Guido y sus mujeres.
Rob Marshall apenas ha dirigido tres películas en su carrera, dos de ellas musicales, y en todos los casos ha seducido a la crítica estadounidense. En 2003 con "Chicago", su primera película, conquistó la ceremonia de los Oscar ganando nada más y nada menos que 6 estatuillas doradas, incluido el premio a la Mejor Película, galardón que no se llevaba un musical desde que "Oliver" de Carol Reed lo hiciera en 1968. En la década de los 60' —y décadas previas desde el Oscar a "La Melodía de Broadway" en 1929— los musicales como "Sonrisas y Lágrimas", "My Fair Lady" o "West Side Story" fueron grandes triunfadoras en esta importante ceremonia del cine norteamericano, pero desde entonces la sequía del género ha sido radical. Marshall logró con "Chicago" (también gracias a Baz Luhrmann y su "Moulin Rouge") una especie de revitalización de un género no muy prolífico pero que nunca pasa de moda, y tres años después se decidió por el drama romántico con la celebrada "Memorias de una Geisha", una de las películas junto a "Brokeback Mountain" y "Crash" que en 2006 logró más Oscars, tres. Ahora Rob Marshall vuelve al musical rodeado de un reparto de lujo con "Nine", una cinta ambientada en los 60' que adapta una obra de teatro que a su misma vez está inspirada en la película 'autobiográfica' de Federico Fellini "8½", una historia acerca de la crisis creativa de un genio que debe lidiar con la presión y las expectativas que penden sobre él.
Debo admitir mi debilidad por "Chicago", es mi musical favorito junto a "Moulin Rouge" y es que esa ambientación de los años 20', el gancho de los personajes, situaciones y canciones y esa atmósfera de corrupción, vanidad e hipocresía le dan un tono mágico a la cinta. Marshall, que además de dirigir también coreografía sus números musicales (y es que es también famoso por su trabajo en el teatro), intenta repetir éxito volviendo a su género en "Nine", esta vez avanzándose un poco en la época de ambientación hasta mediados de la década de los 60' y cambiando los EEUU por Italia y su estilo chic, y es que si algo le gusta a Marshall es que sus películas reflejen a nivel artístico épocas pasadas de la forma más idealizada y nostálgica posible. La estética de "Nine" es uno de sus grandes puntos fuertes, ese tono distinguido y desenfadado de la Italia de los 60' es precisamente lo que atrae de forma especial, pero lo malo es que "Nine", a pesar de ser una excelente película, no acaba de ser un musical prodigioso.
Es injusto pero también inevitable compararla con "Chicago", y es que el primer musical de Rob Marshall tenía todo lo que le acaba de faltar a "Nine" para pasar de ser un musical más que correcto a una película realmente cautivadora. "Nine" tiene buenos números musicales pero creo que peca de algunos defectos, como abusar demasiado del escenario de los arcos romanos (el supuesto stage de "Italia"), que aunque muy bien iluminado acaba saturando un poco, también ser demasiado esquemática con la relación entre personajes y canciones, ya que cada número musical se corresponde con la presentación de un personaje y se echa en falta un ritmo más fresco y una forma menos estricta de mostrar las canciones, por otro lado tampoco hay números conjuntos (siempre una/o canta y los demás callan), exceptuando el maravilloso arranque con todas las mujeres en "Overture Delle Donne", y es que a pesar de la gran calidad de las canciones (la mayoría de ellas adaptadas de la obra de teatro) le falta algo de pasión al conjunto para cautivar como lo hiciera "Chicago". También he echado muy en falta un número final de la espectacularidad y calidad de "Nowadays / Hot Honey Rag" o "I Move On" de "Chicago", por ejemplo; estos pequeños detalles son los que hacen que para mí "Nine" no sea aún mejor musical de lo que ya es. Porque cuidado, a pesar de estas quejas "Nine" es una gran película, con números musicales de gran calidad y espectacularidad como "Cinema Italiano" o "Be Italian", pero tiene pequeños defectos que dejan a la cinta sin pulir. Creo que el musical es un género que especialmente necesita que sus películas sigan una línea ascendente durante su metraje, se requiere que vayan creciendo exponencialmente sobre todo hacia el final para acabar por todo lo alto, y creo que "Nine" empieza bastante fuerte con dos temas muy consecutivos y buenos como son "Overture Delle Donne" y "Guido's Song" y luego se desinfla un poco a pesar de la calidad media de sus canciones. Y el final, como comento, me ha parecido algo anti climático.
