar a la filmografía de Park Chan-wook, una cinta de una estética sublime, una dirección fresca y agradable y una calidad técnica superior. Además sus protagonistas llevan a cabo unas interpretaciones excelentes y la extraordinaria música ayuda a disfrutar de esta película de poco menos de dos horas y cuarto que se pasan volando y en las cuales se dosifican sabiamente la acción, el drama, el romance, la comedia (aunque hay poca tiene un ligero tono de humor negro en algunos tramos) y el terror, porque no hay que olvidar que esta película es, a priori, una cinta de terror. "Thirst" sabe combinar repugnancia, sexualidad y ética, haciendo gala de la inteligencia en la mezcla de géneros del cine asiático, y el resultado es una película llena de clase, elegancia y estilo, una cinta ausente de convencionalismos y desgarradora en muchos aspectos, una confirmación del talento del realizador con más proyección de todo Corea del Sur, Park Chan-wook.

Mi puntuación: 8/10.