Técnicamente la película es fabulosa, goza de una dirección artística maravillosa que solo peca de abusar del escenario comentado de los arcos romanos, tiene una fotografía extraordinaria sobre todo por el uso de la luz y la sombras y contraluces, así como el vestuario y la estética es una gozada, y es que acabas adorando al Cinema Italiano también a la fuerza. Además de la increíble puesta en escena y maravilloso sonido, elemento clavo en la cinta, es una de aquellas películas que hablan de cine (cine dentro de cine) y de la presión de la fama, lo que la convierte en una de aquellas piezas curiosas que se auto homenajean/parodian. La historia en sí no es nada del otro mundo, a pesar de intentarlo no acaba de profundizar demasiado en las cuestiones filosóficas que plantea, quizá es un pequeño hándicap que tiene y es un aspecto en el que "Chicago" triunfó, y es que en "Nine" la historia parece no avanzar de forma demasiado fluida hacia una conclusión final.
Pero el plato fuerte de "Nine" no es otro que las interpretaciones, el espectacular reparto lleno de actores (actor, vaya) y actrices que forman el universo de Guido Contini, intérpretes forrados de Oscars (todos tienen uno en su haber excepto Day-Lewis, que tiene dos, y Hudson y Fergie, que no tienen ninguno) que bordan unos papeles maravillosos. Ese monstruo de la interpretación llamado Daniel Day-Lewis lleva a cabo otro de sus papeles en los que se sumerge y entrega por completo, esta vez en la piel del saturado cineasta Guido Contini, cantando, bailando y actuando con un curioso acento italiano (incluso aprendió el idioma para esta película) y una presencia única. Day-Lewis demuestra por qué es uno de los actores más prodigiosos de la historia del cine y da gusto verlo en pantalla en cada número musical y diálogo, derrochando talento en cada escena en la que tiene oportunidad. Codo a codo con el actor está Marion Cotillard, esta francesita que ganó el Oscar en 2008 por su caracterización de Édith Piaf en "La Vida en Rosa" (precisamente el mismo año que Daniel Day-Lewis lo ganó por "Pozos de Ambición") y que una vez más está extraordinaria, y es que esta mujer ya probó en una sola imagen al final de "Enemigos Públicos" que tiene un talento enorme, y en esta película se ratifica definitivamente en Hollywood de una vez por todas.
Un caso parecido al de la francesa es el de Penélope Cruz, que una vez ha salido de su país no ha hecho más que crecer en popularidad en Hollywood. En "Nine" interpreta el papel de Carla, una chica sensual y no muy lista locamente enamorada de Guido cuya relación se basa en el más puro sexo. Tras ganar el Oscar por "Vicky Cristina Barcelona" la española vuelve con fuerza y destaca sobre todo en su número musical ("A Call from the Vatican") desprendiendo erotismo a raudales, en una interpretación magnífica que pone de manifiesto que Cruz no es solamente una cara bonita. Me ha gustado especialmente Judi Dench, la veterana británica exhibe una vez más su visceral capacidad interpretativa y se luce con un número curioso y un acento francés que parece natal (que gusto da escuchar Folies Bergére de su boca), comiéndose la pantalla por completo en la piel de la diseñadora de vestuario de Guido, la única que parece no tener reparos en mostrarle una sinceridad brutal. Nicole Kidman recuerda a su maravilloso papel en "Moulin Rouge" en una breve aparición en la que le da tiempo de cantar un precioso tema, igual que Fergie —la cantante de Black Eyed Peas— lo hace de forma más salvaje con quizá el mejor tema de la cinta, "Be Italian". Cierran el maravilloso reparto una excelente Kate Hudson a la que solo le da tiempo de aparecer en un extraordinario número musical ("Cinema Italiano", buenísimo) y poco más y la mítica Sophia Loren que a pesar de su poca participación también tiene un momento musical entrañable. Parece evidente el tono homenajeante de la aparición de la actriz ganadora del Oscar por "Dos Mujeres" (quizá demasiado), pero aún así está bastante bien.
"Nine" es un musical extraordinario, le falta la genialidad de "Chicago" pero es una película muy disfrutable, con muchos números musicales de calidad y aunque algo irregular en el fondo es sin duda una cinta que merece la pena ser vista. Rob Marshall tenía el listón muy alto y no lo ha superado, pero se ha regalado una película excelentemente realizada con un reparto de escándalo y números musicales magníficos. El reparto es el aspecto más virtuoso de una película en la que cada actriz secundaria tiene la oportunidad de lucirse (por poco tiempo, eso sí) y cuyos actores protagonistas, Marion Cotillard y Daniel Day-Lewis (sobre todo este último) están sencillamente sobrenaturales. Es una película bonita y curiosa, no profundiza en los temas que plantea pero hace pasar un rato la mar de entretenido por lo que el amante de los musicales podrá disfrutar de "Nine" y degustarla como debe. «So arrange it! That's all that I want!»
Mi puntuación: 7/10.